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RENÉE FERRER


  POETISAS DEL PARAGUAY (VOCES DE HOY), 1992 - MIGUEL ÁNGEL FERNÁNDEZ y RENÉE FERRER DE ARRÉLLAGA


POETISAS DEL PARAGUAY (VOCES DE HOY), 1992 - MIGUEL ÁNGEL FERNÁNDEZ y RENÉE FERRER DE ARRÉLLAGA

 POETISAS DEL PARAGUAY (VOCES DE HOY)

MIGUEL ÁNGEL FERNÁNDEZ

RENÉE FERRER DE ARRÉLLAGA

 

Primera edición española: Septiembre 1992

Derechos reservados para España:

Ediciones Torremozas, S. L. Madrid

© Ediciones Torremozas, S.L.

© Miguel Ángel Fernández, 1992, de la Introducción.

© Las autoras correspondientes, de los poemas antologados.

I.S.B.N.: 84-7839-096-0

Depósito Legal: M. 25.582-1992 Impreso en Taravilla

Mesón de Paños, 6.28013 Madrid

Este libro ha sido coeditado por

EDICIONES TORREMOZAS Y BANCO GENERAL S.A.,

Asunción, Paraguay

EDICIONES TORREMOZAS, S. L.

Dirección: LUZ MARÍA JIMÉNEZ FARO

Apartado 19.032 - 28080 Madrid

Teléfono: 350 50 27 Fax: 345 85 32

 

 

Con POETISAS DEL PARAGUAY iniciamos la inclusión en nuestra Co­lección Torremozas de una serie de Antologías por países his­panoamericanos. Pretendemos con ello dar a conocer a nuestros lectores las voces femeninas actuales más representativas de aquellas tierras entrañables, que tan riquísimo caudal han apor­tado -, siguen aportando- a la poesía en lengua castellana.

Agradecemos desde aquí la valiosa colaboración de la escritora Renée Ferrer de Arréllaga, que elaboró las fichas biobibliográ­ficas y nos facilitó el material de cada autora -que, posterior­mente, nuestro equipo editorial seleccionó y adaptó a la pagi­nación de este volumen-, y la del poeta Miguel Angel Fernán­dez, autor de la Introducción.

También, nuestro especial agradecimiento al Banco General S.A., de Asunción, Paraguay, que con tan cordial interés acogió la idea de esta coedición, haciéndola posible con su apoyo.

Y a todas las poetisas antologadas, nuestro abrazo fraternal des­de este puente poético por el que, una vez más, quedan unidas nuestras dos orillas.

EDICIONES TORREMOZAS

 

 

INTRODUCCIÓN

 

Las primeras manifestaciones poéticas en el Pa­raguay datan del siglo XVI, pero no se encuentra nin­guna voz femenina hasta el siglo XX. Es en la gene­ración postmodernista de los años 20, donde apare­cen los primeros nombres relevantes de la poesía femenina paraguaya.

Vocera de esa generación fue la revista JUVENTUD (1923-1926), que en su última época recoge poemas de una autora de origen español, recién llegada al país: JOSEFINA PLÁ (1909). La misma se suma a los escritores y poetas paraguayos nacidos, en su ma­yoría, en la primera década del siglo.

Los poetas de JUVENTUD, sin excepción, son en un primer momento deudores de las concepciones lite­rarias del modernismo, pero muchos de ellos fueron asumiendo paulatinamente posiciones estéticas que implicaban una superación de la retórica rubenda­riana. Las figuras más notorias fueron HERIBERTO FER­NÁNDEZ, JOSÉ CONCEPCIÓN ORTIZ, HÉRIB CAMPOS CER­VERA y JOSEFINA PLÁ.

En los años 10 y 20 se produce en Hispanoamé­rica un movimiento literario femenino que cuenta con voces tan destacadas como DELMIRA AGUSTINI, GA­BRIELA MISTRAL, JUANA DE IBARBOUROU y ALFONSINA STOR­NI. Las tres últimas son ya postmodernistas. Josefina Plá se inscribe en este movimiento, pero tiene sus raíces en la «modernidad» de Baudelaire, lo que le confiere un particular acento poético.

Si bien la producción poética de Josefina Plá co­mienza a publicarse, en diarios y revistas, a partirde 1926, sólo en 1934 ve la luz su primer libro, EL PRECIO DE LOS SUEÑOS. En el mismo recoge composi­ciones escritas en un lapso de diez años, aproximadamente, y que responden, en su mayor parte, a motivos intimistas y existenciales, con un lenguaje que ya afirma una voluntad estilística per­sonal. Algún poema, como el titulado «Soy» (recogido en esta Antología), de 1932, parece apuntar hacia for­mas expresivas a las que en efecto accederá poco tiempo después.

Dentro del período postmodernista pueden incluir­se también las manifestaciones poéticas, algo más tardías, de Dora Gómez Bueno de Acuña (1903-1985) e Ida Talavera de Fracchia (1910).

DORA GÓMEZ BUENO publicó en la década del 40 dos libros de rasgos también postmodernistas con un contenido sentimental y a veces erótico.

Más concentrada -menos dispersa en su expre­sión- es IDA TALAVERA, autora que recoge tardíamen­te sus poemas en un pequeño volumen titulado ESTO DE ANDAR, en 1964.

 

LA RENOVACIÓN POÉTICA

 

La poesía paraguaya moderna no se afirma sino a mediados de la década del 30, con los poemas que en esos años escriben HÉRIB CAMPOS CERVERA y JOSEFINA PLÁ, ambos provenientes del periodo postmo­dernista. Estos poetas toman contacto con la poesía de las generaciones españolas e hispanoamericanas del 27 y del 36 y se suman a las corrientes poéticas postvanguardistas que, particularmente en la década del 40, recogen la herencia de las experiencias es­téticas más radicales de la poesía de vanguardia -que desde el futurismo hasta el surrealismo cues­tionan el arte literario tradicional-, al mismo tiempo que recuperan formas como el endecasílabo, el ro­mance y el alejandrino, en una interesante síntesis expresiva.

La producción poética de JOSEFINA PLÁ en esos años se halla dispersa en diarios y revistas. Parte de esa labor se recoge en algunos cuadernos editados ya en la década del 60, a partir de LA RAÍZ Y LA AURO­RA, título en el que se encuentran algunas de las más logradas expresiones de la poesía paraguaya moder­na. A partir de ahí publica doce poemarios más, que en conjunto constituyen, seguramente, la aportación más importante del Paraguay a la poesía moderna en castellano.

La expresión poética de JOSEFINA PLÁ recorre un camino que, arrancando del postmodernismo inicial, alcanza formas y estructuras rigurosas en algunos textos, libres y abiertas en otros.

Su influencia estética se hizo patente ya en los poetas paraguayos del 40, pero sólo en la década del 60 la generación más joven reconoce plenamente el valor intrínseco de su creación literaria y crítica.

 

LA GENERACIÓN DEL 50

 

Si en los años de la década anterior no se habían hecho sentir sino dos poetisas de una generación pre­cedente, JOSEFINA PLÁ y DORA GÓMEZ BUENO, en la década del cincuenta aparecen tres figuras coetá­neas de los grupos más activos y homogéneos de poetas reunidos en la a Academia Universitaria» y la «Facultad de Filosofía».

El ejercicio creador de la mayor parte de estos autores está signado por el magisterio de algunos poetas españoles e hispanoamericanos del 27 y del 36, y de vates locales como HÉRIB CAMPOS CER­VERA, AUGUSTO ROA BASTOS y ELVIO ROMERO.

De las dos primeras en manifestarse, es MARÍA LUISA ARTECONA (1924) la que presenta rasgos más afines a los de la retórica dominante en la genera­ción. Sus preocupaciones la llevan a abordar temas de carácter existencial o social. Ha escrito además obras de poesía infantil.

ELSA WIEZELL (1927), en cambio, se aparta de las formas más prestigiosas del momento, para escribir una poesía despojada de recursos brillantes. Es tam­bién la única mujer, en su generación, que llega a practicar un cierto tipo de poesía experimental. Aunque nacida en el Paraguay, ESTER DE IZAGUIRRE (1924) se forma y publica casi todos sus libros en la Argentina, donde reside. Su aparición es algo tar­día -ya en la década del 60- y su único volumen poético editado en el Paraguay, una antología, es de 1986. Su expresión va de las formas cerradas, es­pecialmente el soneto, hasta los versos libres. Su dis­curso, llano, toma como referentes las cosas cotidia­nas, los recuerdos, las vivencias.

 

LA GENERACIÓN DEL 60

 

Al comenzar la década del 60 aparecen nuevos grupos poéticos, ya distanciados de la estética do­minante en los años anteriores. Las preocupaciones

histórico-existenciales del momento, y una crítica de los recursos expresivos más transitados de la poesía moderna, perecen determinar una nueva actitud poé­tica, que sin embargo se relaciona con algunas ma­nifestaciones raigales de la «modernidad».

La primera voz femenina en manifestarse en este período es RENÉE FERRER (1944), que publica su pri­mer libro en 1965. Aunque no aparece adscripta a ninguno de los grupos que surgen sucesivamente en esos años, los rasgos de su obra se desarrollan pa­ralelamente a los de sus compañeros de generación. Varios libros jalonan su trayectoria poética. Su re­gistro expresivo es amplio y diverso su ámbito te­mático (la Guerra del Chaco, la catástrofe nuclear, la dictadura, los «Nocturnos» de Chopin). Ha escrito también poesía infantil.

GLADYS CARMAGNOLA (1939) comienza publicando títulos de poesía infantil, pero después, ya en los años 80, recoge sus poemas de la década del 60, jun­to con su producción más reciente, en libros que to­can desde los temas amatorios hasta los de la re­beldía ante las condiciones del hombre.

La poesía de RAQUEL CHAVES (1938), que se pu­blica en volumen recién en la década del 70, se ca­racteriza por un despojamiento expresivo que parece ser el rasgo dominante de su generación. Su temá­tica asume, en uno de sus libros, los motivos de la mitología indígena guaraní.

NILSA CASARIEGO (1944) ha publicado dos volúme­nes en la década del 70. Y otro en 1991. Sus poe­mas en versos libres expresan, con sencillez, una in­tensa experiencia de vida.

