RAQUEL CHAVES

Foto de RAQUEL CHAVES
Nacimiento:
25 de Febrero de 1938

TODO ES DEL VIENTO: SIETE VIAJES (Poemario de RAQUEL CHAVES)

situación
TODO ES DEL VIENTO: SIETE VIAJES (Poemario de RAQUEL CHAVES)

TODO ES DEL VIENTO: SIETE VIAJES

Poemario de RAQUEL CHAVES

Alcántara Editora, Asunción-Paraguay 1984

Edición digital:

BIBLIOTECA VIRTUAL MIGUEL DE CERVANTES, 2001

 

a Juan Ramón, Sara Carmen y Rodolfo Antonio

 

          

Los libros más profundos y a la vez más populares son libros de viajes., la Odisea, la Eneida, la Comedia, y luego Gulliver, Robinson, Simbad, Las cartas persas, Fausto, Las almas muertas. Porque todo gran libro es un tímido anticipo del juicio final y, para juzgar a todas las clases de hombres, no hay mejor forma que el viaje. Viaje: diversidad, posibilidad. Mil veces se ha representado al hombre como peregrino; un peregrino que tiene la culpa por alforjas y la muerte por meta.

          

Don Quijote, Ritratti stranieri     

Giovanni Papini     

 
 

ÍNDICE del poemario "TODO ES DEL VIENTO : SIETE VIAJES" de Raquel Chaves en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes:

Primer viaje:El ser poblado / Iba naciendo... / Naturaleza / Alma, olvídate / Paralelo / Pacto en otra dimensión / El patio / De viaje / Vidalma.

Segundo viaje:Canción a la tierra / Canción de la partida / Antipostal / Oración I / Oración II / Paisaje / Carta

Tercer viaje:Condicionamientos / Nombre amor / Al fin / Nadie sabe / Alalba / Causal / Lamento / Vida de relación / En diciembre / Conviento / Amor de río / Confesión / Adiós / Soñando / Ronda / Forma de vida

Cuarto viaje:La pequeña elegía / Recoleta

Quinto viaje / La casa grande / Lago Ypoá / Despedida / Otra forma de ser / Pertenencias / Campos de agosto / Ecológica / Elemental / La casa / Árbol de agosto

Sexto viaje: Nómades / Sapukai / Advertencia surrealista / Canto equivocado / Momento urbano / Regreso / Encuentros
Séptimo viaje:Yvy Maraê.

 

PRIMER VIAJE

          

(A MÍ MISMA)

EL SER POBLADO

                                     

En la cansada tarde,

después de restallar

-más que nunca-

al ser poblado,

hacia dónde ubicar

la mies partida,

cobijada

sin embargo

en nuestro alero,

el de la sombra y velo,

desenvolviendo el tiempo,

oscureciendo el alba...

Veloz, ya se aposenta.

Todo lo otro se debe

conservar entre la gente.

Y desparramar la inquietud

de cada pieza,

interrogar a los viejos portones

por un rostro,

embalsamar el aire

con la angustia,

bendecir los bancos de la iglesia.

Una campana, de alaridos.

Las inscripciones, piedras.

Y cada lugar del sueño,

con los huesos dormitando.

1966

IBA NACIENDO...

Resuena y resucita un tiempo

en un paraje desierto.

Finaliza un ciclo

y se dice en pasado.

Estoy y soy una vid ondeada

con un tronco cribado

que le parte la fronda

y deposita hacia arriba

la pulpa dorada del sol

que lo atrae...

En la arena me ubico

y me quedo sin hojas

y no quiere el sol

que florezca al vacío.

Entonces, la otra,

la planicie de sombras,

la dualidad concertante,

mantiene el vaivén,

repleto hacia el bien,

girando hacia el mal.

Y yo, antes que supiera

el verbo,

creía que eran una sola cosa.

1966

NATURALEZA

Porque la clara luz, en la noche, coincide.

Porque en la juntura está el momento

que será el mañana.

Porque en mí está la palabra

antes que sepa el verbo.

Y la montaña está amarga

y está creciendo adentro.

Arriba, la matinal pureza.

