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HORACIO CARTES


  LAS RAZONES DE MÍ COLORADISMO - HACIA UN PARAGUAY MEJOR (Por HORACIO CARTES)


LAS RAZONES DE MÍ COLORADISMO - HACIA UN PARAGUAY MEJOR (Por HORACIO CARTES)

LAS RAZONES DE MÍ COLORADISMO

 (HACIA UN PARAGUAY MEJOR)

Por HORACIO CARTES,

Asunción, Paraguay. Junio de 2011

 

 

 

"La libertad no fructifica en medio de la miseria y del atraso".

GENERAL BERNARDINO CABALLERO

 

"Por sobre las divisas partidarias está la Patria, cuyos intereses mueven,

en primer término, el corazón y la mente de las almas nobles".

 JUAN LEÓN MALLORQUÍN

 

"La redención política no tiene relevancia si no se emancipa al hombre de la miseria".

 LUIS MARÍA ARGAÑA

 

 

 

MI AFILIACIÓN AL PARTIDO COLORADO

 

            Me afilié al Partido Colorado por libre y voluntaria decisión. Nadie en particular influyó en mi ánimo para inscribirme en los registros históricos de la Asociación Nacional Republicana. Mis largas conversaciones con amigos que militan en esta colectividad política -de la que ahora soy miembro pleno- sirvieron para corroborar lo que ya sentía: mi profunda admiración por el patriotismo de sus fundadores y la generosidad de una causa que tenía como objetivo vital el renacimiento paraguayo.

            El pensamiento me transporta a aquellos días heroicos, cuando los viejos soldados de la guerra contra la Triple Alianza, liderados por el general Bernardino Caballero, iniciaban la gigantesca empresa de resucitar a la Patria después de su calvario en Cerro Corá. Conmueve pensar en el coraje y la entrega de esos hombres que, sin más herramientas que sus propias manos, refundaron el Paraguay de entre las cenizas y los escombros. Alma indómita y nacionalista que no se dejó vencer por la tragedia. Y ese sentimiento me hizo colorado mucho antes de afiliarme al Partido.

            Me hice colorado por convicción, cuando el Partido había conocido el duro revés de la derrota electoral. Igual que en los días aurorales del coloradismo, quiero ser parte de esta cruzada patriótica para reconstruir la Nación a partir del 15 de agosto de 2013. Porque cuando llegue esa fecha nuestro país estará tan devastado, para no decir en ruinas, por la indiferencia, la incapacidad y la falta de liderazgo de los actuales gobernantes. Los defectos y las lacras que, con alguna verdad y mucho prejuicio, atribuían con exclusividad al coloradismo, hoy están más vigentes que nunca.

            Mucho trabajé en la vida y la vida me dio mucho, pero siento que mi existencia no será completa si no concreto el sueño, que no es sólo mío, de hacer realidad un Paraguay mejor. Y el Partido Colorado tiene las más formidables herramientas, ideológicas y programáticas, para levantar ese nuevo país que nos merecemos todos quienes habitamos en esta bendita tierra. Tenemos recursos naturales, recursos financieros y recursos humanos. Sólo falta una política que los direccione hacia una misma meta: la prosperidad para todos, cambiando la vieja práctica de los privilegios para unos pocos.

            Como verán, no me hice colorado por azar. Me afilié motivado por las virtudes de sus próceres civiles, por la orientación social de su doctrina y por su nacionalismo enarbolado como bandera.

            No me afilié al Partido para hacerme rico. Ya tengo todo y de todo. Me afilié, sí, por esa espina que aguijoneaba permanentemente mi conciencia ciudadana: de que pudiendo hacer más por mi país, no lo estaba haciendo. Y es dentro del coloradismo donde más fuerte resuenan mis proyectos diseñados para alcanzar una vida digna para quienes hoy padecen la más absoluta carestía.

 

            1. ¿POR QUÉ LA POLÍTICA?

 

            Es regla en mi vida asumir todos mis compromisos con gran responsabilidad. Mi afiliación al Partido Colorado, por tanto, implica mi directa participación en la política. Desde el 23 de setiembre de 2009 me hice militante del coloradismo. Militancia no es sinónimo de antigüedad. Uno puede conseguir antigüedad sentándose en su casa, mirando pasar los años, sin pulsar el sentimiento de los correligionarios y correligionarias ni conocer sus necesidades y deseos más fervientes. La militancia, en cambio, es servicio activo, igual que el coloradismo mismo.

            Con nueve gobernadores, senadores, diputados, intendentes, presidentes de seccionales y convencionales recorrí, y sigo recorriendo, las casas de los colorados y coloradas de todo el país, para expresarles nuestro apoyo y extenderles nuestra solidaridad en estos tiempos difíciles de llanura. Compartí el sufrimiento de la gente, experimenté sus dolores y percibí la indestructible esperanza de que un Paraguay mejor es posible.

            Comprendo la decepción de muchos jóvenes cuando rehúyen de la política y la condenan por considerarla sucia. Es que gran parte de la dirigencia, de todos los partidos políticos -y no sólo a nivel nacional-, ha corrompido sus actos en el ejercicio de esta actividad que es noble en su esencia y en su finalidad última.

            La búsqueda del bien común es el principal componente ético de la política. Para que tengamos una sociedad equitativamente más justa es necesario que los que más tienen colaboren para dignificar la vida de aquellos que hoy se debaten en la pobreza y la marginalidad. Por eso la política no es solamente noble sino que es coherente con el gran mandamiento bíblico de amar y servir al prójimo. El problema es de los hombres que, con sus actitudes y procedimientos, desprestigian la política. Lo mismo ocurre en la religión. Que algunos sacerdotes o pastores lleguen a sucumbir ante las tentaciones no puede invalidar nuestra fe cristiana. En fin, esto pasa en todo quehacer donde el ser humano interviene. Reconocer los errores debe ser una de nuestras primeras virtudes.

