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AUGUSTO ROA BASTOS
AUGUSTO ROA BASTOS


Datos biográficos:

AUGUSTO ROA BASTOS


            MADRIGAL


De paso cantó el ave,

y en su garganta de cristal el trino

con acorde argentino

tembló un instante y desmayó en el grave

silencio de la tarde que moría.


Como el canto suave

del trovador alado, la armonía

de tu voz vibró solo un momento;

mas en el alma mía

sigue vibrando el eco de su acento.


            (El ruiseñor de la aurora, 1942)

Fuente: LA VOZ MEDITERRANEA. MUESTRA DE POESIA DEL PARAGUAY. SELECCIÓN Y PRÓLOGO: SUSY DELGADO. Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos C. L. Buenos Aires. Argentina- www.imfc.coop - Director Editorial: Mario losé Grabivker. Impresión: GS Gráfica. Charlone 958 - Avellaneda, Buenos Aires. Octubre 2008.



EL PREMIO CERVANTES A AUGUSTO ROA BASTOS. Por VÍCTOR JACINTO FLECHA

La concesión del Premio Cervantes, el más importante galardón de las letras castellanas, a Augusto Roa Bastos fue el primer reconocimiento de carácter trascendente a la literatura paraguaya, por lo que se constituyó en un verdadero hito de nuestro proceso cultural.

El 23 de abril de 1990 le fue entregado el Premio Cervantes, correspondiente al año 1989, a Augusto Roa Bastos, en el Paraninfo de la Universidad Alcalá de Henares, por SM el Rey de España, coronando así una obra, iniciada en la década del 40, con la novela Fulgencio Miranda, Mención del Concurso de Novela del Ateneo Paraguayo, 1942, hasta la última, Madama Sui, que ganara el Premio Nacional de Literatura.

El Premio Cervantes es como el Premio Nobel de las letras hispánicas. Fue instituido en 1974 con el propósito de honrar una obra literaria completa. Los candidatos son presentados por el pleno de la Real Academia Española y por las Academias de los países hispanos y los premiados en años anteriores. El jurado se halla presidido por el Ministro de Cultura y Educación de España y desde 1980, en evitación de coincidencias, esta dignidad sólo puede concederse a uno de los candidatos. La ceremonia de entrega del galardón se celebra el 23 de abril de cada año.

La concesión de este premio a Roa Bastos para nuestro país fue un hito, verdadero peldaño que abrió las puertas al conocimiento del Paraguay, de su literatura, de su compleja situación de la construcción de su democracia que aún continúa. Su obra ya había recorrido gran parte del mundo, había sido traducida a más de veinte idiomas, pero el Premio Cervantes reforzó esa trascendencia y le dio visibilidad al Paraguay.

"La literatura es capaz de ganar batallas contra la adversidad sin más armas que la letra y el espíritu, sin más poder que la imaginación y el lenguaje. Y es esta batalla el más alto homenaje que me es dado ofrendar al pueblo y a la cultura de mi país que han sabido resistir con denodada obstinación, dentro de las murallas del miedo, del silencio, del olvido, del aislamiento total, las vicisitudes del infortunio y que, en su lucha por la libertad, han logrado vencer a las fuerzas inhumanas del despotismo que los oprimía. " (Del discurso pronunciado en Alcalá de Henares, al recibir el Premio Cervantes). La vida de Augusto José Antonio Roa Bastos no fue fácil, estuvo tejida por las vicisitudes y los avatares de su patria. El Paraguay, su entrañable nación, estuvo signado por la tragedia. Durante toda su historia se sucedieron enfrentamientos entre los buscadores de la libertad y los que la enterraban. Innumerables guerras civiles, golpes de Estado, largas dictaduras entre frágiles respiros democráticos más dos guerras internacionales apocaron a este país que, para peor, estaba metido en el fondo del continente sin salida al mar.

Nacido en 1917, cuando la patria iba logrando, de alguna forma, recuperarse de su hecatombe de la guerra de la Triple Alianza (1864-1870). Conoció en su niñez la última guerra civil caudillesca (1922/1923), el gobierno democrático, el primero de este siglo, de Eligio Ayala (1924-1928). La Guerra del Chaco la vivió muy de cerca e inclusive participó en ella, siendo todavía un adolescente. Y luego, en su primera juventud, vivió la efervescencia social y política de la post-guerra, experiencia que resultó como un catalizador de su manera de pensar sobre la vida. Entre la tiranía y la libertad, eligió la libertad pero no desde la perspectiva individual sino con un hondo contenido humano y social.

Perseguido por sectores fascistoides, en 1946, tuvo que ganar el exilio para salvar su vida. La guerra civil de 1947, esa hecatombe trágica, marcó su vida y lo dejó allende las fronteras por décadas y solo pudo recuperar enteramente su país, en su ancianidad, cuando los signos democráticos por los que tanto luchó se estaba haciendo difícil realidad en el Paraguay.

La obra de Augusto Roa Bastos está enteramente signada por los avatares de su propia vida que, a su vez estuvo sesgada por las vicisitudes de su patria. EL TRUENO ENTRE LAS HOJAS, 1953, su primer libro de cuentos, es la expresión más acabada del mundo paraguayo que vivió durante su niñez y juventud. Allí están los cuentos elaborados con la arcilla de la pobreza, la soledad de los pequeños pueblos, el suyo, el de la infancia, cerca del río, donde sobrevivían algunas familias lugareñas dedicadas a la caza del carpincho, cuya grasa intercambiaban con productos industriales como yerba, fósforo y alguna que otra bolsa vacía de azúcar con los que confeccionaban sus vestimentas. Gente pobre a más no poder. Sus primeros años en el Barrio Villa Morra de Asunción, en la casa de su lío Monseñor Hermenegildo Roa, a quien Roa retrata en unos de sus cuentos, "EL VIEJO SEÑOR OBISPO", y su experiencia en los yerbales, cuando era periodista del diario El País, antecesor de Ultima Hora. En su novela HIJO DE HOMBRE, 1960, escrita después de una década de exilio, ya se le va escapando la realidad cotidiana para asumir la perspectiva histórica de la globalidad de la tragedia del Paraguay, que es representada a través de mitos universales entrelazados con mitos e historias del país.

