El 29 de abril de 2007. Malvivientes secuestran al empresario Ignacio Rojas, en Ciudad del Este.

Secuestro del empresario Ignacio Rojas
El empresario Ignacio Rojas, dedicado a la venta de vehículos en Ciudad del Este, relataba los momentos de angustia que vivió tras ser secuestrado por una banda encabezada por Valdecir Pinheiro. El hecho ocurrió en horas de la noche, en el barrio Don Bosco de Ciudad del Este, cuando seis hombres lo interceptaron en la vía pública y lo obligaron a subir a una camioneta de lujo.
Según su testimonio, durante el traslado fue cubierto con una prenda de vestir y esposado. En el camino, sus captores le confirmaron que se trataba de un secuestro y comenzaron a preguntarle si contaba con dinero para pagar un rescate. Posteriormente fue llevado hasta una vivienda utilizada como sitio de cautiverio, ubicada en el barrio 14 de Mayo de Santa Rita.
La situación se volvió aún más dramática en la madrugada siguiente, cuando policías y secuestradores se enfrentaron a tiros. Ante la presión policial, los delincuentes abandonaron el lugar y obligaron a Rojas a acompañarlos por un camino vecinal hacia la zona de San Cristóbal. En la huida dejaron una camioneta Chevrolet Silverado en un maizal y luego abordaron un Chevrolet Vectra, en cuya valijera fue introducida la víctima.
Rojas contó que en todo momento fue amenazado por sus secuestradores, quienes le advirtieron que, si se producía otra balacera y ellos morían, él también debía morir. Camino a San Cristóbal se registró un nuevo enfrentamiento con uniformados que patrullaban la zona. En medio de esa refriega, el empresario recibió dos impactos de bala: uno en el tobillo derecho y otro en uno de los glúteos.
Herido y perdiendo mucha sangre, fue trasladado nuevamente por sus captores, esta vez en otra camioneta que habría sido robada a un ciudadano brasileño de la zona. En medio del dolor y la desesperación, logró comunicarse con su hermano para decirle que estaba herido y que temía morir desangrado.
El empresario también señaló que entre los integrantes del grupo se encontraba un hombre con acento portugués, a quien identificó como Valdecir Pinheiro, además de otros hombres, entre ellos José González. Según su relato, el sujeto que comandaba el grupo le ordenó soportar el dolor de las heridas, comparándolo con otro delincuente herido durante los enfrentamientos.
Finalmente, Ignacio Rojas fue liberado cerca de la medianoche, aunque bajo amenazas para que no contara nada a la Policía. Posteriormente fue internado en el sanatorio privado Unimed de Foz de Yguazú, Brasil, donde fue sometido a tres intervenciones quirúrgicas. Aunque los médicos indicaron que su vida no corría peligro, el empresario manifestó públicamente su temor de regresar a Ciudad del Este, afirmando que temía por su vida y la de su familia.