            ¿Por qué incursioné en la política? Los primeros en hacerme esa pregunta fueron mis hijos Juan Pablo, de 26 años, y Sofía, de 22. ¿Acaso, me interrogaron, no podemos seguir ayudando a la gente, como siempre lo hicimos, sin poner en juego la tranquilidad ni la dignidad de la familia? Entonces les respondí: "En la vida nos fue muy bien económicamente, ganamos suficiente dinero, pero cuando mañana me pregunten: ¿qué hiciste por el país, papá?, yo quiero tener la satisfacción de decirles que he retribuido a Dios y al Paraguay lo mucho que Dios y el Paraguay nos dieron". Cuando les afirmé que era una decisión sin retroceso, mi hija menor, María Sol, de 13 años, me escribió una cartita en la que me hizo prometer que, si llegaba a convertirme en Presidente de la República, tenía que ser mejor que todos mis antecesores. Si Dios y el pueblo paraguayo así lo determinan, yo pondré toda mi capacidad y tenacidad para cumplir ese compromiso que nace de la fresca ternura de una niña. Una niña que habla con la verdad del corazón y la sinceridad de la inocencia.

 

            2. EL PODER COMO SERVICIO

 

            Para mí, el poder no es un fin en sí mismo, sino un medio para asegurar la felicidad y la prosperidad del pueblo paraguayo. El poder por el poder corrompe el carácter y desvirtúa los fines de la política. Considero que el repetido concepto de que "política es administrar realidades" carece de justificación. Si nos limitáramos a administrar realidades, estaríamos condenados a hacer más de lo mismo. Entiendo que es, precisamente, al revés: la política debe transformar realidades si queremos un Paraguay diferente.

            Debemos cambiar esa realidad de pobreza en bienestar, la exclusión en cohesión social, el desempleo en fuentes de trabajo, el analfabetismo en educación para todos, con calidad y equidad; debemos cambiar esa imagen patética que hoy ofrecen los hospitales y centros de salud, sin camas, sin insumos y desabastecidos de medicamentos, convirtiéndolos en locales higiénicos, aptos para la atención sanitaria, donde nadie tenga que morir por falta de recursos.

            Los pueblos del interior del país no figuran en la agenda del Gobierno. En mis recorridos por toda la República la gente clama por trabajo, por salud, por seguridad... La ausencia del Estado es demasiado evidente. Por eso en Asunción sobran médicos, mientras en numerosos distritos no hay ni enfermeros para socorrer a los campesinos.

            Son esas urgencias y esos desafíos los que me empujaron a afiliarme al Partido Colorado. Porque es la asociación política donde mejor encajan mis anhelos de forjar un Paraguay que crezca armónicamente, sin minorías privilegiadas ni mayorías excluidas. Es lo que nos manda la Declaración de Principios de la Asociación Nacional Republicana, aprobada el 23 de febrero de 1947. Una Declaración que pocos conocen, y menos aún son quienes la practican. Peor cosa cuando se la conoce y conscientemente se la ignora. Difundirla masivamente será una de nuestras prioridades.

            El poder no es para mí una obsesión para acumular fortuna. Ya tengo más de lo que pueda pretender una persona razonable. Ni me encandila el brillo de las riquezas materiales; más aspiro a la gracia y la bendición de Dios para mí y para mí familia. Tampoco tengo ansias reprimidas de figuración personal. Los diferentes ámbitos en que me muevo ya me hicieron bastante conocido. Mi única motivación es ayudar a nuestros compatriotas más humildes para que puedan elevar su calidad de vida. Hay que terminar con esa ecuación incomprensible, que un economista había denominado como la "ecuación del diablo": un país rico con gente pobre. Por eso opté por la política, cuando podía seguir tranquilamente acumulando dinero, mediante el trabajo honrado y decente.

 

            3. AL LLAMADO DEL PARTIDO

 

            A inicios del 2010, un grupo de amigos colorados me invitó a soñar un Paraguay mejor, a tomar la brocha gorda para pintar la esperanza en un horizonte oscurecido por la incertidumbre, la inseguridad y la miseria, especialmente en las áreas rurales y cinturones de pobreza que rodean a las grandes ciudades. Por esa época, la propaganda oficial había decretado la defunción del Partido Colorado. Pero la gran prueba de vida estaba a la vuelta. Las internas municipales del 18 de julio de 2010 iban a permitir auscultar los signos vitales del coloradismo. A pesar del frío intenso y de la lluvia incómoda e incesante, ese día el corazón del Partido volvió a latir con ritmos alentadores.

            Durante los meses previos a dichas elecciones, acompañé a cientos de candidatos en sus visitas a las bases. Era fácilmente perceptible, por encima de la adversidad, que el fervor colorado había regresado. Más de 720.000 electores dieron el anuncio de que el viejo Partido estaba más joven que nunca.

            Para los comicios municipales del 7 de noviembre ya había caminado miles de kilómetros, junto a mis viejos amigos y nuevos compañeros, buscando transmitir mística y convicción a todos los candidatos que representaban a la Asociación Nacional Republicana. No importaba el movimiento al cual pertenecían. A todos les llevamos nuestra solidaridad de hermanos de ideales. Terminadas las internas, el único "ismo" que vale es el del coloradismo.

            El 7 de noviembre, 782.123 correligionarios y correligionarias acudieron a las urnas. Mantuvimos la intendencia de la ciudad de Asunción y recuperamos cinco cabeceras departamentales. Mensaje inconfundible de que el Partido Colorado estaba nuevamente de pie.

            Acudía la primera convocatoria del Partido, con la humildad del recién llegado, pero con la convicción y el temple que nuestra historia política reclama. Estuve ahí, en el terreno de la lucha, sin esperar invitaciones y sin hacer discriminaciones. No me detuve a responder agravios ni a recoger insultos. La obra que tenía por delante era lo realmente importante, y había que concluirla: la recuperación moral, política y espiritual de este Partido que aprendí a amar con devoción y respeto, el Partido más hermoso del mundo, el Partido Colorado.

            ¿Cuál fue mi contribución para este renacer colorado? No me corresponde a mí evaluarlo, y mucho menos juzgarlo. De eso se encarga el pueblo. Pero si fuéramos a considerar la cosecha de aprecio, de afecto y de calor humano que hoy recojo, creo que la siembra fue abundante y buena, sobre todo, para reavivar y consolidar la esperanza de que el retorno del coloradismo al Palacio de López es totalmente viable. Los más optimistas habían vaticinado otros cuarenta años de llanura. Hoy la realidad muestra otra cara.

