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MARGARITA DURÁN ESTRAGÓ


  LA IGLESIA CATEDRAL DE ASUNCIÓN 1537 – 1987 - Por MARGARITA DURAN ESTRAGO


LA IGLESIA CATEDRAL DE ASUNCIÓN 1537 – 1987 - Por MARGARITA DURAN ESTRAGO

LA IGLESIA CATEDRAL DE ASUNCIÓN

1537 – 1987

MARGARITA DURÁN ESTRAGÓ

SEPARATA DEL LIBRO

“TEMPLOS DE ASUNCIÓN”

BIBLIOTECA DE ESTUDIOS PARAGUAYOS

UNIVERSIDAD CATÓLICA – VOL. XXII

ASUNCIÓN – PARAGUAY

1987 (167 PÁGINAS)

 

 

LA IGLESIA CATEDRAL DE ASUNCIÓN

LA IGLESIA MAYOR: PRIMERA CATEDRAL DE ASUNCIÓN

Después que Juan de Salazar de Espinoza fundara Asunción el 15 de agosto de 1537, volvió a Buenos Aires para dar cuenta de ella a Don Pedro de Mendoza. Al no encontrar al Adelantado en Buenos Aires, remontó nuevamente el Paraná, junto con el Teniente de Gobernador Francisco Ruiz Galán. Le acompañaban algunos religiosos y clérigos.

Con el afán de conocer noticias de Ayolas, Ruiz Galán viajó durante un mes por el Alto Paraguay y de regreso a Asunción -lo cuenta él mis­mo- "hizo una iglesia y dejó en ella para que sirviesen a Dios al padre Francisco de Andrada y al racionero Gabriel de Lezcano, y a los padres fray Juan de Salazar e fray Luis Herrezuelo, y así mismo dejó en dicha casa al dicho capitán de Juan de Salazar con cincuenta hombres" (1).

Desde sus orígenes, la citada iglesia se llamó de La Encarnación, Se la construyó de madera y barro-comenta Juan Francisco de Aguirre-y costó al Rey "quince quintales de harina de mandioca y diez fanegas de maíz" (2), pagados el 28 de noviembre de 1539.

Con el incendio de Asunción, el día 4 de febrero de 1543, se que­mó la iglesia y casi todo el pueblo (3).

El Gobernador Alvar Núñez Cabeza de Vaca ordenó la reedifica­ción de una iglesia, cerca de la barranca y más amplia que la anterior. Su construcción se costeó "con los fondos de la ciudad" (4).

Si bien ésta fue más grande que la primera, no pasó de ser un simple "rancho de paja, tan desmantelado y falto de ornamentos que su primer Cura manifestaba carecer de capa para las procesiones" (5).

La Iglesia mayor de Asunción, la primera edificada en la única ciu­dad de toda la región del Plata, fue asiento de la primera Catedral de Asun­ción, erigida el 10 de enero de 1548, bajo la advocación de la Santísima Virgen (6).

Fray Juan de los Barrios, primer obispo electo, no llegó a hacerse cargo de la sede y el nuevo Obispado quedó vacante durante ocho años. El mismo no pudo embarcarse en la expedición de Juan de Sanabria por sorprenderle a éste la muerte mientras preparaba el viaje, Por Cédula Real del 4 de marzo de 1551, lo designaron para la diócesis de Santa María del Nuevo Reino de Granada, ya que pasaba el tiempo sin embarcarse hacia su primer destino. La elección anterior quedó sin efecto, pero aun así, el nombre de Fray Juan de los Barrios permanece en la historia de la Iglesia paraguaya, por haber erigido la Iglesia Catedral de Asunción -desde Aran­da del Duero, diócesis de Osma- en la fecha arriba mencionada.

Después de unos años, el Papa Julio II designó para el Obispado del Río de la Plata a Fray Pedro Fernández de la Torre, quien llegó a Asun­ción el 2 de abril de 1556.

Un testigo presencial -Martín González, clérigo- describe así la acogida que se le brindó al Obispo De la Torre: "Llegado a este pueblo, los clérigos salimos de la iglesia mayor con la cruz, y lo recibimos con el himno Veni  Creator  ytoda la ciudad, y le llevamos a la iglesia y, hecha la oración en ella con el Te Deum Laudamus, fuese (a) aposentar a las casas de Domingo de Irala, ya gobernador" (7).

El Obispo De la Torre "tomó posesión de su obispado en una igle­sia que está encima de la barranca del río, donde antiguamente estuvo cierta  fortaleza, y donde los capellanes, puesto por los oficiales reales, administraban los sacramentos y servían al culto divino" (8).

En el testamento del Capitán Juan de Salazar se lee que cuando llegó el Obispo De la Torre y al año del fallecimiento de Irala, Asunción contaba con "la Catedral de Nuestra Señora de la Encarnación, Nuestra Señora de la Merced, San Blas y la ermita de Santa Lucía" (9), esto se escribiócon fecha 25 de setiembre de 1557. Muerto Salazar, sus restos reposaron en la Catedral de Asunción, la misma que él concluyera en ausencia del Gobernador Alvar Núñez. Este hecho es una prueba más de haber sido La Encarnación la primera Catedral de Asunción.

Pronto el Obispo De la Torre buscó entre las iglesias existentes, una que por su posición geográfica fuese más conveniente para usarla como Catedral.

Acerca del traslado de la misma, el Padre Bruno transcribe lo siguiente: ­"Después hizo trato con fray Isidro Castro, ermitaño de San Jerónimo, para que le diese un sitio con casa e iglesia de San Jerónimo que él tenía, y que, habiéndosela dado y, teniendo facultad para trasladar su iglesia, se trasladaba a la dicha de San Jerónimo, por ser mejor sitio, lo cual en adelante se llamaría con el título de Nuestra Señora de la Asunción" (10).Su permanencia en ella fue transitoria.

El Obispo De la Torre vio la necesidad de edificar una nueva Cate­dral y consiguió para el efecto la cuarta parte de los diezmos. Esta fue escenario de numerosos actos de la vida política durante la lucha entre el Obispo De la Torre y el Teniente Gobernador Felipe de Cáceres. Lucha queterminó con el apresamiento de éste en la Catedral y su posterior deportación a España bajo la vigilancia del Obispo en 1573 (11).

Siete años después, los Oficiales Reales Jerónimo de Elysaguírre y Adame de Olaverriaga describen el panorama general luego de la vacante del Obispado: "Hay una gran falta de sacerdotes y de religiosos, porque en esta ciudad en la iglesia Catedral della y en la parroquial no hay más de cinco, los cuatro dello de sesenta a setenta años, que ya están muy cansados, y la iglesia no se puede servir como convenía al servicio de Nuestro Señor y para las confesiones; por la grande edad que tienen padecen mucho trabajo, y la gente del pueblo se va acrecentando, muy mal se puede cumplir con tanta gente" (12).

Después de una larga ausencia, Asunción recibe jubilosa al nuevo Obispo, Fray Alonso Guerra; instituido canónicamente el 27 de setiembre de 1577, no pudo venir debido a su extrema pobreza, sino después de unos años (13). En 1580 una Cédula Real otorga al Obispo una merced para la "obra y edificación de su Iglesia" (14).

Al año siguiente el Virrey comunica a la Audiencia sobre la imposi­bilidad del viaje del Obispo, la necesidad que hará de su diezmación y la ayuda en ahorro para su viaje (15).

Cerrado el Concilio limense en octubre de 1583, "Sustentándome de limosna -escribe al Rey el Obispo Guerra- me dispuse a entrar. Salí de Lima por enero del ochenta y cuatro, llegué en fines de febrero del ochenta y cinco a Santa Fe, un pueblecito del rio de la Plata y por setiembre ya estaba en Asunción", según datos de los Oficiales Reales.

En Asunción se encontró "... con solo dos canónicos muy viejos (y) sin institución canónica por añadidura" y para peor "... sin rastro ya de catedral..." (16).

El Obispo Guerra adquirió en las cercanías otro sitio, libre de ries­gos originados por los raudales, que es más o menos el predio de la actual Catedral.

Construidos con materiales tan perecederos, las fábricas no duraban más que unos años. En 1604, escribe el Gobernador Hernandarias que la Catedral "estaba tan vieja que apenas se podía celebrar en ella el culto divino"; con su ayuda y la del vecindario se construyó otra.

Hernandarias fue a Buenos Aires y en 1607 hizo una visita a Asun­ción y se quejó por no haberla encontrado terminada.

Ruy Díaz de Guzmán escribe en 1612: "Y assi edifico en esta ciudad en tan breve tiempo, una yglesia ques oy la Catedral de aquel obispa­do" es toda de muy buena Madera y bien labrada, las paredes de Gruesas Tapias y cubierta de duras Palmas que oy dia permaneze..." (17).

Hacía 1625 Juan de Valenzuela, que fue Capitán General y Justicia Mayor de la Ciudad Real del Guayrá, ayudó "... con su persona y hacienda” en la obra de la Catedral (18).

La Iglesia construida por Hernandarias y las reparaciones en la que ayudó Valenzuela, no perduraron por mucho tiempo. El Obispo Faustino de Casas escribía el 26 de marzo de 1677 que su diócesis "no tiene Cate­dral porque la pobre Iglesia donde se celebran los diversos oficios está amenazando ruina, así por el edificio de las paredes inclinadas a la tierra como por el irse entrando el rio por la Capilla Mayor inundando la ciudad y no hay quien de caridad se mueva a componer una teja porque en tiem­po de aguaceros se llueve la Iglesia como si no hubiera tejado". Los veci­nos para evitar su contribución decían que era patronato del Rey y que a él cabía la refacción. Terminaba el Obispo: "Yo sé que si hubiera llegado a Vuestros Reales Oidos la miseria de esta Iglesia y la necesidad de su repa­ro no hubiera llegado a estado de no tener otro remedio que hacerla de nuevo en parte más retirada del rio" (19).

