El 17 de junio de 1873. Llega a Asunción una partida de 400.000 libras esterlinas, del empréstito de 1.000.000 de libras concedido por la banca inglesa; esta suma fue dilapidada y robada por los corruptos gobernantes de la época.
El 17 de junio de 1873 arribó a Asunción un cargamento de 400.000 libras esterlinas, en el marco de los empréstitos gestionados por el Paraguay en Londres tras la Guerra de la Triple Alianza.
La partida formaba parte de un crédito total de un millón de libras, contratado en medio de la profunda crisis económica, política e institucional que atravesaba el país en la posguerra.
Los empréstitos de 1871 y 1872 quedaron marcados en la historia paraguaya por sus condiciones perjudiciales y por las irregularidades cometidas durante su negociación y administración.
Aunque el Estado paraguayo asumió una pesada deuda externa, diversas investigaciones históricas señalan que solo una parte mínima de los fondos llegó efectivamente al país.
Gran parte de las emisiones de bonos fue absorbida por comisiones, descuentos, intermediarios y maniobras financieras que terminaron perjudicando gravemente al Paraguay.
El arribo de aquel cargamento en 1873 simbolizó uno de los episodios más controvertidos de la posguerra, cuando la necesidad urgente de recursos fue aprovechada en condiciones ruinosas para el Estado.
El caso de los empréstitos londinenses permanece como un antecedente histórico clave para comprender las dificultades económicas que enfrentó el Paraguay en su proceso de reconstrucción nacional.