 

            4. EL MOVIMIENTO HONOR COLORADO

 

            Nuestro proyecto necesitaba una identificación, por disposición estatutaria, para participar de la actividad electoral del Partido. Nos permitiría, además, establecer una relación de pertenencia con quienes suscribían nuestra causa. Así nació el Movimiento Honor Colorado. Pero como un libro abierto para la integración constante de todos quienes compartan nuestra legítima pretensión de un nuevo Paraguay. Entre nosotros no hay gente de primera ni de segunda hora, sino hombres y mujeres que sobresalen por amar a su Patria y a su Partido.

            Hay que honrar la amistad personal, pero ella nunca podrá estar por encima de nuestra lealtad a la República. Igual que nuestra agrupación partidaria, este Movimiento no nació para satisfacer aspiraciones pasajeras ni ambiciones grupales. Miramos mucho más lejos y con visión aumentada; miramos el futuro de una Patria que rompe sus ataduras con su pasado de pobreza, injusticia e ignorancia, y hacia él nos dirigimos con el patriotismo como brújula y el bienestar como norte.

            Nuestro Movimiento, al momento de su creación, marcó tres hitos ineludibles que conducen a una misma dirección. El primero de ellos, tal vez el más importante -la historia lo juzgará con mayor ecuanimidad-, tenía como misión recuperar el sustento moral y doctrinario de nuestro Partido, como cimiento vital para nuestras futuras pretensiones electorales. La Convención General Extraordinaria del 15 de enero de 2011 asumía la sagrada responsabilidad de retornar a la Asociación Nacional Republicana por el derrotero de los principios y de la institucionalidad, arrinconando los personalismos excluyentes que, disfrazados de tradición, cerraban las puertas a la renovación de los liderazgos dentro del coloradismo.

            Los convencionales, con una sobrada mayoría de más de dos tercios, devolvieron al Partido su identidad de asociación de hombres y mujeres libres, y su emblemática divisa democrática: la soberanía popular es el gran fundamento de la República.

            Sepultada la exclusión, el Partido volvía a transitar por la ancha avenida de la participación popular, en igualdad de oportunidades para todos.

            El segundo mojón venía inmediatamente después: ganar la Presidencia de la Junta de Gobierno de la Asociación Nacional Republicana, objetivo felizmente alcanzado en las elecciones internas del 13 de marzo de 2011. El pueblo entendió en su corazón la sinceridad de nuestros propósitos, y se unió a esta marcha por la redención nacional, no solamente colorada.

            Ahora nos queda por delante el tercer desafío: el retorno al poder de la República el 15 de agosto de 2013. Una meta cada vez más cerca. No lo decimos con altanería, sino con la convicción de quien ha palpado en terreno las angustias, las carencias y el padecimiento de una población que alienta el ideal de un Paraguay más justo: social, política, cultural y económicamente.

            Nuestro Movimiento encarna esos ideales, y nuestro Partido los hará realidad.

 

            5. ÑANDE PARAGUAY

 

            En política, más que los discursos, lo que hoy importa es la gestión. Recuerdo que en los inicios de la campaña del desaparecido ex Presidente argentino Néstor Kirchner, allá por 2003, su esposa y compañera, la actual mandataria, Cristina, decía que la gente estaba cansada de los políticos que deslumbraban con sus discursos, que la gente reclama por políticos que deslumbren por sus obras. Me impactó aquella frase y es una de mis mejores consejeras en mi actividad política actual.

            Por eso estamos en proceso de creación de la Fundación Ñande Paraguay (Nuestro Paraguay) que, primero, nos permitirá detectar el país real que tenemos, para luego, diseñar el país que queremos. Haremos un relevamiento minucioso de la situación en que se encuentran cada departamento, cada distrito, cada pueblo. El paso ineludible para solucionar un problema es descubrirlo y aceptarlo.

            Siempre digo que hoy tenemos dos Paraguay: uno, con notable crecimiento económico, y otro, con una pobreza extrema que indigna y entristece. Por lo general, pueden observarse un sostenido progreso en las colonias extranjeras, y muchas privaciones en los asentamientos humanos conformados por nuestros compatriotas. Voy a luchar con todas mis fuerzas para terminar con ese dramático contraste. Tenemos abundantes recursos naturales, tierra rica y un clima privilegiado. Si hay voluntad y se pone empeño, todo se puede.

            Lastima ver a muchos compatriotas físicamente menos desarrollados, prematuramente envejecidos, con arrugas que contradicen sus edades, vulnerables a todas las enfermedades. En muchos de estos distritos, lo confieso, no pude contener las lágrimas. Son bolsones de pobreza donde la ausencia del Estado es brutal y cruel. Casas precarias, con los techos perforados por granizadas; niños desnutridos, escuelas abandonadas, centros de salud sin siquiera un botiquín de primeros auxilios, sin asistencia técnica para cultivar sus tierras... Ese es el panorama desolador que tenemos en varias regiones del interior del país. Por eso el Partido Colorado tiene que retomar las riendas del Gobierno Nacional, recuperar el Estado fuerte, que garantice la justicia social, el Estado servidor del hombre libre como planteaba Natalicio González.

 

            6. NI MESÍAS NI MECENAS

 

            Yo creo en los proyectos colectivos; no confío en los liderazgos providenciales, mesiánicos, ni en los mecenas para la reparación de estas graves inequidades que desgarran el cuerpo social paraguayo. Nada se puede hacer solo. Pongo como ejemplo mi propia vivencia. Desde hace diez años que tenemos un equipo formidable de capacitadores en diversas áreas de la producción, que se instaló en la ciudad de Choré, departamento de San Pedro, logrando transformar la vida de 1.250 familias. Sus productos tienen calidad, mercado seguro y buen precio. Nadie les roba el fruto de su esfuerzo y sudor. Eso porque aprendieron a convivir en comunidad y solidaridad.

            Por eso quiero ser Presidente de la República, para colocar los problemas sociales en la agenda del Estado. Tenemos tierras ociosas que están esperando ser trabajadas. Y en los casos en que la situación amerite, las vamos a declarar de interés social, de esta manera cada paraguayo tendrá una parcela de tierra para cultivar y edificar su hogar. "El pueblo más patriota y más trabajador es aquel donde la propiedad está mejor repartida", manifestaba el coronel Juan Antonio Escurra en su programa de gobierno de 1902.