 

LA GENERACIÓN DEL 70

 

La primera en manifestarse poéticamente en esta década es MARÍA EUGENIA GARAY (1949), cuya temá­tica dominante es la del amor. La sigue SUSY DEL­GADO (1949), que también escribe en guaraní, con li­bros de melancólico acento íntimo.

NILA LÓPEZ (1954) publica dos libros en la década del 80. En ellos expresa un hondo sentimiento de la vida y del amor.

LOURDESPÍNOLA (1954) y AMANDA PEDROZO (1955) representan quizá la más aguda conciencia de mujer en la poesía de esta década. Sus poemas, sin em­bargo, tienen acentos personales.

ALICIA CAMPOS CERVERA (1948), nació en Buenos Aires (Argentina) y ha publicado en el Paraguay en 1982 su único opúsculo poético. Sus versos aluden a su experiencia existencial de una manera di­recta y franca.

 

LA GENERACIÓN DEL 80

 

Tres nombres cierran, por ahora, el panorama de la poesía femenina contemporánea del Paraguay: DEL­FINA ACOSTA (1958), MARÍA ELINA PEREIRA (1962) y MA­BEL PEDROZO (1965).

La primera ha publicado un libro en que se en­cuentran formas poéticas cerradas y libres.

MARÍA ELINA PEREIRA OLMEDO, después de un pri­mer opúsculo promisorio ha publicado poemas alu­sivos a la experiencia de la guerra chaqueña.

Los textos de Mabel Pedrozo sólo han aparecido en volúmenes colectivos de poetas jóvenes, pero anuncian una definida vocación.

 

 

ESTA EDICIÓN

 

 

En la presente antología se procura dar un pa­norama amplio y representativo de la producción poética femenina contemporánea del Paraguay.

Su ámbito histórico abarca sesenta años, des­de 1932 hasta 1992, coincidiendo, en líneas genera­les, con el desarrollo de la poesía moderna de len­gua castellana en España e Hispanoamérica.

La selección de textos de cada poetisa va prece­dida de una nota biobibliográfica, actualizada hasta la fecha.

 

MIGUEL ÁNGEL FERNÁNDEZ

Asunción, junio de 1992

 

 

INTRODUCCIÓN - 9

BIBLIOGRAFÍA BÁSICA - 15

JOSEFINA PLA - 19

IDA TALAVERA - 25

MARÍA LUISA ARTECONA DE THOMPSON- 29

ESTER DE IZAGUIRRE- 33

ELSA WIEZELL - 37

RAQUEL CHAVES - 41

RENEE FERRER DE ARRÉLLAGA- 45

GLADYS CARMAGNOLA - 49

NILSA CASARIEGO - 53

MARÍA EUGENIA GARAY - 57

SUSY DELGADO - 61

NIZA LÓPEZ - 65

LOURDESPÍNOLA - 69

AMANDA PEDROZO - 73

ALICIA CAMPOS CERVERA - 77

DELFINA ACOSTA - 81

MARÍA ELINA PEREIRA OLMEDO - 85

MABEL PEDROZO - 87

 

 

**/**

 

JOSEFINA PLA

Nació en Las Palmas, Islas Canarias, en 1909. Poetisa, crítica de arte, ensayista, historiadora, narradora, periodista, autora de obras de teatro y radiofónicas, ceramista, grabadora, y docente.

Obra poética: EL PRECIO DE LOS SUEÑOS (1934); LA RAÍZ Y LA AURORA (1960); ROSTROS EN EL AGUA (1963); INVENCIÓN DE LA MUERTE (1965); SATÉLITES OSCUROS (1966); EL POLVO ENAMORADO (1968); DESNUDO DÍA (1969); LUZ NEGRA (1975); ANTOLOGÍA (1977); FOLLAJE DEL TIEMPO (1978); TIEMPO Y TINIEBLA (1983); CAMBIAR SUEÑOS POR SOMBRAS (1984); LA NAVE DEL OLVIDO (1985); LOS TREINTA MIL AUSENTES (1985); LA LLAMA Y LA ARENA (1987).

Primer Premio Unión Club por su libro LOS TREINTA MIL AUSENTES. 1982.

 

SOY

 

Carne transida, opaco ventanal de tristeza,

agua que huye del cielo en perpetuo temblor;

vaso que no ha sabido colmarse de pureza

ni abrirse ancho a los negros raudales del horror.

¡Ojos que no sirvieron para mirar la muerte,

boca que no ha rendido su gran beso de amor!

Manos como dos alas heridas: ¡diestra inerte

que no consigue alzarse a zona de fulgor!

Planta errátil e incierta, cobarde ante el abrojo,

reacia al duro viaje, esquiva al culto fiel;

¡rodillas que el placer no hincó ante su altar rojo,

mas que el remordimiento no ha logrado vencer!

Garganta temerosa del entrañable grito

que desnuda la carne del último dolor:

¡lengua que es como piedra al dulzor infinito

de la verdad postrera dormida en la pasión!

Haz de inútiles rosas, agostándose en sombra,

Pozo oculto que nunca abrevó una gran sed;

prado que no ha podido amansarse en alfombra,

¡pedazo de la muerte, que no se sabe ver!

(El precio de los sueños)

 

 

DESDE CUANDO

 

A ti, siempre, nunca

...Desde cuándo marchabas a mi lado,
desde cuándo...? Tus pasos
desde cuándo, en la noche, aproximándose
ocultos tras de cada latido...? Desde cuándo...?

Desde cuándo, en la noche por los valles sin nombre
rastreando mi angustia?
Y tras de cada puerta abriéndose, y de cada recodo
del camino, desde cuándo?

 

Desde cuándo tus sienes en las salvias
del reposo tranquilo?
Desde cuándo tus brazos en los cálidos ramos
del viril eucalipto, bajo las siestas altas?

Y desde cuándo el pedregal desnudo;
desde cuándo el desierto irredimible?
Desde cuándo la brasa entre los párpados;
esta sed, desde cuándo?

…………………………………………………………………….

...Desde cuándo este siempre irrevocable;
esta muerte creciendo, desde cuándo...?

(La raíz y la aurora)

 

 

LETANIA DE LOS OTROS

 

«Pasado es aquel amor urgente»...

Y el amor sólo es hoy el de los otros
El río que lavó mis rostro joven
jóvenes rostros lava que son otros.

No ha pasado la calle de mi infancia
pero ella es la calle de los otros
Aún florece el jazmín del viejo patio
pero es estrella en el cabello de otros

Pasó el tiempo de hacer un tiempo nuevo
y ahora el tiempo nuevo es de los otros
Ya la esperanza se quedó allá lejos

para llevar su júbilo a los otros
Pasada es la canción Pasado el sueño
Todo a este lado pertenece a otros.

(Tiempo y tiniebla)

 

 

EL REGRESO

 

        A tí ¿hasta cuándo?...
 ...«Estoy cansada amor volvámonos a casa ... »


(Ascendían  trizados jardines siderales

crepitando colores juegos artificiales)

Y volvían tomados de la mano hecha brasa

 

Más tarde desde el muerto relámpago amoroso

regresaban al sueño del cual habían salido

Volvían de la casa del amor al olvido

y vestían la túnica opaca del reposo

 

...Alguien cortó la trama de aventura posible

y su urdimbre Penélope de mágicos regresos

Encendido quedóse el hogar de los besos

 

Y el recuerdo a su orilla se postró irreversible

(Recuerdo Ancla que resta del barco que perdimos

Nuestro único futuro volver donde vinimos...)

(Tiempo y tiniebla)

 

 

 

YO TE CONOCI

 

... Yo te conocí cuando

era tu cuerpo un arca llena de simientes

cuando tu boca era capaz de agotar todo un río

tus brazos ramos verdes sacudidos

por un viento caliente

y tus ijadas ardorosas parecían

capaces de oprimir los flancos de la tierra

 

Yo te conocí cuando llevaba todavía

entre los párpados

las lluvias augurales de septiembre

Cuando mis manos eran magnolias aún no abiertas

por el viento amarillo

Mi lengua tentación de las abejas

y nido de jilgueros

 

Hoy el arca está vacía

quietas en el callado atardecer las ramas

Y los párpados secos

y la lengua de abejas y jilgueros desierta

Y sin embargo

en algún sitio un pájaro desconocido a veces

aun me dice en olvidado idioma

algo Algo quizá lo más hermoso

 

por secreto Acaso la palabra

que se quedaba siempre

por decir cada día

porque se pierde siempre

en el camino

(Cambiar sueños por sombras)

 

TIEMPO VESTIDO DE MUJER

 

Yo no tuve otro viático

que mi ansiedad de cielos

mi furia por vivir

y ver la espalda esquiva de los sueños

mi ciego anhelo de perder

mi cuerpo

en otro

cuerpo ciego

 

Yo no tuve jamás sino esa sed

yesca oculta de todos los incendios

En ansia

de alcanzar mis raíces descolgándose adentro

desde este corazón que ya consume

en tizón el cansancio del recuerdo

y en que germina oculto

el musgo del silencio

(La llama y la arena)

 

 

 MI BESO ES MUCHEDUMBRE

 

Mi beso es muchedumbre.

Con él te sellan siglos y estaciones,

te condecoran légamos y nubes.

Se reencuentran en él

los valles con la cumbre:

el ojo del pavón con la amapola.

Mi beso es una escala por donde un mundo sube.

En él se juntan

rugidos y laúdes.

Cigarras y serpientes,

abejas y escorpiones se confunden.

En él están Lázaro y Judas,

mártires y asesinos su médula resumen.

Arden en él los que vivir esperan:

los que esperan matar, en él se encubren.

Mi beso es horca, es látigo, es cadena.

Mi beso es muchedumbre.

El puñal del rufián, la espada del valiente,

en él juntan relámpagos y herrumbres.

Cuando digo besar, digo legiones.

Y el nombre de mi beso es muchedumbre.

(La llama y la arena)

 

 

 **/**

 

IDA TALAVERA

Nacida en Asunción en,1910. Poetisa, narradora y pintora. Obras publicadas: ESTA DE ANDAR, 1966.

 

 

PUEDES PONERLE UN NOMBRE

Puedes ponerle un nombre,

tú que lo sabes todo,

a mí, ya no me importa.