Porque voy a llegar al momento

de la flor que está llamando al fruto.

Porque puedo ser naturaleza buena

cada día,

cuando el ser reposa,

cuando se aquieta la masa verde

y la clorofila otea, por si tuerzo

el camino del río intraducible.

El pasto cubre; las ramas y la soledad

desvisten. Hay, en verdad, un bosque.

Allí he de brotar y no ahora,

cuando no sé qué es perenne.

1966

ALMA, OLVÍDATE

a Gladys Carmagnola de Medina                             

¿Pero qué es esta manera de buscar

ansiosamente rostros

cuando mi necesidad sube

y se prolonga hasta el lucero?

Nadie va a darnos -¿verdad, amiga?-

el alma que buscamos.

Está esperando, mirando

la marejada vana

de nuestra lucha

en cualquier mar,

cerca de orillas

que se esfuman.

Todo está allí.

Nadie lo ve.

Alma, olvídate

de tus antiguos rostros

y sube con nosotros

esta senda elegida.

1982  

PARALELO

¿Por qué cae esa estrella

y abandona su ruta,

mientras yo voy a tientas,

por otra siempre oscura?

Yo no sé si esta noche

voy cayendo como ella.

Mi destino es distinto,

no es destino de estrella.

1984

PACTO EN OTRA DIMENSIÓN

Le dije al Arcángel

de las Estaciones:

¡No me dejes tan sola!

Es suerte incierta aún

la que toca a mi vida.

Me miró y mirándonos

sellamos trato de luz.

Se fue y yéndose en nubes,

latió un plegar de alas

hecho sonido al viento.

1984

 

EL PATIO

          

                               

Terrible corazón el que me dieron.

Quisiera rescatarlo de esas nubes

y es imposible. Además, el viento

es norte y su loca sed me agobia.

Dejé abiertas las puertas y ventanas.

Dejé que con la fronda conversara

y pusiera orden en tantas cosas

que en este patio se acercan a la vida.

El viento, que es el dueño de mis días,

pasa y pasando deja sus esencias.

Deja caer las hojas a la tierra

y el corazón, confuso, las espera.

        1984

 

DE VIAJE

          

a Hugo Rodríguez-Alcalá                                   

                             

Las alas que en la espalda

llevo

no se ven.

Me sirven a ciertas horas

para el vuelo.

No pesan porque el aire

se colma de palabras

y el rumbo es alto:

allá me esperan.

1984

VIDALMA

Me he pasado durmiendo

los últimos treinta años.

He dormido en caminos.

En los bosques dormí.

Y en mi lecho, el sueño

me ha cerrado los ojos.

Hoy, que pienso y escribo

en la breve vigilia,

soy la misma soñante

que entre sueños dormita.

1984

SEGUNDO VIAJE

(A MI TIERRA)

CANCIÓN A LA TIERRA

Yo quiero ser

oh tierra mía

un nuevo sol

que te refracte,

mil veces tierra

de aristas sumergidas.

Broto de ti,

alero, población y latitudes.

Y pido para ti

la luz-naciente idea.

Y que subas

al nivel

de hacer tu historia.

Antiguo lecho mío,

tú me perturbas.

Intermitente herida,

contemporánea

de la canción-espiga.

Mas quiero ver

y estoy pensando...

Describe en tu circuito

la aleación del hombre-tierra,

sé lecho de «orográficas doncellas»,

búrlate del mito cotidiano

y recibe, implacable,

la cosecha de mis huesos.

Pero antes

déjame brindar

-en rito de agua-

por un implume

y alado compañero.

1966

 

CANCIÓN DE LA PARTIDA

          

                                 

Yo canto en la partida

porque no sé si vuelvo.

Toco tu frente -en el borde-

y se me resbala el olvido.

Saco de tus ojos

estas flores de lapacho

y me acuesto sobre la hierba

saciando tu sed antigua.

Hago de ti un cuerpo nuestro

-destinada tierra mía-

cuando hoy

en la partida

canto

porque no sé si vuelvo.

1968

ANTIPOSTAL

Ven a conocer mi tierra.

Te espero en la confluencia

del Paraguay con su historia.