            El mayor déficit que van dejando los gobiernos de nuestro país es que se instalaron programas sin consistencia ni continuidad en el tiempo. Duraron lo que dura cada Presidente. Cada cinco años, todo empezaba de nuevo. Las políticas que se construyen desde el Estado deben estar por encima de la temporalidad de los hombres. En el Paraguay todavía no se armó la estructura que asegure el manejo institucional de los proyectos, es decir, que sobrevivan a los gobiernos si sus resultados son satisfactorios.

            Cuando yo abandone la dirección de la empresa que está patrocinando la experiencia de Choré, ésta no va a terminar, al contrario, se va a ir ampliando a otras localidades, porque su funcionamiento no depende de una persona, sino de metas y logros, bajo la conducción de un grupo que defiende los mismos valores e idénticos y nobles intereses.

            Un Estado que se articula para servir a los más débiles, y durante todo el tiempo, es el legado que quiero dejar a nuestro país. Un país donde unas pocas personas, entre las que me incluyo, viven rodeadas de privilegios, mientras en esta misma tierra, bajo el mismo cielo, miles de compatriotas están sobreviviendo en condiciones inhumanas. Repartiendo migajas entre los pobres no se combate la miseria. Por experiencia de vida y de trabajó sé que se puede ganar la lucha contra la pobreza.

            Vamos a aplicar tecnología de alta calidad para capacitar a los agricultores y mejorar la producción. Tenemos recursos, tenemos gente especializada que nunca fue tenida en cuenta por culpa del fanatismo. En el Gobierno que por mandato del pueblo habré de presidir no habrá exclusiones. Serán convocados todos los hombres y mujeres de bien, más allá de los colores partidarios.

 

 

            7. EL PRESENTE ES DE LOS JÓVENES

 

            Lo que quiero para mis hijos, quiero para los jóvenes de nuestro país. Jóvenes con formación intelectual y sensibilidad social que sean capaces de ver, comprender y modificar su propio entorno. Más de cien mil jóvenes se incorporaron al Partido Colorado entre noviembre de 2010 y marzo de 2011. La modificación de los Estatutos Partidarios, disminuyendo la antigüedad para disputar por cargos electivos, les abrió las puertas al presente y les designó el papel ineludible de agentes de cambio dentro y fuera de la Asociación Nacional Republicana. La maquinaria de la postergación ha sido desmontada. El Partido y la Patria exigen, más que nunca, la natural rebeldía y la saludable impaciencia de la juventud.

            El Partido Colorado es el mejor instrumento para la transformación del Paraguay, y los jóvenes, sus más brillantes ejecutores. El relevo generacional es inevitable, así como es inevitable el fin de los personalismos para comenzar a hablar en plural, sustituyendo el "yo" por el "nosotros". Nadie puede estar por encima del Partido, ni el Partido por encima de la Patria. Aquellos que no interpretan este mensaje, quedarán relegados en las anotaciones al margen de los libros de historia.

            Me inspira don Carlos Antonio López cuando pienso en la necesidad impostergable de enviar nuevamente a decenas de jóvenes, rigurosamente seleccionados, a los mejores centros universitarios y de especialización del mundo para que, luego, puedan revertir sus conocimientos a favor del progreso y el bienestar de nuestro pueblo. Sus resultados, obviamente, no serán inmediatos, pero cuando la Patria es nuestro objetivo mayor, quien se lleva los méritos y los aplausos es lo que menos importa. El apóstol Pablo nos enseña que uno planta, otro riega, pero que el crecimiento es siempre obra de Dios. El cambio empieza con la generosidad para con el otro. Y ese otro debe ser considerado como un hermano con quien compartir y no como un adversario a quien destruir.

            Estaremos condenando el futuro si respondemos que esta situación asfixiante no podemos cambiar. Un Paraguay en paz es posible. Recuerdo que un amigo, al final de su existencia, me dijo: "Este cáncer que carcome mi cuerpo no es la peor enfermedad que podemos padecer los seres humanos, peor enfermedad es que nos gane la desesperanza". Como hombre de fe, yo les garantizo que esta batalla contra la desesperanza también la vamos a ganar.

            Queridos jóvenes, asumo ante ustedes el sagrado compromiso de que nadie va a robarnos el sueño ni arrebatarnos la esperanza de construir juntos un mejor Paraguay. Un Paraguay con justicia, pan y libertad, como fue también la aspiración de ese inigualable estadista que fue el doctor Luis María Argaña.

 

            8. LUCHA CONTRA LA POBREZA

 

            A orillas del río Paraná, a pocos kilómetros de una de las hidroeléctricas más grandes del mundo, la de Itaipú, he visto niños sin ánimo de correr ni de jugar, tumbados en el suelo como si fueran cosas. Los aires triunfalistas del crecimiento macroeconómico contrastan violentamente con la cruda realidad de la miseria. Estas familias viven en la indigencia, en el más absoluto abandono, olvidadas por el Gobierno. La asistencia directa del Estado, incluso económica, en un primer momento, es imprescindible, mientras se aplican proyectos sociales y económicos de larga duración, que puedan sostenerse por sí mismos en el tiempo y sin causar perjuicios al medio ambiente.

            Los países que más invierten en educación son los países con mayor crecimiento económico y desarrollo humano. Por eso debemos garantizar la gratuidad de la educación primera y secundaria, al tiempo de generar las condiciones necesarias para que esos jóvenes tengan oportunidad y posibilidad real de proseguir una carrera técnica o universitaria. Paralelamente, sus padres o hermanos mayores serán capacitados para mejorar su producción o empezar en un nuevo rubro, de acuerdo con las características de la tierra y del clima donde viven. No pocas veces la pobreza se hereda por falta de innovación.

            Por medio de la observación constante de nuestra realidad he llegado a la conclusión de que un niño mal alimentado y propenso a cualquier enfermedad tiene más dificultades para aprender. El programa social del Partido Colorado contempla un Estado que participa activamente para asegurar la alimentación adecuada de las familias y el cuidado de la salud de cada uno de sus integrantes, empezando con la vacunación de los niños contra las enfermedades que pueden ser prevenidas. Ese niño, esa niña, así, estarán bien despiertos y atentos para un óptimo aprendizaje.