 

He soltado los remos

y voy a la deriva,

no me importa si hay playas

o puertos que me esperan,

o dunas solitarias,

o cantos de sirena.

 

Me voy con estas manos

vacías, sin estrellas,

no llevo nada, nada,

ni brújula siquiera;

he olvidado los mapas

y perdí los caminos,

ya no tengo una meta

 

ni me importan las rutas,

que bifurcan sus brazos

acercando las vidas;

he soltado los remos

y voy a la deriva.

(Esto de andar)

 

 

...YSE LLAMA

 

Ven

y contemplemos juntos

los ojos que nos miran desde el cielo.

Cuántos ojos contemplan este suelo

donde tú y yo naufragamos

lentamente,

tú en tu propia soledad,

y yo en la mía.

 

Y este fluido extraño que desciende;

¿de dónde viene, de dónde?...

 

Se desliza en mi piel;

mi corazón se enciende,

como lámpara mágica en la noche

y hay algo que me muerde,

que se hunde en mi alma,

que me pierde

irremediablemente,

que me sensibiliza,

es algo que me envuelve

como leve fragancia

que amasaron los vientos,

y se llama nostalgia.

(Esto de andar)

 

 NO ES LUNES

 

No es lunes ni es septiembre

y sin embargo

se está llenando el patio

de unos verdores nuevos.

 

Vuela el alma y picotea

como un pájaro

el alma del misterio.

 

Esta tarde sin ti

que ya se marcha

me toma de la mano

y tu recuerdo

camina aquí a mi lado

quietamente.

 

Tu voz

como una música olvidada

acuna mi tristeza

y tiene de otros días

y otras noches

la fugaz trayectoria

de una estrella.

 

Todo viene de ti

y hacia ti vuelve

y sin embargo

no es lunes ni es septiembre.

(Esto de andar)

 

ANDUVE CAMINANDO

 

Anduve caminando

antorcha en la noche,

yendo y viniendo

más allá de las ruinas.

 

Anduve caminando cerca

del estupor

del escombro y del miedo.

 

Todo estaba desierto,

y dormido en su lecho;

silencioso el océano,

apagado mi leño.

 

Regresé

bordeando las márgenes

del tiempo,

apretando a mi pecho

las corolas del sueño.

 

Anduve caminando

más allá de las sombras

del silencio infinito.

 

Mi boca amordazada

fue madurando en gritos.

(Esto de andar)

 

 **/**

 

MARÍA LUISA ARTECONA DE THOMPSON

Nació en Asunción en 1924. Poetisa, docente y narradora de cuentos infantiles. Ha publicado VIAJE  AL  PAÍS DE LAS CAMPANAS (1960); CANCIÓN PARA DORMIR A UNA ROSA (1964);  GRITO DE LOS ­ANDES (1964); EL METAL Y LA ESPUMA (1965); EL CANTO A OSCURAS (1986).

Premio Doncel de literatura infantil, 1970. Madrid. España.

 

 

TIEMPO DEL ÁRBOL

No era el árbol.
Pero la brisa, sí, y el ave
y la plegaria del ave;

y la doctrina del fruto
y el ritual de las mariposas
amarillas.

No era el árbol.
Pero el campanario, sí, de las corolas
y la tierra para el descenso de las flores
y la raíz de las lluvias

y el motivo de las sombras
y el brazo verde en la llovizna.
No era el árbol.

Pero la nube, sí, y el viento
y la voz, el cuerpo y el alma del viento
y los miembros para el ansia del agua
y las entrañas para el deseo del sol

y el camino de alas transparentes.

 

No era el árbol.
Pero la luna, sí, y las aristas
multiformes de su luz metálica
y la vida en la carne de la fruta
y el instante de las manos

y el sosiego de alguna nostalgia.
No era el árbol.

Pero la tempestad, sí, y el tiempo
y el alba y el crepúsculo

y el hacedor del paisaje
y lo visible de las cosas terrestres
que antes fueron para ser él.

No era el árbol.
Pero la exaltación, sí, de lo pequeño
y el prodigio de la hierba a sus pies

y las puertas de la aurora adamascada
y el fin de la oscuridad;

y tal vez la intimidad de la estrella rosada.
No era el árbol.

Pero el hecho, sí, entre tantos hechos
y la atracción de los recuerdos

y el otoño, el invierno y el estío
y el cáliz de la serenidad

y los inquietos intersticios del cielo.
No era el árbol.

Pero la leyenda, sí, para evocar
la memoria de otros árboles

y de lo que no está en ellos
y tampoco en nosotros

y ha de caer en tiempo inmemorial.

 

La leyenda del árbol.
No es el árbol.
Nada más.

Es el tiempo inmemorial.

(El canto a oscuras)

 

ASOMBRO

En un tiempo sin nombre descubrí
entre las manos,

puestas sobre el espejo cotidiano -cristal y celosía
de los años-, esta opulencia de cabellos blancos.
Calladamente, como besos hurtados a un amor

fugaz de adolescencia, se me fueron los años.
¿Adónde fue la rosa nacarada de la dulce inocencia?
La voz que entretejía en el aire el contorno

de las hermosas palabras. Madre. Amor. Cielo.
Las inmaculadas puertas que se abrían

sobre el jardín de los encantamientos.
Los gritos estridentes de la infancia
y los sollozos por aquellas nadas.

El albo traje de las comuniones con sus estampas
y sus letras de oro.

Los espacios del tiempo repartidos en las jornadas
diáfanas, de unas siempre llamadas vacaciones.

Y los rostros. Los nombres. Las edades
que quedaron por siempre en la retina
con sus gestos de asombro y maravilla.

Todo ocurre de pronto tan de prisa,

que al querer atrapar entre las manos
las sinuosas líneas de un juguete,

las falanges responden torpemente
y vibra en ellas un temblor ligero
que más sabe de pan que de caricias.
Indefectiblemente es el otoño,
donde la brisa corre diferente

y hay recuerdos amargos que hoy se visten
de fiesta.

Este manojo de cabellos blancos
señala un puerto de barcos encallados
con quietos pescadores a la espera

de la ofrenda del agua en cada hora.
Pero un secreto ensueño envuelve todo,
porque la vida se ha tornado blanca.
Es como regresar a alguna aldea
donde la magia del amor perdura,

y de cada derrota, sin pensarlo,
fabrica un duende de color de nieve
que juega a los castillos en las sienes.
Esta opulencia de cabellos blancos
es simplemente asombro.

(El canto a oscuras)

 

UNA VEZ

Hoy anduvimos celosamente humanos,
rescatando el idilio de las horas.
Por eso fui buscando un lapso claro
para ofrecerte mi vendimia simple.

Pero tú, generoso hasta el convite del vino
de mi agrazón oscura, hiciste uvas doradas,
y un poco deslumbrado

de pronto, todo lo cambiaste
y se tiñeron tus ojos de dulzura
y nada más que así fue nuestro encuentro.
 

Había una vez. No.
Erase una vez. No.
Que fueron muy felices. No.
Ya lo sé, amor,

son los tenaces juegos de tu ausencia.

(El canto a oscuras)


**/**

 

ESTER DE IZAGUIRRE

Nacida en Asunción en 1924. Es poetisa, narradora y docente universitaria en los Estados Unidos de América. Reside en la Argentina. Obra poética: TRÉMOLO (1960); EL PAÍS QUE LLAMAN VIDA (1964); NO ESTÁ VEDADO EL GRITO (1967); GIRAR EN DESCUBIERTO (1975); QUÉ IMPORTA SI ANOCHECE (1980); JUDAS Y LOS DEMÁS (1981); Y DAN UN PREMIO A QUIEN LO ATRAPE VIVO (1986); ANTOLOGÍA (1986); SI PREGUNTAN POR ALGUIEN CON MI NOMBRE (1990).

Fue distinguida con la publicación de sus libros TRÉMOLO, EL PAÍS QUE LLAMAN VIDA y NO ESTÁ VEDADO EL GRITO, por el Fondo Nacional de las Artes. Argentina. Gran Premio Dupuytren, 1975, por su libro GIRAR EN DESCUBIERTO. Argentina. Faja de Honor de la So­ciedad Argentina de Escritores, por su libro QUÉ IMPORTA SI ANO­CHECE, 1980. Argentina. Pluma del PEN Club. 1981, por su libro Judas y los demás. Argentina.

 

DÓNDE ESTABAS

Dónde estabas
que la vida se fue sin que te viera,
en qué resquicio sórdido del tiempo,
en qué mentira gris,

en qué apariencia.
Si volviera el verano
y una señal del viento.
Si todo fuera igual

y descubriera en la arena
alguna huella.

Dónde estabas
que la vida se fue sin que te viera.

(Girar en descubierto)

 

QUE IMPORTA

Evelina Méndez de Tobelér

Qué importa que la muerte me espere en una es­-
como en alguna cita querida y postergada,  [quina

y no importa esta larga fatiga que calcina,
ni los vuelos finales ni algún ala quebrada.

 

Qué importa la moneda de cobre cotidiana
que nos da de limosna, un dios también mendigo,
si a veces cuando vamos subiendo la mañana,
nos saluda de lejos la mano de un amigo.

 

Si todavía me asombra la lluvia amanecida,
si los ojos del perro me devuelven confianza
en el disfraz absurdo que me miente la vida.

 

No importa que anochezca si el amor es mi centro,
si del amor me nazco, por el amor escribo

desde el amor existo y en el amor me encuentro.

(Qué importa si anochece)

 

CONQUISTA

Te acercaste a mi playa. Era la tarde
y el otoño agrisaba las arenas.
Le pusiste tu nombre a mis orígenes
y al fin mis ojos se volvieron tierra
para aceptar la cruz de tu conquista.
Después volvió la historia a ser historia
y la playa de nuevo está desierta.

(Qué importa si anochece)

 

INSÓLITA

Una paloma apareció en mi cuarto una mañana,
una paloma entera, no le faltó ni el canto.
La rodeaba su bosque y hasta el verdor intacto
y traía con su vuelo el vestigio de todas las distancias,
las nostalgias tatuadas en las alas por todas las partidas.
Se llegó con su cielo hasta mi casa de elemental ladrillo
cotidiano,
y en lugar de mirarme en los espejos,

en vez de arrodillarme, de clausurar avara las ven-
­de acariciarla como se acaricia un minuto, [tanas,
cuando la vida es sólo ese minuto,

cerré los ojos cuando se alejaba
transformada en estrella o en olvido.
Ahora no sé si no habrá sido un sueño
que una paloma apareció en mi cuarto una mañana.
Una paloma entera.

