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MANUEL AUGUSTO MARTÍNEZ DOMÍNGUEZ


  EL INSTITUTO PARAGUAYO - Por MANUEL MARTÍNEZ DOMÍNGUEZ


EL INSTITUTO PARAGUAYO - Por MANUEL MARTÍNEZ DOMÍNGUEZ

EL INSTITUTO PARAGUAYO

Por MANUEL MARTÍNEZ DOMÍNGUEZ


ANTECEDENTES

Los antecedentes de la concreción del Instituto Paraguayo hay que buscarlos en cuatro factores relevantes:

La efervescencia de la muy efímera Sociedad del Cuarteto [1], entidad abocada a la realización de conciertos y la enseñanza instrumental, con la finalidad de constituir una orquesta.

El entusiasmo que despertaba el ejercicio de las artes (especialmente  la música como símbolo de distinción) en las clases altas, huérfanas en este aspecto al cesar sus actividades el Ateneo y la Sociedad del Cuarteto. Este entusiasmo exigía su enseñanza sistemática, no existiendo un centro pedagógico de funcionamiento regular y constante que satisficiera esta necesidad.

Las llamadas “sociedades carnavalescas”, que se formaban efímeramente con carácter ad hoc en la Asunción finisecular decimonónica, y constituían en sí un elemento aglutinante y distractor de la sociedad de entonces.

La falta de un organismo, que además de la práctica del arte, incluya las actividades de investigación científica, a manera del modelo del Instituto de Francia.  En este sentido, muy en consonancia con el positivismo de la época, el Instituto Paraguayo incorporaría posteriormente la investigación en el campo de la historia, la etnología y la antropología, ya que el Paraguay ofrecía abundante material en estos campos.

A la luz de estos aspectos, vemos que los fundadores del Instituto Paraguayo son los mismos ateneístas, también nucleados como miembros de la Sociedad del Cuarteto, los que dan, una vez más, un nuevo empuje, pero esta vez ya definitivo, cuya fuerza inicial repercute hasta la fecha.

En este sentido, Pérez Acosta dice: “Aún cuando la Sociedad del Cuarteto, instituida bajo tan promisorios auspicios, no logró consolidar su existencia, como tampoco lo había logrado el primer Ateneo Paraguayo, pueden ser considerados ambos como los precursores del Instituto Paraguayo, con el que se inicia en 1895 una sostenida y hasta hoy no interrumpida y antes bien ampliamente difundida cultura literaria y artística en el país” [2].

Con este párrafo, este autor nos aclara su punto de vista que percibe al Ateneo de 1883 como un “precursor” del Instituto, entidad de la que él es fundador, mas no como la misma entidad que renace bajo el nombre de Instituto Paraguayo. Esta misma óptica adoptará más tarde Juan Max Boettner, cuando dice: “Hay que advertir que este Ateneo terminó su vida y no corresponde al actual Ateneo Paraguayo, surgido de la fusión del Gimnasio y el Instituto Paraguayos” [3].

Es indudable la influencia del “Instituto de Francia” en la denominación, en concordancia con los gustos, usos y costumbres europeizantes, especialmente franceses, de finales del XIX.

 

FUNDACIÓN DEL INSTITUTO PARAGUAYO: EL 10 DE JULIO DE 1895

 

Esta es la fecha que homenajea Juan Francisco Pérez Acosta en la misma tapa de “Núcleos Culturales del Paraguay Contemporáneo”, ya que en ella textualmente leemos: “CONFRATERNIDAD Y CULTURA (sic). Homenaje al INSTITUTO PARAGUAYO (sic) en su cincuentenario (1895 – 10 de Julio – 1945).

También es la misma fecha mencionada en el “Acta de la colocación de la piedra fundamental para el edificio del Instituto Paraguayo”, el día 12 de octubre de 1917[4].

La obra de Pérez Acosta es la visión de un fundador de la entidad. Es aquí donde vemos al hombre que influye en su entorno y a la vez es influido por él. Es aquí donde vemos al historiador que “construye” una historia de la que él mismo es parte, y vemos también a ese historiador trascendiendo, bastante objetivamente, esa misma historia. Tal es el valor de la visión de Pérez Acosta cuando habla de la institución de sus anhelos: el Instituto Paraguayo.

Por ello, y a fin de darnos la perspectiva de uno de los fundadores, transcribimos aquí los antecedentes con los que inicia el capítulo III de su obra, el cual trata del Instituto:

 

ANTECEDENTES

 

A la memoria del Maestro Nicolino Pellegrini

 

Después de un periodo de actividad inicial que tuvo el arte de la música en el Paraguay en los años 1889 y 1890, transcurrió un lustro sin manifestaciones apreciables, salvo una especie de consagración popular puesta de relieve en ocasión de las fiestas de carnestolendas en los años 1893 y 1895.

Varias de las numerosas comparsas que se formaron por entonces, se preocuparon de contar como principal atractivo con buenos conjuntos de música, a más del esmero que ponían algunas en vistosos uniformes y ricos estandartes, los que eran usados por casi todas las asociaciones nacionales y extranjeras, en los desfiles patrióticos y otros actos públicos.

En conformidad a esto, ya se ha visto que un artículo de los estatutos de la Sociedad del Cuartelo le prescribía el uso del estandarte. El Instituto Paraguayo que surgió en 1895, no fue una excepción. Tuvo también su estandarte y su sello, ambos con la simbólica lira[5].

De este modo muchos aficionados a la música se reunieron, como participantes o como oyentes, en los ensayos que efectuaban aquellas. Fue así como, con el evidente propósito de constituir un organismo permanente, se organizó a mediados de 1894 un núcleo con la denominación provisoria de “Sociedad Carnavalesca del 95”, que presidió don Eustaquio Casco, con prolijos Estatutos, que fueron aprobados en Asambleas del 24 y 27 de agosto de aquel año y cuyo ejemplar impreso constaba de 22 páginas con 112 artículos. Integraron su comisión redactora los socios Ramón Lara Castro, Leopoldo R. Elizeche y el autor de estos apuntes, a quien tocó también ser actor en todo el periodo que abarca esta reseña, como secretario honorario y fundador. (…) Ese fue, en efecto, el nervio que vitalizó la iniciativa de tan fecundos y duraderos resultados.

Tales estatutos dan por sí solos cabal idea de la seriedad y método con que se abordaba la constitución de este modesto centro.