En 1680, el tesorero de la Iglesia Catedral, el Mtro. Francisco Gimé­nez, comunica al Gobernador y Capitán General de la Provincia del Para­guay que dicha Iglesia "no solo padecía la necesidad de sus Prebendas sino la indecencia en el culto divino por hallarse sin ornamentos y Capas para los días solemnes y que la fabrica queda amenazando una fatal ruina sin tener los ministros para su reparo ni donde celebrar los oficios divinos porque dos Iglesias Parroquiales que tiene la ciudad donde reside una de InOS. y la otra de españoles ambas quedan caydas y aunque trataron de mudarse a uno de los Conventos no se lo permitieron y porque antes de la Ruyna procediese el remedio siendo tan del servicio de Dios me supco. fuese servido de librar una limosna la tercera parte de Vacantes de las Iglesias del Perú para la Reedificación de la Catedral de esta Pvcia... y que la distribución se haga por manos del Obispo...".

El Rey comunica al Obispo Faustino de Casas que ha sido con­cedida la limosna "para la reedificación de aquella Iglesia y lo que hade executar para que tenga efecto" (20).

El 24 de abril de 1682, el Gobernador Juan Díaz de Andino infor­ma que la Catedral requería reparos, pero recién después de cinco años se iniciaron los trabajos de demolición y nueva edificación de la Iglesia Catedral.

 

 

2-         TRASLADO DE LA IGLESIA CATEDRAL

Conforme al deseo del Obispo de Casas "de hacerla de nuevo en parte más retirada del río", la nueva edificación se construyó más arriba en el sitio donde está hoy la actual Catedral. Gutiérrez, en su obra "Evolución Urbanística y Arquitectónica del Paraguay", dice que ese traslado fue debido a las inundaciones que modificaron el perfil de la barranca.

Los cortes de madera para la nueva Catedral se iniciaron el 8 de febrero de 1687, cinco meses después de la muerte del Obispo Faustino de Casas.

La dirección de la obra estuvo a cargo del Mtre. de Campo Pedro Domínguez de Ovelar. Este agradece en una nota al Señor Gobernador "... por haberle servido su señoría de elegirle y nombrarle... en su lugar en plena facultad para que corriese a su cargo y cuidado la nueva fabri­ca de la santa Iglesia Catedral en que se ha ocupado con el selo y prontitud que pedia la obligación de la confianza del encargo y orden" (21). Le co­munica a continuación que la obra ya está adelantada. En el Archivo Nacional existe todo un volumen, 242, S.H., en el que se hallan centenares de recibos firmados por el Mtre. Domínguez de Ovelar, dejando constancia de los gastos habidos durante la construcción de la nueva Catedral.

 

El 22 de julio de 1689, el Gobernador y Capitán General de la Pvcia. Francisco de Monfort comunica la terminación de la obra y dice: "... en cuanto hallandose concluida con la fabrica de la nueva Iglesia Catedral, mando continuar la fabricación de laTorre separando las herra­mientas necesarias" (22). Quedó inaugurada el 30  de noviembre 1689 (23).

Treinta años después de terminado el templo, los Oficiales Reales -encargados de distribuir las rentas de las sedes Vacantes de Obispados-recibieron órdenes de repartirlas en tres: aplicándose una al Obispo para los pontificales y gastos del viaje, otra para la fábrica de la Catedral y  la otra para obras pías (24).

 

3-         NUEVAS REPARACIONES.

En 1726 el Capitán Antonio Fernández Montiel recuerda a la pobla­ción que el Gobernador Baldivia y Brizuela había ordenado y mandado por auto que se publicó en la Ciudad y en todas las Capillas de la jurisdic­ción, que los vecinos encomenderos y moradores trajesen a esta Ciudad madera suficiente para reparar la plaza pública y demoler la santa Iglesia Catedral, como las demás calles públicas "por la suma necesidad en que se hallaba; previendo el que los encomenderos trajessen a Dos palos de a ocho a diez baras y siete para ocho palmas de ruedo y los moradores a un palo y que estos fuesen de Urundey y Curupay y que fuesen labrados de cuatro caras". Como no todos cumplieron con lo mandado y en ausencia del Gobernador, el Capitán Fernández Montiel hace otro llamado, esta vez en tono enérgico y bajo pena de multa para los infractores, "el que dentro de veinte días que se contará de la fecha de este auto -dice- den cumplimiento todos los que faltaren assi vecinos encomenderos como moradores, guardando la forma debida, los pongan dentro de la Ciudad y en esta Plaza de la Catedral para continuar y reparar la Compossicion... I assi lo cumplan dentro de dho. termino, pena de treinta pesos a los en­comenderos que al cumplimiento de lo ordenado faltaren y a los morado­res a quinze..." (25).

Aunque el documento arriba citado habla de "demolición" de la Ca­tedral, no se dio el hecho, sólo se debió a una de las tantas y frecuentes reparaciones a las que estaban sujetas todas las construcciones de enton­ces.

 

(20) El Rey al Obispo sobre las limosnas para la reedificación de la Iglesia, en Archivo Nacional de Asunción, 1680. Vol. 241. No 5, S.N.E.

(21) El Mtro. Domínguez de Ovelar agradece al Gobernador por haberlo designado di­rector de la obra, sin fecha, en Archivo Nacional de Asunción, Vol. 242, No 132. S.N.E.

(22) El Gobernador Francisco de Monfort ; comunica la terminación de la Catedral, 1689, en Archivo Nacional de Asunción, Vol. 242. No 98. S.N.E.

(23) Lafuente Machaín. Op. cit., p. 34.

(24) Los Oficiales Reales reparten las rentas de las sedes vacantes de Obispados, 1719, en Archivo Nacional de Asunción, Vol. 50. No 15 SNX.

(25) Arreglo de la calle y de la Iglesia Catedral, 1726, en Archivo Nacional de Asun­ción, Vol. 133. S.N.E.

 

 

 

En una "Descripción (trunca) de la Provincia del Paraguay" hecha en 1761 se describe así a la Catedral: "... la Catedral no es sobresaliente pero medianamente arreglada, es formada sobre unas gruesas columnas de madera compartida en tres Naves. No es muy alta, y su techumbre de enta­blado con regular aseo y vistosa colocación; y por la parte exterior toda circunbalada de unos corredores que la preserban de la intemperie del tiempo bajo de los quales se hazen algunas procesiones annuales como son las Renovaciones, y otras festividades que están asignadas a este Resinto. Adornanla los Altares su Correspondiente decencia: Componese su Cabil­do Eclesiástico de seis dignidades Dos Curas Rectores un beneficio Simple, un Sacristan y seis ayudantes de Sacristía, que estos gozan de una regular renta..." (26).

En el libro de Cuentas de la Iglesia Catedral, hechas por el Mayordo­mo Don Antonio Martínez Viana en 1763, están asentados los gastos de reparación que exigía la fábrica: "Ciento treinta y nueve pesos y cuatro reales por costo de compostura del capitel de la Torre y retechar la Iglesia. Siete pesos al negro Francisco para componer goteras. En 1766, Doscien­tos sesenta pesos que se gastaron en la Audición de la campana grande. Trescientos noventa y cinco pesos y cuatro reales que costó la campana grande en su fundición y Metales que se agregaron. Compostura del techo y corredor: 1767. Cuatrocientos sesenta y tres pesos y un real que tuvo de gasto la refacción de la Torre, se compró vigas de Tagivo, tablas de Cedro y Viraro. En 1768 se hizo fábrica de adoves para construir la sacris­tía "y se arrimaron diez mil y cien Adoves crudos para la obra de la sa­cristía una. En 1770 se construyó un cuarto nuevo junto al corredor de la Igle­sia y se pintó con yeso el techo de la sacristía. En 1771 se compraron vi­gas de a media vara de ancho para la escalera del coro. Varandillas de los corredores de la Iglesia con pasamano. En 1780 se pagó al Platero Francis­co Godoi por la echura de las catorce planchas de plata que trabajó para el frontal. Al tornero seis pesos por tornear el pie en que está la cruz de la torre. Al Mtro. Francisco Llagas que entabló la torre y puso dos cornizas de madera..." (27).

El Acta Capitular del 10 de mayo de 1779 hace referencia a lo ex­puesto por el Cabildo Eclesiástico en fecha anterior donde decía "es pú­blico y notorio que la Sta. Iglesia Catedral de esta Ciudad es sumamente pobre y que no tiene más renta que la escasa que percibe del ramo de diesmos". Con relación a la fábrica "certifican que la dicha Iglesia se halla amenazando ruina", exponían también las razones del por qué se encontrabaen esa situación, "su paredes son construidas de adobe crudo cuyo mal estado les consta a sus Señorías de ciencia sierta". Les recuerda que ya había sido verificada por los mismos y que lo hallaron en estado ruino­so. Dijeron que el templo de los Jesuitas sirva de Catedral. El Venerable Dean Y Cabildo Eclesiástico sostuvieron que el templo de los expatria­dos "se hallaba en peor construcción como es notorio por cuyos verídicos motivos necesita esta Ciudad de nuevo templo que ruina de Catedral". (28).

Por su parte el Gobernador Alós y Brú deseaba conservar el antiguo templo. Las cosas se complicaron y el aludido conflicto fue llevado ante el Rey; éste ordenó el 12 de julio de 1787 que se resolviera y se le diera cuenta.

Con el fin de ilustrar a la autoridad se designaron peritos a los ingenieros Juan Ramón de César y Pedro Zerviño, al Capitán García Rodrí­guez França y a los Señores Don Antonio Martínez de Viana y Don Antonio­Madariaga, "inteligentes en arquitectura". Todos aconsejaron arreglar la Catedral, con excepción de César que prefería el templo de los Jesui­tas, ya que su estado se debía -decía- "más al abandono que a la ruina" detallaba las averías existentes.

Las actuaciones fueron pasadas al Virrey sin pronunciarse el Gober­nador, mas con fecha 14 de abril de 1785 ordenó a Félix de Azara que practicara un reconocimiento del pórtico del templo que fuera de los Je­

suitas y hallando la existencia de una grieta que hacía peligrar su estabi­lidad, aprobó lo dispuesto por el Obispo Fray Luis de Velazco y Maeda(29)

 

 

4-      REFACCION DE LA IGLESIA CATEDRAL.

Una vez más la Catedral fue clausurada y reemplazada por la Iglesiade La Encarnación. Se resolvió rehacer la fachada que era la parte mas ruinosa y consolidar el resto del edificio donde fuera necesario.

