El 14 de octubre de 1884. Son interrumpidas las relaciones diplomáticas con la Santa Sede.
El 14 de octubre de 1884, la República Argentina interrumpió formalmente sus relaciones diplomáticas con la Santa Sede durante la presidencia de Julio Argentino Roca.
La ruptura se produjo como consecuencia de la expulsión del internuncio apostólico monseñor Luis Matera, en medio de un fuerte enfrentamiento entre el Gobierno argentino y la Iglesia católica.
El conflicto estuvo relacionado con las reformas laicas impulsadas por la administración de Roca, especialmente la Ley N.º 1420 de Educación Común y la creación del Registro Civil.
Las diferencias se profundizaron por la oposición eclesiástica a estas medidas y por la intervención de Matera en cuestiones vinculadas con la política educativa, lo que motivó su salida del país.
Las relaciones diplomáticas entre Argentina y la Santa Sede permanecieron interrumpidas durante casi 16 años y fueron restablecidas oficialmente el 15 de enero de 1900.