En el carnaval de ese año (1895) este grupo figuró lucidamente con el nombre de “Los Mosqueteros”, siempre bajo la misma presidencia, y con la dirección artística de un nuevo elemento llamado a tener larga actuación entre los precursores del arte musical en nuestro país, el joven maestro Nicolino Pellegrini, quien poco antes había llegado como director de orquesta de una compañía infantil y disuelta ésta había el deseo de hacerle ambiente adecuado para su permanencia en la capital paraguaya donde formó luego hogar, radicándose así en ella definitivamente.


PERIODOS DE LA VIDA INSTITUCIONAL DEL INSTITUTO PARAGUAYO

 

Pérez Acosta en su obra[6] divide en dos periodos o épocas el actuar institucional del Instituto Paraguayo: el primero, que va desde su fundación en 1895 hasta 1916, y el segundo, que va desde su reorganización en 1917 hasta 1933, cuando se produce la fusión con el Gimnasio Paraguayo dando origen nuevamente el nombre de Ateneo Paraguayo.

El Instituto entró en receso  entre 1909 y 1917, aparentemente por no contar con local, ya que Pérez Acosta dice: “demolido a su vez este antiguo aunque espacioso local por su estado ruinoso (ex residencia presidencial de Carlos Antonio López) , el Instituto entró en receso hasta su reorganización en 1917 en que se inició su segunda época” [7].

Hechos significativos nos hablan de este lapso:

Las becas otorgadas por el Gobierno a solicitud del Instituto en 1901 y 1905

La fundación de la Academia de Bellas Artes en 1909

La desaparición de su revista en ese mismo año (1909)

La fundación del Club de Gimnasia y Esgrima

La fundación del Gimnasio Paraguayo en 1913



ORGANIZACIÓN DEL INSTITUTO PARAGUAYO EN SU PRIMERA ÉPOCA: 1895 - 1916 [8]

 

Las diversas secciones contaron siempre con gran número de inscriptos. Más afluencia tenían aquellas disciplinas que otorgaban diplomas, como las de Peritaje Mercantil y Música.

En esta primera época, los actos se componían de números de conciertos, discursos, poesías, recitados, gimnasia atlética, esgrima, integrándose las diferentes secciones.


 

SECCIÓN DE MÚSICA

 

El primer director que tuvo esta sección fue el maestro Nicolino Pellegrini[9], y luego, por un breve tiempo, el maestro de banda César Manzoni[10]. Esta sección contaba con un inspector: Demetrio Rugel.

La descollante actividad de Pellegrini en el Instituto dio como resultado a la más notable generación de músicos paraguayos como Agustín Pío Barrios y José Asunción Flores. Este último, traído de la Banda de la Policía de la Capital, a la sazón dirigida por Pellegrini, y becado en el Instituto por su protector, Don Leopoldo Elizeche.

Pellegrini organizó la orquesta, la estudiantina y el coro, en su mayoría integrado por aficionados, encargándose de los arreglos y la instrumentación, además de los ensayos.

Prestaron su concurso como profesores de piano Antonio Couto y Alejandro Lamlé, éste en reemplazo de Couto al retirarse aquél. Alumnos suyos fueron:

Benegas, Alejandrina

Boettner, Hortensia

Crovato, Luisa

Cusmanich, Catalina

Galeano, Adela

Guanes, Angela

Gyukovitz, Rudy

Mantero, Emma

Pascual, Manuel

Perrupato, Juana

Perrupato, Matilde

Vargas, Elvira

Entre 1898 y 1900 el Instituto tuvo como profesor de violín a Carlos Aschermann, cuyos alumnos fueron Fernando Centurión y Zayas[11], y Sara Casal Ribeiro[12].


 

COMPOSICIÓN DE LA ORQUESTA DEL INSTITUTO PARAGUAYO

 

Violines

Bartoluzzi, Arnaldo

Benítez, Isidro

Cabrera, Galo

Casal Ribeiro, Sara

Centurión Zayas, Fernando

Fracchia, Emilio

Hayot, Julio

 

Violas

Duarte, Leandro

Schouten, Guillermo

Segalés, Jaime 13]

 

Cellos

Loizaga, Horacio

Zambrini, Antonio

 

Contrabajos

Benítez, Juan Vicente

Pedrazza, Flaminio

 

Oboes

Bello, Tomás

Elizeche, Leopoldo R.

 

Flautas

Frachia, Camilo

Gagliardi, Juan

Rugel, Demetrio

 

Flautín

Carísimo, Simeón

 

Clarinetes

Aguirre, Daniel

Hernández, Lorenzo

 

Fagot

López Moreira, Guillermo

 

Pistones

Bianchi, Andrés

Manzoni, César

Schiffini, Antonio

 

Trombones

Arámbulo, Faustino

Manzoni, José

Manzoni, Pedro

 

Corno

Savé Pujol, Pedro

 

Hacia 1900, el Instituto poseía un cuarteto integrado por el profesor Carlos Aschermann (primer violín), Arturo Perret (segundo violín), Guillermo Schouten en la viola y el maestro Pellegrini en el cello.

 

La estudiantina mixta[14], que era acompañada por panderetas y castañuelas, se componía como sigue:

 

Mandolinas

Aceval, Juana

Cálcena, Augusto

Crovato, Luisa

Crovato, Silvia

Feliciangeli, Victoria

Gatti, Adelina

Mantero, Bianca

Mantero, Emma

Monti, Ernesto

Perasso, Luís

Perrupato, Juana

Perrupato, Matilde

Pettirossi, Elvira

Schanique, Salvador

Schiffini, Antonio

Semidei, Antonio M.

Stewart, Catalina

Stewart, Margarita

 

Bandurria [15]

Benítez, Juan B.

Guitarras

Achar, Ramón

Acosta, Evaristo

Basualdo, Dionisio [16]

Cálcena, Luís

Echeverría, Anastasio

Egusquiza, Rodolfo

Escobar, Benigno

González, Juan Gregorio

González, Teodosio

Lara Castro, Félix

Morínigo, Luís

Pérez, José Antonio

Real, Dionisio

Riquelme, Adolfo

Sa, Alfonso

Sosa Escalada, Juan [17]

 

Tiple

Battilana, Ángel

 

Flautas

Cabrera, Vicente

Pérez, Manuel

Peris, Cristóbal

 

Canto

Aversa, Leonardo (barítono)

Barbero, María

Berton, Julio (tenor)

Bibolini, Isabel

Capitani, Pedro (tenor)

Franco, Rómulo (barítono)

Livieres, Raquel

Perota Giurleo, Elvira M. de

 

Al parecer, deducción hecha a partir de la obra de Pérez Acosta[18], el Instituto tuvo un coro masculino integrado por:

 

Capovani, B.