En el libro de Cuentas de caudales destinado a la refacción de la Catedral dispuesto en acuerdo celebrado por su Ilma. Y Vene. Cabildo en 2 de mayo de 1790, el canónigo de dicha Iglesia, Don Martín de Sotomayor, da cuenta en forma detallada y prolija de todas las entradas y salidas habidas durante ese año, citaremos sólo algunas: "Veinte y seis ps. qe. en 10 de octubre – 1790-recibí de Dn. José Dias de Bedoya por importe deun retablo de la Catedral que se le vendió". "Treinta y ocho ps. seis rrs. Plata en 9 de Abril dados a Dn. Pascual Belasco por tres trozos de cedro para Puertas de la Ig1esia". "Quinse rrs. dados en 14 de Junio a Demetrio Gonzales para carne, sal, yerva y tabaco, que gastaron los Indios qe. trabajan en la obra de la Iglecia". "Cincuenta ps. Plata dados a Dn. Luis Cabos en 11 de Julio para cubrir los salarios de los he­rreros qe. hacen el herraje de la Iglecia Catedral y ayuda de costos de dha. faena". "Seis ps. dos rrs. pagados en 4 de Sepbre. al Mtro. Llagas por sinco dias de trabajo...". "Dos ps. medio rl. dados en 4 de Sepbre. al Mtro. Franco. Llagas valor de siete cueros y libra y media de hierro para Acierri­ta de cortar Adoves". "Dos ps. pagados a Francisco Javier de los Reyes por la tasación qe. hizo de los Retablos de la Iglecia Catedral". "Cuatro rrs. pagados en 12 de Dicbre. a Juan Esteban por tres dias y medio de tra­bajo en el enladrillado del Presbiterio de la Iglecia Catedral" (30).

 

El Director de la Obra Don José Antonio Zabala hizo la regulación del costo y Ahorros que tuvo la refacción de la Iglesia Catedral "mediante su Industria, Zelo y actividad" al usar en ella: vigas, baldosas, retablos, imágenes y demás elementos decorativos que se hallaban abandonados en el Colegio e Iglesia de los expatriados. De todos ellos practicó un registro el arquitecto Antonio Martínez Viana, por orden verbal del Go­bernador Don Joaquín Alós y Brú. Citaremos algunos por aportar a nues­tro estudio, datos realmente interesantes y reveladores acerca de la proce­dencia de retablos, imágenes y otras piezas decorativas que hoy son objeto de admiración de propios y extraños en nuestra actual Catedral.

Así se lee: "Nueve quintales de fierro que pesan varias rejas de hierro que se hallan abandonados en el templo de los expatriados. Treinta vacas de Tagivo que se sacó de la Iglesia de los expatriados. Barandillas que fueron del Colegio, se colocaron en el Presbiterio. Baldosas de la Iglesia del Cole­gio. Por el tabernáculo de la Capilla maior, Dorado, y el campo color de perla, obra antigua y ordinaria que fue de la dha. Iglesia de los expatríados, el cual se hallaba abandonado por no haver los Mtros. allado medio de poderlo colocar, lo redujo a que pudiera servir y se colocó en esta Sta Iglesia Catedral y fue regulado según su arquitectura y estado en que se halla en Un Mil ciento sinquenta, revajado ya los ciento y sinquenta ps en que se vendió al Convento de Ntra. Sra. de la Merced al Retablo maior que fue de la Iglesia".

"Los retablos colaterales se han abandonado y se mudaron de laIglesiade los expatriados. Cuatro retablos colaterales y se vendieron los viejosde la Iglesia Catedral. Barandillas que fueron del Colegio y se colocaron­ en los cuatro huecos de las Naves laterales para separar los Altares colaterales todos de madera y balaustres torneados".

"Cuatro Bultos obra Romana: una de Nuestra Señora del Patroci­nio el de un Santo Cirial, del Patriarca San Ignacio y San Francisco. Diez Bultos de varios santos que se colocaron en los pilares de las Naves sobre repisasde madera".

 

"Diez y nueve cuadros pintura romana con sus marcos pintados y dorados, los que se hallaban abandonados en dicho Colegio y se ha ador­nado las paredes de la Iglesia. Dos cuadros más que se han colocado en el Presbiterio. Tirantillos de madera. Dos puertas pintadas y doradas que se colocaron en el paso del Presbiterio a la Sacristía. Marco dorado con su cristalque se colocó en el trascoro con la pintura del Santo Rey David. Cuatro Conchas con sus Querubines al pie, doradas y pintadas y se colo­caron en los cuatro Angulos del Coro. Ocho perillas grandes de las diez y seis que adornan la cornisa del coro. Dos hojas de ventana. Una cornisa de piedra mármol y se colocó en la puerta de la contra sacristía. Un Querubín de piedra mármol y se colocó a los pies de una efigie del Sr. atado a una Columna, sobre el Agua manil. Un Cuadro del Venble. P. Roque González de Santa Cruz de 2 y 1/2 varas de alto con su marco pintado y Jaspeado, que se colocó en la sacristía. Dos angelitos senta­dos en la Peana de la Virgen, colocados en el Retablo Principal" (31).

 

Las imágenes de San Ignacio y San Francisco, traídas de la Iglesia de los Jesuitas, fueron colocadas en el Altar Mayor, pero transformadas en San Pedro y San Pablo, "resultando dos monstruos" al decir de Charlevoix en su obra "Historia del Paraguay".

Con su nuevo frontis, dirigido y trabajado por el ingeniero Ramón de César y su "nueva" decoración y ornamentación, quedó lista para ser inaugurada el 30 de noviembre de 1791.

 

5.         DAÑOS QUE HACEN LOS RAUDALES A LA IGLESIA CATEDRAL

Al año siguiente de haberse terminado la refacción de la Iglesia Ca­tedral, los Padres Pedro de Zamudio y Martín de Sotomayor se dirigen al Gobernador Alós y Brú para pedirle "se sirva dar la providencia que co­rresponda para reparar con oportunidad los daños que amenazan a la Igle­sia Catedral".

"Este Cabildo -dicen- tiene acordado participar a V.S. que con los recios Aguaceros que han caído en dhos. proximos dias ha rompido un raudal por la Plazoleta de esta Iglesia Catedral y llevadose la calzada que se habia puesto en la parte del Rio para reparo del robo que hacían alli las aguas, lo ha causado tan grande que a otro Aguacero que sobrevenga en caso, no quedará ya transito a dha. Iglesia".

"Así mismo la zanja que pasa por el costado de ella se ha abierto mucho y a la hora que el torrente golpee a esta parte en breve dara por el pie al corredor y se vendrá al suelo".

 

Dan cuenta además al Gobernador "que la Iglesia se halla en el día sin medio alguno para repararse estas quiebras; pues en su general re­facción que se acaba de hazer se han agotado sus fondos habiéndose echado mano hasta de los esclavos y plata labrada, para costearla, y pi­diendo tambien una contribución gratuita a los vecinos y todavia se debe considerable cantidad de dinero de los salarios de Peones y operarios...". (32).

 

El Gobernador Alós y Brú les contesta que pasará el informe al Virrey "porque aqui no puedo gravar a la Real Hacienda" les dice y pide que se practique una regulación del costo para poder fundar su informe.

 

Se pidió a los Ingenieros Comandantes de las Partidas de Demar­cación de Límites :Tte. Coronel de Milicianos Julio Ramón de César y Don Pedro de Zerviño que hicieran un informe. Estos, luego de inspeccionar y reconocer los daños resolvieron que debía "hacerse un muro de piedra y cal en la orilla de la Barranca de una vara de ancho, otra de ancho y trece de largo, que atraviese toda la calle y que contenga las are­nas y tierras que continuamente arrastran las aguas llovedisas y desde su extremo meridional se debe hacer otra que corra paralela a la Iglesia debiendo tener de largo ochenta y cinco varas y de ancho una vara y de alto cinco quartas. Igualmente juzgamos necesario otro muro de la misma materia que corra desde el angulo Norueste del atrio de la Ca­tedral, hasta unirse con el que se halla en la Barranca que divide la Plaza y Plazuela de la expresada Catedral, cuya muralla debe tener de largo sesenta y cinco varas y tres cuartas de alto y otros tantos de ancho para que deeste modo las aguas corran a encausarse por la referida zanja, no olvidando hacer en el paraje mas apropiado una escalera que facilite el tránsito a los que bajan por alli a buscar agua. El calculo que hemos formado de la cal y Piedra que sea menester, es de ciento setenta carreta­das de Piedra de a ochenta arrobas cada carreteada y de cal veinte y cinco fanegas" (33).

 

 

6-            INVENTARIO DE LA IGLESIA CATEDRAL.

Cuatro años después de haberse refaccionado e inaugurado el tem­plo de la Catedral, se lee en el inventario del mismo, que en 1795 se paga­ron veinte y tres ps. y 1/2 rl. por dos Almudes de cal, dos Peones y el so­brestante Demetrio Gonzales por el reparo interior de la Iglesia, sacristía y Atrio, reboque y enladrillado. Dos rrs. al Herrero Bazan por compostura de un badajo de la Campana. Dos rrs. por cerrar ratoneras y remendar las fallas del enladrillado de la Iglesia. Tres ps. dos rrs. al Mtro. pintor Mendie­ta por el Blanqueo, pintura y dorado de las cantenas del retablo maior de la Iglesia. Siete rrs. Plata a Demetrio por armar y desarmar el andamio para el dorado de las cantenas del retablo maior".

"En veinte y cinco de Enero de 1796 se pagaron dos ps. dos rrs. al Mtro. pintor José de Atira para comprar añil y por el trabajo de pintar el tabernaculo y primer cuerpo del retablo Maior de la Iglesia Catedral. Tres y medio rrs. en velas de cebo para alumbrar la Iglesia las madrugadas de la Semana Santa. Diez y siete rrs. entregados a Demetrio Gonzales para comprar un Almud de cal, pagar Albañil y Peones que trabajaron en tomar goteras del techo de la Iglesia y encalar otro pedazo del Pretil del lado del Rio que deterioraron las lluvias. Tres rrs. a Demetrio Gonzalez para el al­bañil que blanqueó las paredes de la Iglesia que las goteras del techo habían desaseado, y peones que rozaron la maleza del rededor de la Iglesia".