Mi tierra el párpado abierto

en los ojos de un poeta,

                       desatinado,

                       sin libro.

Mi tierra, el arpa de vientos,

pulsa el corazón y canta.

1969

ORACIÓN I

¿Pero en dónde están

los Padres de las palabras-almas?

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 

los que salieron

en busca de la perfección,

dime,

¿qué han encontrado?

Yo los he visto

en tierra extranjera,

perdido el Canto.

¡Que vuelvan!

¡Que encuentren el camino!

París, 1971

ORACIÓN II

in memoriamL. C.                              

Que no se bifurque tu amor

y se haga luna

para nosotros, los viajeros

que todavía vagamos

buscando la Tierra,

que si tu amor no se bifurca,

será sin llanto,

será dorada y riente,

tierra de los que cantan

en guaraní

largas palabras,

porque habremos de recibir

todos los dones

si nuestro amor no se bifurca.

1973

PAISAJE

a Carlos Villagra Marsal                            

Aquí comienza el Sur natural.

No sé si se terminan las obras

que el amor y el viento

hacen, entrelazándonos.

No conozco los límites

para este vivir

nombrándote.

Quisiera irme al Norte

dejándote,

salir de esta manera

de ser cuerpo.

Pero la flor velada,

el dulce idioma inventado

y tu presencia aquí,

me dejan estar

antes del Sur.

Piribebuy, 1976

CARTA

Con los párpados del agua

que rodea su costado,

desde Ítaca yo te escribo,

Ítaca, patria del alma.

Con maderas -¡tanta madera!-

que vienen del monte eterno

y no quieren ser más cruces

te escribo,

de viento atada.

1976

TERCER VIAJE

(AL AMOR)

CONDICIONAMIENTOS

Si el amor,

fluyente desde el potente

compás de la sangre,

si el amor,

con todo el dominio

que ahora ejerce,

en mí también está

nacido en cuerpo,

si viendo en la aurora

su reposada mano dormir

sobre las sábanas,

uno comprende y es capaz

de algún desasimiento...

Qué amor fuera este amor.

1966

NOMBRE AMOR

a Alejandro De Nicola                             

Nuestro nombre está escrito

en los muros del mundo,

saliente de la piedra,

mojándose de lluvia.

Cada día que parte

de los muelles del mundo,

se llena de la espuma

del misterioso origen.

Trabaja y es acero

en altos hornos del mundo,

derritiéndose en el rojo

caliente de la sangre.

Nuestro nombre es el nombre

perfecto de una esfera,

en el parto de un mundo

que sangra de universo.

1967

AL FIN

A mí también la lejanía

¡campo campo campo!

A mí también: esperarlo

gota a gota,

sin fechas,

sin desencuentros

en el planeta

alrededor del sol.

1969

NADIE SABE

Amor yo no sé

tu palabra.

Puede ser

latitud fuera-espacio.

Viene a ser

la perdida esperanza.

Pasa todo:

el mi sueño-silencio,

esa esfera agotada,

y nos lleva a vivir

plenitud.

1969

ALALBA

Llévame paloma mensajera

afirmándote

en mi vuelo

arrastrándonos

en el escalamiento

del engarce

juntas deteniendo

ya sin palabras

el vasto nombradío

en el instante.

1969

CAUSAL

A raíz de ser tratada como objeto

y ser objeto de un sujeto,

sucede, raras veces,

por esos montes y erosiones,

que una pasionaria flor

se abra,

sin horizontes ya,

en la quietud de tu cabeza

que llegó del viaje hasta mi pecho.

1980

LAMENTO

Ay qué sombra tuya

viene con la lluvia

hasta mi patio,

cayendo como agua

lo que no pudo ser

encuentro.

Amor que no se dice,

que vela suavemente

las ventanas

y espera verte en las lagunas

quietas,

aunque el reflejo

no sea tu mano

que recuerdo.

1982

VIDA DE RELACIÓN

Estoy en relación con el viento.

El que me trae tu voz.

Tengo amistad con la rosa.

Su brotar, sus espinas vienen

de ti.