Cipole, V.

Filiponi, A.

Movia, Agustín

Movia, Guerino

Movia, Guillermo

Peralbo, M.

Rinaldi, P.

Tasier, J.

Trasfí, Pedro


LA SECCIÓN DE DIBUJO Y PINTURA

 

Su primer director fue el italiano Héctor Da Ponte, y tuvo dos inspectores: el francés Ernesto Duvivier[19] y posteriormente Rómulo Feliciángeli, ex alumno de esta sección.

Posteriormente, a esta sección se agrega un curso de modelado a cargo de Serafín Marsal, habiéndose realizado varias exposiciones de obras con una cantidad considerable de alumnos como Julio Mornet, Leopoldo Cerrutti, Carlos Hoffer[20] y Rómulo Feliciángeli.

Bajo los auspicios del Instituto Paraguayo, y gracias a los buenos oficios de los socios Héctor Da Ponte y Guido Boggiani, en virtud de la Ley del 29 de agosto de 1901, fueron enviados como becados a proseguir estudios de bellas artes a Italia los alumnos sobresalientes de esta sección Pablo Alborno, Carlos Colombo y Juan Anselmo Samudio.

A su regreso de Europa, Alborno y Samudio fundaron la Academia de Bellas Artes el 8 de mayo de 1909 en los altos[21] del edificio de la calle Presidente Franco e Independencia Nacional[22], contiguo a la que ocupó el Instituto Paraguayo[23] y donde más tarde se instaló el redivivo Ateneo Paraguayo.

El discurso inaugural de la Academia de Bellas Artes lo dio Viariato Díaz-Perez, y fue publicado en el periódico “El Diario” el 8 de mayo de 1909[24].

La Academia de Alborno y Samudio se incorpora luego al Gimnasio Paraguayo.

 Con la fusión de 1933, la Academia pasa a ser parte del Ateneo Paraguayo, y es hoy su Departamento de Artes Visuales.

Fue grande la consecuencia que para la música, y principalmente para la plástica, tuvieron las becas de 1901 y 1905, todas ellas gestionadas por el Instituto en esta primera época.

Como se verá más adelante, el músico becado es Fernando Centurión[25] y Zayas, que a su regreso, junto con otros paraguayos que también estudiaron en el extranjero,  fundará y presidirá el Gimnasio Paraguayo.

Las leyes que asignaron las becas textualmente dicen:

Departamento de Hacienda


Ley autorizando al P.E. para conceder una beca más para el estudio de la Escultura en Europa.

El Senado y Cámara de Diputados de la Nación Paraguaya reunidos en Congresos, sancionan con fuerza de


Ley:


Art.1º  Autorízase al P.E. para que en las mismas condiciones de la ley del 29 de Agosto de 1901 conceda una beca más para el estudio de la Escultura en Europa.

Art. 2º  Comuníquese al P.E.


Dada en la sala de sesiones del Congreso Legislativo a los treinta días del mes de Agosto de mil novecientos cinco.


    El Presidente del Senado                                                                                            El P. De la C. De DD.

        José S. Decoud                                                                                     Carlos L. Isasi

   Gregorio M. Morales                                                                                 Fed. A. Zelada

                Secretario                                                                                                                   Secretario

______


Asunción, Agosto 30 de 1905


Téngase por ley, publíquese y dése al Registro Oficial.


          GAONA      

E. González Navero

______




Departamento de J.C. e I. Pública


Decreto adjudicando dos becas, una de pintura y otra de música a los señores Centurión y Téllez Sánchez.


Asunción, Septiembre 1º de 1905


Vistos estos informes elevados al Ministerio de Justicia, Culto e Instrucción Pública, por el señor Presidente del Instituto Paraguayo y


CONSIDERANDO:


Que por ley de 29 de Agosto de 1901, se autorizó al P.E. a subvencionar durante tres años a 5 jóvenes con una mensualidad de setenta y cinco pesos oro sellado cada uno en Europa, tres en la pintura, uno en escultura y otro en música; que con anterioridad fueron ya enviados a Europa tres alumnos, dos estudiantes de pintura y uno de escultura; que el P.E. con el objeto de dar total cumplimiento a la citada ley, resolvió con fecha 2 del corriente, proveer las dos becas, una de pintura y otra de música restantes y de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 2º de ella, ordenó se efectuara en el Instituto Paraguayo el correspondiente concurso de oposición; Que este concurso, según consta de la comunicación del señor Presidente de dicha institución, se efectuó ya, no presentándose más interesados, que el señor Fernando Centurión para la beca de música, y don Julián C. Téllez Sánchez para la de pintura, siendo ambos aprobados. Por tanto y oído el parecer del Consejo de Ministros;


El Presidente Provisorio de la República


DECRETA:


1º  Adjudíquese las dos becas, una de pintura y otra de música, que por decreto gubernativo del 2 de Agosto último se ha resuelto proveer para dar cumplimiento a la ley del 29 de Agosto de 1901, a los señores Fernando A. Centurión y Julián C. Téllez Sánchez, respectivamente.


2º   Asígnase a cada uno de los nuevos becados la suma de ciento veinte y cinco pesos oro sellado para sufragar sus gastos de traslación de Buenos Aires a Europa, debiendo el Ministerio de Instrucción Pública suministrarles pasaje de ésta a Buenos Aires.


3º  comuníquese a quienes corresponda, publíquese y dése al Registro Oficial



GAONA

Cayet. A. Carreras


Departamento de J., C. E I. Pública


Decreto asignando la beca de escultura al señor Francisco Almeida.


Asunción, Septiembre 13 de 1905


Vista esta comunicación del señor Presidente del “Instituto Paraguayo” y,


CONSIDERANDO:

Que por ley del 30 de Agosto último, se autoriza al P.E. para que en las mismas condiciones de la ley de 29 de Agosto de 1901, conceda una beca más para el estudio de la escultura en Europa; que con el objeto de adjudicar esta beca en la forma establecida en el artículo 2º de la mencionada ley, se ordenó al Instituto Paraguayo, por intermedio del Ministerio de Justicia, llamara a los interesados a concurso de oposición; que este concurso se ha efectuado ya, según consta de la comunicación del Presidente del Instituto Paraguayo, no presentándose más interesado que el señor Francisco Almeida, habiendo sido aprobado. Por tanto y en acuerdo de Ministros;


El Presidente Provisorio de la República


DECRETA:


Art. 1º  Adjudícase la beca de escultura creada por ley del 30 de Agosto último, al señor Francisco Almeida.


