El 6 de mayo de 1682. Se ordena a los guaireños que vuelvan a su sitio de Curuguaty

El 6 de mayo de 1682, el gobierno colonial ordenó a los pobladores de Villa Rica del Espíritu Santo que regresaran a Curuguaty, asentamiento que habían abandonado poco tiempo antes debido a la inseguridad y al constante asedio de los bandeirantes.
Este episodio forma parte de la llamada historia “andariega” de los guaireños, quienes debieron trasladarse varias veces desde la antigua región del Guairá, huyendo de las incursiones portuguesas dedicadas a capturar indígenas y atacar poblaciones.
Tras dejar Curuguaty, muchos pobladores se dirigieron hacia la zona del Ybytyruzú, buscando tierras más seguras y favorables. Sin embargo, algunos sectores preferían volver a Curuguaty por su cercanía a los yerbales, importantes para la economía colonial.
Aunque la orden oficial del 6 de mayo de 1682 disponía el retorno, los habitantes asentados en el Ybytyruzú resistieron y mantuvieron su decisión. Finalmente, en 1701, el asentamiento fue reconocido de manera permanente, dando origen a la ubicación actual de Villarrica.
Este hecho recuerda las numerosas mudanzas de Villa Rica del Espíritu Santo y refuerza la memoria histórica de los guaireños como un pueblo marcado por la resistencia, la movilidad y la búsqueda de un lugar definitivo para vivir.