Conocí también al ave

que en las mañanas

visita mi ventana.

Contigo no ha llegado.

Me dejé llevar por la lluvia.

Agua ha traído

como mis ojos, que te miran.

1982

 

 

EN DICIEMBRE

          

                         

Un año se acaba

entre las cifras

que acumulo

de tanto

que tu olvido

llama mi puerta

y lleno

de oscura noche

continúa

en una ronda

crecida,

que no cabe

en el pequeño

habitar

que tengo.

1982

CONVIENTO

Estoy temblando:

¿me habrá llamado

ahora

que estoy lejana?

En esta casa de los vientos

no me llega su voz

no puedo hablarle.

Estoy de espera:

¿no habrá llegado

y golpeado la puerta

mientras yo

en esta casa blanca

transparente

me pierdo?

1982

 

AMOR DE RÍO

          

                                

Ay este amor del día y de la noche

con todo el apogeo y el dominio

que sobre su cuerpo yo ejerzo y siento,

se va, en otro río, el presentido.

    1982

CONFESIÓN

A mí me ciñe el regocijo,

el de tu cuerpo con el mío,

en el setiembre que desata

luces de árbol todavía.

1982

ADIÓS

¿Qué día de junio es hoy

que florece en vientos

en este puerto

perdido como el sueño

habido de vanas

esperanzas sobre el amor...?

Quedan breves recuerdos.

Es cierto. Allí está

en la arena borrándose tu adiós.

Marshall, California, 1983

SOÑANDO

El mundo todo en la mañana

se ha convertido en una gran llanura.

Es este el día en que el amor desciende

sobre la soledad humana.

1984

RONDA

Sobre un hielo quebrado,

desde el espejo roto,

frente a frente los dos,

te digo: amor es sueño.

Tu atada mano al cielo

desconoce y posterga.

Tu corazón: un velo.

¿Qué puede hacer mi alma?

Lo que yo hago es soñar,

dejando a otros tiempos

entrar con sus auroras.

Del otro lado, el frío

cristal con que me miras

tiembla: no dice nada.

1984

 

FORMA DE VIDA

          

                                   

Adiós es forma

de hablar.

Es forma de vida,

por obra y gracia

de la arena,

por viento y sed

que trae y quita

el agua.

Vengo a decir adiós,

vengo con alas,

en este viento.

Con la muralla,

sin horizonte,

adiós es tanta

piedra

para esta amante mano

que escribe adiós.

1984

CUARTO VIAJE

(A LA MUERTE AJENA)

LA PEQUEÑA ELEGÍA

a Enrique                                  

1

Y a todos los hombres

de esta tierra

les encargo

un dulce nombre

que amaneció

de muerte,

temprana

su mañana.

Cada cosa tiene

un lado en la sombra.

No quiero considerar perdido

su perfil oscurecido.

La vulgaridad no cabe

en esta historia.

Si hubo el desencuentro,

estoy aquí,

estoy en donde quieras.

Estar aquí:

la vertical que se agudiza

y tan profunda, que ya raíces

tiene que nunca

ha de poder

surcar el viento.

2

Es así que una historia termina.

Acaeció que te acabaste.

No sé si la eternidad empieza

a molestar tu cuerpo

-pasaron cinco días.

No sé si ya se desmoronó

tu frente ante su avance.

Imperativo el tiempo

nos ha fijado

el desencuentro.

¡A mí que no me fijen la salida!

Puedo saber del aire en movimiento,

cada esperanza puesta en el ozono.

Puedo cribar, despacio,

un gran olvido,

latiendo al viento

su frente de rocío.

Pero no puedo un día más de vida

agregar al de su muerte.

Allí, en ese nuevo empalme,

¿qué cosas se podrá que yo no puedo?

3

Todo se nubló en domingo.

Así fuimos de prudentes

para dejarlo con sus duendes

y un pozo negro subiéndole

del corazón hacia las sienes.

Los demás no han sabido compartir

el tiempo -camarada del olvido.

Si yo no puedo,

¿qué quieres que me sea?

¿Más vibración sin tu sonido...?

Y se perdió tu figura en esa niebla

y te perdí yo sola.