No faltó ni el canto.

(Judas y los demás)

 

TIEMPO

 

Yo sólo sé que el tiempo me lastima,
no sé si el que se fue o el que no ha sido,
todo es tiempo de honduras y de cima,
lo que es bien conservado y bien perdido.

 

Es tiempo la hidalguía
de la rosa que reina en el jardín un corto día,
tiene un cielo fugaz de mariposa
y un largo invierno de melancolía.

 

Es largo tiempo la ilusión buscada,
que cuanto más se busca más se aleja

a la vuelta de cada encrucijada,

y es tiempo esta certeza de la queja
que contra el tiempo ya no puede nada
más que mirar la nada que nos deja.

(Judas y los demás)

 

JUDAS

Soy Judas, el traidor,
y te di más que todos,
yo te di más que amor.
Para ellos la merced del heroísmo
y la docilidad de serte fieles,

porque ellos no afrontaron tu mirada
allá en Getsemaní.

-Ojalá me hubieras dicho: «te comprendo,
lo estás haciendo bien. Animo, Judas».­
Ellos navegaban en barcas

que el prodigio salvaba de mareas tenaces,
yo me hundí hasta tocar fondo en los abismos
de este mar de ser hombre y acordarse.
Todos vieron los clavos y lloraron,

yo te inmolé para que amanecieras.
Convocaron a tantos para el drama,
Caifás, Anás, Herodes y Pilatos,
por qué también a mí. Yo te quería.
Por qué habrán acuñado las monedas,
por qué las profecías.

Por qué el árbol aciago
como un ojo hechicero reclamándome desde la sangre intacta de la Biblia.
Soy Judas, el traidor,

el que mejor cumplió con su destino.
El que entregó al que amaba. Por amarlo.

(Judas y los demás)

 

 **/**

 

ELSA WIEZELL

 

Nació en Asunción en 1927. Poetisa, narradora, periodista y pin­tora. Ha publicado: POEMAS DE UN MUNDO EN BRUMAS (1950); BA­RRO DE ESTRELLAS (1951); POEMA CIEGO (1956); TRONCO AL CIELO (1960); ORBITAS DE VISIONES (1963); POR LAS CALLES DE CRISTO (1963); EL CANTO Y LA LUZ (1964); TIEMPO DE AMOR (1965); PARAGUAY CON SU HORIZONTE SECRETO (1966); TEMBLOR DE ACACIAS (1966); MENSAJE PARA HOMBRES NUEVOS (1966); PALABRAS PARA OTRO PLANETA (1967); ECO TRIDIMEN­SIONAL (1968); POEMA ULTRASÓNICO (1969); PUENTE SOBRE EL TAPECUÉ (1969); SEMBRADORES DEL SOL (1970); VIRAZÓN (1972); POBLADORES FIE­ROS (1974); LA COSECHA DEL VIENTO NORTE (1974); EL AMOR EN LA BRISA DEL SUR (1975); ANTOLOGÍA (1982); EL COLIBRÍ DE LA QUEBRADA (1989); CORCELES DE ALBORADA (1990); POEMAS DEL AIRE PROFUNDO (1992).
Premio García Lorca
Amigos del Arte. 1967. Mención de Honor Asociación de Escritores Guaraníes. Miembro de Honor. The National Foreign Language Capitulo. Southwest Texas State Uni­versity, U.S.A. 1981.

 

 

YO TENGO

En los cuatro costados

sacrificio

y en la niñez

una muñeca herida.

Me empujaron

los sueños

en Septiembre

y de golpe,

con urgencia,

conocí al hombre.

Quise salvar el canto

tímidamente

y en la presencia del otoño

levanté mi casa

con dos ventanas

de tronco y rocío.

(Tronco al cielo)

 

CUANDO

Cualquier día,

nunca

las manos enlazadas

con el río.

 

Cualquier día.

No en la montaña.

Cerca del mar,

¡nunca!

asfixia lenta.

No en la noche.

Ciega al balanceo de las cosas

y los colores.

 

(Cuando un beso

queme la garganta

y dos manos buenas

cierren la caricia).

 

(Cuando un deseo

salvaje de gratitud

para los hombres

enmudezca mi lengua).

(Tronco al cielo)

 

Sencillo y siempre mensajero

con igual pan

el tornero y el telegrafista

con igual risa

destino sagrado del hombre

Dios poderoso

diciendo adiós

A TODA LÁGRIMA

diciendo adiós

Dios poderoso

destino sagrado del hombre

con igual risa

el tornero y el telegrafista

con igual pan

sencillo y siempre mensajero

(Eco tridimensional)

 

 

El amuleto tiene ojos fijos

que da al hombre fatiga

collar de dientes de fiera

muerde lo maléfico

y el sentido pierde el signo

ARA ÑAÑA

al influjo de lo suave

es aparente

vientre quebrado en luz

osadía de Añá

maldito

por montañas poderosas

(Puente sobre el Tapecué)

 

La estructura

con los números fluctuantes

sustentando células genéticas

fuera de las noches del tiempo

convertido en micronúcleo

el espacio nube cambiante

explicando mecánicamente

los móviles y el motivo

células perdidas

reclamando obstinadamente

algo veraz sin pesadilla

PARALELAS

algo veraz y sin pesadilla

reclamando obstinadamente

células perdidas

los móviles y el motivo

explicando mecánicamente

el espacio nube cambiante

convertido en micronúcleo

fuera de las noches del tiempo

sustentando células genéticas

con los números fluctuantes

la estructura

(Sembradores del sol)

 

**/**

 

RAQUEL CHAVES

Nació en Asunción en 1938. Poetisa, periodista y docente en la Universidad Nacional de Asunción. Ha publicado: LA TIERRA SIN MAL (1977); TODO ES DEL VIENTO: SIETE VIAJES (1984) y ESPACIO SA­GRADO (1988).

Segundo Premio Municipal por CIUDAD ALMA, texto ecológico, en coautoría con Nila López.

 

PERTENENCIAS

Dueña de un reino

sin luz propia,

alumbro

porque el sol

visita enero.

 

Tengo color

por un lapacho

que en el patio

quiso ser visión,

después de haber

nacido árbol.

 

En mi reino de hojas

de papel tengo maderos:

no son de cruz,

son de naufragios.

 

Del algodón

y de la lana, tengo las ropas.

Y en mis hojas de papel escribo,

cuando los ángeles

se han ido.

(Todo es del viento: siete viajes)

 

 

YVY MARAẼ’Ỹ

Antes de partir

conocía las primitivas costumbres

de Maino, el colibrí.

Antes de los grandes vientos,

en medio de las grandes lluvias,

trajo comida al dios que existía

en el lecho de tinieblas.

Para mí dejó caer

frutas del Paraíso

antes de partir

hacia La Nueva Tierra.

(Todo es del viento: siete viajes)

 

 

ÁRBOL DE AGOSTO

 

a Osvaldo González Real

Floreces este mes porque floreces

nadie sabe por qué, por qué este tiempo,

vestido ya en tu gloria, te desviste

y viste de hermosura a quien te mira.

Yo te proclamo luz de mi paisaje.

En mi callada noche, un alba de oro,

con la oscura presencia de los ángeles.

(Todo es del viento: siete viajes)

 

UNIDAD DE TIEMPO

 

Como las piedras del Itao

lentamente

te amo

esperando

el alba

para poder decir

geológicamente

te amo.

(Espacio sagrado)

 

EL CHAMÁN SUEÑA

 

No hice

los ojos

del búho

pero miré

la noche

y pude verte.

(Espacio sagrado)

 

 

LA SEÑORA DE LAS SIETE ESTRELLAS

 

Señora:

esta tierra es vuestra

y hasta el final latir

del corazón,

será también de Vos.

(Espacio sagrado)

 

EN ESE REINO

 

Este vivir nombrándote

hace saltar las cosas

del reino de la arena

donde me espera insomne

tu piedra, la primera.

(Espacio sagrado)

 

 

EL ÁRBOL, EL COLIBRÍ, EL VIENTO

 

Duerme o sueña

el alma

asida al aire

en donde canta

el ave

asida al viento.

(Espacio sagrado)

 

**/**

 

RENEE FERRER DE ARRÉLLAGA

Nació en Asunción en 1944. Poetisa, narradora e historiadora. Obra poética: HAY SURCOS QUE NO SE LLENAN (1965); VOCES SIN RÉ­PLICA (1967); DESDE EL CAÑADÓN DE LA MEMORIA (1982), reeditado un 1984 en Hamburgo, Alemania; PEREGRINO DE LA ETERNIDAD (1985); NOCTURNOS (1987) estructurado sobre la música de Fe­derico Chopin y Enrique Granados; SOBREVIVIENTE, reeditado en 1988 en Madrid, España, por Ediciones Torremozas; VIAJE A DESTIEMPO (1989); DE LUGARES, MOMENTOS E IMPLICANCIAS VARIAS (1990); EL ACANTILADO Y EL MAR (1992). Ha publicado también poesía infantil: CASCARNA DE NUEZ (1978); CAMPO Y CIELO (1983) y la plaqueta GALOPE (1983).

Primer Premio Amigos del Arte por su libro DESDE EL CAÑADÓN DE LA MEMORIA. 1982. Paraguay. Primer Premio Amigos del Arte por su libro SOBREVIVIENTE en 1984. Paraguay. Segundo y Tercer Premios del Certamen Literario Libertador General San Martín ­Poesía édita, por poemas de PEREGRINO DE LA ETERNIDAD 1986. Pre­mio El Lector por su libro VIAJE A DESTIEMPO en 1989. Paraguay.

 

SI TÚ NO ME QUIERES

 

Si tú no me quieres,

qué vacío insondable de tristeza tan honda,

de mi boca entreabierta indecisa de pena;

 

qué mirar hacia el cielo apagado de sol,

una estrella caída de su altar promisor.