            La asistencia social, la intervención del Estado en la comunidad, nada tienen que ver con el viejo esquema del asistencialismo que denigra a los compatriotas y, casi siempre, pretende condicionar su voto y torcer su conciencia a cambio de unas monedas. Mi preocupación ha sido siempre la de dignificar al ser humano, especialmente al obrero, al campesino, al agricultor. Y he dado testimonio de ello en todos los círculos de mi andar. La política me da ahora la oportunidad de ampliar esos círculos a nivel nacional. He aquí otra de las razones de mi afiliación al Partido Nacional Republicano.

 

            9. SEAMOS SINCEROS, HABLEMOS CON LA VERDAD

 

            Hemos convertido a la política en un territorio hostil. En un campo de batalla permanente. Pareciera que la consigna es destruir al adversario, a cualquier precio y sin pensar en el costo para el país. En el Partido Colorado la lucha por los ideales fue reemplazada por la disputa entre facciones, entre grupos contaminados por la intolerancia y el deseo de venganza, donde el que gana le pasa la factura al que pierde, y el que pierde le niega su apoyo al que gana. Esas malquerencias determinaron la caída de nuestra querida Asociación Nacional Republicana.

            El pueblo colorado y el pueblo paraguayo quieren vivir nuevamente como en los tiempos de nuestros próceres: en hermandad, en amistad, en solidaridad, con justicia y libertad. Si ponemos a la Patria en primer lugar, nuestras relaciones, de unos con otros, serán más fáciles y llevaderas. La tarea compartida de construir un destino común no encontrará obstáculos imposibles de vencer. Sólo necesitarnos poner sinceridad en nuestros corazones y generosidad en nuestros actos.

            Yo soy un enamorado de la verdad, aunque ella no me favorezca. No podemos seguir acomodando los hechos de acuerdo con nuestros intereses y caprichos. La convivencia política y social no tendría grandes tropiezos si todos utilizáramos el lenguaje de la verdad. Porque la mentira suele ser el origen de todas nuestras diferencias. Queremos convertir en verdadero lo que es falso. Decimos una cosa y hacemos otra. Por esa incoherencia, un importante sector de la ciudadanía dejó de creer en la política y en los políticos.

            La gente está cansada de las peleas y egoísmos que levantan un muro de división en la sociedad y tienen al pueblo como víctima. Es tiempo de moderar el discurso sin renunciar a la firmeza ni rehuir el debate de las ideas. La Biblia nos enseña que la respuesta suave también suaviza la ira. Soy un hombre pacífico. Lo he sido siempre. Pero eso no me hace débil a la hora de defender mis derechos y proteger mis ideales.

            Yo no proclamo simplemente la sinceridad, la practico. Y la gente puede sentirla, puede palparla, porque siempre procuro que mis palabras tengan el respaldo de mi testimonio de vida. Es por ello que los correligionarios y correligionarias nos dieron su apoyo en la Convención del Partido Colorado del 15 de enero de 2011 y nos concedieron la victoria en las elecciones internas del 13 de marzo. Porque tienen esperanza en este equipo, que sólo quiere lo mejor para la Patria y para cada comunidad.

 

            10. EL ESTADO NO ES UN BOTÍN DE GUERRA

 

            Mediante la presencia de una nueva fuerza política -la Alianza Patriótica para el Cambio- al frente del Poder Ejecutivo la gente tiene la posibilidad de comprobar que los vicios como la corrupción, el nepotismo, el manejo discrecional de la cosa pública, la soberbia y el autoritarismo, no son exclusivos de partido alguno. Durante muchos años, cuando nuestros adversarios estaban en la llanura, quisieron vender la imagen de que ellos tenían el patrimonio de la honestidad y de la moral y que nosotros, los colorados, cargábamos con todos los males de un mal gobierno. Los hechos nos indican lo contrario. En todos los sectores de la sociedad, y principalmente en los partidos y movimientos políticos, incluso en los más pequeños, hay decentes e inescrupulosos. Encontramos líderes con valores, así como dirigentes que, llegados al poder, consideran el dinero público como un trofeo privado.

            El Estado no es un botín de guerra. Tenemos que perder la costumbre de llevar a casa lo que es ajeno; hay que empezar a diferenciar lo que es de uno y lo que es del otro. Muchos luchan para alcanzar el poder, pero una vez en los cargos se creen con derecho de apropiarse del dinero público. Parecieran decir: "Bueno, ahora es mi turno de robar". A eso se redujo la política en las últimas décadas. El actual Gobierno no es la excepción. Tanta es la anarquía en estos días, porque la propia cabeza no funciona, que cada uno se adueña de lo que quiere o de lo que puede.

            Por mi parte, ninguna de mis empresas jamás hizo negocios con el Estado. Y no voy a empezar ahora. Tampoco habrá concesiones graciosas para nadie. Los que se dicen amigos y solicitan privilegios, definitivamente, no son buenos amigos. En el gobierno de las leyes, todos somos iguales.

            Yo no pienso en el Estado para lucrar, para recaudar dinero, sino para poner el hombro al lado de este pueblo castigado por la postergación, el hambre y la desidia de sus autoridades. Si todos empujamos el país hacia adelante, tendremos un Paraguay reencontrado con el esplendor y la gloria de su pasado.

 

            11. UN PASADO SIN SECRETOS

 

            Todo lo que tenemos en la familia es producto de largos años de trabajo, iniciado por nuestros padres. Las denuncias que no puedan ser demostradas se pierden en la humareda de las intrigas y calumnias políticas. Acusaciones maliciosas que sólo tienen la intención de dañar la imagen del adversario. Mienten deliberadamente a sabiendas de la falsedad de sus afirmaciones. En mi caso particular, las acusaciones comenzaron coincidentemente con mi incursión en la política. Nadie antes se preocupó de mi pasado. Y eso que desde hace bastantes años que soy una figura pública, tanto en el ámbito deportivo como en el empresarial. Acompañando a la Selección Nacional de Fútbol viajo a todas las naciones del mundo sin ningún problema. Nunca me negaron visa para entrar a otro país. Es decir, no tengo cuentas pendientes con la justicia, ni dentro ni fuera del Paraguay.

