El 25 de octubre de 1875. Elisa Lynch abandona la capital paraguaya, luego de haber intentado, infructuosamente, entrevistarse con las autoridades nacionales.
El 25 de octubre de 1875, Elisa Alicia Lynch abandonó definitivamente el Paraguay luego de que el gobierno del presidente Juan Bautista Gill dispusiera su expulsión del país.
Madame Lynch había regresado a Asunción a bordo del vapor Cisne con la intención de reclamar bienes y propiedades que le habían sido embargados después de la Guerra de la Triple Alianza.
Su presencia generó una fuerte reacción política y social en una sociedad todavía profundamente marcada por las consecuencias del conflicto y las disputas de la posguerra.
Ante esta situación, las autoridades ordenaron su salida del territorio paraguayo, frustrando sus intentos de recuperar el patrimonio que había poseído durante los años anteriores a la guerra.
Tras abandonar el Paraguay regresó a Buenos Aires y posteriormente se trasladó a Francia. Nunca volvió al país en vida y falleció en París en 1886, cerrándose así definitivamente uno de los capítulos más controvertidos de la posguerra paraguaya.