Art. 2º  Asígnasele la suma de doscientos veinte y cinco pesos oro sellado para sufragar sus gastos de traslación de Buenos Aires a Europa, debiendo el Ministerio de Instrucción Pública, suministrarle pasaje de ésta a Buenos Aires.


Art. 3º  Comuníquese a quienes corresponda, publíquese y dése al Registro Oficial.


GAONA

Cayet. A. Carreras


Obras de Francisco Almeida son el desnudo masculino de tamaño natural, propiedad del Ateneo, las estatuas de José Gaspar Rodríguez de Francia, Carlos Antonio López, Francisco Solano López y José Félix Estigarribia que se encuentran en el Oratorio de la Asunción, la de Juan de Salazar y Espinoza, en bronce, erigida en la Plaza de Armas; la estatua de Pedro Juan Caballero, que fue colocada en esta ciudad; la de la Libertad, en Concepción y la estatua del Soldado del Chaco en Pilar.


 

LA SECCIÓN LITERARIA

 

La Sección Literaria abarcaba cuatro grandes actividades: las célebres conferencias públicas, la edición de la revista de la entidad, la biblioteca y la contribución a veladas artísticas diversas [26].

 

LAS CONFERENCIAS

 

Las conferencias fueron siempre actividades muy propias de los ateneos e instituciones similares [27]. A esta categoría pertenecen los denominados paneles, charlas, debates, ponencias, coloquios y actualmente, los muy en boga conversatorios, siendo los conferencistas destacadas personalidades, nacionales y extranjeras, del momento que abordaban un tema de curiosidad o actualidad.

Estas conferencias eran gratuitas y de público acceso, aunque los socios recibían siempre la correspondiente invitación.

A decir de Pérez Acosta, tenían carácter de extensión universitaria, evidentemente con una acepción un poco diferente de la que actualmente damos a las actividades denominadas “extensión universitaria” en las universidades de hoy.

Ocuparon la tribuna del Instituto, entre otros, Luís Agote, Alejandro Audivert, Cecilio Báez, Moisés Bertoni, Rafael Calzada, Viriato Díaz Pérez, Manuel Domínguez, Miguel Elmassian, Ramón Olascoaga, Carlos Rey de Castro, Rodolfo Ritter, Rafael Barrett, Juan Silvano Godoi, Manuel Gondra, Martín Goicochea Menéndez, Federico León de la Barra, Juan E. O´Leary, Ignacio A. Pane, y Adela Castells[28].

Muy pocas conferencias han quedado por escrito, y ninguna de ellas grabada.


 

LA “REVISTA DEL INSTITUTO PARAGUAYO”

 

La mejor publicación paraguaya de su tiempo, de esta revista aparecieron 64 números durante 13 años, desde 1896 hasta 1909.

Pronto adquiere renombre continental gracias a la calidad de sus artículos y solvencia de los temas en ella tratados.

En su conjunto, constituye hoy una preciada pieza de colección bibliográfica paraguaya.

Fueron directores de la Revista del Instituto el italiano Guido Boggiani, los paraguayos Fulgencio R. Moreno, Manuel Domínguez y Belisario Rivarola, y el español Viriato Díaz Pérez [29].

En muchas de ellas, el diseño y la diagramación correspondían al estilo Art Nouveau, en consonancia con las últimas corrientes estilísticas visuales del momento.

El primer número apareció en octubre de 1896, al año siguiente de la fundación del Instituto.

La publicación, que era mensual, al principio estuvo a cargo de la Subcomisión Literaria, presidida por el Dr. Teodosio González, y compuesta por José del Pilar Díaz (secretario y a la vez administrador de la revista) y Enrique Solano López,  Fulgencio R. Moreno y Teófilo R. Saldívar.

Desde el Número 7, la dirección de la revista estuvo a cargo del Dr. Eusebio Ayala.

A partir del Número 9, la administración le fue encomendada a Narciso M. Acuña, y desde el Número 13 a Juan E O´Leary.

En adelante, la publicación corrió nuevamente a cargo de la Sección Literaria, integrada por Cayetano A. Carreras, Manuel Gondra y Adolfo Riquelme, hasta el Número 17.

El Número 18 apareció ya bajo la dirección y administración del etnólogo y artista italiano Guido Boggiani.

El Número 30, luego de la muerte de Boggiani, salió bajo la dirección de Fulgencio R. Moreno, y desde el siguiente, bajo la de Manuel Domínguez.

Desde el Número 34 entró a dirigirla Belisario Rivarola, siendo Prudencio R. Morínigo su administrador.

Desde el Número 55 hasta el final la dirigió, como corredactor o codirector, Viriato Díaz Pérez[30].

A mediados de 1909, desaparece la publicación al llegar al Número 64.

Los talleres de Kraus tuvieron a su cargo la impresión de la revista, excepto un breve paréntesis en que fue impresa por la Escuela Tipográfica Salesiana.

Acerca de la revista del instituto, ha realizado un interesante trabajo hemerográfico la Dra. Margarita Kallsen, Directora de la Biblioteca Pablo VI de la Universidad Católica de Asunción, además de la publicación de los 64 números en forma facsimilar.


 

LA BIBLIOTECA DEL INSTITUTO PARAGUAYO

 

En los años 1915 y 1916 se celebró en los Estados Unidos el 2º. Congreso Científico Panamericano de Washington, representando al Instituto Paraguayo, y por ende al Paraguay, el Señor Juan Francisco Pérez Acosta.

Pérez Acosta pudo conseguir para la biblioteca del Instituto, en carácter de donación, 2000 volúmenes, todos ellos en inglés, por parte de la Dotación Carnegie, que cooperó eficazmente en la realización del referido congreso internacional[31].

El 4 de julio de 1919, día de la independencia de los Estados Unidos, tuvo lugar la entrega de la biblioteca donada por la Dotación Canergie, de manos del embajador norteamericano Daniel F. Mooney. En la ocasión, tocaron el piano Mrs. Carrie Steinemann, la esposa del embajador, el socio M. Schreck Deschamps y Geraldine Butler[32].

En algún momento de la historia del Instituto, queremos suponer que durante el receso, estos libros fueron a parar en custodia al Colegio Internacional, quizá por el hecho de estar todos ellos en inglés.

Cuando se fusionan el Instituto Paraguayo y el Gimnasio Paraguayo en 1933, al mancomunar sus bienes ambas instituciones, se nombra en el inventario a la célebre Biblioteca Carnegie del Instituto Paraguayo, en guarda en el Colegio Internacional.