Lo cubrieron con olvido

de ayer, cortado en la tarde.

¡Luciérnaga, se te acabó la luz!

No pude ser la noche

para envolverte en alas,

ni siquiera ser testigo

todavía en esta orilla.

Quiero saber

si la eternidad recoge gota a gota

el pozo de su boca.

Quiero saber si el agua que aún

se seca entre sus venas,

navegará conmigo siendo río.

Si la solución no se presenta,

¡que me intervenga el tiempo!

Saltaré cualquier muralla

preguntando a los de arriba

por la orfandad siniestra

o será tan sólo

un eco

que repercute en cada piedra...

Sé que exactamente

no sucede nada.

Hay piedra sin rocío,

no se fecunda a nadie.

Con mi llanto no se rompen

las antenas del viento norte,

cardinal, mi viejo amigo.

Llego simple ante tu entrada.

Con luz se cortaba sangre.

Tu soplo, tu viento amigo,

terminó en la circunstancia.

Se te perdieron los huesos,

el aliento y las verdades

que había que descubrir.

1966

RECOLETA

En ómnibus paso, todos los días,

frente al sitio. Y sólo hoy

se abrió la puerta. Hoy pude verlos.

Primero fue la voz de mi hermano

y no supe qué contestarle.

¿Sus hijos? Crecían. La vida trae

hojas, tiene frutos. Y ojos abiertos

ante las flores y los pájaros, ante

las expectantes delicias. Yo, con vida

le respondí. Se sintió echado de este pulso

que a mí me tiene entera.

La abuela Emilia, de genio y temple,

me extendió una carta. No podía leerla.

Los ojos se le iban, pensando siempre

en la hija ausente. Se fue apenas.

Las sombras la llevaron.

La otra abuela, Sara la espíritu,

la toda angelical belleza,

abrió los ojos y mostró en el cielo

una temprana estrella. No quiso nada,

la que viviera en gracia.

Al irme, vi el perfil de Enrique

el desolado, el que cortó sus días

con el relámpago del fuego.

Sus ojos debieron ser terribles.

Su voz era un suspiro.

La puerta ya no se cierra.

Están los dos caminos juntos.

Uno termina en otro.

Y ninguno sigue más allá del que, en sueños,

me aparece a veces.

   1984

 

QUINTO VIAJE

          

(A LOS CUATRO ELEMENTOS)

Entrad, que también aquí están los dioses       

Heráclito        

LA CASA GRANDE

                                

Yo vivo en madre-atmósfera.

Oxígeno me puebla.

Del aire planetario

llevo, enrarecido,

el sufrimiento.

Y no deserto.

Quedo. Me quedo

siendo

minúsculo radar

de resonancias.

Capto palabras.

Escribo en hojas.

Les doy sentido.

Esta es mi casa amarga.

Y acaso tenga tiempo

para crecer,

subiendo

arriba de la horda

oscurecida.

1968

LAGO YPOÁ

a Lily Da Silva Pane                                  

«Yo nací a tu costado.

¿O quizá tuve el recuerdo?

Sentí desde el comienzo

el fluir de tus aguas

y tres canales

se abrieron

cuando tres veces

salí para dejarte.

Yo viví entre tus bosques:

miré las nubes,

oí a las aves

que dependen

de tu limo y humedades.

Hoy he vuelto a darte

tu corazón, que me sustenta

desde adentro».

El lago siguió leyendo

en las estrellas el poema,

el grito largo

que la esperanza

concibiera en la boca

del que se fue,

cruzando el río.

1973

 

DESPEDIDA

          

                                 

Ante estas aguas, llamo a reunión. Convoco

a hombre y mujeres. Y nadie viene.

Aquí está la Belleza. La altiva Belleza

del líquido elemento, las piedras, el cristal...

Oh catedral de furias, tallada

por milenios de combates y caídas.

Aquí estoy ante tu entrada. Llamo a las aves.

Llamo a las huidizas bestias. ¿Se habrán acercado

para decirte adiós?

Temprano en la mañana, ante las aguas, grito:

¡Los Saltos del Guairá van a morir!