La serie de cuentos EL BALDÍO, 1966, refleja ya su condición de expatriado. Aún cuando el Paraguay traspasa enteramente los relatos del volumen, la misma está enclavada entre los paraguayos que viven en Buenos Aires. MORIENCIA (1969) es la transverberación mítica de una tragedia colectiva donde la vida está signada por el sufrimiento y la lucha reivindicativas de un futuro mejor. YO EL SUPREMO (1974) es publicado cuando la dictadura que agobiaba a los paraguayos cumplía 20 años de existencia, y es producto de una profunda reflexión ante la presencia de poderes discrecionales que se justifican ante sí y para sí. La multiplicidad de ese tipo de poderes posibilita a Roa Bastos crear esa sinfonía múltiple de los poderes, incluidos los políticos, hasta el poder discrecional de la palabra y quien la ejerce en la literatura. En 1992 publicó la novela VIGILIA DEL ALMIRANTE, El marino retratado por Roa Bastos tiene la virtud de ser un hombre que trasciende su tiempo por los mismos signos angustiales del hombre contemporáneo, casi como fuera la propia angustia del autor que aflora en las páginas. Es como si el agónico marino hubiera elegido a su propio narrador o éste hubiera elegido al marino porque a igual que él tiene "la sensación (..) de girar en el vacío; de estar en todas partes y en ninguna, en un lugar que se llevó su lugar a otro lugar.." como les suele suceder a los que conocen los caminos del exilio. En 1993 publicó su novela EL FISCAL. En el año 1994 apareció Contravida, versión nueva, de otra escrita en 1968. En 1995 publicó Madama Sui, Una simbología que el pueblo paraguayo, a pesar de ser poseído por el poder brutal de la dictadura, guardó dentro de sí sus valores esenciales. METAFÓRISMOS (1996) es la quinta esencia de toda su obra. La recorre, entresaca citas, expresiones, como si fuera que utilizara un cedazo para dejar todos los granos enteros que pudieran vislumbrar el pensamiento subyacente en todos sus libros. La última obra publicada, una novela corta FRENTE AFRENTE ARGENTINO, FRENTE AFRENTE PARAGUAYO (2004) publicada en el libro LOS CONJURADORES DEL KILOMBO DEL GRAN CHACO. Este texto maravillado y maravilloso es una reverberación de la genialidad de Roa, que pone frente a frente a dos CÁNDIDO LÓPEZ (el pintor oficial de la guerra de la Triple Alianza), uno argentino y otro paraguayo, cada uno pintando la guerra desde perspectivas diferentes, mediado por Mitre, que durante la guerra traduce al español el Infierno de Dante.

El Premio Cervantes le fue concedido el mismo año en que fue derrocado el Dictador, cuando el Paraguay comenzaba a respirar, fue un muy buen augurio. Su obra, su esfuerzo, había logrado el milagro, el mundo se volteaba a ver a Paraguay, empezaba a tener visibilidad, esa es la fuerza de una obra sólida, creativa, seria, ese fue el mayor premio.

AUGUSTO JOSÉ ANTONIO ROA BASTOS regresó anciano, en 1996, a la tierra que lo vio nacer para morir en ella, el 26 de abril de 2005. En el 2011, año del Bicentenario de la Independencia Nacional, una Ley dispuso que sus restos descansen en el Panteón de los Héroes, convirtiéndose con su entrañable amigo José Asunción Flores, en los primeros Cultores del Arte en ser declarados héroes de la Patria.

Fuente: HITOS DEL BICENTENARIO. Por LINE BAREIRO, MABEL CAUSARANO, MARGARITA DURÁN ESTRAGÓ, VÍCTOR-JACINTO FLECHA, BARTOMEU MELIÁ, GUIDO RODRÍGUEZ ALCALÁ © De esta edición SERVILIBRO. COMITÉ ASESOR, COMISIÓN NACIONAL DEL BICENTENARIO. Editorial Servilibro. Telefax: (595-21) 444 770. Correo electrónico: servilibro@gmail.com , Asunción, Paraguay octubre 2011



ROA BASTOS, AUGUSTO (1917-2005) : Nació en asunción en 1917 y vivió su infancia en Iturbe, donde se impregnó de esas imágenes que luego inspirarían su obra.

De su padre recibió la disciplina, el sentido de la dignidad, cariño y apoyo. De su madre, a quien amaba entrañablemente, el espíritu artístico, el hábito de la lectura y el estímulo creativo de la escritura que no la abandonaría jamás. Con ella escribió su primera obra, una pieza teatral, cuando solamente contaba con 13 años.

Ya adolescente, se traslada a estudiar a asunción, desde donde mantiene una correspondencia frecuente con sus padres, en la que se mezcla la nostalgia por la casa paterna, y esa necesidad de seguir compartiendo sus primeros pasos como escritor.

Comenzó con la poesía desde muy temprano, se inició en la literatura y el periodismo. Abordó todos los géneros literarios:  la crónica,  el ensayo,  el cuento,  la novela,  los guiones cinematográficos,  obras de teatro,  ballet, cuentos para niños. Todo con gran calidad, rigor y una gran conciencia autocrítica que lo llevó a destruir obras que no satisfacían sus exigencias. Desde muy joven se unió a grupos literarios de la talla de los convocados por Josefina Plá, Herib Campos Cervera, Julio Correa, y muchos más.

