El monarca español presenta al Vaticano la nominación de Martín Ignacio de Loyola como obispo del Paraguay.
El 9 de octubre de 1601, el rey Felipe III de España presentó formalmente ante la Santa Sede la nominación del fraile franciscano Martín Ignacio de Loyola para ocupar el obispado del Río de la Plata y del Paraguay.
La propuesta fue aceptada poco después y el papa Clemente VIII confirmó su nombramiento el 19 de noviembre de ese mismo año.
Martín Ignacio de Loyola desarrolló una importante labor pastoral en la región y en 1603 convocó y presidió el Primer Sínodo de Asunción, uno de los acontecimientos más relevantes de la historia eclesiástica colonial paraguaya.
Entre las disposiciones impulsadas en aquel encuentro se destacó el uso del guaraní en la evangelización de los indígenas, medida que favoreció la incorporación de la lengua local a la actividad religiosa y pastoral.
Antes de su episcopado, Loyola también había alcanzado notoriedad como viajero y explorador, al realizar dos circunnavegaciones del mundo; falleció en Buenos Aires el 9 de junio de 1606.