En 1797 se entregaron seis rrs. al farolero Juan Espuia por poner dos cristales en los faroles de la Iglesia. Tres rrs. para reponer los cristales quebrados del farol en que se coloca la Lampara de los terbanáculos. Dos rrs. invertidos en rejillas, clavos y alambres para trampas que se hicieron para cojer ratones dentro de la Iglesia" (34).

 

Acerca del daño que los raudales y las lluvias causan a la Iglesia Catedral, existe otro expediente que el Cabildo Eclesiástico envió al Go­bernador Lázaro de Rivera el 23 de octubre de 1799, pidiendo once Indios que hacían falta para las reparaciones de la Catedral, pues, "Siendo ia urgentisimo ponerse mano a los reparos que exige la Iglesia Catedral -decía- pues por una parte se acerca su ruina con el robo que hace a su piso el Arroion abierto en el costado y por otra la torre o campanario de madera esta destruido en la cupula y en lo demas deteriorandose de suerte que en breve no podra ia sostener las campanas".

 

Una semana después el Gobernador Lázaro de Rivera mandaba que se "librase orden a los Administradores de los Pueblos de Yaguarón, Itá y Tobatí para que inmediatamente remita cada uno dos Peones de buen trabajo a disposision del Venerable Cavildo Eclo. Gobernador de Obispa­do, previendole al Juez de Policia franquee con igual puntualidad cinco hombres de los destinados a obras Públicas con el objeto de completar los once que se necesitan para la composicion y pronto reparo de la Santa Iglesia Catedral" (35).

 

 

7-         LA CATEDRAL SOSTENIDA CON PUNTALES.

Aunque muy deteriorado y amenazando ruina, el campanario de la Catedral pudo soportar el prolongado y efusivo repiqueteo de sus campa­nas, cuando éstas anunciaron el despertar de la Patria en mayo de 1811.

 

Durante la larga postración de la Iglesia Paraguaya en tiempos del Dictador Francia, nada se hizo por refaccionar o conservar los templos. La Iglesia de La Encarnación que se caía, la mandó terminar de demoler y con respecto a la Catedral se expresó así en 1828: "... el Templo que sirve de Catedral, y que no es más que una muy antigua armazón sobre Postes y Pilares de Madera, está amenazando ruina, y ya hubiera empezado a desplomarse por un costado, si no se hubiese cuidado de sostenerla con puntales siendo por esto necesario hacer no pocos gastos para recomponer y preparar una de las Iglesias que fueron de los Conventos de Regulares para que sirva de Matriz en lo venidero" (36).

El Obispo García de Panés, "que vivía como si no existiese" -al decir de Mariano Antonio Molas- fue conminado por el Dictador Francia a ejercer su ministerio episcopal, so pena de declarar vacante su sede. El Obispo solicitó hablar con el Dictador; mas éste se negó. Volvió a presidir las ceremonias de la Catedral y especialmente a impartir el Sacramento de la Confirmación. para lo que era conducido "al templo de la antigua Ca­tedral en una silla de manos, suspendida en hombros de cuatro personas". La vida de postración en que permaneció el Obispo, lo había reducido a estar "enclenque": no podía caminar, sino apoyado de una o dos perso­nas, añadiéndose a esto, sus ochenta y más años.

El Obispo vivía en casa de Don Alejandro García Diez, a cierta dis­tancia de la Catedral y al ir y volver de la Iglesia repiqueteaban las campa­nas y los fieles se arrodillaban a su paso para recibir su bendición. Esto disgustó al Dictador Francia "y al instante hizo llamar al sacristán mayor de la Catedral y le previno que el campanario de esa iglesia amenaza ruina: que era preciso bajar las campanas, para que se construya una nueva torre de material firme.

El campanario fue demolido, y cesaron los repiques, dándose prin­cipio a la nueva torre, pero estando por concluirse el segundo cuerpo de ella, halló por conveniente el Dictador deshacerla, como se verificó, quedando el templo sin campanario, ni torre" (37).

En 1838 murió el Obispo Panés y sus restos fueron sepultados en la vieja Catedral. Veintinueve años de episcopado, "el más largo, pero el más estéril por su ostracismo" (38).

El 20 de setiembre de 1840 murió el Doctor Francia. La Catedral de Asunción estaba sin campanas para llamar a los fieles a oración por su alma. Se colocó una horca y de ella se suspendieron las campanas de la Catedral "para que con sus tañidos y dobles contribuyesen a las plegarias fúnebres y exequias del finado y así estuvieron hasta que se construyó la nueva Catedral" (39).

 

 

8-         UNA NUEVA CATEDRAL.

Los Cónsules de la República, Carlos Antonio López y Mariano Ro­que Alonso, aunque sabedores del estado ruinoso en que se hallaba la Catedral, enviaron a un comisionado para que informara sobre ella "de modo bastante, valiendose de persona, ó personas inteligentes á fin de que en ningun tiempo se diga que el Govierno há emprendido sin necesidad la construcción de una nueva catedral" (40).

 

El comisionado Jaime Antonio Corvalán nombró a "los practicos Pascual Urdapilleta y Patricio Aquino" para que informaran sobre el esta­do ruinoso de la vieja Catedral, éstos, "después de un serio y excrupuloso examen dijéron, que su estado en general amenaza proxima y completa ruina; y en particular se hallan las vigas del caballete corrido de todo el templo como los Solares de ambos corredores vencidos, y particular­mente las del corredor Sud en estado irreparable y mucho mas estos hor­cones, para cuyo sosten está de punta á punta el corredor con puntales de ninguna seguridad: los techos en general tan ruinosos, que en partes se des­cubren grandes claros sin embarillas y solo tejas vanas; las tijeras en los extremos embutidas en las paredes en general podridas, de lo que se teme un desplomo de las paredes en general sin simientos y con la humedad re­concentrada en partes de ella de las muchas goteras, se hallan en estado de desboronarse y de redetirse, y finalmente todo completo y general la ruina en todo edificio viejo de este templo que amenaza y que es de necesidad destruirlo á fin de evitar las muchas víctimas que pueden quedar opresas bajo la repentina ruina de la vieja catedral" (41).

 

Los Cónsules ordenaron el traslado de la Catedral a la Iglesia que era de los Franciscanos y mandaron al Vicario General José Vicente Orué, que el día 24 de febrero de 1842 celebrara una Misa solemne en el templo re­compuesto y preparado para el efecto, "y quede reconocido provisoria­mente por iglesia matriz con la misma advocación y patrones de la antigua catedral..." (42).

Una vez efectuado el traslado, el Gobierno dio "las providencias convenientes para mandar deshacer dicho edificio ruinoso y cercarlo para que no sean profanadas las cenizas de los fieles durante la construcción de la nueva Catedral" (43).

El Presupuesto para la obra fue presentado por Don Pascual Urdapi­lleta

 

Cuando ya la vieja Catedral fue demolida y los escombros retirados del lugar, el Gobierno ordenó al Vicario General de la Diócesis Pbro. José Vicente Orué, a que "bendiga y coloque la piedra primaria del edificio de la nueva Catedral...". Así lo hizo el Vicario el 10 de mayo de 1842, siendo las siete horas a.m. La ceremonia religiosa contó con la "asistencia del Cle­ro de la Capital, y gran parte del Pueblo de uno y otro sept. r..." (44).

Los Cónsules de la República comunican al Congreso en su Mensaje de 1842 "... que la antigua Catedral amenazaba ruina, y era indecoroso mantener allí el Culto de Dios. Se mandó derribar acopiando los elemen­tos para edificar otra nueva en el mismo sitio. Actualmente se traba el nuevo templo con mejor arquitectura que otro alguno. El presupuesto para esta obra alcanza a cuarenta mil pesos, y a juicio del Gobierno podrá importar más con otros útiles y adherentes que al fin se han de agregar. Con este motivo preparó el Gobierno al antiguo templo de San Francisco, y se ha colocado allí provisoriamente la Iglesia Matriz" (45).

Ya iniciada la construcción de la nueva Catedral, Urdapilleta propu­so al Gobierno una adecuación al presupuesto presentado, diciendo: "Pide la hermosura y comodidad del templo, se construya una bien meditada gradería de piedras labradas al intento, con su plazuela al frente de la fa­chada, cuyo cálculo presentaré sise considera necesario, al tiempo de nive­lar el terreno de toda la fábrica, por medio de la cual se sabrá de cuántas gradas deberá constar; como también el gasto en materiales y demás nece­sarios para circundar la obra el área de que consta la dicha plazuela" (46).

El 4 de setiembre de 1842, Pascual Urdapilleta presenta la lista de trabajadores y pago efectuado por la Tesorería. Deja constancia en ella haberse "... levantado a la altura de vara y media la mitad de latitud de la pared que contienen las puertas del frente, todo el bautisterio y costa­do oeste hasta llegar con dicho alzado a la ventana que da luz al Presbiterio desde donde continúa dicha altura alrededor de las dos Sacristías, a excepciónde las dos esquinas del contra frente que queda en arranques hasta conseguir las rejas...".

 

"También se ha llevado hasta el nivel del suelo el cimiento de la torre del Sud, de seis varas y media cuadradas de ancho y dos tercias de profundidad, todo macizo y además veinte y dos medias varas de cimien­to de la fachada abierto y llevado hasta el nivel, de dos y medias varas de ancho e igual profundidad de la torre" (47).

En 1844 se hizo cargo de la obra el Mtro. Tomás Berges y reali­zó modificaciones en el diseño, especialmente en el pórtico y las torres y pidió "40 varas de frente" para que los edificios que se levanten frente a la plaza no estén hacinados frente al templo" (48).

 

El 27 de octubre de 1845 se bendijo la nueva Catedral aún sin ter­minar. La bendijo el Vicario General Monseñor Pedro José Moreno, pues por enfermedad no pudo cumplir con tan importante compromiso, el Obispo Diocesano Monseñor Basilio López.

 

El templo consta de tres naves, separadas por dos filas de arcos de medio punto; su planta es de forma rectangular y su fachada de estilo neoclásico, mide aproximadamente 80 mts. del argo y 32 de ancho. Interiormente mide algo más de 60 mts. de longitud por unos 23 de ancho. El techo es de dos aguas y en el interior, sencillos artesones policromados de madera aserrada hacen de cielo raso a las amplias naves compartidas por hileras de grandes pilastras estriadas.