Los árboles, que su destino saben, miran caer las aguas.

Me interno -apenas es el alba- derecha al corazón

de la Belleza. El rostro oscuro

de esa fuerza me abruma. Las aguas van cantando:

¡No queremos morir! ¡No queremos morir!

Ya nadie escucha. Ya nadie asiste a la Belleza caída

en esta tierra. Sólo el Hierro, el Hierro dice:

¡Los Saltos del Guairá deben morir!

Vuelvo del límite dejando a los Saltos morir,

                      morir cantando...

    1982

 

OTRA FORMA DE SER

          

                              

Desde mi ventana

un árbol,

altísimo,

sin flores.

Las aves se fueron

a algún lugar

en donde tienen nidos.

Desde mi sitio

observo el árbol.

No se presta

a un poema.

Está más bien

viviendo

otra forma de ser.

Observo entonces

el destino, el mío,

que me obliga

a esta ventana

donde nadie me ve.

1982

PERTENENCIAS

Dueña de un reino

sin luz propia,

alumbro

porque el sol

visita enero.

Tengo color

por un lapacho

que en el patio

quiso ser visión,

después de haber

nacido árbol.

En mi reino de hojas

de papel tengo maderos:

no son de cruz,

son de naufragios.

Del algodón

y de la lana,

tengo las ropas.

Y en mis hojas de papel

escribo,

cuando los ángeles

se han ido.

1982

CAMPOS DE AGOSTO

a José-Luis Appleyard                               

Necesito llevar estas flores

que salen de la tierra.

Quiero, junto al verde,

ese color de sol,

fijo en la tarde

que va perdiendo

la forma de las hierbas.

Alzo la vista y espero

que otro campo de luz

sea visible.

1983

 

ECOLÓGICA

          

a Hilgard O'Reilly Sternberg                            

                               

Un día me puse a conversar.

Les dije a los árboles un discurso

torpe, desaliñado.

Los árboles me escucharon

y aquel agosto, más flores,

más luces del gozo dieron.

A los animales les hablé aquel verano

y me observaron en silencio.

Pan no les di, tampoco agua.

¿Creyeron en mis palabras?

A la tierra que pisaba un día

le prometí cordura, tiernos cuidados

y hoy, que nada hice, me sustenta

todavía. Árboles, aves, tierra, oídme:

¡Algo he de hacer! ¡Dadme más tiempo!

1984

 

ELEMENTAL

          

                            

El viento es un combate.

Golpea en los recuerdos.

Silba con ciertas voces.

Abre aquellas mis puertas

y el muro (el de tu casa)

respeta, lo deja en paz.

¿El viento será mi amigo?

Me lleva, no siendo río

hacia algún puerto de sal.

Tanto empeño, tanto brío,

haciendo la noche día.

¿El viento será mi amigo?

1984

LA CASA

a Victoria Gain                                 

Es mi resguardo

en la sequía(1),

en la crecida.

Es una casa

amanecida,

aunque tenga noches,

aunque salgan lunas.

Me hace ir

hasta el límite,

me regresa.

Sube las gradas

del recuerdo.

Espera en un andén

al demorado tren

que nunca llega...

Sin casi muros

que la sostengan,

se queda

como un sueño.

Por tanto, entro

y sigo afuera.

1984

 

ÁRBOL DE AGOSTO

          

a Osvaldo González Real                           

                              

Floreces este mes porque floreces

nadie sabe por qué, por qué este tiempo,

vestido ya en tu gloria, te desviste

y viste de hermosura a quien te mira.

Yo te proclamo luz de mi paisaje.

En mi callada noche, un alba de oro,

con la oscura presencia de los ángeles.

1984

SEXTO VIAJE

(CON LOS OTROS)

NÓMADES

«Y ellos tenían

la única raíz

del desesperado canto.

Les sube. Les sale».

Así decían de ellos.

¿No te acuerdas de sus cuerpos?

Eran hermosos. ¿No te acuerdas

de sus flechas? Eran certeras.

Ellos,

los antiguos caminantes.

¿Es que se irán como los bosques,

a morir en un montón de voces

y hojarasca?

