DESASOSIEGO
Exposición de Carlos Rolandi

Carlos Rolandi junto a sus obras.
El envés inquietante del sosiego
Estas obras recientes de Carlos Rolandi pertenecen a la línea de trabajo, en la frontera entre lo figurativo y lo abstracto, que viene desarrollando en los últimos años; a la que se agrega, en esta ocasión, algunos interesantes elementos novedosos, tanto técnicos como conceptuales.
En Desasosiego vuelve a utilizar la tan tradicional, pero tan escasamente utilizada actualmente, técnica del temple, pero trabajándola con mayores contrastes tonales de color y añadiéndole una buena dosis de textura, al utilizar como soporte la arpillera. Esto es: el soporte ya no es sólo un soporte, sino parte de la obra que se incorpora a la propuesta estética de cada cuadro, aportando una dosis importante al dramatismo visual de los resultados.
Hablando del dramatismo, la variedad tonal que facilita el temple y la textura áspera del soporte de arpillera son la base de un creciente contraste de claroscuros en la paleta de colores que potencian el impacto, al mismo tiempo seductor e inquietante de las obras. De hecho, el manejo de los contrastes de colores y tonalidades es el centro neurálgico de la propuesta estética.
En otro orden de cosas, el título de la exposición da una pista importante sobre el contenido conceptual que el autor propone, Rolandi reconoce que el concepto inspirador de desasosiego proviene de la obra del escritor portugués Fernando Pesoa y, en cierta medida, esa idea, este sentimiento es el que marca más profundamente las novedades propuestas en esta serie.
El sosiego aparece en los diccionarios casi como el sinónimo de calma, pero en realidad el concepto contiene un detalle que lo hace bien diferente a la simple calma: el sosiego no es solo la calma presente y externa, sino la percepción interior de que tal calma no solo es actual, sino que también será duradera.... Desasosiego, es envés del sosiego, su antinomia, esa percepción de que, aunque algo dramático esté pasando en este mismo momento, ese algo es solamente la antesala de consecuencias mucho peores.
Así pues, hay una gran diferencia entre las anteriores exposiciones y Desasosiego, aunque, como en aquellas muestras como en esta, Rolandi reflexiona sobre el deterioro de la naturaleza, componiendo desoladoras imágenes que aunque se han separado de lo figurativo lo suficiente para hacer irreconocibles sus detalles, no lo han hecho tanto como para que no se perciba el carácter de conjunto de una estampa que alguna vez fue un paisaje y ahora son sólo restos caóticos del naufragio de la frágil ecología en un mar de codicia.
Rolandi, en Desasosiego, sigue metaforizando la catástrofe ambiental que padecen los bosques, pero esta vez no es el deterioro actual de la naturaleza el protagonista, sino la incómoda sensación interior de que no hay un futuro mejor, ni una toma de conciencia, sino la percepción desasosegada de que la destrucción actual parece estar convirtiéndose en apenas la antesala de algo aún más catastrófico.
Es pues ahora el angustiado desasosiego del artista ante el deterioro actual y la premonición de una destrucción mayor aún en el futuro la que toma el primer plano conceptual en esta muestra...
Si en el pasado Rolandi mostraba la catástrofe ecológica como la prueba visible de una denuncia, ahora la perspectiva ha dejado de ser externa y se ha vuelto introspectiva, superponiendo y transmitiendo al observador esa angustia interior del desasosiego.
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Serie - Desasiego
Técnica: Temple sobre arpillera