Inmediatamente se solicita al Colegio Internacional la devolución de la Biblioteca, cometido que se logra con las gestiones del Presidente Juan Francisco Recalde, varios años después, volviendo la Biblioteca Carnegie al Ateneo Paraguayo, donde eran utilizados por los alumnos como material didáctico para las clases de inglés.

Esta biblioteca permaneció en el Ateneo hasta finales de la década de los setentas[33], cuando el Dr. Adriano Irala Burgos decide trasladar el Centro de Estudios Antropológicos del Ateneo Paraguayo a la Universidad Católica, a dónde, al parecer no solo se lleva el Centro sino también la Biblioteca Carnegie.

Los libros permanecieron en la Biblioteca Pablo VI de la Universidad Católica hasta el año 2005, cuando su Directora, Margarita Kallsen, al ver en ellos el sello del Ateneo Paraguayo, y en todos los libros pegados un marbete con la divisa “PRO PATRIA PER ORBIS CONCORDIAM”, en un gesto de grandeza devuelve los libros al Ateneo Paraguayo.

De los 2000 volúmenes que componían originalmente la Biblioteca Canergie del Instituto Paraguayo, fueron devueltos al Ateneo poco más de 500.

Para entonces, la Biblioteca del Instituto que pasó al Ateneo fue declarada extinta y fundada la actual Biblioteca Rosicrán, donde actualmente se conserva la Colección Carnegie como un fondo espacial dentro de su acervo.

La Biblioteca del Ateneo Paraguayo posee en la actualidad un fondo bibliográfico de más de 6000 volúmenes, todos ellos referentes a música, teatro y plástica, el cual incluye la colección de partituras más grande del Paraguay.

Actualmente sus fondos especiales comprenden: la biblioteca musical de Juan Carlos Moreno González (donde se encuentran los apuntes de contrapunto y fuga estudiados con su maestro Furio Francheschini), los manuscritos originales de Juan Max Boettner, graphic scores, archivo, grabaciones como soporte y biblioteca musical de Nelly Jiménez[34], la biblioteca musical de Josefina Serra Cueva de López[35], entre otras valiosas colecciones.


 

LA SECCIÓN DE PERITOS MERCANTILES

 

Con esta Sección, el Instituto se convirtió en la primera escuela de contadores y afines que tuvo el Paraguay.

Por Ley del Congreso del 21 de junio de 1902 el Instituto Paraguayo fue autorizado a expedir los diplomas de Peritos Mercantiles, de Contadores, de Empleados de Comercio y de Traductores Públicos.

Esta Sección contó con el concurso de destacados profesores, brindó al comercio y a la administración pública los primeros peritos mercantiles cuya intervención fue muy útil también en los estrados judiciales[36].

Esta Sección estaba organizada de la siguiente manera:

Director: Jorge López Moreira, brasileño, ex tesorero del Ejército Imperial, uno  de los fundadores del Ateneo Paraguayo

Inspectores: Julio S. Gutiérrez y después Cleto de Jesús Sánchez

Profesor de Contabilidad: Jorge López Moreira

Profesor de Economía y Legislación Mercantil: Dr. Ramón Olascoaga y luego el Dr. Gerónimo Zubizarreta.

Profesor de Cálculo Mercantil: Pastor Ibáñez, y luego el Dr. Eligio Ayala

Profesor de Estadística y Geografía Comercial: Dr. Tomás Airaldi

Profesor de Taquigrafía: Dr. Félix Paiva[37] y después Federico López

Profesor de Caligrafía[38]: Héctor Da Ponte, a su vez director de la Sección de Dibujo y Pintura

Dentro de esta Sección, y de manera independiente a la Sección de Idiomas, se enseñaba el inglés y el francés, como lenguas francas comerciales.

Profesor de Francés: Carlos Nogués y después Gustavo Bernier

Profesor de Inglés Comercial: Carlos López y después Guillermo Kiehl


 

Nómina de Peritos Mercantiles egresados del Instituto Paraguayo

 

Báez, Ángel

Barrios, Rómulo C.

Benítez, Juan

Bogado, Ramón

Correa, Agustín

Fernández, Rodolfo

Fiore, Pedro A.

Franco, Emilio

Lledó, Agustín

Mantero, Emilio

Manzoni, Francisco

Moreschi, Mariano B.

Paats, William

Rey, Juan Ramón

Vázquez, Adolfo

Villalón, Isidoro

Viveros, José Antonio

 

La Ley de 1902 y el Plan de Estudios y Reglamento estaban impresos en letras pequeñas en el mismo diploma[39].

Con la reorganización del Instituto, y su consiguiente reapertura en 1917, desaparece la Sección de Peritos Mercantiles, pasando la misma, durante el receso, a la Escuela de Comercio[40], que funcionaba con regularidad, y se agregó, posteriormente, a la Facultad de Ciencias Económicas al crearse ésta[41].

En el año 2005 hubo un intento de reapertura de la “Sección de Peritos Mercantiles Jorge López Moreira” del Ateneo Paraguayo, encomendándosele la dirección al profesor peruano Víctor Aldana Ubilús, egresado de la Pontificia Universidad de San Marcos de Lima[42].

 Con esto, el Ateneo pretendió, aunque sin éxito por la escasa difusión, impartir módulos de capacitación en gestión empresarial, conferencias, disertaciones, y talleres de temática económica, contable y administrativa.


 

SECCIÓN DE CONOCIMIENTOS ÚTILES

 

Dentro de esta sección funcionó un curso de telegrafía, que estuvo sucesivamente a cargo de los profesores J. Ramón Villasanti, Celestino Ávila y Federico L. Bojanovich.

Esta sección tuvo como Inspector al Dr. Luís A. Riart quien posteriormente ejerció la primera magistratura de la República.


 

LA SECCIÓN DE EDUCACIÓN FÍSICA

 

Esta Sección comprendía tres disciplinas: esgrima (sable, florete y box), gimnasia y atletismo, contando con el correspondiente material.

Los alumnos de esta sección incluían alguna demostración en ciertos actos públicos y hasta en conciertos de música, muy especialmente los asaltos de esgrima (Esto será muy común en los conciertos del Gimnasio Paraguayo).

Atletas  formados en esta sección, tanto a nivel profesional como amateur fueron:

 

Florete

Crovato, Gustavo

Evaly, Luís

Pompa, Miguel

Recalde, Rufino M.

