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MIGUEL ÁNGEL FERNÁNDEZ
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MIGUEL ÁNGEL FERNÁNDEZ


Datos biográficos:

MIGUEL ÁNGEL FERNÁNDEZ (Asunción, 1938) ha investigado largamente la trayectoria intelectual del autor de EL DOLOR PARAGUAYO y MORALIDADES ACTUALES, y presenta en este volumen su trayectoria de vida, su pensamiento y los valores éticos y estéticos de su obra.

Poeta y crítico literario y de arte, es autor de OSCUROS DÍAS - plaquette con que se inició, en 1960, la serie de publicaciones poéticas de su generación, - A DESTIEMPO, 1966; EL FUEGO, 1970; LITTERAE, 1996; EN AL-ANDALUS, 1998; y LITTERAE II, 2007. Su poesía, en la que ha querido aunar la responsabilidad ética de la escritura y un decir poético riguroso, está representada en numerosas antologías hispanoamericanas y ha sido traducida a varias lenguas.

Publicó también dos opúsculos sobre el arte paraguayo moderno (Washington, 1969; y Asunción, 1999) y numerosos ensayos, artículos y estudios críticos sobre literatura, historia del arte y cuestiones ideológicas y sociales.

En sus años de estudiante secundario y universitario tuvo activa participación en las luchas contra la dictadura stronista. A principios de la década del 90 fue uno de los primeros intelectuales paraguayos que alzaron su voz contra las políticas neoliberales, a las que denunció como "mentira ideológica" e instrumento de dominación imperialista. Es miembro fundador de Attac-Paraguay y de la Plenaria Popular Permanente.

En el ámbito académico, es profesor de LITERATURA HISPANOAMERICANA, CULTURA PARAGUAYA y LINGÜÍSTICA Y SEMIÓTICA en la Universidad Nacional de Asunción. Es, asimismo, director de la Cátedra Rafael Barrett-Augusto Roa Bastos, de la Universidad del Norte.

Ha editado y prologado las OBRAS COMPLETAS de Rafael Barrett, las POESÍAS REUNIDAS de AUGUSTO ROA BASTOS, los CUENTOS COMPLETOS de JOSEFINA PLÁ y las POESÍAS COMPLETAS de HÉRIB CAMPOS CERVERA y JULIO CORREA.

En 1978 la Editorial Ayacucho, de Venezuela, publicó su edición de EL DOLOR PARAGUAYO, de RAFAEL BARRETT, con prólogo de AUGUSTO ROA BASTOS.

En 2003 presentó las POESÍAS REUNIDAS y los CUENTOS COMPLETOS, de ROA BASTOS, en la Casa de las Américas, de La Habana. Asimismo ha publicado en el mismo año un estudio crítico sobre YO EL SUPREMO como prólogo a dicha obra del mismo autor.

Es coautor de la antología POETISAS DEL PARAGUAY, VOCES DE HOY, editada por Torremozas, de Madrid, en 1992.

En 2003 fue invitado por la Unión Latina al V Festival de Poesía del Mundo Latino, en Sibiu, Rumania. Ha participado en numerosos simposios y congresos internacionales de hispanismo y literatura iberoamericana con ponencias y comunicaciones sobre diversos aspectos de la literatura paraguaya.

Fuente: RAFAEL BARRETT. ESCRITOR Y PENSADOR REVOLUCIONARIO. Obra de MIGUEL ÁNGEL FERNÁNDEZ. Editorial EL LECTOR. Colección PROTAGONISTAS DE LA HISTORIA Nº 17. Asunción – Paraguay 2011 (128 páginas)

 

 

MIGUEL ÁNGEL FERNÁNDEZ : Poeta, crítico literario y de arte, ensayista y docente. Nació en Asunción en 1938. La labor más importante que le cupo desarrollar a lo largo de su carrera como intelectual es la de editor filológico de obras de Rafael Barrett, Hérib Campos Cervera, Julio Correa, José Concepción Ortiz, Josefina Plá y Augusto Roa Bastos, nombres estos capitales dentro de la literatura de su patria.

Es coeditor con RENÉE FERRER DE ARRÉLLAGA de la antología "POETISAS DEL PARAGUAY (VOCES DE HOY)" (1992) y autor de la versión original en español de “Art in Latín America Today/Paraguay”, Washington DC (1969).

Como poeta, su producción incluye "OSCUROS DÍAS" (1960), "A DESTIEMPO" (1966), "EL FUEGO" (1970), y "LITTERAE".

Acerca de su producción poética escribe ROQUE VALLEJOS: "Miguel Ángel Fernández sorprende por su desnudez retórica; de él se ha dicho que en su obra se hace interior y que la voz poética se ciñe a los objetivos contornos de la realidad... Fernández no sólo ataca el fondo de la realidad sino que rompe con el equilibrio burgués de la palabra poética, introduciéndole el propio escándalo verbal de su poesía desafiante aunque fría".