Durante la segunda guerra mundial, fue corresponsable de la BBC de Londres, y escribió una serie de artículos que llamó “La Inglaterra que yo vi”.

A raíz de su trabajo como periodista, conquistó la enemistad de altos personajes del gobierno, que los llevaron al éxito por primera vez. Su destino fue Buenos Aires, donde residió 30 años.

En Argentina realiza gran parte de su obra, entre las que se destaca “hijo de hombre”  por  ser  la primera novela premiada  ( Premio Municipal,  la más alta distinción que otorga Buenos Aires ) y “Yo, el Supremo”, por haber introducido un nuevo estilo en la novelista, apartándose de todos los modelos conocidos hasta entonces. Por su trayectoria recibe el Premio Cervantes en España, máximo galardón de las letras hispanoamericanas.

Películas basadas en sus obras, son llevadas al cine, sobre sus propios guiones, con éxito y premios en festivales internacionales.

Sería largo enumerar toda su producción, pero citaremos en  poesía:  “El Naranjal Ardiente”,  “El ruiseñor de la aurora”;   en cuentos, “El trueno entre las hojas”,  “El baldío"; en cuentos para niños: "Moriencia: cuentos"  “El pollito de fuego”,  “Carolina y Gaspar”, “Los juegos”; en cuanto a sus novelas algunas son: “Hijo de Hombre”, “Yo El Supremo”, “Vigilia del Almirante”, “Madoma Sui”, y “Contraviada”.

 Tenía una novela terminada, “El país detrás de la lluvia” y “Los 1000 y un proverbios rebeldes”, aun sin publicar.

Es de destacar que aún en otros países, su obra siempre tiene como escenario al Paraguay, y como tema fundamental la denuncia de los abusos del poder,  el deseo de  lograr  la  educación para todos,  y una justicia social, temática que vuelve a causarle problemas durante la dictadura militar en argentina, que lo obliga a exiliarse nuevamente, esta vez en Francia, Toulouse, y en esa prestigiosa universidad da clases de literatura latinoamericana y lengua guaraní. Allí escribe “Vigilia del Almirante”, “Madama Sui”, “El fiscal”, y “Contravida”.

Convencido de que el mundo ha cambiado de velocidad, decide extraer de sus obras, reflexiones, pequeños núcleos de pensamiento, que son llamadas metaforismos.-

En 1982, realiza una visita al Paraguay.  Es invitado a dar conferencias y charlas en varios sitios y universidades, y nuevamente es obligado a abandonar el país, pero esta vez, expulsado por el régimen de Stroessner, y convertido en apátrida al ser privado de sus documentos tanto Francia como España le ofrecen la nacionalidad sin condiciones.-

Toda su trayectoria está teñida de una intensa lucha por hacer su obra, por representar a su país, por denunciar la falta de libertad, la discriminación y los abusos de autoridad.-

En el año 1996 regresa  a  Paraguay  para quedarse  definitivamente, para estar cerca de su fuente, cerca de los jóvenes, a quienes apoya de todas formas posibles, asistiendo a sus foros, recibiendo en su casa, gestionando programas de educación. Dedicó sus últimos años a estar presente,  no como un monstruo  sagrado de la literatura, sino como un hombre humano, modesto, sencillo.-

Ha recibido numerosos premios y distinciones; Premio Derechos Humanos, Premio Nacional de Literatura, Condecoraciones en Chile, Argentina,  Paraguay,  Cuba,  y Francia. Mucho se ha escrito sobre él y su obra, intelectuales de todo el mundo le rinden homenaje con foros y estudios sobre su extensa labor literaria que fue traducida a casi todos los idiomas.-

Uno de los testimonios más conmovedores es la película  “El patrón de los sueños”, narración a viva voz de sus ideas sobre la vida, el amor, la política, la injusticia.-

Nos dejó físicamente en Asunción el 26 de abril de 2005, pero se quedó para siempre en el corazón de los que alguna forma fueron tocadas por su pluma o su palabra.-

(Fuente: COLECCIÓN ROA BASTOS / “YO, EL SUPREMO” – Prólogo de ANTONIO CARMONA – Editorial SERVILIBRO, Asunción - Año 2007).

 

 

AUGUSTO ROA BASTOS : (Asunción, 1917 - 2005) : Poeta, narrador, periodista, ensayista, guionista cinematográfico y dramaturgo.

Uno de los grandes maestros de la narrativa contemporánea, ganador del Premio Cervantes 1989 y el escritor paraguayo de más renombre internacional, Roa Bastos vivió en el exterior (Argentina y Francia) durante casi medio siglo (desde 1947).

Miembro del grupo que inició la renovación poética en el Paraguay en la década del 40 –con Josefina Plá y Hérib Campos Cervera, entre otros–, regresó a su país natal –donde reside actualmente– poco tiempo después de la caída del régimen de Stroessner (1989). Muchas de sus obras han sido traducidas a varias lenguas, distinguidas con prestigiosos premios internacionales e incluso llevadas al cine.

Sus libros de poemas incluyen EL RUISEÑOR DE LA AURORA Y OTROS POEMAS (1942) y EL NARANJAL ARDIENTE (1960). En 1995 apareció POESÍAS REUNIDAS (Edición de Miguel Ángel Fernández). Su copiosa producción narrativa –que tiene su génesis en el exilio– gira, temáticamente, en torno a la realidad problemática de su país. EL TRUENO ENTRE LAS HOJAS, su primera colección de cuentos, data de 1953.

Otras antologías cuentísticas son: EL BALDÍO (1966), LOS PIES SOBRE EL AGUA (1967), MADERA QUEMADA (1967), MORIENCIA (1969), CUERPO PRESENTE Y OTROS CUENTOS (1971), LUCHA HASTA EL ALBA (1979), ANTOLOGÍA PERSONAL (1980) y CONTAR UN CUENTO Y OTROS RELATOS (1984), para dar sólo unos cuantos títulos representativos.