Rodi, Carlos

Sayé, Pedro

 

Sable

Almeida, Cap. Antonio

Arrom, Francisco E.

Correa, Agustín

Gastón, Juan

López, Cap. Bartolomé

Lynch Pueyrredón, Daniel

Pinho, Enrique L.

Sánchez, Francisco

Taboada, Antonio A.

Volleau, Rómulo

 

Boxeo

Gutiérrez Yegros, Genaro

Puigdengola, Alejandro

Sosa Escalda, Gustavo [43]

 

Célebres eran los encuentros de boxing entre Gustavo Sosa Escalada y Agustín Pío Barrios, luego de las clases de guitarra, ambos muy buenos boxeadores y mejores guitarristas.

 Muy frecuentemente, como en este caso, y hasta la actualidad, los mismos alumnos pertenecen a más de una Sección del Instituto.

Bajo los auspicios de la Sección de Educación Física, y gracias a la cooperación del socio  William Paats, fue realizado el primer concurso de atletismo en el país el día 15 de mayo de 1901 en la Plaza de Armas de Asunción[44].

A la iniciativa y empeños de los miembros del Instituto Paraguayo, muy especialmente de los socios Adolfo Riquelme y William Paats, se debe la implantación y el auge del fútbol en nuestro país[45].

Esta Sección tuvo como Director al Prof. Alfredo Da Ponte, y como inspectores a los profesores Flaminio Pedrazza (profesor de palestra) y después a Adolfo Riquelme.

Fue Presidente Honorario de esta Sección el Ministro de Guerra y Marina el Coronel Juan A. Escurra, quien asistió al referido primer concurso de atletismo.[46]

La Sección de Gimnasia y Esgrima deviene luego en Club de Gimnasia y Esgrima, entidad coligada al Gimnasio Paraguayo[47].



SECCIÓN DE IDIOMAS

 

Se impartía clases de francés, inglés, italiano y latín.

Las de francés estaban dictadas por Gustavo Bernier, las de inglés por Daniel Smith, las de italiano por el Dr. Nicola Egidio Sardi, y las de latín por Eugenio Bordas Barbier [48].

Las clases de idiomas perduraron en el Ateneo Paraguayo hasta que las embajadas extranjeras abrieron sus propios institutos y centros culturales. La filosofía del Instituto y del Ateneo ha sido siempre impartir clases de aquello que no hay o de lo que considere que puede hacerlo mejor que otras propuestas académicas.

 De ahí que, al ver que las clases de idiomas impartidas en instituciones como el Centro Cultural Paraguayo Americano, la Alianza Francesa o la Sociedad Dante Alighiere satisfacían plenamente las necesidades de la población, opta por cerrar su Sección de Idiomas bien entrados los años sesentas.

Yendo a futuro, en el año  2007, y con fondos y libros donados por la Unión Latina, abre el Ateneo Paraguayo un diplomado en Lengua Latina, a cargo del Prof. Eustaquio Funes.

Si bien este diplomado en principio estaba dirigido a artistas, músicos y cantantes (ya que estos últimos empleaban la fonética del italiano para el repertorio escrito en latín), sin embargo fue abierto en forma gratuita al público interesado en general, invitándose por los periódicos.


 

EDIFICIOS DONDE FUNCIONÓ EL INSTITUTO PARAGUAYO EN SU PRIMERA ÉPOCA

 

Durante sus primeros años, la institución funcionó en la casa del Socio Honorario [49] Luiggi Patri, sita en la esquina de las calles Alberdi y Florida[50]  (hoy Benjamín Constant), donde está actualmente el Correo Paraguayo.

Posteriormente, el Instituto pasa a funcionar en el edificio que perteneciera a la primera Escuela Normal de Maestros, en la esquina que forman las calles Independencia Nacional y Buenos Aires (hoy El Paraguayo Independiente) y que fuera la antigua casa del despacho y residencia presidencial de Don Carlos Antonio López.

Demolido este antiguo aunque espacioso local por su estado ruinoso, el Instituto entró en receso hasta su reorganización en 1917 [51].

 

LA DONACIÓN DE UNA PORCIÓN DEL INMUEBLE DONDE ESTUVIERA LA EX RESIDENCIA PRESIDENCIAL DE CARLOS ANTONIO LÓPEZ

 

La donación efectuada por el Estado al Instituto fue de tal importancia, que consecuencias se manifiestan hasta el presente.

Fue una de las causas de la fusión del Instituto y el Gimnasio en 1933, generó, con su alquiler, ingresos para el Ateneo en la época de Boettner y a partir de 2007, actualizado dicho canon, permitió la compra de la Casa Trasfí en 2008. Este hecho a su vez permite la restauración y reconstrucción con criterio historicista de la casa Vierci Machaín a partir de 2009.

La donación se realizó por la siguiente Ley [52]:

“Ley autorizando al P.E. para que de las rentas generales de la Nación entregue al Instituto Paraguayo la suma de 150.000 pesos.

El Senado y Cámara de Diputados de la Nación Paraguaya, reunidos en Congreso, sanciona con fuerza de

LEY:

Artículo 1º.  Autorízase al P.E. para que de las rentas generales de la Nación, entregue al Instituto Paraguayo la suma de ciento cincuenta mil pesos fuertes.

Artículo 2º. Cédese en propiedad al Instituto Paraguayo el inmueble ubicado sobre la calle Buenos Aires esquina Independencia Nacional perteneciente al Consejo Nacional de Educación.

Artículo 3º. De los fondos asignados en el Artículo 1º el P.E. reintegrará a la Caja del Consejo el precio de costo del referido inmueble y el remanente entregará al Instituto Paraguayo en cuota mensual de cinco mil pesos fuertes para la refacción del mismo local.

Artículo 4º. En caso de disolución del Instituto Paraguayo, el inmueble mencionado pasará á (sic) ser propiedad del Estado con todas sus mejoras sin indemnización alguna”

Artículo 5º. A los efectos del Artículo 3º el Instituto Paraguayo, podrá cuando lo crea necesario, solicitar el concurso del Departamento Nacional de Ingenieros y deberá en oportunidad rendir al P.E. cuenta documentada de la inversión de los fondos que se le acuerda por la presente ley.

Artículo 6º. Comuníquese al P.E.

Dada en la sala del Congreso Legislativo á (sic) los ocho días del mes de Junio de 1905.


El Presidente del Senado                                                     El P. de la C. de DD.

José S. Decoud                                                                          Carlos L. Isasi

Gregorio M. Morales                                                                  Fed. A. Zelada

Secretario                                                                                       Secretario

Asunción, Junio 9 de 1905

Téngase por ley, publíquese y dése al Registro Oficial.