            Finalmente, llego a la conclusión de que uno puede hacer y ser lo que quiera mientras no se mete en política. Pero apenas una nueva figura pone su pie en ese territorio empieza el bombardeo de las denuncias, tan falsas como oportunistas. Como si la política fuera una actividad reservada exclusivamente a "iluminados" o "mesías", quienes, desde las altas cumbres, quieren dirigir los destinos de la Nación sin sentir las angustias, las frustraciones y el martirio de las clases populares. Por mi parte, sigo caminando en silencio al lado de los hombres y mujeres más humildes. Conozco sus reclamos, recojo sus inquietudes y comparto con ellos sus ansias de vivir en un Paraguay próspero, justo y solidario.

            Deben saber mis detractores que he incursionado en la política para quedarme. Y lo haré a tiempo completo. Sabía del riesgo que corría al tomar esta decisión. Pero no es mi estilo retroceder ante las primeras escaramuzas ni amenazas de tempestades. En la vida hay que jugarse por nuestras creencias, sin importar los posibles efectos que esa decisión pueda acarrear. No existe mayor fracaso que el no haberlo intentado siquiera.

            Siempre digo que si el uno por ciento de lo que dicen de mí fuera cierto, hubiera seguido al margen de la política. Nada tengo que ocultar ni nada he ocultado. Mi vida no tiene secretos. El resto es hojarasca sin sustento ni raíz.

 

            12. EXHORTACIÓN FINAL

 

            No es éste un programa de gobierno, es apenas un esbozo de las razones fundamentales que me impulsaron a afiliarme al Partido Colorado. Entre ellas, el deseo de contribuir para su retorno al poder en las elecciones generales de 2013, desde el lugar que el pueblo me asigne. Me siento, repito, plenamente identificado con el patriotismo que movilizó a los excombatientes de la Guerra Grande para fundar el Partido Colorado. Me convencen y conmueven la dignidad de su pueblo y la solidaridad de su gente.

            Soy un hombre de fe. Creo en la sinceridad de los compatriotas, no sólo colorados, que en cada acto, en cada reunión, me hacen sentir candidato de nuestra gloriosa ANR para la Presidencia de la República.

            Personalmente, es una distinción que me halaga. Es, quizás, y lo asumo sin soberbia, un reconocimiento al esfuerzo y al tiempo que hoy dedico a nuestro partido con la más absoluta entrega y pasión. Siento el genuino calor del pueblo cuando grita su intención de elevarme a la Primera Magistratura de la Nación. Acepto el desafío con humildad. El resto queda en manos de Dios.

            No me muevo por intereses particulares ni ocasionales. Me muevo por ideas y por principios. Por eso estoy seguro de que vamos a llegar a la Presidencia de la República, con la bendición de Dios y de la mano del Partido que nace de las raíces más profundas de la paraguayidad.

            Pero soy, al mismo tiempo, consciente de que al asumir un cargo hay que mirar el otro polo: el momento de retirarse. Es mi más íntima aspiración, cuando llegue ese tiempo, entregar el poder a otro colorado, y que en ese momento pueda poner mano a la visera y decir con todos los patriotas de sentimiento y de acción: "Paraguay, misión cumplida".

 

            Asunción, mayo de 2011.

 

 

 

DOCUMENTOS HISTÓRICOS

 

            Este anexo documental tiene el propósito de conocer nuestras raíces y de rememorar el origen y la proyección histórica de la Asociación Nacional Republicana. En los últimos años, nuestro Partido se convirtió en una gigantesca máquina electoral, pero sin contenido ideológico y programático. Por eso fue utilizado con fines particulares y/ o sectarios. Es tiempo de volver a su antiguo rumbo doctrinario. Aquel del cual se ha desviado en las últimas décadas.

            Nuestro Partido es un partido popular, nacionalista y revolucionario. Lejos de las corrientes ideológicas foráneas, buscó la solución a los problemas paraguayos desde una perspectiva de paraguayos. Es el Partido que mejor representa los anhelos colectivos de nuestro pueblo.

            Es imprescindible conocer lo que fuimos para saber lo que somos y diseñar el futuro que queremos. Es tiempo de recuperar nuestra memoria.

HORACIO CARTES

 

 

LA COMISIÓN PROVISORIA DEL 25 DE AGOSTO

 

            El 25 de agosto de 1887 se reúnen "los ciudadanos que suscriben, y a indicación del general don Bernardino Caballero y a proposición del señor don José Segundo Decoud, resolvieron constituirse en agrupación política con el laudable objeto de ocuparse preferentemente de todas las cuestiones de interés público que interesen la prosperidad y el engrandecimiento y la felicidad de la Patria, así como de propender al afianzamiento de las libertades públicas consagradas por la Carta Fundamental de la República y con el fin de dar una forma conveniente a este pensamiento, se procedió a nombrar una comisión provisoria encargada de redactar el Programa y Estatutos de la asociación: a moción del señor don José G. Vera fueron electos por aclamación para componer dicha comisión los señores Bernardino Caballero, Higinio Uriarte, José G. Granado, Santiago Cardozo, Juan G. González, José Segundo Decoud, Ángel Benítez, Juan Crisóstomo Centurión, Remigio Mazó, Esteban Rojas, Miguel Alfaro, Guillermo de los Ríos, Héctor Carvallo, Zacarías Samaniego y Jaime Peña.

            "Enseguida el señor Higinio Uriarte manifestó la necesidad de nombrar un Presidente y secretario provisorio para dirigir los trabajos conducentes a la organización definitiva de la asociación, quedando electos los señores Bernardino Caballero para Presidente y Juan G. González como secretario.

            "Acto continuo se resolvió por aclamación de los presentes que la asociación lleve el nombre de 'Asociación Nacional Republicana'.