En 1960 publicó su primera novela, HIJO DE HOMBRE, obra ganadora del Concurso Internacional de Novelas de la Editorial Losada (1959) y epopeya sublime de un pueblo sufrido y doliente, cuya narración abarca un marco temporal muy amplio: desde la dictadura del doctor José Gaspar Rodríguez de Francia (1814-1840) hasta años después de la Guerra del Chaco (1932-1935).

En 1974 salió a luz YO, EL SUPREMO, su segunda novela y, hasta la fecha, la más traducida de las obras narrativas paraguayas de las últimas décadas. Yo el Supremo –inspirada en un personaje histórico, el doctor Francia, supremo dictador del Paraguay durante 26 años– es también la novela que le ha ganado, hasta ahora, tres importantes y codiciados galardones: el Premio de Letras del Memorial de América Latina (Brasil, 1988), el Premio Cervantes (España, 1989) y la Condecoración de la Orden Nacional del Mérito (Paraguay, 1990).

En 1984 apareció EL SONÁMBULO, una novela corta.

Sus últimas novelas publicadas son: VIGILIA DEL ALMIRANTE (1992; Premio El Lector), El Fiscal (1993), CONTRAVIDA (1994) y MADAMA SUI (1995), obra que le ganó el Premio Nacional de Literatura 1995, galardón que en Paraguay sólo se otorga cada dos años.

También es autor de una pieza teatral, LA TIERRA SIN MAL (estrenada en Asunción en 1998), ambientada en las Reducciones Jesuíticas del Paraguay y situada en 1768, año de la expulsión de la Compañía de Jesús de territorios americanos.

(Fuente: "ANTOLOGÍA DE LA LITERATURA PARAGUAYA" / 3ra. Edición – Autora: TERESA MENDEZ-FAITH ** Editorial EL LECTOR, Asunción-Paraguay 2004 ).

 

 

AUGUSTO ROA BASTOS (Asunción, 1917). Es el escritor paraguayo que ha conquistado la mayor fama nacional e internacional y cuya obra ha ido creciendo constantemente a partir de los años 40, que son los de su iniciación. Gran trabajador intelectual, el suyo es el caso del escritor en incansable lucha, en su afán de perfección artística, en su alerta tensión en la creación de nuevas formas de expresión, de nuevos temas en varios géneros. Hagamos una breve recapitulación de su obra a partir de la novela de resonante éxito internacional. Nos referimos a Hijo de hombre, que es de 1960; Yo el Supremo de 1974; El sonámbulo, de 1984; Vigilia del almirante, de 1992; El fiscal, de 1993; Contravida, de 1994, Madame Sui, de 1995, que le valió el Premio Nacional de Literatura de ese año.

Tocante a ficción breve, El baldío es de 1966; Los pies sobre el agua, 1967; Madera quemada, 1967; Cuerpo presente y otros cuentos, 1971; Lucha hasta el alba, 1979; Antología personal, 1980; Contar un cuento y otros relatos, 1984.

Por otra parte sus Reflexiones sobre el guión cinematográfico, son de 1993, y su Metaforismos, de 1996.

En el género teatral compuso La tierra sin mal, de 1998. Desde la publicación de Hijo de hombre, novela muy traducida, la fama de Roa Bastos ha ido creciendo hasta lo que podríamos llamar su culminación, en 1989, año en que le fue otorgado el Premio Cervantes.

Yo, el Supremo es una novela experimental en torno al Dictador Perpetuo del Paraguay José Gaspar de Francia. El libro, un verdadero tour de force en lo que mira al ingenio, a la imaginación creadora y al mismo lenguaje, que es todo un chisporroteo de juegos de palabras, consagra a Roa Bastos como un escritor de excepcionales dotes en todo el ámbito de la lengua española.

Los cuentos de Roa son también de excepcional valor estilístico. No hay que olvidar uno breve, una verdadera obra maestra con el título de "El baldío". Son también dignos de destacarse "La excavación", "Borrador de un informe", "Encuentro con el traidor", amén de otros muchos más.

Las novelas posteriores a Yo el Supremo, no igualan en mérito, según algunos críticos, a Hijo de hombre, pero claro está, son evidentemente obras de un eximio prosista. Su pieza teatral La tierra sin mal, está ambientada en las Reducciones jesuíticas." "Yo hice la versión teatral directa y es la primera vez que escribo directamente para el teatro" -ha declarado Roa Bastos- "la escribí muy Interesado y entusiasmado con el tema".

"Los jesuitas fueron en gran medida los que contribuyeron a la sobrevivencia de nuestra lengua nativa... La escribí -prosigue el autor- pensando en los colegios. Me esmeré en el idioma y es una de las obras escritas en castellano con la máxima fidelidad al idioma tan ajetreado con el uso", (Ver ABC, 22 de mayo de 1998).

La bibliografía referente a Roa Bastos es abundantísima en libros, en folletos, en ensayos, y entrevistas de varios países. Aquí citaremos solamente dos libros: uno que estudia la obra del autor desde 1940 y aún antes, hasta 1986. Hugo Rodríguez-Alcalá. Augusto Roa Bastos. Premio Cervantes, 1989. Edición patrocinada por el Ministerio Español de Asuntos Exteriores, Asunción, 1990. El otro libro es Semana de autor. Augusto Roa Bastos. Instituto de Cooperación Iberoamericana, en cuya redacción intervinieron doce participantes. Madrid, 1986. H.R.A.