 

Qué completo silencio de sentencia oprimida,
qué abundancia de ausencia de rosas sin color.

 

Qué lágrima suspensa de los huecos heridos,

qué risa detenida con gesto de dolor.

 

El momento fatídico en que tú no me quieras,

qué golpe de velamen, qué giro de timón,

qué fuerza de un atleta sosteniendo la tierra,

qué bravura salvaje, qué ruido de cañón.

 

Y después de saberlo, cuando ya no me quieras,

qué intención sin palabras, qué seca de cristal,

mirándote a los ojos de palpitar dormido,

qué ternura infinita por haberte perdido,

qué arranque de jirones mi idílico ideal.

 

Estático crepúsculo en tu ausencia inmediata,

luciérnaga apagada con dirección de olvido,

con sus rígidos labios movidos sin sentido,

vaga, desubicada, huyendo hacia un erial.

 

Qué sencillez de piedra en la visión profética

con vértigo violento negada del edén,

 

y en la última lágrima sentida de sus párpados

qué expresión reprimida, difusa, sola, fue.

(Hay surcos que no se llenan)

 

HIJO

En qué remoto andar has dejado la réplica

de tu planta viviente.

En qué línea orbital

ha quedado varado tu mojón de silencio,

para venir a mí,

útero en jazmín,

vena luciente.

 

Qué has sido en ese tiempo desligado del mío,

antes de que yo naciera,

y aun después

y sin término.

 

En qué playa olvidaste la marca de tu aliento.

Qué valle sideral has dejado

extrañándote,

prendido al universo.

 

Qué libros has escrito,

qué formas han nacido de tus manos

en un rincón incierto.

 

Dónde dejaste pena para darme contento,

qué vacío a otra frente y canto a mi silencio,

hermano universal,

hijo de este momento.

 

Qué minuto fue tal en que me viste a solas,

cóncava de ternura,

esperándote.

Desde quién sabe cuántos años luz me has mirado

sin que yo lo supiera.

 

Cómo fue que elegiste el recoveco oscuro

de mi sangre azarosa;

maduro, desde lejos, escrutabas mi sueño.

 

Ya has sido alguna vez con otra madre, hijo,

y serás otra vez, hijo, de alguna madre.

 

Yo no creo que hayas comenzado

con un roce de cuerpos estrenando la vida.

Has venido de antes,

de un ayer que no cuenta.

Eres un ente único que a mi encuentro se enciende.

(Peregrino de la eternidad)

 

 

POR SUPUESTO

 

Por supuesto he vivido

la mitad de mi vida

y tengo bien guardados

en un baúl hermético,

macerados con lágrimas de esas tan corrientes,

mis andrajos de tiempo.

 

Los saco a ventilar de tanto en tanto;

les sacudo su polvo de congoja

y los doblo de nuevo bien planchados.

 

En el aire vacilan madreselvas

y un negro olor a noche.

 

El ayer son peldaños

llenos de hilachas ciegas,

piezas desbaratadas de un ajedrez

que se retarda.

 

Reconozco mi vieja partida,

pendiente de un temblor,

de un desencuentro.

(De lugares, momentos e implicancias varias)

 

 **/**

 

GLADYS CARMAGNOLA

Nacida en Guarambaré en 1939. Es poetisa y docente. Tiene pu­blicados libros de poesía infantil: OJITOS NEGROS (1965); NAVIDAD (1970); PIOLÍN (1979); y los poemarios LAZO ESENCIAL (1982); A LA INTEMPERIE (1984); IGUAL QUE EN LAS CAPUERAS (1989).

Primer Premio Amigos del Arte, 1981. Paraguay. Primer Premio de la Asociación de Críticos de Arte de Miami en 1985 por su libro IGUAL QUE EN LAS CAPUERAS. Estados Unidos de América. Pre­mio Fiambrera de Plata concedido por el Ateneo Casablanca de Cultura de Córdoba, España, por su poemario PARA RECONOCERNOS COMO HERMANOS, 1990. Accésit del Concurso de Poesía V Centenario, convocado por la Embajada de España en Paraguay y el Instituto de Cooperación Iberoamericano, por su libro CENIZA Y LLAMARADA. 1990.

 

ORIGEN

 

Porque los sueños mueren

nacen los suspiros

y viven en nosotros

minúsculos o inmensos,

pálidos o encendidos.

 

Sí.

Tú te irás.

Para entonces, tal vez ya habré partido.

Y cada cual caminará

-sin detenerse a investigar su origen

­con su dosis de amor y de suspiros.

(Lazo esencial)

 

MISIÓN DIPLOMÁTICA

 

De chica, yo quería

pertenecer al cuerpo diplomático.

 

Apenas pude, redacté una larga

solicitud de empleo.

La guardé bien doblada

en un sobre oficio americano

y anduve por ahí

buscando a quien pudiera dársela,

a quien pudiese ofrecerme, oficialmente,

un cargo autorizado,

permanente,

de embajadora.

 

El sobre se me ajó

y la solicitud envejeció inevitablemente.

 

Y ya no preparé solicitudes

porque entendí hace tiempo

que no hay empleador

para quien quiere ser embajadora del viento,

de la lluvia,

de los pájaros,

de las cosas que son o que no han sido,

del tiempo

que se aferra en seguir

mientras nosotros vamos y venimos;

mientras nosotros

venimos

y nos vamos.

 

Ya no presentaré solicitud para un empleo

que ejerzo

sin autorizaciones

ni decretos ignoro desde cuándo.

 

Si defrauda mi voz

la representación que usurpo

y me cancelo la licencia

o me jubilo por invalidez,

siempre seré, a escondidas,

embajadora de mi vocación y de mí misma.

 

Por entenderlo, gracias.

Por disculparme, gracias.

(Lazo esencial)

 

 

INDIA

 

¡Qué triste vas

rumiando historias viejas

con un rudo bastón

por la vereda!

 

Mis ojos -tiempos nuevos­-

como eras entonces, india, te contemplan,

y ven

no las llagas de ese mudo dolor que ahora

tentas;

no lo que de tu blusa asoma como un harapo

más

-eso que fue semilla, flor y agua mansa y fresca

 

para nutrir de amor

los hijos de esta tierra.

 

India: qué triste vas,

y cabizbaja y ciega

que no ves cómo estoy arrebujada

en un turbio rebozo de vergüenza.

(A la intemperie)

 

 

CANCIÓN

 

La canción tiene cuchillos

que hieren, hoy más que antes

-mil puñales asesinos

a los que no acusa nadie-­

 

cuchillos que desde el viento

con el filo de la tarde

apuñalan la palabra

y entre estertores y sangre

dejan una que otra lágrima

(¡Eso no me lo arrebaten!)

 

cuchillos que se refugian

cobardes, en cualquier parte,

mientras en el aire crece la canción

con letras que son cadáveres.

(Igual que en las capueras)

 

 

**/**

 

NILSA CASARIEGO

Nació en Asunción en 1944. Poetisa. Licenciada en Ciencias Con­tables. Obras publicadas: POEMAS (1972); POEMAS (1977); LOS PUENTES AL MAÑANA (1991).

Premios: Mención de Honor otorgada por el PEN Club del Pa­raguay a su libro POEMAS. 1980.

 

Tenías el olor

del campo.

El viento frío

con la plaza en sombras.

Llevando

entre mis manos un soplo de amor

que te envolvía.

Quería entrar en tí

y quedarme quieta

para olvidar por siempre

el adiós

que una esquina cualquiera

nos pedía.

(Poemas)

 

Para un hombre

Padre José Harris

 

Llovizna de gris sobre los techos

y adentro

un gusto añejo de plegaria.

 

Llovizna mojándose en ladrillos

y en el alma, tus ojos

como leves golondrinas.

 

Tú salpicado de llovizna

y adentro,

la grande cruz

madurando en su silencio.

(Los puentes al mañana)

 

Ayer lo he vuelto a ver.

Ya tiene todos los cabellos

teñidos de nieve, y de su rostro

le han robado la alegría.

 

La luz aquella que irradiaba

se apagó temprano,

como si se cerrasen para él

todas las flores del verano.

 

Pero ayer

como si no pasara el tiempo,

a sus ojos, al encontrarse con los míos,

se le abrieron nuevamente

ese antiguo mirar

de mar profundo.

(Los puentes al mañana)

 

O se razona o se ama.

No hay otra salida.

 

Es terrible ver cómo el amor

puede pudrirse

cuando tienen respuestas

las preguntas.

 

Cuando todo está claro.


Cuando nada es sorpresa.

 

Cuando el misterio abrió su puerta

y olvidó de cerrarla.

(Los puentes al mañana)

 

El viento acuna una plegaria ausente.

 

La noche reposa

entre mis manos su negra

cabeza adormilada.

 

Todo está tranquilo.

 

Parece que la paz

se me hubiese prendido

al vestido y parece que el ayer

se fuera detrás de ti,

convirtiéndose en noche perfumada.

(Los puentes al mañana)

 

Qué llena estaba yo de ti

y qué pequeño era el cielo

a nuestro lado.

Todo comenzaba y terminaba

en nuestros ojos

sin pedir nada.

 

Sólo la tarde.

La lluvia, y las mariposas

extrañas

surgiendo del rocío.

 

Me diste todo, y yo

quería darte más que todo.

Quería darte. otra vida.

Quería continuar en ti

a través de los siglos,

a través de los mares,

siempre en ti

a través de la creación.

 

Qué distinto era aquel viento

que soplaba entre los cerros.

 

Qué grandes y tibias las estrellas.

¡Qué cerca había estado Dios

cuando me amabas!

(Los puentes al mañana)

 

**/**

 

MARÍA EUGENIA GARAY

Nació en Asunción en 1949. Es poetisa. Obras publicadas: POESÍA (1983); RECOBRARIO (1984); ELECCIÓN PERSONAL (1987); BAILE DE DISFRACES (1987).

Segundo Premio en el Concurso René Dávalos. 1970. Paraguay.

 

RECODOS

 

Existes,

           sin saberlo

en los recodos

secretos de la tarde soñolienta.

 

Y su luz

te refleja en los espejos.

 

Y Noviembre

              te nombra

              lentamente,

 

Y tu aroma

          de musgo

          lluvia y ansias

regresa hasta mis brazos

y se anida

en el obscuro

corredor del alma.