            "Con lo que terminó el acto, firmando a continuación todos los ciudadanos presentes:

            “Bernardino Caballero, Cantalicio Guerreros, Higinio Uriarte, Lorenzo Ortellado, Zacarías Samaniego, Dionisio Loizaga, Juan G. González, Esteban Rojas,

Ángel Benítez, Constantino B. Valiente, José G. Vera, Juan Crisóstomo Centurión, A. Saldívar, Fernando Riquelme, Calixto Gill, Héctor Carvallo, Félix de los Ríos, P. Ozcari, Manuel Fleitas, M. G. Granado, Juan E. Silva, Marcos Riquelme, José M. Villamayor, Ángel Ávalos, Andrés Escobar, Santiago Cardozo, Remigio Mazó, Sabas Riquelme, L. Bareiro, Benito J. Villalba, Eliseo Vargas, C. Machaín, M. Carmona, José Segundo Decoud, Juan Egusquiza, Juan Giménez, José Vargas, P Segovia, José R. Mazó, J. Moreno, E. Chamorro, Francisco Zorrilla, Félix González, A. Elizeche, M. Morínigo, José G. Granado, A. Zárate, Juan J. Cardozo, Juan G. Granado, Antonio Cabrera, Pedro A. González, Juan C. Arrúa, Ángel Martínez, J. Peña, J. Bogarín, P. Zárate, Pedro P. Vázquez, Pedro Rojas, M. Godoy, R. Peña, C. Stuart, Gil Ramírez, J. E. Godoy, Pedro Fernández, Francisco Noce, Remigio Mazó, Ramón Encina, Alberto Samaniego, Rolón Troche, M. Viera, Joaquín González, E. Fleitas, Ramón Benítez, J. Andrés González, José Pedrozo, Juan C. Torales, Gregorio Narváez, Lorenzo Pérez, B. Giménez, B. Gómez, T. Alfaro, Blas Aquino, Miguel Alfaro, Higinio Céspedes, V. González, Pedro A. Vera, José D. Espinoza, Juan C. Meza, José L. Páez, Eduardo Colmán, Francisco Lamas, Tomás Aquino y Pedro Román”.

 

(De Leandro Prieto Yegros: Enciclopedia Republicana,

Tomo I, 1983, páginas 209 y 210).

 

 

FUNDACIÓN Y PRIMERA COMISIÓN DIRECTIVA

 

            El día 11 de setiembre de 1887 se procede a la instalación definitiva del Partido Nacional Republicano en el local del Teatro Olimpo.

            El acta de fundación refiere cuanto sigue: "En la ciudad de Asunción, a los once días del mes de setiembre de mil ochocientos ochenta y siete, reunidos en Asamblea General los socios y los que se adhieren al patriótico pensamiento de la Asociación Nacional Republicana, a invitación de la Comisión Provisoria nombrada en la primera reunión del 25 de agosto del mes próximo pasado, con el objeto de discutir y aprobar los Estatutos y el Programa confeccionados por dicha Comisión; abierta la sesión, y dada lectura a cada uno de los expresados documentos, fueron aprobados sucesivamente por aclamación y sin modificación alguna. "Enseguida y a moción del señor don Carlos Rojas, fueron propuestos y electos para componer la junta Directiva los ciudadanos siguientes:

 

Presidente: Bernardino Caballero

Vicepresidente primero: José Segundo Decoud

Vicepresidente segundo: Higinio Uriarte

Secretario: Juan G. González

Prosecretario: Remigio Mazó

Tesorero: Santiago Cardozo

Vocales: Miguel Alfaro // Ángel Benítez // José González Granado // Juan Crisóstomo Centurión // Zacarías Samaniego // José R. Mazó // Federico Muñoz // Juan de la Cruz Giménez // Germán Miranda // Cantalicio Guerreros // Esteban Rojas // Miguel Viera // Félix de los Ríos // Jaime Peña

            "Acto seguido se resolvió por aclamación que todos los socios presentes recorrieran en procesión cívica las calles Palma y Progreso hasta la quinta del General don Bernardino Caballero, como una manifestación de la importancia de esta asociación, y la popular y general aceptación del patriótico pensamiento que le sirve de credo y de norma para sus futuros trabajos políticos.

            "Con lo que terminó el acto, firmando a continuación todos los ciudadanos presentes".

 

 

MANIFIESTO FUNDACIONAL

 

            Al pueblo de la República:

            El Partido Nacional Republicano es una agrupación de ciudadanos que, animados de un sentimiento común, el de la prosperidad y engrandecimiento de la patria, dirigirá todos sus anhelos a hacer efectivos los grandes propósitos consignados en el bello preámbulo de la Constitución de la República.

            No nace nuestro Partido obedeciendo a principios de afección pasajera y personal; ni tampoco data su existencia de ayer, cuando resolvimos constituirnos en asociación política. Los elementos que lo componen han mancomunado más de una vez sus fuerzas dispersas para mantener la bandera de los principios, a cuya sombra se han cobijado los buenos para defender la libertad, la justicia y el derecho. He ahí su gloriosa cuna en el pasado, he ahí su más legítimo timbre en el porvenir para aspirar al aprecio y simpatía sinceros del noble y heroico pueblo paraguayo.

            Vinculados por tradiciones honrosas, confundidos en un solo propósito para levantar el país de su penosa y prolongada postración, consagrados a las arduas tareas de una labor común para asegurar el bienestar general de la comunidad, no hay poder que pueda quebrantar la cadena de unión que nos liga, porque ella está afianzada por los deberes del compañerismo en la persistente lucha por el bien, está alimentada por los sentimientos de una misma fe, y fortificada por los indisolubles lazos de la concordia y la fraternidad.

            Nuestro programa se resume en dos palabras: paz y respeto a nuestras instituciones.

            El mantenimiento del orden y la tranquilidad pública, que sólo se puede conseguir mediante el acatamiento al principio de autoridad basada en la justicia, es la causa más poderosa de los progresos que hemos conquistado en estos últimos tiempos.

            La paz interna es una necesidad imperiosa para desenvolver el comercio, la industria y la agricultura, como fuentes las más preciosas de nuestra riqueza y prosperidad; la paz es una garantía efectiva para la seguridad, el trabajo y el capital, y es también uno de los baluartes de la libertad. Exceptuando los raros casos en que se justifican las revoluciones, las conmociones intestinas siempre serán un peligro permanente para los intereses públicos bien entendidos y una amenaza a las libres instituciones.