Fuente: HISTORIA DE LA LITERATURA PARAGUAYA. Por HUGO RODRÍGUEZ – ALCALÁ. Universidad de California, RIVERSIDE - Colección Studium-63 - México 1970 © HUGO RODRÍGUEZ – ALCALÁ / DIRMA PARDO CARUGATTI. Editorial El Lector, Diseño de tapa: Ca´avo-Goiriz. Asunción – Paraguay. 1999 (434 páginas)

 


AUGUSTO ROA BASTOS, EL MAYOR ESCRITOR PARAGUAYO EN LENGUA CASTELLANA

Augusto Roa Bastos, Asunción, 13/06/1917 – 26/04/2005. Es el mayor escritor paraguayo en lengua castellana. Distinguido con el Premio Cervantes de literatura en el año 1989. Formó parte del selecto grupo del boom latinoamericano de la narrativa junto con Gabriel García Márquez, Alejo Carpentier, Mario Vargas Llosa, Jorge Amado, Julio Cortázar y otros. Cuando recibió el Premio Cervantes, Roa explicó que llegó a ese sitial “porque debajo de mis textos corren como ríos subterráneos la lengua y la cultura guaraní”. Evidentemente este fenómeno le daba a su obra literaria un sello distinto dentro de la narrativa común latinoamericana; era una narrativa con sabor diferente. Ese sello distinto fue obtenido a través de la traducción al castellano de las metáforas e imágenes usadas en el lenguaje común por los hablantes del guaraní paraguayo; muchas no son creaciones originarias sino traducciones.  No obstante, esta cuestionable actitud de Roa Bastos frente al guaraní, él tiene el mérito de haber puesto dichas imágenes literarias y los giros idiomáticos del guaraní al servicio y para consumo de la comunidad universal; aunque lastimosamente lo hizo a través de la lengua castellana. Loor y gloria para el gran escritor, pero ¿qué beneficios trajo este hecho al idioma guaraní? Para nosotros, poco, porque entendemos que un idioma no consigue enriquecimiento, promoción ni respeto a través de las traducciones de sus metáforas, imágenes y otras figuras literarias creadas por sus hablantes.  Estas traducciones enriquecen más bien al idioma receptor. Por ello y precisamente por ese aporte a la lengua castellana, fue muy justo que se le otorgara el Premio Cervantes de Literatura. Los españoles saben lo que hacen. Pero, a contrario sensu, el idioma guaraní poco le debe a Roa Bastos, porque su contribución a esta lengua, que le permitió llegar a tan alto sitial, fue escasa.  Es más, si fuéramos extremistas diríamos que no favoreció a la lengua guaraní; pero como no lo somos, valoramos en justa medida su actitud. No podemos desconocer que honró a la lengua al reconocer que mediante el idioma guaraní llegó a donde llegó.

LA POESÍA GUARANÍ DE ROA

En comparación con la narrativa producida por Roa, la poesía es escasa; es más, él sostenía que es un narrador por excelencia y poeta más bien por accidente; nunca asumió que fuera poeta a pesar de haberse iniciado en la literatura a través de la poesía y de tener una buena cantidad de poemas, reunidos por el escritor Miguel Ángel Fernández en un libro titulado Poesías Reunidas, Editorial El Lector,  1995. Y nuevamente tomando el conjunto de poemas escritos por Roa encontramos que la cantidad de poemas en guaraní es ínfima en comparación con lo escrito en castellano.  El capítulo VI del mencionado libro, se titula Ñane Ñe’ẽme y contiene siete poemas escritos en guaraní paraguayo. No sabemos si tal cantidad es toda su producción o han quedado algunos poemas fuera de este libro.

DE LA FORMA

Analizada la forma asumida por Roa, encontramos que más bien adopta la forma clásica, especialmente la rima, que en ocasiones es pareada y en otras alternada en sus cuartetas.  Sin embargo el metro, que también lo adopta, varía de estrofa en estrofa en la mayoría de sus poemas. Encontramos que rompe el metro y la rima regular en un sólo poema, en el titulado Ñemomarandu.

DEL LENGUAJE POÉTICO

Por lo general su poesía se ciñe al lenguaje lógico, utilizando las figuras literarias de pensamiento para dar vuelo poético a su obra.  Evidentemente la poesía Roabastiana no tiene el esplendor de su cautivante prosa, y por algo se consideró a sí mismo más narrador que poeta. 

Tadeo Zarratea, Marzo de 2013

Fuente: http://mbatovi.blogspot.com/



VI

ÑANE ÑEʼẼME

Mbaraka okára

a Sila Godoy

Ñembyasy ha angata mboypýri oĩva

omýi ha mombyry muangekoihára,

mbegue katu y hovýicha ojahoʼíva

kuimbaʼe pytiʼa, mbaraka okára.


Ko ñeʼã yvyra ne perẽrĩva

kaʼaguy teko ypy mborayhu jára,

kuña porã retéicha tércã ygára

pe chokokue poguýpente ipotýva.


Ipúrõ hína mbaraka okára

vyʼa marangatu haʼe omboʼýva

ha ikuʼágui oveve pytũ ha ára.


Ipúpe haʼe omoirũ puraheikuéra

ha ohekýi ñane ãgui ku hendýva

mainumbýicha ovevéva, ñande kéra.


TETÃ AMBUE GUIVE

a Carlos F. Abente

Hyjúiva ñande juru

ñahenóirõ herami

ndijái vaicha mbyjuʼi

omohagẽva yvytu.


Jepiguáicha ndaje oiko

ñane retã Paraguái

ñembyasy ombojeʼo

ha mbegue katúnte okái.


Ñane muangekói haguã

tetã ambuépe oguahẽ

ku omboguahúva jagua

tuguy ryakuã ha pyahẽ.


Ara tirícha hendy

ha oikytĩ ñande resa

oisuʼúva tetãygua

maymáva amo mombyry.