1973

SAPUKAI

Soy existencia humillada:

¿Quién escucha si yo canto?

El viento seguirá soplando

y nuestras bocas desechando

el único día del año

en que yo me elijo ser

lo que desde el suelo me viene

y desde el aire se entiende:

este gran padecimiento

en el medio del camino.

1973

 

 

ADVERTENCIA SURREALISTA

          

A los poetas que escriben sobre el silencio y luego hablan, les perdonamos su dialogada intromisión con dioses muertos. Algo tiene que ver esto con poblaciones en que se habla mucho y la verdad es poca.

          

A los niños y a su mirada, en la que la vida comunica con el ansia acumulada, ¿qué, qué es lo que se les puede hoy decir si uno quiere seguir siendo poeta?

En fin y en cabo, a todos los amantes que agotaron reiterativamente las pautas judeocristianas y el vocabulario grecolatino, buscando inexorablemente otra forma de amar, les digo sí, que sí y que hoy.

1978

 

CANTO EQUIVOCADO

          

                           

Este es el canto

a las equivocaciones:

ideas equivocadas,

amores equivocados,

amigos equivocados.

Rutas que van

hacia el enigma

del comienzo:

ciego, loco, voraz.

El atardecer rubrica

ahora las firmas

de tantas manos

equivocadas. La poca

luz anuncia una visión

que debe ser certera,

pasando sobre las cosas

sepultadas vivas

en el esfuerzo

de coincidir alguna vez

con algo verdadero.

Alma, en esta hora

y en la veraz,

acompáñame con un salmo

apropiado a la espera.

Ofréceme la vida.

Si me das un árbol,

he de aceptarlo.

Un árbol nunca se equivoca.

El río, por ejemplo, sabe

su misión. La cumple.

¿Y si éste, alma mía,

es un canto equivocado?

1983

 

MOMENTO URBANO

          

                                 

En la hora en que los cuerpos acuden a las sábanas

y son hojas acostadas junto a sus raíces

En la hora en que los cestos de basura

son visitados por las hordas

de feroces dientes

mientras otras bestias despiertan

al llamado de la luna y sus moradas

-de día retroceden de día no se las puede ver-

En esa hora miro la calle y sus enigmas

miro evitando los carteles

que nos proponen felicidad felicidad

En esa hora miro los rostros furtivos de los niños

mendigos que simulan cuidar autos

Los autos llegan los autos se van

Y yo estoy allí mirando

sin una verdad que ofrecerles

Y sigo mirando sin saber

¿Es que alguien sabe?

¿Quién podrá hoy y no mañana

cuidar a esos niños

que llegan que se van?

1984

 

REGRESO

          

(Recordando Abuelo, en la noche, de Pablo Antonio Cuadra)                    

                                     

Este es el sitio en que he vivido.

Vuelvo a él cada vez que los sueños

me llevan

porque con mis ojos vacíos...

Allí están las casas en que mis hijos

vivían. ¿En dónde están? ¿Es que se han ido?

¿Y los objetos poseídos, esplendentes

formas del ornato acontecido? ¿En dónde están?

Fuera, el desierto ronda

con sus fauces de arena.

Pero yo no quiero hablar.

¿Para qué turbar el silencio

si en Babilonia duermen todavía?

1984

 

ENCUENTROS

I

          

Los buenos y malos hijos de aquí y los allegados, ¿en dónde están? Yo los he visto en el camino. En la verdad, en el error, yo los he visto. Alguna vez estarán reunidos. Mientras, están en el camino.

          

 

VIAJANDO CON ANDRÉS

          

                              

No me hable usted de la filantropía.

Mi vida era austera, muy sencilla.

De pronto, la compasión se instaló,

tuvo raíces y fronda, y con frutos

enfrentó al perenne dolor humano.

Ese caudal bullente en el corazón

no me abandona aún, por esta senda.

 

          

a Óscar Ferreiro                    

          

II

Llevando sus nubes, el aleteo de los pájaros y algunas hojas, el cielo se reflejaba en las aguas de aquel estero. Parecía una metáfora a la vera de aquel camino, sombreado de mirtos y lapachos. Algunas flores parecían reales. La luz tenía matices azulados, violetas. Allí encontré a este hombre de mirada clara y cabellos ensortijados, que llevaba prisa y hablaba ensimismado.

