El Estado paraguayo se hace cargo del Banco Nacional del Paraguay, en funcionamiento desde enero de 1884.
El 16 de julio de 1890, el Estado paraguayo adquirió y asumió el control del Banco Nacional del Paraguay.
La operación fue autorizada mediante una ley aprobada en medio de una grave crisis financiera.
La entidad había sido creada en 1883 y comenzó a operar oficialmente en enero de 1884.
Durante sus primeros años, el banco cumplió un importante papel en la circulación monetaria y en el financiamiento de actividades económicas.
Sin embargo, con el tiempo acumuló deudas, activos depreciados y numerosos créditos de difícil recuperación.
Esta situación puso en riesgo su continuidad y llevó al gobierno a intervenir para evitar su quiebra definitiva.
Al hacerse cargo de la institución, el Estado también asumió sus bienes, obligaciones y carteras de cobro.
Como parte del proceso, se ordenó resellar los billetes emitidos por el banco.
La medida permitió que esos billetes continuaran circulando de manera provisoria bajo la responsabilidad estatal.
La adquisición del Banco Nacional del Paraguay reflejó las dificultades económicas del país y constituyó una importante intervención del Estado en el sistema financiero nacional.