            Al adoptar la forma de gobierno republicano, hemos consagrado, en un sublime código, los principios eternos que deben regirnos en nuestra organización política y allí están claramente enumerados los deberes y derechos del ciudadano.

            La Constitución es el sagrado decálogo de los pueblos libres: venerar este Evangelio político, cumplir estrictamente sus prescripciones es amar y servir a la causa verdadera de la libertad, es rendir el más señalado servicio al país dando ejemplo elevado de la virtud cívica y patriotismo.

            La soberanía popular es el gran fundamento de la República. El pueblo se ha reservado el derecho de designar a los mandatarios que han de dirigir sus destinos, elevando a los puestos públicos a ciudadanos honestos e idóneos, capaces de hacer su felicidad y de establecer en el país el reinado de la justicia y de la moralidad política.

            Consecuente con este principio democrático que impone a cada ciudadano el deber de velar por la buena marcha de la administración y de defender las libertades públicas, nos proponemos llevar a la representación a aquellos que, respondiendo a las ideas enunciadas, sean la expresión genuina de la voluntad popular, haciendo que predomine la opinión pública antes que las influencias de elementos ilegítimos, ejercidas por círculos de dudosa significación política, sin títulos ni antecedentes a la consideración pública.

            Para la consecución de estos propósitos mantendremos firme e inviolablemente la libertad del sufragio, de la palabra, de la prensa, de la reunión, como condiciones esenciales para asegurar el ejercicio tranquilo de los derechos políticos, en la esfera de la ley y del orden, para alcanzar a realizar la gran divisa republicana: el gobierno del pueblo por el pueblo.

            Asegurar las conquistas del progreso, a que felizmente ha cooperado nuestro partido con decidida constancia y fe en el porvenir, promoviendo todas aquellas medidas que favorezcan al comercio, la agricultura y la inmigración; el planteamiento de nuevas industrias, la construcción de ferrocarriles y telégrafos; el mejoramiento de nuestra campaña por medio de leyes sabias y protectoras; y, finalmente, toda reforma que tienda a operar un cambio benéfico en nuestra situación económica y en el bienestar moral y material del pueblo, serán los objetos preferentes de nuestro trabajo, emprendidos ya con tan buen éxito en obsequio a los intereses públicos y dispuestos ahora más que nunca a proseguirlos con incontrastable voluntad.

            Agrupemos, pues, nuestras fuerzas para que unidos todos bajo una misma enseña podamos realizar las santas aspiraciones de nuestros programas, en bien del pueblo a cuyas filas nos honramos de permanecer, conservando nuestra fe, pura e inextinguible, como grandiosa es la excelsa idea de la Patria.

 

            Asunción, 11 de setiembre de 1887

 

            Juan G. González                               Bernardino Caballero

                Secretario                                             Presidente

 

(De "Asociación Nacional Republicana - Partido Colorado: Acta de fundación, Estatutos y Declaración de Principios"; Asunción, El Arte, 1947, páginas 5 y 6).

 

 

 

DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS DEL

PARTIDO COLORADO

 

Aprobada en la convención del Partido Colorado

del 23 de febrero de 1947,

realizada en el Teatro Municipal.

 

            La comisión redactora estuvo integrada por Juan Ramón Chaves, Bernardo Ocampos, José Zacarías Arza, Hipólito Sánchez Quell, Osvaldo Chaves, Óscar Boettner, Alcibíades Mongelós y Roque Zaldívar.

            1.         La Asociación Nacional Republicana (Partido Colorado) es una nucleación de hombres libres que busca promover el bienestar del pueblo paraguayo sobre la base de la igualdad, la justicia, la soberanía popular, manifestada en la forma republicana, democrática y participativa de gobierno.

            2.         El Partido considera la personalidad humana como un valor sustantivo y reconoce al individuo todas las libertades compatibles con la libertad ajena y la felicidad colectiva. Se debe incorporar a la Constitución* el derecho de todo individuo a tener trabajo, asistencia social y bienestar económico.

            3.         El Partido considera que el Estado, servidor del hombre libre, interviene en la vida social y económica de la Nación para evitar el abuso del interés privado y promover el bienestar general, sin infligir injusticias a los particulares.

            4.         El Partido se declara contrario a toda dictadura de hombres o de grupos y considera que la democracia, en la cual se asegura al pueblo la participación creciente en los beneficios de la riqueza y la cultura, garantiza la evolución hacia una sociedad igualitaria, sin privilegios ni clases explotadas.

            5.         El Partido considera que la solidaridad internacional es una necesidad del mundo contemporáneo, y que el país debe sumar sus esfuerzos al de todas las naciones amantes de la paz para remover las causas de la rivalidad internacional y perfeccionar la Organización de las Naciones Unidas (ONU) como instrumento de cooperación pacífica y seguridad colectiva. En este orden, el Partido propugna especialmente el afianzamiento de la política de amplia cooperación interamericana.

 

(*) Esta preocupación ya fue salvada en la Constitución Nacional de 1992.

(Del diario "La Razón". domingo 23 de febrero de 1947)

 

 

ÍNDICE

 

FRASES

 

MI AFILIACIÓN AL PARTIDO COLORADO

1.         ¿POR QUÉ LA POLÍTICA?

2.         EL PODER COMO SERVICIO

3.         AL LLAMADO DEL PARTIDO

4.         EL MOVIMIENTO HONOR COLORADO

5.         ÑANDE PARAGUAY

6.         NI MESÍAS NI MECENAS

7.         EL PRESENTE ES DE LOS JÓVENES

8.         LUCHA CONTRA LA POBREZA

9.         SEAMOS SINCEROS, HABLEMOS CON LA VERDAD

10.       EL ESTADO NO ES UN BOTÍN DE GUERRA

11.       UN PASADO SIN SECRETOS

12.       EXHORTACIÓN FINAL

 

DOCUMENTOS HISTÓRICOS

-           LA COMISIÓN PROVISORIA DEL 25 DE AGOSTO

-           FUNDACIÓN Y PRIMERA COMISIÓN DIRECTIVA.

-           MANIFIESTO FUNDACIONAL

-           DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS DEL PARTIDO COLORADO

TESTIMONIOS GRÁFICOS

 

 

 

 

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