El presidente Carlos Antonio López nombra vicepresidente de la República a Mariano González, ministro de Gobierno a Francisco Domingo Sánchez y comandante general de Armas a Venancio López.

Nombramientos en el gobierno de Carlos Antonio López
El 19 de mayo de 1859, el presidente Carlos Antonio López designó a Mariano José González Fernández como vicepresidente de la República, a Francisco Domingo Sánchez Corvalán como ministro de Gobierno y a Venancio López Carrillo como comandante general de Armas. Estos nombramientos reflejan la confianza del presidente en la capacidad y lealtad de estos individuos para desempeñar roles clave en la administración y defensa del país.
Mariano José González Fernández, nacido el 23 de marzo de 1808 en Asunción, Paraguay, fue un destacado político y funcionario público. Se desempeñó como ministro de Hacienda desde el 20 de noviembre de 1855, manteniéndose en el cargo durante los gobiernos de Carlos Antonio López y su hijo, Francisco Solano López. Además, ocupó el cargo de vicepresidente en dos ocasiones durante la ausencia del presidente López en 1858 y 1859. González Fernández falleció en febrero de 1870 en Cerro Corá, Paraguay.
Francisco Domingo Sánchez Corvalán, nacido el 20 de marzo de 1795 en Asunción, Paraguay, fue un político y funcionario público que desempeñó diversas funciones administrativas y judiciales. Durante el gobierno de Carlos Antonio López, ocupó el cargo de secretario de Gobierno y, tras la muerte de López en 1862, fue confirmado como canciller y posteriormente nombrado ministro de Gobierno y presidente del Consejo de Ministros por Francisco Solano López. Sánchez Corvalán falleció el 1 de marzo de 1870 en Cerro Corá, Paraguay.
Venancio López Carrillo, nacido el 18 de mayo de 1830 en Asunción, Paraguay, fue hijo de Carlos Antonio López y Juana Pabla Carrillo. Se desempeñó como ministro de Guerra y Marina durante el gobierno de su hermano, Francisco Solano López. López Carrillo falleció el 5 de febrero de 1870 en Cerro Corá, Paraguay.
Estos nombramientos fueron fundamentales para la consolidación del poder y la estabilidad del gobierno de Carlos Antonio López, reflejando su estrategia de confiar en individuos cercanos y leales para enfrentar los desafíos internos y externos de la época.