GAONA

Cayetano A. Carreras”


 

DESCRIPCIONES DE LA CASA PRESIDENCIAL DE CARLOS ANTONIO LÓPEZ

 

“Al lado de la Catedral, de ella separada por el camino de hierro que va hasta la playa, está la casa que sirvió de residencia al dictador Carlos Antonio López, y pertenece hoy a su viuda, doña Juana Carrillo, madre del actual presidente. Allí me hospedé durante el tiempo que estuve en Asunción. En este edificio conservóse en todo rigor el estilo de las construcciones paraguayas: mas, revélase en él el aparato de que la familia López tiene rodeado en su supremacía en estas regiones. Al frente del edificio se extiende una elegante galería, formada por quince columnas del gusto toscano sustentando pequeñas pilastras, sobre las cuales extiéndese sobre la parte superior otra galería, estrecha y baja, cubierta de  madera. Tantos las columnas, como la pared que forman el frente del edificio, están pintadas al fresco, con colores vivos. Los compartimientos interiores del frente están forrados de rico papel y amueblados con verdadera magnificencia. El resto del edificio es simplemente encalado, teniendo en las dos caras interiores una extensa galería, formada por columnas octogonales, sin ornato o pintura alguna. Todas las habitaciones de esta casa están ladrilladas de ladrillos simples; y lo mismo se da en todos los edificios públicos o particulares de Asunción, tanto en la planta baja como en la superior”[53].

 

REFERENCIA QUE DA JULIO CÉSAR CHÁVEZ EN SU OBRA “EL PRESIDENTE LÓPEZ. VIDA Y GOBIERNO DE DON CARLOS”.

 

      “La residencia particular del Presidente se hallaba a un costado de la Catedral, plaza de por medio con la casa de gobierno.

 Una crónica de El Semanario se refiere a la misma: La extensa fachada pintada sobre un revoque de granito imitando piedra jaspe. Una gran puerta de acceso al zaguán, cuyas paredes y techo se hallan pintados al fresco. A la izquierda, una puerta da acceso al salón de recibo cuyos muros están decorados  con “ramos de caprichos árabes”. La techumbre adornada con alegorías mitológicas. Cortinas, alfombras, espejos, consolas y fanales completan la magnificencia de la sala. Sigue un gabinete que rivaliza con la  sala  pues constituye “un recinto diáfano, claro y vistoso”.

      Sigue después un corredor que lleva a la parte antigua de la construcción donde se encuentran las habitaciones privadas. En el centro se halla un gran jardín de pedestales que sostienen trofeos y escudos de la República, que por las noches lucen mediante una brillante iluminación.

      Un viajero inglés, Richard Burton, describía así el frente de la casa: “Fantástico  y paraguayo, su piso superior está soportado por quince  pilares encarnados con extraños capiteles egipcios formando el profundo alero. Una balconada pintada de verde con la pared posterior de ladrillos orados y un desplegado techo, distinguen la “Casa Blanca” paraguaya. El piso más bajo pintado de imitación mármol, tiene dos puertas y doce ventanas.”



 

[1] Sociedad filarmónica fundada en Asunción en 1889 dedicada a la difusión y enseñanza de la música. Pérez Acosta le dedica el segundo capítulo de “Núcleos Culturales del Paraguay Contemporáneo”, donde leemos la nómina de sus miembros, sus fundadores y la composición de las dos Comisiones Directivas que tuvo. No tiene nada que ver con la actual Sociedad Filarmónica de Asunción, constituida en tiempos recientes.

[2] Pérez Acosta, pág. 31

[3] Boettner, pág. 115

[4] Véase Capítulo III

[5] Nótese el origen musical del Instituto, en contraposición al origen literario del Ateneo.

[6] Pérez Acosta, Francisco. “Núcleos Culturales del Paraguay Contemporáneo” p.38

[7] Ibídem, pág. 35

[8] Pérez Acosta dedica el estudio de esta primera época “A la memoria de mis ex compañeros, Dr. Tomás Airaldi, Adolfo F. Antúnez y Cleto de J. Sánchez”.

[9] Nació en Viggiano, Italia, en 1873. Destacado músico,  director de bandas, arreglista y compositor, de gran actuación e influencia en el ámbito musical de nuestro país, se casó con la calabresa Teresa Perrupato, radicándose definitivamente en el Paraguay, donde falleció en 1933.

[10] Italiano, también fue director de la Banda del Colegio de los Salesianos Monseñor Lasagna

[11] Uno de los fundadores del Gimnasio Paraguayo, Fernando Centurión  Zayas, era hijo del Coronel Juan Crisóstomo Centurión, héroe de la Guerra contra la Triple Alianza. En virtud a su talento, fue enviado a proseguir sus estudios de violín en Lieja, con beca gestionada por el Instituto Paraguayo, al que dedicó su concierto de despedida del 5 de julio de 1902 en el Teatro Nacional.

[12] Acerca de la tradición violinística paraguaya, se ha referido Jorge Báez Roa en “Palabra en el tiempo”, pág. 277-279.

[13] Pianista y compositor barcelonés. Llegó al Paraguay en 1911 destacándose como profesor de música de la Escuela Normal, director de bandas, arreglista y compositor. Tras proficua labor en nuestro país,  regresó a Barcelona en 1930.

[14] Nombre que recibía el ensamble de mandolinas y otras cuerdas integrado por alumnos de la institución. Tenía un carácter más libre que la orquesta, y de repertorio popular, como se da a conocer por la utilización de panderetas y castañuelas.

[15] Instrumento de cuerda pulsada perteneciente a la familia del laúd español. Forma una familia de cinco instrumentos (bandurria soprano, bandurria contralto, bandurria tenor, bandurria bajo y bandurria contrabajo). A la bandurria tenor también se le llamó, a principios del siglo XX, nuevo laúd, por el parecido de su timbre con el de este instrumento.

[16] Además de estudiar con el maestro Sosa Escalada, lo hizo también con  Agustín Pío Barrios (Mangoré). Posteriormente Basualdo será maestro de Cayo Sila Godoy, Narciso R. Colmán (h) y Felipe Sosa.

[17] Guitarrista, compositor, escritor y matemático, considerado el padre de la guitarrística paraguaya, nació en Buenos Aires en 1877, donde su padre se encontraba exilado por razones políticas. Llega al Paraguay en 1894 y ejerce la docencia en el Instituto Paraguayo, donde fueron alumnos suyos Agustín Pio Barrios, Quirino Báez Allende, Enriqueta González y Dionisio Basualdo. Falleció en Asunción en 1943.