Las procesiones también podrían realizarse con lluvia, pues amplios corredores sostenidos con hileras de columnas rodeaban el templo en sus tres lados, a más de un atrio en el frente.

En 1860 se seguía trabajando en la obra de la Catedral: "Se entejó de firme uno y medio lance de un costado. Sobre la calle del puerto de paso de patria se han parado seis horcones y se han alzado tres bigas y se han entijerado y embarillado y cubierto de tejado barro". En setiembre del mismo año se lee: "Se han continuado el tejado de firme en todo lo que ocupa tres y medio lance de un costado y se han encalado las bocas tejas en todo lo que ocupa nueve lances de un costado" (49).

El Capitán Richard Burton describe a la Iglesia Catedral en 1870 y lo hace en tono algo despectivo: "... al lado opuesto de la Plaza –dice - ­ está la nueva catedral. Fue edificado en 1845 por el primero de los López sobre el sitio de una capilla que derribó. Vista de perfil es el galpón nor­mal, con los tres tejados inclinados distintos, de nave, ala y sacristía o corredor. La fachada precedida por un atrio espacioso, pisos de ladri­llo y losas de piedra, tiene dos torres blancas con bandas rojas; los pilares son en bajo relieve, la veleta es extravagante y la cruz apoya sobre el escu­do de armas de la República. Las puertas están habitualmente cerradas, pero unos pocos franciscanos, con su rostro neutro, revolotean alrededor del edificio como pájaros de presa. El interior es un sombrío galpón, cuyos pilares soportan un techo plano de madera común pintada. Las Capillas no están retiradas y la sacristía se ve pobre y humilde. El único resto de antigüedad es el púlpito y el altar mayor ahora una mesa de oropel" (50).

 

Entre las modificaciones y novedades introducidas en la Iglesia Ca­tedral desde 1906 a 1915 -fechas en que se practicaron dos interesantes inventarios- figuran las siguientes: "La pieza contigua al Altar Mayor, sobre la calle Asunción, llamada Contra - Sacristía, depósito de los orna­mentos sagrados y demás objetos de culto, fue limpiada y transformada en sala parroquial, que no existía, practicándose: abertura en las paredes, nueva puerta, nuevo piso de baldosa, blanqueo, pinturas y demás como­didades".

"Sobre la misma calle Asunción, á continuación de la torre del Reloj municipal, se han cerrado tres lances del corredor de la Iglesia (12 m. por 3 m.) convirtiéndolos en un cuarto para depósito de los orna­mentos y demás objetos de culto, practicándose al efecto: una avertura ó puerta que comunica con el interior de la Iglesia, una puerta sobre el co­medor, y una ventana sobre la calle expresada y un altillo para los cajones de vela, etc.".

"Sobre la calle `Comuneros' á continuación de la torre de las Cam­panas donde ya existía un cuarto de 12 m. por 3 m., que es la continua­ción del corredor de la iglesia sobre la calle expresada, se han hecho habitaciones para la servidumbre de la Iglesia, esto es, del Sacristan y del cam­panero, para lo cual se han practicado: dos aberturas ó ventanas arriba hacia la calle, una sobre el techo del corredor, tres abajo sobre la misma calle, una sobre el corredor, una escalera de caracol que conduce al cam­panario y á la tribuna de cantores y á una pieza construída sobre los de abajo".

"A continuación de estas habitaciones, en el corredor de la Iglesia, se han construido otras piezas necesarias para el servicio de la Iglesia, como la instalación de aguas corrientes, mediante cuatro depósitos de agua (2 m. 503 cada uno) que se recoje del techo, carbonero, fábrica de hostias, etc., etc."

 

"Se han colocado chapas de mármol á los zócalos de las columnas interiores, á los de las paredes del altar mayor, de los laterales hasta el comulgatorio y sobre las gradas de los comulgatorios de los tres altares principales. Se pintaron los pilares interiores al óleo" (51).

 

El 6 de setiembre de 1885, quedó constituida la Comisión de Refacción de la Iglesia Catedral. La misma estaba integrada por el Dr. Benjamín Aceval como presidente, Don José T. Sosa como Secretario y Don Cantalicio Guerreros como Tesorero (52).

 

En junio de 1886, el Dr. Benjamín Aceval daba cuenta al Obispo Pedro Juan Aponte, de los trabajos que ya se habían realizado y de los que se llevarían a cabo posteriormente. "Me permito elevar á conoci­miento de V.S. Ilma. -decía el Dr. Aceval- el presupuesto de las obras de albañilería presentado por los maestros albañiles Colombo y Cía. que monta á un mil ochocientos diez y siete pesos fuertes ($ 1817,00) que fu aceptado por la Comisión de Refacción de la Catedral, ejecutado cum­plidamente en todas sus partes y su importe abonado á dichos Señores, como consta del recibo puesto al pie del documento" (53).

 

Le informó además al Obispo Aponte, de las obras de pintura de interior del templo, que "ya están muy adelantadas", añadió. También le habló con optimismo, de los fondos públicos, de la suscripción pública levantada por la Comisión y de las cuatro cuotas con que ha contribuido la Municipalidad para el efecto.

El entusiasmo del Presidente de la Comisión y de todos los que lo ayudaron para llevar adelante tan importante obra fue creciendo y, resol­vieron "elevar á conocimiento de S.S. Ilma. los presupuestos de un dosel con todos sus accesorios y de las obras complementarias necesarias en la Catedral, tanto de albañilería como de carpintería y pintura, para que la obra principiada -proseguía el Dr. Aceval- quede concluida de una manera decente como nos hemos propuesto" (54).

 

Más tarde agregaron a su presupuesto "un nuevo reloj con esferas transparentes para la torre hacia el Sud, sacando el que ahora existe y que ya no sirve, como también poner el pavimento interior del templo y la parte más alta del pretil de baldosas de portland" (55).

 

Las obras de pintura, tanto de las paredes como de las puertas y ventanas, estuvieron a cargo del pintor Pedro Franchisena, quien en su presupuesto detalló así parte de su trabajo: "Las puertas y ventanas serán quemadas y lavadas todas que sean necesario seran enmancilladas y pintadas á dos manos de pintura aplomada del interior y del esterior color anaranjado. Las varandas del interior llevan dos manos de pintura color gris-perla y las rejas dos manos de pintura negra..." (56).

 

En octubre de 1887, el Dr. Benjamín Aceval comunica al Obispo Aponte, la lista de los trabajos que se agregarán a los ya realizados:

"10) Pintar los altares y dorar las partes salientes.

20) Cambiar la escalera del púlpito y retocar la pintura del mismo.

30) Proveer al bautisterio de una pila bautismal con enrejado de hierro alrededor.

40) Reformar el mueblaje de la sacristía y blanquear la misma.

50) Reponer los vidrios rotos de las ventanas.

60) Cambiar el pavimento con baldosas de portland, imitación mármol.

70) Mandar construir sesenta reclinatorios, según modelo.

 80) Colocar tres enrejados de fierro en el pretil.

90) Alfombrar el presbiterio y la nave principal, cuyas dimensio­nes son de 60 metros de largo por 8 id. de ancho.

 

"La Comisión cree-termina su carta el Dr. Aceval- que el costo de las obras y objetos mencionados no excedería de diez mil pesos fuertes, y, en tal concepto, espera, que si S.Sa. Ilma. lo halla por conveniente, se servirá recabar dicha suma del Gobierno de la República para proceder cuanto ántes á la realizacion y adquisición de los mismos" ( 57).

 

En 1894 se compusieron las escaleras del Altar Mayor y se trajeron seis confesonarios para la Catedral (58).

El Padre José N. Rojas, Cura Rector de la Iglesia Matriz, pidió a Mons. Sinforiano Bogarín en 1909, que gestionara ante el Gobierno la adquisición de un órgano, con motivo de la llegada del "centenario de la emancipación política de nuestra Patria y previendo que en aquella oca­sión se oficiarán en nuestra Catedral -le decía- grandiosas funciones religiosas...". Le recordo que "a raiz de los sucesos de Julio del año ppdo. -1908- había quedado en mal estado el mencionado órgano, á causa de haberse destrozado los tubos con las balas durante el bombardeo y el desa­finamiento general de las notas en todos los juegos y registros" (59).

En el inventario de 1915, aparece ese mismo órgano, pero arreglado, "siendo remendados con papel y cera los tubos y el fuelle reencolado, re­faccionado con cueros". Este informe habla claro, el Padre Rojas no pudo conseguir el órgano que esperaba se trajera de Europa, pero sí, un armonium, donado por un Señor Inglés (60).

El Sr. José Machaín, residente en París, donó un juego de vestimen­tas pontificales, consistentes en: 1 casulla, 4 dalmáticas, 2 capas pluviales, 1 estolón, un guión del Santísimo Sacramento y un estandarte del mismo; todo esto, hecho de tissú dorado y con adornos de flequillos y bordados de plata dorada.

Las imágenes de San Pedro y San Pablo -antiguamente San Ignacio y San Francisco que pertenecieron a la Iglesia de los Jesuitas de Asun­ción- fueron sacadas del Altar Mayor por Monseñor Juan Sinforiano Bo­garín y cambiadas por otras nuevas de los mismos titulares(61).

En el Museo "Monseñor Bogarín" se halla la imagen antigua de San Pedro y una cabeza de santo que bien podría ser la de San Pablo.

El 4 de enero de 1944 se celebró un contrato entre la Curia de Asunción, representada por Monseñor Aníbal Mena Porta,y la firma Ocam­po Aguadé, representada por el señor Samuel Aguadé. La firma se compro­metió fabricar y colocar mosaicos de granito de (40 x 40) de colores a elección (gris o amarillo) "la colocación se haría de punta en una superfi­cie aproximada de un mil (1.000) metros cuadrados" (62).