(Poesía)

 

DESVELO

 

Deja pasar la noche

        Amado.

 

Remóntame

de nuevo hasta tus playas.

Extiéndeme

                delante

                de ese extraño silencio,

hecho de hogueras pálidas,

donde las viejas llamas

            invaden temerosas

los sueños que soñamos

            antes que llegue el alba.

                        La ciudad

                        allá afuera,

                        se ha quedado dormida

                        bajo el destello blanco

                        de la luna que pasa.

Mientras el alma vaga

sobre el estanque inmóvil

de esta antigua tristeza

            fabricando fantasmas

que acechan escondidos

desde esos corredores,

inciertos,

vagabundos,

profundos de nostalgia.

(Recobrario)

 

EQUINOCCIOS

Sabemos

de puntos equidistantes.

De galaxias inventadas

y de trenes expresos

                    hacia ninguna parte.

 

Aprendimos

               con metódica arritmia

los números del viento,

el canto de los árboles.

Y cerramos la tabla pueril

               de logaritmos

sin manchar la distancia.

 

Supimos

de las luces de neón

redondas, suspendidas

            alumbrándonos altas.

 

Corrimos

carreteras serpenteantes

               cinta azul, calcinada

bajo junglas metálicas.

 

Interpretamos

concienzudamente

los solsticios de invierno.

Cambiamos caracolas por horóscopos

y musgo del arroyo

por oráculos.

 

... Y ahora,

que alcanzamos la quimera,

a fuerza de soñarla

                 ardientemente,

en las ardidas noches del verano...

nos recorre en la sangre

una nostalgia

dolorosa

punzante e imprecisa,

 

y al mirarnos

             las manos:

             ¡tan fuertes!

y vacías de ternura,

un tren, sin conductor,

que no abordamos

nos remonta de súbito

hasta el borde

de algún enero muerto

en las cigarras,

donde vaga

                descalzo entre los mangos,

el fantasma

del niño que perdimos.

(Baile de disfraces)

 

 **/**

 

SUSY DELGADO

Nacida en San Lorenzo en 1949. Es poetisa en guaraní y español además de periodista. Tiene publicados: ALGÚN EXTRAVIADO TEMBLOR(1986); TESARÁI MBOYVÓ (ANTES DEL OLVIDO) (1987) en edición  bilingüe; y EL PATIO DE LOS DUENDES (1991).

Segundo Premio Amigos del Arte en 1984. Paraguay. Premio Ra­dio Curupayty en 1991. Paraguay. Finalista en el Premio Casa de las Américas, Literatura en Lenguas Indígenas, 1992.

 

UNA PAVADA TRISTE,

como un ansia pequeña, subterránea,

apenas un intento de ser sobre el papel.

 

Unas tímidas ganas de llover

lentamente,

de caer, de arrastrarse,

de morir un poquito,

larga, sencilla, silenciosamente.
 

Como el rumor lejano

de todas las tormentas,

de todas las angustias,

de toda la ciudad.

 

Como la tarde tibia y despaciosa,

pedazo tierno, estremecido,

de alguna libertad que se adivina

entre el bar, la tristeza y la tarde.

(Algún extraviado temblor)

 

ES QUE LA TARDE VUELVE

una y todas las tardes

y se va como vuelve,

atardecida siempre, sin remedio.

 

Es que la lluvia vuelve

a llover esta tarde como siempre,

sin remedio cayendo, yéndose en cada gota,

yéndose siempre lluvia atardecida.

 

Lloviendo atardecidas lluvias

de resplandores hondos y enloquecidos pájaros,

las tardes que se fueron, ya se han ido.

(Algún extraviado temblor)

 

 

ESA TARDE VOLVÍ BAÑADA POR TUS OJOS.

Me costó dar la espalda

a ese encuentro precario

robado a los relojes,

en medio de los rostros, las miradas,

los pasos, los silencios, las paredes.


Cuando volví esa tarde

cruzando la tristeza,

me llovían tus ojos, mirándome hasta el ansia.

(Algún extraviado temblor)

 

 

ENTONCES ERA EL TIEMPO

de la melancolía

y era el tiempo de perder el tiempo.

Dulce dolor que consumía el alma,

fatalidad callada, interminable.

Tiempo de ir languideciendo

de tanto derrochar

esa espera obstinada y temblorosa,

tanto desperdiciar los besos

que nunca hallaron el puerto del remanso.

Entonces era el tiempo de llorar

porque los sueños

sobrevivían dolorosamente.

Dolerse sin razón

porque se amaba lo imposible

hasta la desesperación y la ternura.

Entonces era el tiempo

de la melancolía

y era la soledad

el baúl que guardaba los amores,

un olvido cargado de perfumes.

Pero llegó de pronto

esta soledad brutal y áspera,

carcajada imprevista de una urgencia distinta,

que no permite suspirar siquiera.

 

Y dónde está

el pequeño calor que visitaba

esa melancolía?

(Algún extraviado temblor)

 

SOBRE TODO, LOS SÁBADOS,

 

volver cabeceando hacia la tarde,

adormilada

de papeles y rostros y sudores

y montañas de horas

implacables, tiránicas.

Volver

hacia un extraño frío

que me toma las manos y recorre mi piel

palidecida al tiempo que la tarde.

Recobrar los contornos familiares

y deslizarme hacia el cansancio de las horas

de camisón y bañada de espera.

Y la espera me entornará los ojos

cuando la noche llegue de puntillas,

sembrando de suspiros,

las pequeñas colinas de mi pecho.

Y al paso de la noche,

me envolverá con un aliento de guitarras,

despertará una danza sensual en mi cintura,

vestirá de luceros mis hombros y caderas

y embriagará mi sexo con la miel de un recuerdo,

para amar lo que espera.

Amar absurdamente,

sobre todo, los sábados...

(El patio de los duendes)

 

 

**/**

 

NILA LÓPEZ

Nacida en Concepción en 1954. Periodista, actriz, editora, locu­tora de televisión y poetisa. Obra poética: EL BROCAL AMARILLO (1985) y ARTIFICIOS NATURALES (1987).

Segundo Premio de la Municipalidad por CIUDAD ALMA, texto ecológico en coautoría con Raquel Chaves.

 

NUEVE LUNAS

me observan desde el vértigo.

La memoria.

Los altos espejos

regresan en su vuelo.

La memoria.

Su despeinado canto.

Su inmóvil transparencia de gitana.

La memoria

que busca esa región

del huidizo rostro sin disfraces.

 

De pronto soy ahora

una metáfora inútil debajo del paisaje.

Un sueño pertinaz,

amordazado.

(El brocal amarillo)

 

 

LA CENIZA ESTÁ CIEGA.

 

No sabe nada

del color de una mano,

de la humedad,

de mí,

de la ventana.

Déjenla sola,

ser polvo y esparcirse

sin prisa,

viva molécula de dudas:

una nube amarilla que decanta

el mediodía.

(El brocal amarillo)

 

 

¿CÓMO SERÁN LOS OTROS SECRETOS?

 

Los que no pueden contarse.

Nacen sin ningún dato,

con la oscura certeza

de un antiguo llamado

que ya estaba aquí

antes de que yo fuera pensada.

(El brocal amarillo)

 

EN CADA PORO MÍO

 

está tu olor grabado.

Vengo del desamor,

de una larga tristeza.

Vengo a acunarme en ti,

mi compañero,

en ti que has convertido

lo imposible en posible

y eres dueño

del tronco elemental

de mi canción.

(Artificios naturales)

 

TODOS LOS REINOS PERDIDOS DE MI CUERPO

limitan esta siesta con el tuyo.

Concédeme el don de reconocerte,

tan cerca de tu boca mi suspiro,

mostrarte que el reclamo del deseo

puede ceder, sutil, su privilegio

al antiguo llamado del espíritu.

(Artificios naturales)

 

COMUNES LUGARES

 

Porque el rosal ha dado otro capullo

inesperadamente, en este enero

salimos a cantar desde la tarde,

terrestres y comunes pero juntos.

 

Inquirimos muy poco y sí sabemos

espantar sin los puños al temor:

vale más la ternura del abrazo,

esta limpia sonrisa compartida.

 

Y en el fuego sencillo y susurrante

donde el amor es más que un vocerío

este mundo real y el que inventamos

 

nos muestran sus paisajes, sus colores,

nos ofrecen la paz y las pasiones

más allá de las trampas del destino.

(Artificios naturales)

 

TE QUIERO ASÍ,

 

con ese brillo intenso

que en llama se transforma

entre tus manos.

Te quiero a ti

con todos tus rincones,

con tu humor luminoso,

con tu nombre de mes

y tu pureza.

Con los cuatro elementos

de Empédocles,

con mi aire y el fuego,

con tu tierra y el agua

te quiero

mío como la luna,

satélite incesante

que me impulsas

hacia la catarata de tus besos.

(Artificios naturales)

 

SIENTO MIS PIES

como dos brújulas sorprendidas,

y tus pasos detrás.

Despierta, mi ángel,

duerme a mi bestia

como un niño

recompone su juego,

el ritmo,

la síntesis,

asunto arriesgado,

el tono.

Despierta, mi ángel,

toma mis falsos nombres,

usados y dejados.

¡Acógeme en tu ciclo!

(Artificios naturales)

 

**/**

 

LOURDESPÍNOLA (LOURDES ESPÍNOLA)

Nació en Asunción en 1954. Poetisa, crítica literaria, periodista y doctora en odontología. Ha publicado: VISIÓN DEL ARCÁNGEL EN ONCE PUERTAS (1973); MONOCORDE AMARILLO (1976); ALMENAS DEL SI­LENCIO (1978); WOMANHOOD AND OTHERS MISFORTUNES/SER MUJER Y OTRAS DESVENTURAS (1985, edición bilingüe); TÍMPANO Y SILENCIO (1986); PARTIDAS Y REGRESOS (1990).

Primer Premio Concurso Internacional de Poesía. Asociación SIG­MA DELTA PI. 1978, Texas U.S.A. Primer Premio Santiago Vilas. Concurso Internacional de Poesía. U.S.A. 1980. Ciudadano Ho­norario del Estado de Texas, U.S.A., por su labor poética. 1978.