Ñamañáke mitãkuéra

aníke ñasapymi

vokóinte ikatu porã

ñahuãʼĩmbánte avei.


Ñane retã porãite

ojajái vaʼekue yma

ogue ha iñypytũmba,

oiko ichugui tapere.


Ñahendúramo oñeʼẽ

pytumbýpe ha oheka

ñane korasõ renda

ojeko haguã hese,

ñamohendáke ipype

ñane retã mombyry

ñameʼẽ haguã ichupe

ñane angapy pu rendy.


Aniangákena jaity

tesaráipe ku ipepo

oikóva hoky hoky

ipehengue omonoʼõ


Ko tetã ambue guive

ñaipovãne ipore>ỹ,

topa ñande rekove

jaiko rangue tyreʼỹ.


KUATIA ÑEʼẼ

chokokuépe ohomíva

Haʼevéma ne tĩndy ha ñembyasýpe

nde kóga heñoiʼỹva remyakỹ,

haʼevéma itanimbu nde pyta guýpe

yvy ombopytuhóva temitỹ.


Néike eipyhy hatã pe nde pyapýpe

ha embovevúi nde rekove apy,

reipytyvõ haguã ko pytũmbýpe

ára pepo ohekáva nde atiʼy.


Kirirĩ pireguýpema osysýi

pyʼa mbarete ojupíva nde rapógui

ha poʼa jehekápe nderypýi.


Nde rekove pyʼarasy reikógui

haʼỹi opyréma okúi nde pógui

ha peína ohesapéma ne tapỹi.

Fuente: LA POESÍA GUARANÍ DEL SIGLO XX. Por TADEO ZARRATEA. Editorial SERVILIBRO. Dirección editorial: VIDALIA SÁNCHEZ. Asunción – Paraguay, Agosto 2013 (322 páginas)




La foto personal (izquierda) es una obra de JAVIER MEDINA.

 



CERRO CORÁ (POESÍA)

 

 -I-

Este es el nudo pétreo,

El paredón boreal del Paraguay,

La muralla del tiempo,

Con el sol en sus vértebras y la noche en los hombros;

Esta es la luna arrodillada

cordillera de Amambay

Con su matriz de piedra verde

Donde gestó la raza, entre relámpagos

De huesos y entre espasmos de muerte, el nacimiento

De su hijo

Inmortal.

Esta es la tumba viva de mi pueblo

Y es su cuna fosfórica,

Su pedestal sangriento. su calvario y su templo,

Atalaya y bastión de su destino.

¿Cómo volcar en el papel

Este volcán sagrado de la patria

Con su erupción de espadas y de rostros de fuego,

De infortunios y ruinas, su silencio de fuego,

Su música de fuego,

Este volcán purpúreo ya engastado en los siglos

Como un cometa inmóvil en la noche de América?

Más que su planeario panal o el rutilante

Peso de su corona de rumor y rocío,

Golpea en mí su rama de enlutado silencio,

Su estambre gorjeante de arteriales latidos,

El alba ensangrentada bajo el cielo de marzo.

La historia de aquel día tiene letras

Terribles,

Párrafos como dientes

Y follajes de

Páginas que nos queman la mano hasta la raíz.

 

-II-

Aquí crucificaron como a un Cristo guerrero

Al indomable Mariscal,

Que empuñando a su pueblo como un arma

Cumplió su juramento

De "VENCER O MORIR",

Sobre el último campo de batalla,

Junto a los últimos soldados espectrales

De la gesta sin par,

Con el trueno en su boca de

"¡MUERO CON MI PATRIA... !"

Ved la lanza incrustada en sus entrañas

Como en un meteoro ensangrentado

Goteando luz y gloria;

Ved al buitre imperial

Desvistiendo su espíritu,

Tratando inútilmente

De arrancar de sus manos el acero invencible

En que la patria toda, la Nación soberana,

Como el león y el sol de nuestro escudo

Corporizaron su materia pura,

Su médula estelar y su infinita

Pasión de Libertad y de Justicia.

Al pie de este volcán tocan mis venas

La resina inmortal de nuestros muertos

Que aprenden a vivir a sorbos largos

Su lenta eternidad de raíces calladas,

Chupando en nuestra sangre, nutriendo en nuestros

Ojos

Su mirar enterrado, su pan de sombra,

Su espaciosa grandeza sin sueño.

 

- III -

Pero el tiempo y los hechos probaron nuestra

Raza,

Y la resurrección fué la respuesta

Al silencio y la muerte cuya lápida fría

Levantaron las manos luminosas

De las madres del pueblo,

En la noche crucial del infortunio.

Desde el silencio atado a tantos huesos

Que errabundas centellas

Agitan en el ara de piedra entre tinieblas,

Creció el fragor, el vasto son de fuego,

el redoble triunfal:

¡Cerro León,

Cerro Corá...l

Un hálito ancestral anda y recoge labios,

Anda y recoge pulsos hundidos en la arena,

Cose entre las cortezas meteoros caídos,

Restos de alas, soles y lunas, cuerpos y almas,

Lágrimas y carbones deslumbrantes,

Y sobre el terciopelo de la noche junta estas joyas, estos

Eslabones sagrados

Que arman la cegadora presencia

del triunfo.

Sobre Cerro Corá,

Pedestal de la patria,

Está el Guerrero de fuego;

Su espada de diamante

Fulgura con su lema, sube y decora el cielo

Desde su empuñadura de miradas y manos;

La sangre combatiente está en su sitio

Junto al acantilado del coraje,

La historia está en su sitio,

Los hombres en su sitio,

Y la Nación navega como un arca de fuego

Sobre el río del tiempo.

Porque la patria vive

Como una gigantesca mano color de tierra;

Porque la tierra vive

Como una gigantesca llama color de sangre;

Porque la sangre vive

Como una gigantesca llama color de aurora.