En esa misma fecha se celebró otro contrato entre Monseñor Mena Porta y el señor José Screb por la otra como constructor, "para los traba­josde albañilería en el edificio de la Iglesia Matriz de esta Capital. El costo delos trabajos es de Treinta y tres mil guaraníes. El contratista se encarga de:

1º REMOCION DEL TECHO PRINCIPAL DE LA CATEDRAL. El techo será levantado en toda su extensión, sacándose las tablas, picanillas, tierra colorada, maderamen deteriorado. Sobre las palmas en buen estado existentes se colocarán las alfajías de lapacho, tejuelas nuevas y las tejas existentes en buen estado... El techo de los corredores será reparado to­rnándose las goteras y cambiando el tirantillo roto de la parte Sur. Los cielo-rasos del coro se dejarán en perfecto estado. El costo de este trabajo esde Diez y seis mil Guaraníes.

20 CONSTRUCCION DE LA CASA PA­RROQUIAL. El corredor trasero de la Catedral será demolido y en su lu­gar se levantará una construcción de dos plantas según las medidas del plano. La planta baja constará de un zaguán, cuatro piezas, la última será dividida en tres divisorias, o sea en cuarto de baño, un cuarto para cocina, un pasillo para entrada de la Sacristía y caja de escalera para la planta, alta se construirá en ésta... El entre piso será de vigas de lapacho con las alfa­jías y una capa de ladrillo. La planta alta llevará dos piezas y un salón cen­tral. El techo será de tejas y tejuelas sobre madera dura... Los pisos de las piezas mencionadas serán de mosaicos retirados de la Iglesia si ello fuere posible colocarlos, en caso contrario, serán substituidos por tablas bien machembradas... La escalera de acceso a la planta alta será de madera bien construida. El costo de estos trabajos es de Diez y siete mil Guaraníes"(63).

También se firmó otro contrato para la renovación de la pintura de la Iglesia Catedral, con el Señor Adán Kunos, cuyo costo sería de seis mil novecientos setenta guaraníes, celebrado como los anteriores el 4 de enero de 1944.

En 1946, Monseñor Mena Porta se dirige al Comisario de la zona expresándole su preocupación por el hecho "de que la vereda sobre la Calle Comuneros se va destruyendo día a día por los camiones que hacen el servicio de abastecimiento a esa Unidad. Ya en una oportunidad cargué con la obra de su reparación, pero, al día siguiente, de nuevo habían des­truido lo arreglado y, como esto va en aumento se corre el riesgo de que la Iglesia, sobre dicha calle quede sin vereda".

"También me permito molestar su atención -decía- sobre la su­ciedad que dejan los soldados después de ubicarse frente a la puerta la­teral del templo, lo que Ud. mismo puede constatar viendo que el um­bral de marmolillo siempre está manchado y la persona que se encarga de limpiarlo ya por ahora no quiere hacerlo por lo que enseguida lo en­sucian, y esto obstaculiza, que se pueda abrir la puerta por ese lado para airear el templo, sobre todo en el verano..." (64).

En 1951, el Cura Rector de la Catedral Daniel Escurra se dirige a Monseñor Mena Porta con el objeto de someter a su criterio y "solicitar su consiguiente apoyo moral ante los Poderes estatales en el sentido de obtener la ayuda necesaria en lo material con el aporte de la suma de Veinte mil Guaraníes para la renovación total de la instalación eléctrica del templo parroquial de la Catedral.

"Dicha instalación, como bien conoce V.E. Rvdma. es muy antigua -le dice- y actualmente está muy desajustada produciéndose fallas con­tinuas, hasta tal punto de que, a veces, se produce corto-circuitos peligro­sos, además, de causar graves molestias, en un momento dado, a las funciones del culto, a causa del apagamiento de las luces" (65).

En 1980, siendo Cura Párro Mons. Agustín Blujaki, se hizo una nueva instalación eléctrica de la Catedral.

 

 

 

9-         RESTAURACIÓN DEL ALTAR MAYOR DE LA CATEDRAL

El 2 de julio de 1971 y bajo la presidencia de Monseñor Agustín Blujaki, se reunieron en la Curia de Asunción los integrantes de la "Comi­sión Nacional para la Defensa y Conservación del Patrimonio Artístico e Histórico de la Iglesia en el Paraguay", dependiente  de la Conferencia Episcopal Paraguaya. Ellas eran: Srtas. Stella Rodríguez Cubero, Nélida Amábile y los Sres. Carlos Pusineri, Roberto Quevedo, Juan Bautista Gil Aguínaga, Enrique Mares, el Arquitecto Colman Poka y como invitado es­pecial el Padre Acha, Cura Párroco de la Catedral. El tema de la reunión: "la restauración del Altar Mayor de la Catedral". El Padre Acha explicó que los trabajos más urgentes ya se estaban haciendo y consistían en la desconección de la instalación eléctrica del Altar Mayor y el desmonte de las imágenes, porque el retablo -decía- amenaza desplomarse. Por detrás se tratará de asegurar con cables, o de otra manera, hasta que el Ministerio de Obras Públicas decida financiar una reparación total, ya que la Parroquia no cuenta con bienes propios para hacerlo".

Con respecto a la mesa del Altar, sostiene que debería desaparecer al no tener funcionalidad, porque es de madera y no puede consagrarse y además sería cubierta con los sillones (la Cátedra del Obispo) que tiene que  estar permanentemente, como señal de Iglesia Catedral" (66).

 

El 23 de setiembre de ese mismo año, el Arzobispo de Asunción, Monseñor Ismael Rolón, se dirige al Director de Obras Públicas, Arqui­tecto Roque González, expresándole su preocupación por la necesaria y urgente obra de reparación del Altar Mayor de la Catedral. Le recuerda que "aún flota en el ambiente el trágico desenlace del templo de San Roque, porque no llegó a tiempo la ayuda para su defensa y reparación. Sabemos que la sola contribución de los fieles (y hablando de contribu­ción para el culto sobreentendemos que son los menos ricos, los pobres quienes colaboran) no es suficiente para solventar los trabajos. Además, este templo, Iglesia Matriz, es el centro del culto social y oficial del Pueblo Católico; y para agregar: es recuerdo de un pasado histórico y querido.”

"La intervención del Ministerio de Obras Públicas, creo oportuna y necesaria. Cuenta con elementos humanos eficientes y también con me­dios  económicos, según creemos".

"En cuanto a personal competente, honesto y de confianza, me permito recordar a la Srta. Estela Rodríguez Cubero, de reconocida sol­vencia técnica       y moral, que goza de nuestra plena confianza. Señor Director: Estamos­ Seguros -termina - de su comprensión y decisión. En conversaciones con el Señor Ministro de O.P. y C. hemos tenido las más alentadoras palabras y aseguraciones, que revelan su espíritu emprendedor, su voluntad de servir y de superación. Ismael Rolón S.D.B. Arzobispo" (67).

 En la actualidad, el Altar Mayor ya está restaurado y forma parte del "Museo del Tesoro de la Catedral", que desde 1978 surgió como Ins­titución anexa a dicha Iglesia.

 

 

10-       RETABLOS Y ALTARES

En la nave central, el Altar está compuesto de dos elementos dife­rentes: 1- El retablo, del barroco colonial tardío. Perteneció a la Iglesia de los franciscanos de Asunción y como era muy alto para su nuevo desti­no lo tuvieron que recortar cuando lo colocaron en la nueva Catedral. Tiene ocho metros de ancho y doce de alto; consta de cuatro nichos: Uno en la parte superior ocupado por San Blas, Patrono del Paraguay; en los laterales están ubicadas las imágenes de San Pedro y San Pablo de las que ya hablamos más adelante. Más abajo se destaca el nicho central con la Imagen de la Virgen de la Asunción, patrona del Paraguay, escul­tura de madera policromada y con rayos dorados.

El tabernáculo, que está a más de tres metros de altura, es de ma­dera tallada, policromada y dorada al igual que todo el retablo. Le otorgan relieve las columnas salomónicas de azul intenso con adornos de hojas y flores doradas.

Entre 1898 y 1900, el señor Tornadou redoró todo el retablo (68), y con el transcurso del tiempo, éste fue varias veces pintado.

En 1972 se inició su restauración, cuando ya estaba a punto de de­rrumbarse. Los trabajos se hicieron con la intervención del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones. La dirección técnica estuvo a cargo del Arq. R. Oviedo y la restauradora Srta. Estella Rodríguez Cubero, siendo Arzobispo Mons. Ismael Rolón y Ministro de Obras Públicas, Don Marcial Samaniego.

Con el nuevo montaje se acercó más al retablo el frontal de plata, al suprimirse la escalera intermedia y el gran trono de plata donde se exponía el Santísimo Sacramento (69).

Un frontal escalonado, revestido de plata repujada, "hecho por Francisco Godoy, el Platero en 1780" (70), actualmente está colocado delante del retablo e integrado al mismo; cumple las funciones de altar.La gran cruz de plata con aplicaciones de bronce dorado y la sacra central, fueron hechas por Mathías Mariano en 1727 según reza una inscripción: "año de 1727 Julio 9. Mathías Mariano" (71).

La aplicación de plata de los dos escalones superiores fue roba­da en 1969 y en 1973, tres placas de las inferiores. Aunque se han re­puesto, carecen de la belleza y finura del trabajo original (72).

Se trajeron de la Iglesia de los Jesuitas en 1791, "cuatro retablos colaterales y se vendieron los viejos de la Catedral" (73); podrían ser los que hoy están dedicados a la Virgen del Carmen, a la Virgen de la Medalla Milagrosa, a San José, al Sagrado Corazón de Jesús o el Altar de la Pasión... Se trajeron también "diez Bultos de varios santos", que al no ser identificados en el inventario de la época, tampoco podemos reconocerlosahora.

En medio del templo, haciendo juego con el retablo del altar prin­cipal, está el púlpito con la escala para subir. Su tornavoz está tallado en forma de corona toda dorada, y pendiente en el centro una paloma que simboliza al Espíritu Santo.

Las grandes arañas con caireles de cristal que adornan la nave cen­tral, fueron traídas a principios de siglo para el Palacio de López, pero como eran grandes no pudieron colocarse allí, por lo que se las trajo a la Catedral (74). La que está frente al Altar de la Pasión fue traída del Congreso ­Nacional y la del Altar del Sagrado Corazón fue donada por familiares ­de Don Emilio Aceval (75).