 

VIAJANDO CON OMAR

          

                                

Amo los grandes bosques, la extensión

de los esteros, las grandes lluvias.

Conozco la gente, los animales; sé

distinguir las plantas y la posición

de los astros. Crucé esas tierras solo.

Dormí con los arrieros a la vera de los ríos.

Y de los indios tuve sus palabras, su Canto.

¿Por qué llevo esta prisa? Yo tengo

en la mirada la poesía viva y la luz

del relámpago me ayuda, me hace ver.

El ritmo de mi vida es prestado de cien

ríos que fluyen.

Yo camino en sus venas.

1984

 

SÉPTIMO VIAJE

          

(HACIA LA PERFECCIÓN)

          

Pero eso es lo último que deseamos: conocernos a nosotros mismos. Esa, por cierto, es la única base sobre la cual podemos construir algo.

La libertad primera y última               

J. Krishnamurti               

 

YVY MARAÊ'Ỹ

          

I

                                 

Antes de partir

conocía las primitivas costumbres

de Maino, el colibrí.

Antes de los grandes vientos,

en medio de las grandes lluvias,

trajo comida al dios que existía

en el lecho de tinieblas.

Para mí dejó caer

frutas del Paraíso

antes de partir

hacia La Nueva Tierra.

II

Ya fueron creados

el día y la noche

y de alguna porción

de nuestros recuerdos,

de la sabiduría

en alguna parte del corazón,

tiene que engendrarse

la palabra creadora.

Antes de perder todas las cosas

y olvidarnos del origen humano,

después de la palabra,

vamos a reinventar el amor

con luz, hablando, pensando

a quién participar

la serie de mis palabras.

III

Busqué a los compañeros

de la verdad.

Esa noche se repartió,

entre los que esperábamos,

un círculo de fuego.

Miramos en cada cuerpo

un nuevo fundamento

y partimos llevando

aquellas palabras excelsas.

En las afueras

fuimos juntándonos.

Crecía allí

una palmera eterna

que se mecía

de Norte a Sur,

los siete paraísos

del tiempo-espacio

queríamos encontrar.

IV

La antigua serpiente

no viajará con nosotros.

Uno que había sido

guarda de microómnibus

dijo malhumorado:

«¡Que se quede en las afueras!»

Una señora

que fue chipera

escondió en un pañuelo

a la pequeña cigarra colorada.

Varios señores labradores

opinaron que el saltamontes verde

-el que dice chirîrî y pârârâ-

iba a dañar los campos.

Se quedó, pues, el tukú,

en imagen y semejanza

y alguien escuchó

a la perdiz en las praderas

de su morada terrenal.

Todos miraron

al simpático armadillo

remover la tierra original.

Nadie quiso a la lechuza,

ni siquiera unos valientes

llamados «Los Señores de las Llamas».

Ellos buscaban, durante el viaje,

la fuente de la neblina,

la engendradora

de palabras inspiradas.

Yo me senté para aprender.

El agua que allí me dieron

vivificó la primavera.

V

Busqué a mi alrededor

la voz que dictaba

moderación en el corazón

de mis hermanos.

Después de estas cosas,

de habernos dado

una neblina viva

en el interior de cada uno,

alguien cantó.

Era el canto sagrado

de una mujer

a las primeras madres

de este mundo,

que seguían su viaje

hacia la perfección.

1979

 

          

     Los guaraníes viajaron hacia el Este, buscando La Tierra Sin Males. Una vez frente al mar, entonaron estremecidos cantos, creyendo haber llegado al Yvy Maraê'ỹ. De esta encarnación de la utopía, de esos viajes hacia el reino de la perfección, nada ha quedado.

          

     Pero quienes han intentado por otros rumbos, con otros cantos, idéntica utopía, han comprendido finalmente que la perfección, esa tierra añorada, es un estado de conciencia. ¿Para qué salir, entonces, si en nosotros está La Hermosa Tierra?

1984   


 

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