Y en esta luz el Paraguay, mi pueblo,

Con los pueblos del mundo,

Se levanta y camina vivo y majestuoso

llevando una aureola de fulgor en las sienes

Como un ala inmortal.

AUGUSTO ROA BASTOS.

Fuente: HISTORIA PARAGUAYA. ANUARIO DEL INSTITUTO PARAGUAYO DE INVESTIGACIONES - VOLUMEN II – 1957. Talleres Gráficos LUMEN. Buenos Aires – Argentina. Noviembre 1958 (147 páginas)



EL PREMIO CERVANTES 25 AÑOS DESPUÉS

Ensayo de MIRTA ROA

 

Un llamado telefónico desde Toulouse en 1989 rom­pió la calma familiar. Papá nos anunciaba que le había sido otorgado el Premio Cervantes, me hablaba de una lista de invitados, del Rey de España, de la Reina, de los palacios, todo era muy mágico, muy inesperado, pero a la vez sabíamos que era un premio muy merecido.

Es el galardón más importante para las letras cas­tellanas, me dijo. Grandes expectativas signaron todo el proceso, “hay un protocolo estricto que no se puede alterar”. Llegamos a Madrid desde distintos puntos, yo desde Caracas, tierra que había adoptado desde el se­gundo exilio que sufrimos, en el primero yo tenía me­nos de dos años.

En Venezuela estaban sus amigos, quienes habían emigrado por el acoso de la dictadura militar que aso­laba nuestra América en los años ’70: Daniel Divinsky, Tomás Eloy Martínez, Ángel Rama, Marta Traba, así como Soledad Mendoza, quien vivía y vive en Venezue­la, hermana de Plinio Mendoza. Corría el año 1978, allá fuimos Carlos, mi hermano, y yo, a buscar la liber­tad que faltaba en Argentina y sobraba en forma exube­rante en Venezuela…

Tierra querida que ya le profesaba a Roa un amor irrestricto. Había sido invitado a fundar la Biblioteca Ayacucho, exitosa e importante colección en compañía de importantes intelectuales, dirigidos por José Ramón Medina.

El volumen número 30 lo dedicaron a Barrett y El dolor paraguayo con prólogo de Roa Bastos. Era el año 77, en esa oportunidad lo acompañé y pude ver el cari­ño que le tenían. Se lo disputaban, lo invitaban a uni­versidades del interior, de la capital, prestigiosas institu­ciones se interesaban por su presencia.

Estuvo entre los finalistas del Premio Rómulo Ga­llegos, pero aún sin obtenerlo, lo recibían con todos los honores, ya era un escritor consagrado en Venezuela.

Hay que imaginar entonces el alborozo en ese país al enterarse que había sido reconocido con el premio Cervantes, o la “Copa Cervantes” como lo denominara una marchante de fruta cuando lo vio por la calle de Asunción.

En la universidad Simón Bolívar de Caracas hubo varias maestrías para estudiar su obra, yo asistí a la de Yo El Supremo a cargo de Ana Pizarro y Carlos Pacheco, excelente.

Ahora el encuentro iba a ser en España. El paraninfo de Alcalá de Henares rebosaba de gente, allí estaban los buenos amigos, gente de la cultura de todas partes, sus queridos hermanos, sus hijos venidos desde diversos lu­gares, encuentros deliciosos alrededor del dulce premio. Pudimos darle el abrazo cariñoso, además de asistir con él en mesas redondas, conferencias, charlas. No paraba de hablar con todo el mundo. Yo no sé si todas las edi­ciones del Premio Cervantes son tan efervescentes, pero el interés, la calidez que le dispensaron los estudiantes fue increíble. Salir de la Universidad y llegar al bordillo de la vereda demoraba cuando poco cuarenta y cinco minutos. Fueron jornadas muy fatigantes para él, pero a la vez muy reconfortantes.

 

UN HITO

Ese mismo año había caído el tiranosaurio, Para­guay comenzaba a respirar, el premio fue un refuerzo para esta naciente democracia. Su obra, su esfuerzo, había logrado el milagro, el mundo se volteaba a ver a Paraguay, empezaba a tener visibilidad, esa es la fuerza de una obra sólida, creativa, seria, creo que ese fue el mayor premio.

Fue una semana durante la cual fuimos todos los días a Alcalá de Henares, la ciudad de las cigüeñas y de las tardes rosadas, a encuentros, foros, conferencias. Siem­pre tenía algo más que decir, pronta la respuesta a todas las preguntas de los estudiantes, una verdadera fiesta.

La entrega formal del premio, consistente en el cua­dro de Alberti que Roa trajo de regalo al Cabildo, fue en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares, donde dio su discurso, además del Ministro de Cultura y el propio Rey. Esa era la parte solemne del acto, luego vendría la fiesta en el Palacio.

Hay una anécdota simpática cuando antes de co­menzar el acto, yo me había sentado atrás, con unos in­vitados que conocía de Caracas, cuando un encargado del protocolo dijo que los hijos debían sentarse adelan­te, yo tomé la cosa como que eran los hijos pequeños, pero alguien me dijo: Tú también Mirta, eres la hija. Y el hombre al verme dijo: —Pues si no hay más que verle la cara, y me mandaron para adelante. Los genes... qué se le va a hacer.

La Moncloa estaba en reparaciones en esa fecha, por lo tanto la recepción que dieron los Reyes fue en el Pa­lacio del Pardo. Da igual, yo no conocía ninguno de los dos, allí estaba la crema y nata de la intelectualidad. Se notaba la deferencia que le dispensaron los Reyes, la Reina se veía encantada, con ternura miraba a la más pequeña de mis hermanitas, que sólo contaba con dos años, tanto así que la prensa sacó en portada esas imá­genes de la Reina Sofía con la niña.