Varias tumbas de Obispos reposan en el recinto de la Catedral. En­tre ellas y ubicada al costado derecho del templo, se halla la del primer Arzobispo de Asunción, Mons. Juan Sinforiano  Bogarín, quien yace en un monumento de granito de 1,60 m. de alto por 2,44 m. de largo, con un busto de piedra de Mons. Bogarín de 0,70 m. El busto es obra del es­cultor argentino Herminio Blotta y el monumento es obra del Arq. Taglia.

 

 

11-       EL RELOJ DE LA CATEDRAL

En la torre de la derecha (del espectador) hay un reloj que marca la hora oficial para todo el país. El primer reloj fue instalado por el Ingeniero Enrique Gowdin, ayudado por el alemán Juan Bukman. La primera cam­panada fue escuchada el 23 de abril de 1851, anunciando las 12.00 horas (76).

A fines de 1863 el Gobierno confió su cuidado al relojero Juan Conrad Wildberger, quien cada mes arreglaba la diferencia entre la salida y entrada del sol (77).

En 1865, se recurrió a otro técnico: Olimpio Carletti, al que el Es­tado abonó 275 pesos en billetes por composturas hechas a dicho reloj (78).

Fue reemplazado por otro más moderno en 1884 y el antiguo se en­cuentra en la Iglesia de San Lorenzo de Campo Grande (79).

En el motín del 2 de julio de 1908 el reloj de la Catedral quedó acri­billado de balazos y un cadáver quedó prendido a su engranaje. Los com­bates del 9 de junio y del 10 de julio de 1923 volvieron a dañarlo y el reloj enmudeció (80).

A través de los años y para cuidar su funcionamiento o repararlo, lo asistieron relojeros, como C. Carrón, Teodoro Figueredo, Donna y otros.

Las torres del campanario recibieron como trofeo durante la guerra de la Triple Alianza, una campana de bronce con la corona imperial del Brasil. Su sonido se oyó desde el 2 de febrero de 1865 (81).

Actualmente existen tres campanas: Una lleva la inscripción "Re­pública del Paraguay" y es del 20 de noviembre de 1832. La más grande y antigua se trajo del pueblo jesuítico de San Cosme y Damián y data de 1760. La que se usa actualmente no lleva ninguna inscripción ni fecha (82).

 

 

12-       LA CATEDRAL Y SUS LIMITES

La primera demarcación de límites de la Parroquia de la Catedral, de la que se tiene noticia, es la que obra en el Archivo Nacional de Asun­sión y data del año 1788. Comprende desde la Ciudad al Arroyo de las Salinas y desde el Salado al Arroyo de Ysati. "Su límites el Camino Rl. que sale de esta Ciudad, y pasa por Pinozá y Tembetari hasta la Capilla de Garay; desde esta el camino de la Cañada de Flecha al pozo de Ysati, y desde allí el resto que bá al Cerro de Lambaré; de cuyo parage sirve de lindero al Río Paraguay hasta que recibe las aguas del Arroyo que nace enla Sanja llamada Baecanguerobi y sigue de divisoria la Montaña que haze espalda al Pueblo de Ypané, y se alarga entre Yatayti y la Frontera Hta, la casa exclucive de Dn. Luis Cortazar, desde cuyo parage sirve de lindero el Arroyo de Sn. Lorenzo que cae en las Salinas y este hasta su entrada en la Laguna de Ypacaray siguiendo el Salado en que desagua, y este en el Río Paraguay, por el qual vaja la Linea hasta la Ciudad" (83).

 

Al construirse el nuevo templo de La Encarnación y hallándose muy adelantados los trabajos del mismo, su Párroco, el Padre Juan Bernabé Col­mán, pidió al entonces Obispo Diocesano, Mons. Juan Sinforiano Bogarín,se hiciera una nueva demarcación de límites entre esa Parroquia y la Cate­dral, quedando en adelante la Calle Alberdi, como divisoria "para los actos que impliquen jurisdicción y demás asuntos de una parroquia" (84). En 1895, Mons. Bogarín aprobó la nueva demarcación, luego de escuchar el parecer del Párroco de la Catedral, Francisco S. Franco.

Cuando en 1933 se crearon cuatro nuevas Parroquias: María Auxi­liadora, Inmaculada Concepción, San José y Sagrado Corazón de Jesús (Salesianito), los límites de la Catedral se vieron desmembrados, al igual que los de las demás Parroquias antiguas.

En 1942 la Catedral comprendía: Al Norte: Río Paraguay. Al Sur: 25 de Diciembre y José Gaspar R. de Francia. Al Este: Paraguarí y al Oeste: Alberdi (85). Estos límites fueron modificados en 1958, al erigirse la Vicaría Parroquial Sta. María Goretti, quedando: Al Norte: Orilla del barranco del Río Paraguay. Al Sur: Tte. Fariña, 14 de Julio y Palma. Al Este: México y al Oeste: Chile y Colón (86).

En 1973 sufrió una nueva desmembración. Al Norte: Bahía de Asunción. Al Sur: Palma y Tte. Fariña. Al Este: México, barranca de la Bahía, Caballero y su prolongación hasta la Bahía. Al Oeste: Colón y Chile (87).

Los límites actuales de la Parroquia de la Catedral datan de 1974 y son como sigue: Al Norte: Barranca de la Bahía de Asunción. Al Sur: Oliva y Cerro Corá. Al Este: México y al Oeste: Colón (88).

 

 

 

13-       SACERDOTES AL SERVICIO DE LA CATEDRAL.

 

En los Libros de Bautismos y Defunciones de la Parroquia de la Catedral, existentes en el Archivo de la Curia de Asunción, y que datan de 1763 en adelante, figuran como Párrocos: José Gregorio de Campos; Bartolomé Joseph de Amarilla (1787); Pedro Vicente Morales (1805); José Hipólito de Quintana (1812); Tomás Gregorio Giménez (1824); José Casimiro Ramírez (1830); Pedro José Moreno (1841); Juan Grego­rio Urbieta (1848); José Gaspar Tellez (1851); Juan Silvestre Fabio (1857)(89); José Gaspar Tellez (1863); Tomás Antonio Castelví(1881); Francisco S. Franco (1895); Heriberto Gamarra (1906); José Rojas (1906); Juan José Aníbal Mena Porta (1919); Daniel Escurra (1949); Silvio Gaona (1951); Jorge Livieres Banks (1967); Angel Acha Duarte (1970); Humberto Fernández (1970); Agustín Blujaki (1971, hasta la fecha de 1986).

Vicarios Cooperadores (Tte. Curas): Pedro de la Rosa Panés (1812); José Joaquín Franquerí (1812); Andrés Bravo (1845); Pedro Pablo Benítez (1857); Heriberto Gamarra (1906); Daniel Sosa (1909); Domingo Pervieni (1911); Manuel Gamarra (1912); Santiago Abella Parra (1913); Juan José Aníbal Mena Porta (1914); Pantaleón García, Marcial Colmán y José N. Rojas (1914); Ramón Alarcón (1917); Juan losé Aníbal Mena Porta (1917); Vicente Musa (1923) ; Egidio Cardozo (1929); Gilberto Esquivel (1931); Julio Duarte Ortellado (1931); Joa­quín Fariña Ferreira (1931); José Eustaquio Benítez (1934); Higinio Medina (1937); Juan Escalante (1943); Miguel Carlos Cano (1943); Luis Alberto Ortiz (1945); Ramón Talavera (1946); Tomás Safi (1950); Bartolomé Funes (1953); Jorge Livieres Banks (1959); Angel Acha Duarte (1960); Celso Yegros (1961); Aquilino Villalba (1967); Eusebio Verdún (1968); Basilio Servín (1971); Juan Oscar Usher (1976); Joaquín Robledo (1978).

Vicarios Sustitutos (Curas Interinos): Joseph Ignacio Caballero Bazán (1805); Tomás Gregorio Giménez (1823); José Joaquín Fras­querí (1824); Pablo Benítez (1851); Andrés Bravo (1841); Pedro Pablo Benítez (1851); Manuel Gamarra (1915); Juan Moleón Andreu (1943).

 Vicarios Ecónomos (Encargados): Carlos María Torres (1981).

 

 

 14- ALGUNAS RELIQUIAS DEL MUSEO DEL TESORO DE LA CATEDRAL.

LA VIRGEN CON EL NIÑO: Cuadro jesuítico traído de San Ig­nacio de las Misiones, cuando el Presidente Benigno Ferreira visitó ese pueblo.

CRISTO RESUCITADO: Perteneció a la Catedral, es de madera y de origen desconocido.

CASULLA: Traída de Francia para los festejos del centenario de la Independencia Nacional; está bordado a mano con hilos de oro.

EL SEÑOR DE LAS PALMAS: Del siglo pasado. Usado aún hoy en las procesiones del Domingo de Ramos. La corona y otros adornos son de plata, Pertenece a la Catedral.

ANDAS DE LA VIRGEN DE ASUNCION: De plata artísticamente repujada. Es de la época colonial. El arco tiene 2,10mts de altura.      

CUSTODIA: Tiene una cruz de oro. Pertenece a la Catedral.

EL SEÑOR DE LA PACIENCIA: Tiene no menos de 200 años. Es de una sola pieza. Fue labrada por Espínola Delgadillo de Guzmán, espa­ñol venido al Paraguay en la época colonial.

TRONO PARA EXPOSICION DEL SANTISIMO: Es todo de plata. Pertenece a la Catedral. La corona fue trabajada a iniciativa del cura pá­rroco de la Catedral, Presbítero Juan Sinforiano Bogarín, en 1891. La parte inferior fue hecha por plateros en el siglo XVII.

CANTARO: Usado para la bendición del agua para los Bautismos. Es de origen colonial.

BANDEJA PARA LAS LIMOSNAS: Perteneciente a la Catedral. Es de plata y probablemente de origen colonial.

CORONA DE PLATA: Con resplandores de oro. Pertenece a la Virgen de los Dolores.

CORAZON DE PLATA: Es de la Virgen de los Dolores. Se usa en las festividades.

FLORON: Pertenece a la Catedral. Plata repujada. Probablemente de la época colonial.

SILLON DE PRESTE: Se conservan tres. Pertenecían a la Catedral. Están artísticamente tallados en madera y dorados con láminas de oro.

