El Paraguay se independiza de España, siendo el primer país sudamericano en lograr su independencia permanente.
El 14 y 15 de mayo de 1811 marca la independencia de Paraguay, lograda mediante un movimiento cívico-militar casi incruento en Asunción liderado por figuras como Pedro Juan Caballero y Vicente Ignacio Iturbe.
La conspiración fue impulsada por patriotas paraguayos, entre ellos el Dr. José Gaspar Rodríguez de Francia, y tuvo como principales jefes militares a Pedro Juan Caballero, Vicente Ignacio Iturbe y otros oficiales comprometidos con la causa. Aquella noche, al saberse que los planes podían haber sido descubiertos, Pedro Juan Caballero decidió adelantar la acción revolucionaria.
La señal convenida fue el toque de campanas de la Catedral. Luego, los revolucionarios tomaron el cuartel sin resistencia, contando con el apoyo de Mauricio José Troche, quien también formaba parte del movimiento.
Durante la madrugada del 15 de mayo de 1811, los patriotas intimaron al gobernador Bernardo de Velasco a aceptar cambios en el gobierno. Ante la presión de las tropas y la artillería apuntando hacia el Palacio de Gobierno, Velasco aceptó la formación de un gobierno provisorio junto al Dr. José Gaspar Rodríguez de Francia y Juan Valeriano Zeballos.
Aunque tradicionalmente se recuerda esta fecha como el nacimiento de la independencia paraguaya, los primeros documentos del nuevo gobierno todavía expresaban fidelidad a Fernando VII, rey de España, como ocurría en varios procesos revolucionarios de Hispanoamérica. Sin embargo, el movimiento significó el quiebre del poder colonial y abrió el camino hacia la independencia plena del Paraguay.
Este proceso tuvo como antecedente inmediato las victorias paraguayas sobre las tropas enviadas desde Buenos Aires, comandadas por Manuel Belgrano, en las batallas de Paraguarí, el 9 de enero de 1811, y Tacuarí, el 9 de marzo de 1811.
La Revolución de Mayo de 1811 fue, por tanto, el resultado de una conciencia nacional cada vez más firme, de la defensa de la autonomía paraguaya frente a Buenos Aires y del deseo de los paraguayos de decidir su propio destino político.