En Madrid, en tanto, en la Biblioteca Nacional, una exposición maravillosa, bajo la responsabilidad de Mil­da Rivarola, daba cuenta de una trayectoria, de una vida dedicada a la única razón de sus desvelos, su obra situada, arraigada, asida al Paraguay. Fue una muestra memorable, al recorrerla salía uno con la sensación de haber recorrido gran parte de su vida, me impactó muy profundamente.

Para nuestro país fue un hito, verdadero peldaño que abrió las puertas al conocimiento del Paraguay, de su literatura, de su compleja situación de transición hacia la democracia que aún continúa. Su obra ya había reco­rrido gran parte del mundo, había sido traducida a más de veinte idiomas, pero el Premio Cervantes reforzó esa trascendencia y le dio visibilidad al Paraguay.

 

RECONOCIMIENTO INTERNACIONAL

Memorables fueron las jornadas que por la lucha contra la tiranía se produjeron en Madrid, era época triste de crueles dictaduras en América Latina, se habla­ba mucho en el mundo de Chile, Argentina, Uruguay, pero de Paraguay nadie hablaba. Era tan fuerte el encie­rro que se había producido en torno a nuestro país que parecía que estábamos librados a nuestra propia suerte. Roa Bastos se acercó a las organizaciones que hacían esfuerzos por acicatear esas dolorosas dictaduras y sola­mente preguntó: ¿Por qué Paraguay no?

Esa pequeña pregunta abrió las espitas, soltó las re­servas, el mundo se volteaba a ver a Paraguay, Derechos Humanos, y muchas otras instituciones miraron hacia ese pequeño territorio, del cual el infortunio se había enamorado, al decir de Roa.

Siempre con Paraguay en el corazón y como centro de su trabajo intelectual, usó el arma de su palabra con tal destreza, que fue temido por el Tiranosaurio, cual si fuera un certero puñal que se dirigiera a su corazón. Y pudo comprobar que

“La literatura es capaz de ganar batallas contra la ad­versidad sin más armas que la letra y el espíritu, sin más poder que la imaginación y el lenguaje. Y es esta batalla el más alto homenaje que me es dado ofrendar al pueblo y a la cultura de mi país que han sabido resistir con denodada obstinación, dentro de las murallas del miedo, del silencio, del olvido, del aislamiento total, las vicisitudes del infortu­nio y que, en su lucha por la libertad, han logrado vencer a las fuerzas inhumanas del despotismo que los oprimía.” (Del discurso pronunciado en Alcalá de Henares, al recibir el Premio Cervantes).

 

CONCLUSIONES

Es bueno reflexionar ahora dónde nos encontramos veinticinco años después, en literatura, en política, en arte, en la sociedad… Cuántas metas se cumplieron, cuántos sueños esperan todavía el toque de la realidad.

En esta aldea global, donde el aletear de una maripo­sa se puede sentir al otro lado del mundo, interactuamos con el concierto de naciones libres, y debemos alzarnos por sobre las penurias y los fracasos antiguos para cons­truir el nuevo Paraguay, esperanzado, real, moderno, solidario, con justicia democrática. Inclusivo.1

La Fundación Augusto Roa Bastos tiene como mi­sión mantener viva la llama que dejó encendida nuestro autor, ícono de la literatura, del pensamiento libre, de la lucha por la educación, por la lectura, por el conoci­miento, por la justicia social y por la defensa y cuidado de nuestro hábitat para compartirlo con los pueblos ori­ginarios y los jóvenes, todas preocupaciones constantes de Roa Bastos.

1El Premio Cervantes fue anunciado en octubre del año 1989 y entregado el 23 de abril de 1990.

Fuente:

SEP DIGITAL - NÚMERO 3 - AÑO 1 - MAYO 2014

SOCIEDAD DE ESCRITORES DEL PARAGUAY / PORTALGUARANI.COM

Asunción - Paraguay. Mayo- 2014

 

 


 

Enlace a documentos recomendados:

-. COMENTARIOS SOBRE YO EL SUPREMO. Edición al cuidado: JOSÉ FEDERICO SAMUDIO. Ensayos de BEATRIZ RODRÍGUEZ ALCALÁ DE GONZÁLEZ ODDONE; RAMIRO DOMÍNGUEZ; ADRIANO IRALA BURGOS y JOSEFINA PLÁ. CLUB LIBRO N° 1 - 2ª EDICIÓN. Editorial SERVILIBRO. Asunción – Paraguay 2011 (115 páginas)

-. AUGUSTO ROA BASTOS  “CAÍDAS Y RESURRECCIONES DE UN PUEBLO” . Obra de RUBÉN BAREIRO SAGUIER. Editorial Servilibro, (Colección Bareiro Saguier – Nº 4). Asunción-Paraguay 2006 (251 páginas)

-. YO EL SUPREMO, COMO REPROBACIÓN DEL DISCURSO HISTORICO. Este trabajo fue galardonado con el "Premio Ensayo 1982" de la Revista Plural. Ensayo de JUAN MANUEL MARCOS.

-. SOBRE DUALIDAD ESPACIAL Y CONTRAPUNTO TEMPORAL EN HIJO DE HOMBRE Y EN YO EL SUPREMO. Ensayo de TERESA MÉNDEZ-FAITH.

-. EN TORNO A CONTRAVIDA, MADAMA SUI Y LA POESÍA DE AUGUSTO ROA BASTOS. Ensayo de EDGAR VALDÉS.

-. NOTAS SOBRE LA VERDAD Y EL PODER EN EL FISCAL DE AUGUSTO ROA BASTOS. Ensayo de RICARDO ROHEMA. Enlace con Revista Exégesis.

-. APROXIMACIÓN AL MUNDO ROABASTIANO - Ensayo de ANTONIO V. PECCI



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