El 27 de julio de 1862. Monseñor Marino Marini, delegado apostólico del Vaticano, visita el país.
El 27 de julio de 1862 llegó al Paraguay monseñor Marino Marini, delegado apostólico de la Santa Sede.
Su visita constituyó la primera misión oficial de un representante del Vaticano al país.
Marini viajó con el propósito de conocer directamente la situación política y religiosa paraguaya y contrastar los informes negativos recibidos en Roma.
Durante su estadía se reunió con las autoridades y observó el funcionamiento de las instituciones, coincidiendo con el inicio de las actividades del Seminario Conciliar.
La misión contribuyó a mejorar las relaciones entre la Santa Sede y el Gobierno paraguayo, marcadas hasta entonces por diferencias en torno al control estatal sobre la Iglesia.