 

NACER MUJER-POETA

 

La alternativa:

Saltar del balcón; despedazarlo.

Faldas, abanico, hilo, aguja:

me desnudo y rebelo.

¡Basta de mirar la vida

desde este balcón!

Cárcel semicircular

tímpano sordo, sorda boca

grito y digo

del solitario oficio de escribir.

Manuscrito de internas visiones

espejos de mujer abriéndose.

Nazco

rompiendo venenosos manantiales.

(Ser mujer y otras desventuras)

 

DESDE ESTE DESTIERRO

 

Empinados cual desventurados ángeles

del silencio desenmascarados,

buscamos lo que fue...

escudriñamos papeles amarillos

antiguos cantos,

las palabras.

Inocencia y culpa entremezcladas

desde este destierro reclamar

las voces que eran mías.

Amasar la inmerecida soledad,

las altas torres

la eternidad de esta raíz sin tierra.

(Ser mujer y otras desventuras)

 

TRATAR DE SER Y NO

 

Romper la antigua coraza

y poder en toda la expresión de mi presencia

desgarrar las viejas vestiduras

y ver el propio yo desnudo

el cascarón de inutilidad abierto

tan amado por todos

y de mí tan odiado.

Amoldado

complaciente en su eco

salvaguardia, nulidad

equivalente a nada,

y toda esta magnífica potencia

torciéndose al nacer

gritando

que el tiempo de placenta está acabado.

(Ser mujer y otras desventuras)

 

COMPRENDES CÓMO TE NOMBRO,

con mente quieta y silenciosa

me escucho

cuando no me escuchan,

escribo tu nombre

con el borde de la lengua,

rodando el filo vacío de los labios.

Y te extiendes luchando

en la humedad de mi deseo,

en la resonancia del silencio.

Te aislo y separo de los otros

sucesivamente incierto,

tiemblas dentro en la garganta,

te atrapo y fortalezco;

como símbolo fresco

te hago mío.

(Tímpano y silencio)

 

IN MEMORIAM
SIMONE DE BEAUVOIR

 

SOJUZGAR CADA INTENTO VITAL,

cubrirlo de modestia

como antiguo abanico

escondiendo la boca del deseo.

La palabra sofoca

el furor de la pupila.

Frente

a tanto silencio compartido,

en ardid bien conocido.

La piel, brillante iridiscencia,

en anticipado banquete de los cuerpos.

(Tímpano y silencio)

 

“La mujer no tiene palabra"

Lacan (?)

 

DESTINO DE MUJER

o de orificios tapados,

la boca purificada en padrenuestros

para que no diga lo que no se debe.

Agua bendita, jabón.

Una mano cubriéndole,

susurros por lo bajo:

«escribe libros».

Demasiados manuscritos esparcidos,

orificios imposibles de tapar.

Soy mujer,

luego desobedezco.

(Partidas y regresos)

 

ME MIRO ENTERA

con mis cinco sentidos en alerta

para ver que vacié mi cuerpo de ti,

con deseo y mente detenidos.

Lengua,

vientre

senos... ¡alto!

Que ya no está aquí,

que no estará,

que ni siquiera estuvo;

que todo fue inventado,

que ni siquiera existe él,

o nosotros.

Que no existió nada de eso,

nunca.

(Partidas y regresos)


**/**

 

AMANDA PEDROZO

Nació en Asunción en 1955. Es periodista y poetisa. Poemas su­yos aparecieron en las colecciones colectivas: Poesía Taller, “..Y ahora la palabra" y Poesía itinerante, del Taller de Poesía Ma­nuel Ortiz Guerrero, así como en Breviario del deseo (poesía eró­tica escrita por mujeres), de Ediciones Torremozas, Madrid (1989); Las cosas usuales (1985).

Segundo Premio Amigos del Arte, 1982. Paraguay. Segundo Pre­mio de la Municipalidad de Asunción en 1991. Paraguay.

 

ADAPTACIÓN

Si retirase con esta mano

cuanto hubiese dado con la otra

si a mi mano izquierda no le importase

en qué asuntos anda la derecha

si con buenísimas maneras me convencieran

de que lo cortés no quita lo valiente

si de tanto hacer la ronda

se me diera al fin por elegir pareja.

 

Si considerase gentil

ceder la última palabra

si viviera nombrando a Dios

en tanto voto por César

si alabase el orden establecido de las cosas

y decidiera consecuentemente

tornarme buey por el camino,

y punto.

(Donde Ud. por supuesto,

decidiera ponérselo rotundamente y absoluto)

 (Las cosas usuales)

 

 

REFLEXIÓN


Si no tuviera

este enjambre de amor en el pecho

sería perfecto

vivir a tu lado buenamente

como se recomienda

palidecer contándote cuentos

acerca de nietos y de insecticidas.

 

Si no tuviera

los pies incontrolables

sería edificante

comerme las preguntas

esperarte quieta

con una sombra leve en las manos

limándome las uñas.

 

Si no tuviera

traumas y pecados inmortales

probablemente

estaría cometiendo padrenuestros

y en silencio

buscaría entre las sacras palabras

alguna que permitiera la desobediencia.

 

Si no tuviera

tantos argumentos indecentes

estaría mirando

cómo cl aburrimiento

crece

y no sería ésta que te piensa ahora

sobre otro cuerpo

y otra calle

en otra noche.

(Las cosas usuales)

 

DESUBICACIÓN

 

Aquí se estila

lavarse las axilas

por tiempo indefinido

mientras se viva

y se acostumbra

el amor por cuotas

el vestido decorosamente

limpio

sin señales de pasto

ni de mariposas

o sea que todo

viene a ser

cuestión de estilo

y de mandamientos

por lo cual entiendo

razono

que aquí no quepo yo

con mis desobediencias lógicas

con mis amores completos.

(Las cosas usuales)

 

CÓPULA

 

La cópula es un árbol loco y triste

donde florece repetidamente

esa nada que se esparce desde la carne

hasta la piel y el grito.

 

La cópula es un cuchillo de angustia

fraccionado en milésimas de júbilo.

Es un dolor en tosco disimulo

una perdida redondez de ausencia

un tiempo sin pulso

 

Es querer lanzar el cuerpo

lejos del cuerpo

reconocernos en otro cauce antiguo

infinitamente más abiertos

y más impenetrables.

 

Es casi derramar la sangre

en una ciega profusión de giros

imágenes y rostros.

 

La cópula es la esperanza

que se traga a sí misma

que se recomienda sin falta

en su propio lamido.

 

Nosotros copulativos

dadivosos o inhóspitos

agua o llamas

certeza de existir simplemente

y sin embargo borrosos de ceniza

futuros cadáveres.

 

La cópula es un túnel engañoso y rápido

es hacerle muecas al espejo.

 

Querer joderle a la vida

es una esquina ávida y sin luces

volvernos repentinamente

muro y milagro

abismo y canto

silencio tumulto.

(Las cosas usuales)

 

 

**/**

 

ALICIA CAMPOS CERVERA

Nació en Buenos Aires en 1948; nacionalizada paraguaya. Es poe­tisa y periodista. Actualmente reside en España. Ha publicado: EN DETALLE (1982).

 

ES UNA PENA

 

que no podamos amarnos para siempre.

 

Tú no sabes por qué

yo porque no puedo.

 

Es una pena no ver nuestros hijos juntos.

Es triste no engendrar entre los dos

otros hijos que llenarían mañana

aquellos huecos

que el silencio dejó vacíos en el tiempo.

 

Es una pena

que no podamos amarnos para siempre.

 

Pero hay cosas en ti

que agradeceré ya sin remedio:

tu ademán

como si siempre fuese el primero de la

mañana;

 

tu cuerpo y tu corazón tan sanos,

la ternura de tus brazos seguros

tu amor por la vida

tus semillas que son hijos

en fin,

todo eso.

 

Crecerás aún,

todo lo tuyo irá creciendo

y en alguna parte

algo de ti seguirá germinando

hasta el final del tiempo.

 

Yo

estaré abonando la tierra

donde harán cantando una ronda

tus nietos.

 

Los hombres como tú

son árboles besando siempre el viento.

(En detalle)

 

CARTAPOEMA

 

Inmóvil o saltando

acostada o de pie

dormida o despierta

estoy en este cono sur

y quiero que vengas inmediatamente.

 

Se terminaron las historias,

tú eres el hombre de mi vida

y me molesta que camines por los alrededores

de la calle Calabria (Barcelona 15)

con tu flacura que amo

y alguna interminable bufanda.

Quiero que estés aquí ahora mismo.

 

Como dijo papá Ginsberg

hace demasiado tiempo que me levanto por la mañana

 

sin nadie que acaricie mi rodilla

aunque yo digo

sin que tú me acaricies lo que sea.

 

Esto hay que arreglarlo ahora mismo

de modo que ya te estás

viniendo.

 

A la sombra de un árbol tropical

te estoy esperando

y ya mi boca tiene gusto a tu presencia.

(En detalle)

 

EPÍTOME

 

Quisiera petrificarme en este instante

sentada en esta mecedora

a la triste luz del balcón

mirando el barrio gótico,

por sólo no pensar en nada

por sólo poder olvidar

y salirme del juego cruel de los contrastes.

Quisiera quedarme aquí para siempre

porque mi corazón amó en un tiempo la vida

porque mi cuerpo amó

en algún momento ya olvidado

el frágil calor del sol de invierno,

el viento oloroso a tierra mojada

que traía una remota proximidad de primavera,

el esbozado canto de humilde pájaro

que no se pregunta nada.

Quisiera quedarme aquí

sólo mirando las partículas de polvo del aire

suspendidas en el haz de claridad

que atraviesa los cristales

y que a despecho del dolor humano

continúan rotando en formas espiraladas

con esa natural crueldad de objeto,

con esa tozudez,

ignorando las ganas de morir de los hombres.

Todo el amor que se me dio

resultó no ser mío.

Todo cuanto alguna vez creí resultó ser falso.

Las cuatro estaciones no pudieron

consolarme de tan duros golpes.

Quisiera poder entrar en la nada

por esa diminuta ranura

en la cual no cabe ni siquiera

este pequeño y enclenque poema.

