El 30 de agosto de 1863. Manuel Antonio Palacios es consagrado obispo auxiliar de la diócesis del Paraguay.
El 30 de agosto de 1863, el presbítero Manuel Antonio Palacios fue consagrado obispo auxiliar de la Diócesis del Paraguay en una ceremonia realizada en la Catedral de Asunción.
La consagración estuvo a cargo del obispo diocesano Juan Gregorio Urbieta, cuya delicada salud había motivado la necesidad de contar con un auxiliar para atender las tareas pastorales.
Palacios, nacido en Luque el 16 de julio de 1824 y ordenado sacerdote en 1848, había ejercido durante varios años como cura párroco de Villeta antes de recibir la dignidad episcopal.
Tras el fallecimiento de Urbieta en 1865, asumió plenamente la conducción de la Iglesia paraguaya y, durante la Guerra de la Triple Alianza, acompañó de cerca al ejército como capellán.
Su trayectoria terminó trágicamente en 1868, cuando fue acusado de conspiración en el marco de los Procesos de San Fernando y posteriormente fusilado.