 BANDEJA PARA LAVADO DE MANOS DE LOS OBISPOS: Es de plata, de origen colonial. Pertenece a la Catedral.

 


Notas

(1) Cayetano, Bruno. Historia de la Iglesia en la Argentina. Buenos Aires. Editorial Don Bosco, 1966. T. 1. p. 158.

(2) Aguirre, Juan Francisco. Discurso Histórico. Biblioteca Nacional de Buenos Aires Ms. N• 9. T. VII. Transcripto por Machaín, en La Asunción de Antaño, p. 80.

(3) Aguirre. Op. cit.

(4) Moreno, Fulgencio. La Ciudad de Asunción. Buenos Aires, 1926 p. 20.

(5) Moreno. Op. cit., p. 20.

(6) Erección de la Iglesia Catedral, Enero 10 de 1548, en Archivo Nacional de Asun­ción, Vol. 45. No 1 S.H.

(7) Bruno, Op. cit., p. 206.

(8) Bruno. Op. cit., p. 208.

(9) Bruno. Op. cit., p. 185.

(10) Bruno. Op. cit., p. 208.

(11)   Bruno Op.cit., p. 233.

(12) Bruno. Op. cit., p. 263.

(13) Roa - Maíz. Breve Reseña Histórica de la Iglesia de la Santísima Asunción del Pa­raguay. Asunción, 1899, publicada en 1906, p. 8-9.

(14) Cédula Real dando merced al Obispo e Iglesia para su obra y edificación. 1580, en Archivo Nacional de Asunción, Vol. I. No 41.

(15) El Virrey a la Audiencia sobre el viaje del Obispo Guerra 1581, en Archivo Na­cional de Asunción, Vol. I, No 44.

(16) Bruno. Op. cit., p. 278.

(17) Ruy Díaz de Guzmán. La Argentina. 1612. (Anales de la Biblioteca, IX).

(18) Gutiérrez, Ramón. "Evolución Urbanística y arquitectónica del Paraguay. 1537 - 1911", p. 200.

(19) Gutiérrez. Op. cit., p. 200.

(20) El Rey al Obispo sobre las limosnas para la reedificación de la Iglesia, en Archivo Nacional de Asunción, 1680. Vol. 241. No 5, S.N.E.

(21) El Mtro. Domínguez de Ovelar agradece al Gobernador por haberlo designado di­rector de la obra, sin fecha, en Archivo Nacional de Asunción, Vol. 242, No 132. S.N.E.

(22) El Gobernador Francisco de Monfort , comunica la terminación de la Catedral, 1689, en Archivo Nacional de Asunción, Vol. 242. No 98. S.N.E.

9.3) Lafuente Machaín. Op. cit., p. 34.

(24) Los Oficiales Reales reparten las rentas de las sedes vacantes de Obispados, 1719, en Archivo Nacional de Asunción, Vol. 50. No 15 S.N.E.

(25) Arreglo de la calle y de la Iglesia Catedral, 1726, en Archivo Nacional de Asun­ción, Vol. 133. S.N.E.

(26) Descripción (trunca) de la Provincia del Paraguay, 1761, en Archivo Nacional de     1

Asunción, Vol. 129, No 10 S.H.      

(27) Libro de Cuentas de la Iglesia Catedral. Pusole el Ilmo. Señor Don Manuel An­tonio de la Torre en 1763, en Archivo Nacional de Asunción, Vol. 433, No. 1 S.N.E.

(28) Acta Capitular sobre refacción de Catedral, 1779, en Archivo Nacional de Asun­ción, Vol. 474, No 40.

(29) Lefuente Machaín. Op. cit., p. 40.

(30) Libro de Cuentas de Caudales destinados a la Refacción de la Iglesia Catedral, 1790, en Archivo Nacional de Asunción, Vol. 443. S.N.E.

(31) Regulación del costo y ahorro que tuvo la Catedral, 1790-1791, en Archivo Na­cional de Asunción, Vol. 449, Nº135. S.N.E.

(32) Ver cita anterior.

(33) Daños que hacen los raudales a la Catedral, 1792, en Archivo Nacional de Asun­ción, Vol. 524, No 115, S.N.E.

(34) Inventario de la Iglesia Catedral, 1795-1797, en Archivo Nacional de Asunción, Vol. 434, No 108, S.N.E.

(35) Expediente sobre 11 Indios que pidió el Cabildo Ecc. para reparar la Catedral, 1799, en Archivo Nacional de Asunción, Vol. 17, S.N.E.    

 (36) "Supresión de las Canongías", 1828, en Archivo Nacional de Asunción, Vol. 239. S.H.

(37) Molas, Mariano Antonio. Descripción Histórica de la Antigua Provincia del Para­guay. Buenos Aires, 1868, p. 48.

(38)     Roa - Maíz. Op. cit., p. 28

 (39) Molas, Op. cit., p. 48.

(40) Los Cónsules mandan a un comisionado para que les informe sobre el estado rui­noso de la vieja Catedral. 1842, en Archivo Nacional de Asunción, Vol. 3133 S.N.E.

(41) Pascual Urdapilleta y Patricio Aquino dan su informe sobre la Catedral, aconse­jando su destrucción a fin de evitar víctimas. 1842, en Archivo Nacional de Asunción, Vol. 3133 S.N.E.

(42) Traslado de la Catedral a la Iglesia que era de los Franciscanos. 1842, en Archivo Nacional de Asunción, Vol. 3133. S.N.E.

(43) Decreto de los Cónsules de la República, ordenando la destrucción del viejo Templo de la Catedral y Erección del nuevo. 5 de Febrero de 1842. A.N.A. Vol. 3412S.N.E.

(44) Bendición y colocación de la primera piedra de la Catedral, 10 de mayo de 1842. A.n.a Vol. 3412 S.N.E.

(45) Mensaje de los Cónsules al Congreso. 1842. A.N.A. Vol. 252. S.H.

(46) Presupuesto para la obra de la Catedral, 1842, en Archivo Nacional de Asunción, Vol. 1121. S.N.E.

(47) Edificación de la Iglesia Catedral. Lista de trabajadores y Pago efectuado por la Tesorería, 1842, en Archivo Nacional de Asunción, Vol. 250, S.H.

(48) Gutiérrez. Op. cit., p. 206.

(49) Compostura del templo de la Catedral, 1860, en Archivo Nacional de Asunción, Vol. 3052, No 126. S.N.E.

(50) Carta XXIV. Describiendo Asunción, ex Capital del Paraguay por el Capitán Richard F. Burton, 1870, publicada como Apéndice del libro "La Asunción de Antaño" de Lafuente Machaín. Op. cit., p. 81.

(51) Inventario y Balances de Mayordomías 1906. 54. Archivo de la Curia de Asun­ción.

(52) Mayordomía. Años 1884-1889. Archivo de la Curia de Asunción.

 (53)    Ver cita anterior.

(54)     Ver cita 51.

(55) Mayordomía, Años: 1886-1889. Archivo de la Curia de Asunción.

 (56) Notas recibidas - 1894. Archivo de la Curia de Asunción.

(57-60) Ver cita Nro. 50.

(61) Versión recogida por Monseñor Blujaki de labios de la hermana de Monseñor Bo­garín en la Curia de Asunción.

(62) Contratos, 1944, en el Archivo de la Curia de Asunción.

 (63) Contratos, 1944, en Archivo de la Curia de Asunción.

(64) Carta de Monseñor Mena Porta al Comisario de la zona, 1946, en Archivo de la Curia de Asunción.

(65) Carta del Cura Rector de la Catedral a Monseñor Mena Porta, 1961, en Archivo de la Curia de Asunción.

(66) Acta de la Reunión celebrada el 2 de julio de 1971 en la Curia de Asunción. Ar­chivo de la Curia de Asunción.

(67) Carta de Monseñor Rolón al Director de Obras Públicas, 1971, en Archivo de la Curia de Asunción.

(68) Datos proporcionados por Mons. Agustín Blujaki.

(69) Libro de Inventario de Bienes de la Iglesia Catedral. 1976.

(70) Libro de Cuentas de la Iglesia Catedral, 1763-1780, en Archivo Nacional de Asunción, Vol. 433, No 1.

(71) Firma y fecha descubierta por Rafael Olmedo, empleado de la Catedral, en 1974,

 (72) Libro de Inventario de Bienes de la Catedral. 1976.

(73) Regulación del costo y ahorro de la Catedral, 1790-1791.

 (74) Datos proporcionados por Mons. Blujaki.

(75) Datos proporcionados por Mons. Blujaki.

(76) Giuria, Juan. La Arquitectura en el Paraguay. Buenos Aires. Universidad de Bue­nos Aires, 1950, p. 91.

(77) Juan Conrad Wildberger. Relojero. Escrito sobre el reloj de la Catedral, 1864, en Archivo Nacional de Asunción, Vol. 292. S.H.

(78) Pérez Acosta. Op. cit., p. 579.

(79) Historia Edilicia de la Ciudad de Asunción. Municipalidad de la Capital. Dpto. de Cultura y Arte, p. 114.

(80) Pérez Acosta. Op. cit., p. 578 y sigte.

(81)"El Semanario", No 563 del 4 de febrero de 1865.

(82) "Museo del Tesoro de la Catedral". Folleto editado bajo la dirección de la Lic. Teresita Domínguez. 1979.

(83)     Límites de la Parroquia de la Catedral. Año 1788. A.N.A. Vol. 1768. S.N.E.

(84) Nueva Demarcación de Límites entre La Encarnación y Catedral. Año 1895. Ar­chivo de la Curia de Asunción. Registro de Avisos. 1895.

(85) Decreto Arzobispal del 15 de Agosto de 1942. Archivo de la Curia de Asun­ción.

(86)     Decreto Arzobispal No 172 del 8 de abril de 1958. Archivo de la Curia de Asun­ción.

(87) Límites de la Catedral, de fecha 8 de agosto de 1973. Archivo de la Curia de Asunción.

(88) Decreto Arzobispal No 195 del 24 de mayo de 1974. Archivo de la Curia de Asunción.

(89) Murió siendo Párroco de la Catedral en 1862.

 

 

 

 

 

 

 

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