(En detalle)

 

**/**

 

DELFINA ACOSTA

Nació en Asunción en 1958. Poetisa, periodista y narradora. Ha publicado: TODAS LAS VOCES, MUJER... (1986); POESÍA ITINERANTE, pu­blicación colectiva del Taller de Poesía Manuel Ortiz Guerrero.

Recibió el Murucuyá de Plata en el Concurso Nacional Ciudad de Asunción, 1987. Primera mención en el Concurso de la Mu­nicipalidad de Asunción en 1991. Paraguay.

 

ESTALACTÍTICO

 

Y cómo cuesta no ponerme triste
en esta tarde abierta al viento norte,
no replegar mis alas y sumirme

en las suaves olas de mi lecho.
Entonces, ya acostada, hacer memoria
de algún afortunado parpadeo,

mi calculada prohibición, mi airosa
tristeza alimentada con argento.

Y cómo cuesta no volver el rostro
en dirección al fresco de violetas,

y preguntarme en dónde he malogrado
los últimos temblores de mi sangre.
Hubiera sido justo que en la hora
exacta del hechizo, cuando terso

aún tenía el rostro que tú amabas,
me hubiera vuelto yeso en la intemperie.

(Todas las voces, mujer...)

 

MAGIA

 

Un hombre lleva una mujer al río,
los últimos remeros ya se fueron
y un pájaro amarillo el agua embiste
quebrando el sol en oro circular.

Y todo se repite, el intermedio
durante el cual detalla, el brazo en alto las
crónicas de ahogados mientras ella
arrima a sus oídos caracoles.
Descerrajado caracol, el pecho.

Se van perdiendo azules, se han perdido
en ese sueño de soñar que llegan
mecidos por el agua a la otra orilla.
Resuelto pez. Abrazo. Escalofríos.

El círculo de magia fue cerrado.
El hombre advierte que llegó el momento
de hacer mención al nubarrón de ozono.

(Todas las voces, mujer...)

 

 

FIESTA

De golpe una vigilia la aparta de mi lado,
y un azul la devuelve con su luz recobrada.
¿De dónde vino?

¿Cuándo he dejado las puertas entreabiertas
que la tengo de pronto en mis faldas sentada?
¡Y es que se anticipa en cada fiesta ella!
Flamearte, resuelta,

me anima desde el fondo del ropero, desnuda:
pruébate el celeste,

pruébate el rosado,
el de antriscos ardientes cruzándole las palmas,
y hay en su mirada, en su boca pequeña,

el acecho constante de un lagarto en las sombras.
¡Y es que se abandona a baratijas, ella!

¡Qué escándalo incesante de anillos y collares
cuando avanza vidente, en las sombras, su mano!
Pero luego me cerca,

pero luego se atreve a agitar mi abanico,
a fingir un revuelo, un pudor todo chispas,
si en mi escote entreabierto

caben tanto atavío,
tanta hiena aferrada.
¡Dios, el secreto reniego de vivir siempre juntas!

(Todas las voces, mujer...)

 

PREMEDITACIÓN

 

Supongo que fue inmensa
la tarde nuestra aquélla:
el pájaro lavándose con aire
y el rápido aleteo de azúcar a la brasa
que el viento se aferraba herido de fragancia.
Después, la mente abierta

y el grillo en el aljibe,
el sol en la pilastra y el gato sigiloso.
Ay, tarde de septiembre

abierta al viento norte,
y aquel lenguaje nuestro que en fiesta se volvía.
Ay, poses de pudor

ya en franca obscuridad,
aún me causa gracia

mi voz premeditada:
¡te digo que no mires!

(Todas las voces, mujer...)

 

 

GESTO

 

Me duermo.
Me estoy quedando ya dormida,
escucho en sueños que regresas,
que bajas las persianas

y que objetas
la dimensión del lecho y la cobija.
Qué bien has hecho en regresar -me digo-,
qué bien de veras, porque ¿sabes?,

yo sé aguardar dispuesta tu regreso
y sé cuidar dormida

y ovillada
tu sueño con mis brazos en cerrojo.
Vigilia inmensa que te vengo amando,
que vengo urdiendo el gesto necesario
capaz de seducirte finalmente:

¡acaso el repentino desenvaine de un seno

Sobre
el otro tras la luz
del faro proyectado en la pared!
Me duermo.

La luz de la mañana no me alcanza.

(Todas las voces, mujer...)

 

 **/**

 

 

MARIA ELINA PEREIRA OLMEDO

Nació en Asunción, 1962. Poetisa y doctora en medicina. Publicó: SUEÑO ADOLESCENTE DE UN ARCÁNGEL (1977); SECTOR TOLEDO (1982).

Primer premio Amigos del Arte, por su libro SECTOR TOLEDO, 1982. Categoría menores de 25 años.

 

DE UN LUNES DE SILENCIO

La soledad
es un lugar
de viento duro,
de noche

sin estrellas,
donde hace frío
y el silencio

se apaga
en medio del vacío.
Y es tan frágil

el equilibrio
entre la vida    
y la muerte!
Es tan pequeño
el significado
de cada uno

y el vacío
es tan grande
cuando

se acaba el día!

(El sueño adolescente de un arcángel)

 

BÚSQUEDA

I

En esta noche helada,

con aroma de otoños del Sur y de Pacífico

me duelen como heridas calientes

las palabras.

 

La lluvia es un remanso hecho de ausencias

que mansamente cae

con sus agujas de cristal transparente

sobre las calles grises e irreales

que están desiertas y húmedas

un poco más allá de mi ventana.

 

Las miro desde lejos, desde siempre,

mientras el viento cambia

y el agua se transforma sólo en humo,

que se aquieta o se agita

en una danza mágica, ritual y transparente

envuelta en sus etéreos velos

de niebla y ansias.

 

Cuánta melancolía florece

en los obscuros bordes de este silencio,

cuánto dolor habita

sobre la nada absurda

de nuestro triste tiempo.

 

Somos los caminantes insomnes de la angustia

a veces, sólo a veces,

nuestras pisadas quedan indelebles

marcadas en la frágil arena del recuerdo.

 (De Voces femeninas en la poesía paraguaya)

 

 

**/**

 

MABEL PEDROZO

Nació en Asunción en 1965. Ha publicado poemas en POESÍA ITI­NERANTE, 1984, con otros miembros del Taller de Poesía Manuel Ortiz Guerrero.

Primer Premio Amigos del arte, 1984. Categoría menores de 25 años. Paraguay. Mención en Concurso de la Municipalidad de Asunción, 1991. Paraguay.

 

Y YA NI PUEDO DECIRTE

Y ya ni puedo decirte
que calles el llanto,
que hay una casa

que huele a madero en verano,
donde se aroma la piel

de lapachos y cantos,
y donde ha muerto una cigarra,
loca de sol y de mangos.

 

Ya ni puedo hacerte soñar
con senderos anchos,
pues tú ves el puerto

sin una vela en su manto,
y al labriego sin queja que dice:

             el silencio es amplio.

 

Mas sí puedo
intentar la última mueca
y gritar desde mi rancho:

             hombre moreno y solo,

            ¡no vuelvas el paso!-­

(Poesía itinerante)

 

 

YA NO IMPORTAN


Ya no importan mis manos
dibujando siestas temblorosas.

No importan llantos atrapados,
veredas sin calles
ni horizontes.

Pero sí
importan tu diciembre y sus grillos,
tus poemas sembrados en mi pueblo,
tu tristeza extensa,
tus ausencias sin puerto,
nuestro rincón sin tiempo
tus raíces
y nuestras alas sin vuelo.

Importa que broten gorriones de tu mirada,
que palpes fronteras y plazas,
que colmes tu vela de viento
y que tu grito derrumbe este miedo.
Importa que sepas de este dolor
que guarda tu nombre y que lloro en silencio.


(Poesía itinerante)
 

 

 

BIBLIOGRAFÍA BÁSICA

Bareiro Saguier, Rubén, y Villagra Marsal, Carlos: Poésie Paraguayenne du XX. Siècle. Edición bilingüe. Editions Patiño, Géneve, 1990.

Buzó Gómez, Sinforiano: Índice de la poesía paraguaya Ediciones Nizza, Asunción, 1943.

Cardozo, Efraín: Apuntes de Historia Cultural. Biblioteca de Estudios Paraguayos, Universidad Católica, vol. XI. Asunción, 1985.

Carlisle, Charles R.: Beyond the rivers, Antología español-inglés. Troph Springs Press, Texas, 1976.

Centurión, Carlos R.: Historia de la Cultura Paraguaya Biblioteca Ortiz Guerrero, Asunción, 1961.

Díaz Pérez, Viriato: Literatura del Paraguay. Luis Ripoll Editor, Palma de Mallorca, 1980.

Giménez Caballero, Ernesto: Revelación del Paraguay. Espasa Calpe, Madrid, 1958.

González, Natalicio: Los poetas del Paraguay (en Letras Paraguayas). Ed. Cuadernos Republicanos, Asunción, 1988.

Plá, Josefina: Literatura paraguaya del siglo XX, en colaboración con Miguel Ángel Fernández. Cuadernos Americanos, México, 1962.

- Voces femeninas de la poesía paraguaya. Poesía 7, Alcándara Editora, Asunción, 1982.

- Obra y aportes femeninos en la literatura nacional. Centro Paraguayo de Estudios Sociológicos, Asunción, 1976.

- Evolución intermedia (1940-1959) en Literatura del Paraguay. Vol. II de Viriato Díaz Pérez. Luis Ripoll Editor, Palma de Mallorca, 1980.

Rodríguez Alcalá, Guido: La poesía y la novela en el Paraguay de los últimos años (1960-1980). En Literatura del Paraguay, de Viriato Díaz Pérez. Luis Ripoll Editor, Palma de Mallorca, 1980.

Rodríguez Alcalá, Hugo: Historia de la Literatura Paraguaya. Ediciones De Andrea, México, 1972.

- Josefina Plá y la poesía, en Cuadernos Americanos, México, 1972.

- Poetas y prosistas paraguayos. Editorial Don Bosco-Intercontinental Editora, Asunción, 1988.

Wey, Walter: Poesía Paraguaya. Historia de una incógnita. Biblioteca Alfar, Montevideo, 1951.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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