[18] Pérez Acosta, pág. 40

[19] Retratista y pintor costumbrista. Casado con paraguaya, fue vocal de la primera Comisión Directiva del Centro Paraguayo de Buenos Aires, fundado en esa ciudad el 14 de mayo de 1887. En su residencia, sita en Bolívar casi México de la capital argentina, funcionó el Centro Paraguayo. (J. F. Pérez Acosta, en “Núcleos Culturales del Paraguay Contemporáneo”). En 1895 exhibió en lo de H. Kraus un cuadro titulado “La kyguá verá” (J. M. Boettner, “Música y Músicos del Paraguay”). Lo menciona Josefina Plá en su obra “Treinta y tres Nombres en las Artes Plásticas Paraguayas”, como pintor extranjero que se radica en nuestro medio. Ocupó el cargo honorífico de Inspector de la Sección de Dibujo y Pintura del Instituto Paraguayo.

[20] Arquitecto, hacia 1917 se le encarga la construcción de la sede del Instituto Paraguayo, en la propiedad de Independencia Nacional esquina Buenos Aires (El Paraguayo Independiente).

[21] Piso superior, o segundo piso, en el léxico de la época.

[22] No es otro edificio que el Palacio Barrios, como lo confirmará Díaz-Pérez en su discurso inaugural del primer Salón de Primavera en 1933.

[23] Se refiere a la residencia presidencial de Carlos Antonio López.

[24] Díaz-Pérez, pág. 61.

[25] El virtuoso violinista Fernando Centurión, alejado del ambiente musical del Ateneo a raíz de desavenencias con Remberto Giménez, terminará sus días dando clases de francés. Referencia oral del Maestro Cayo Sila Godoy. Acerca de Centurión escribe ampliamente Jorge Báez Roa en su obra “Palabra en el tiempo”, pág. 259 a 267.

[26] Siguiendo este mismo esquema, es decir, el de actividades de interés cultural como actividad de extensión de la Biblioteca, fue la propuesta elevada a la comisión Directiva por la Prof. Lilia Ces de Ascarza, primera directora que tuvo la actual biblioteca del Ateneo.

[27]Acerca de las Conferencias dice un folleto explicativo del Ateneo Puertorriqueño: “Todas las conferencias sobre los temas más diversos que ha ofrecido el Ateneo desde su fundación han sido públicas y gratuitas. Su tribuna ha sido prestigiada por lo (sic) más notables conferenciantes del país y del exterior”.

[28] Pérez Acosta, pág. 41

[29] Ibídem.

[30] Pérez Acosta, pág. 125. Palabras del Señor José Concepción Ortiz, en ocasión del cincuentenario del instituto.

[31] Idem, pág. 45

[32] Idem, pág. 47

[33] Existe en el Ateneo una fotografía del maestro Kurt Lewinson con sus alumnos en una clase de instrumentos Orff, pudiéndose ver detrás de ellos los anaqueles conteniendo la colección Canergie, todavía en el Ateneo Paraguayo, cuando ya funcionaba en la actual sede.

[34] Hija del eminente abogado Eulogio Jiménez, y hermana de la artista plástica Edith Jiménez, Nelly  fue profesora de piano egresada del Ateneo, la primera compositora paraguaya de música de vanguardia, maestra de destacados músicos como Jorge “Lobito” Martínez y otros. Nelly falleció el 3 de enero de 2005 y sus restos fueron velados en el Salón Samudio del Ateneo.

[35] “Fifa”, profesora de piano, pertenece a la primera generación de educadores musicales formados en el Paraguay por Ercilia de Talavera.

[36] Pérez Acosta, pág. 117. Discurso de Ramón Lara Castro en ocasión del cincuentenario del Instituto.

[37]Uno de los más probos presidentes que tuvo la República, gobernó desde el 16 de agosto de 1937 hasta el 15 de agosto de 1939, durante su mandato se firmó con Bolivia los Tratados de Paz, Amistad y Límites, en los cuales se consignaron las actuales fronteras de nuestro país con Bolivia.

[38] Hasta no hace mucho, la Caligrafía era imprescindible para la “Teneduría de Libros”, es decir, para los asientos que por escrito se registraban en los tres principales libros de contabilidad: el Diario, el Mayor y el Inventario.

[39] A del AP. El único diploma de esta Sección del Instituto que se conserva en el Ateneo, ha sido restaurado por personal competente del Museo Nacional de Bellas Artes en 2005, ya que en fragmentos el mismo fue utilizado como tapa y contratapa para archivar correspondencia, de ahí que se vean los agujeros de perforadora en él.

[40] En 1931, a raíz de los acontecimientos de octubre de ese año y que tuvieron como protagonistas a los estudiantes del Colegio Nacional de la Capital,  del Colegio Nacional de Niñas y la Escuela de Comercio-, esta última fue nacionalizada, convirtiéndose en Escuela Nacional de Comercio N°. 1 "Jorge López Moreira". En 1955 pasó a denominarse con el nombre de su antiguo director y principal promotor: "Alfonso Belisario Campos", nombre que lleva hasta la actualidad.

[41] Pérez Acosta, pág.46

[42] AAP. Libro de Remitidas. Nota del 16 de junio de 2005.

[43] El mismo profesor de guitarra.

[44] Diario La Democracia. Asunción. Miércoles 16 de mayo de 1901. Año XXI. No. 5.955

[45] Pérez Acosta, pág. 43

[46] Diario La Democracia. Asunción. Miércoles 16 de mayo de 1901. Año XXI. No. 5.955

[47] Ver Capítulo V, Nota del Gimnasio Paraguayo y el Club de Gimnasia y Esgrima al Instituto Paraguayo.

[48] Pérez Acosta, pág. 43

[49] Hasta la fecha, por estatuto, el Ateneo Paraguayo otorga la Membrecía Honoraria a quienes hayan hecho grandes obras a la Institución.

[50] Esta dirección puede leerse en varios números de la Revista del Instituto Paraguayo

[51] Pérez Acosta, pág. 35

[52] Paraguay. Registro Oficial de la República del Paraguay del año 1905, pág. 480.

[53] HOMEN de MELLO, Francisco Ignacio Marcondes: Viaje al Paraguay en febrero y marzo de 1869. Revista del Instituto Histórico, Geográphico e Ethnographico Brasileiro, Río de Janeiro, 1873

 

 

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