Con el sello de "Diálogo", nombre de la revista que publicó entre 1960 y 1964, ha editado más de veinte obras de autores paraguayos y extranjeros.

En la actualidad se desempeña como catedrático universitario y enseña "HISTORIA DEL ARTE" en el Centro de Estudios Brasileiros, en el taller que fundara el insigne grabador LIVIO ABRAMO.

Fuente: FORJADORES DEL PARAGUAY – DICCIONARIO BIOGRÁFICO. Realización y producción gráfica: ARAMÍ GRUPO EMPRESARIAL. Coordinación General: Ricardo Servín Gauto. Dirección de la obra: Oscar del Carmen Quevedo. Tel.: 595-21 373.594 – correo: arami@rieder.net.py – Asunción-Paraguay 2001 (716 páginas)

 

 

FERNÁNDEZ, MIGUEL ÁNGEL : Ciudad de Asunción, 1938. Poeta, crítico literario y de arte, ensayista y docente universitario.

Editor y compilador de obras de Rafael Barrett, Hérib Campos Cervera, Julio Correa, José Concepción Ortiz, Josefina Plá y Augusto Roa Bastos.

Es también coeditor (con RENÉE FERRER) de la antología “POETISAS DEL PARAGUAY” (VOCES DE HOY) (1992) y autor de (la versión original en español de) “ART IN LATIN AMERICA TODAY / PARAGUAY” (Washington D. C., 1969).

Su producción poética incluye tres plaquetas:

“OSCUROS DÍAS” (1960),

“A DESTIEMPO” (1966) y

“EL FUEGO” (1970)

y un poemario: “LITTERAE” (1996).

Con el sello de  “DIÁLOGO”  (nombre de la revista que publicó entre 1960 y 1964), ha editado más de veinte obras de autores paraguayos y extranjeros.

(Fuente: "BREVE DICCIONARIO DE LA LITERATURA PARAGUAYA" / 2da. Edición – Autora: TERESA MENDEZ-FAITH . Editorial EL LECTOR, Asunción-Paraguay 1998).

 

 

MIGUEL ÁNGEL FERNÁNDEZ (1938-   ) desarrolla desde temprana edad una labor de cultura meritoria. Antes de cumplir los veinte funda en Asunción las Ediciones Diálogo, en 1957, y publica cuadernos de poesía de autores paraguayos y extranjeros. Tres años después, da a la estampa el primer número de la revista de cultura, Diálogo. En plena juventud es un verdadero líder intelectual. Discípulo de Josefina Plá, de quien es vecino desde la infancia, se forma bajo el magisterio de la poetisa y precozmente colabora con ella en la múltiple actividad intelectual y artística que ésta desde hace varias décadas ejerce. Fernández asume una actitud nueva en la historia intelectualidad de su país durante tanto tiempo aislado: entra en contacto con poetas y prosistas del continente, da a conocer obras de éstos en Asunción, establece con ellos un canje de publicaciones. Además, sin expatriarse ni residir nunca en el extranjero, se convierte en colaborador de revistas de nombre internacional y en miembro o corresponsal de lejanos centros de cultura. Pocos superaron la mediterraneidad de su país como Fernández en forma tan eficaz; nadie a edad tan temprana.

Es autor de dos cuadernos de poesía por él mismo editados: Oscuros días, Asunción, 1960, A destiempo, Asunción, 1966.

De "poesía contenida" ha calificado Octavio Paz la lírica de Miguel Fernández. Y esto es exacto. Una de sus más celebradas composiciones, "De las palabras y de la poesía", credo poético de Fernández, preconiza el respeto sagrado a la Palabra y el horror "a las palabras prostitutas": 

Si no puedes decir tu Palabra, cállate, recógete en

el Silencio, espera la Palabra.

La Palabra es el Signo del Ser.

Por la Palabra eres en el Uno...

(A destiempo)

El breve poema "Sueño de Dios" ha sido comentado admirablemente por Carlos Mastronardi. "En este poema" -dice el autor de Conocimiento de la noche- "el universo se diría el `animal agonizante' que el irlandés Yeats vio en cada uno de los mortales. Pero también se nos figura la fuerza ya sin brío y el subalterno reflejo platónico en que se agota el mundo de las apariencias. Así mirado, este mundo en desvelo rueda por el poema como si lo moviera una energía remota que excede al mismo Dios y que ya no tiene sentido: hace mucho que el pozo está seco pero la bestia sigue girando en la noria, sin razón ni provecho, quizás dócil a una divinidad fatigada que ya olvidó sus planes" ("A destiempo", en Ser, Año 5, N° 5, 1966).

"Sueño de Dios" nos ofrece la visión pesimista del mundo que informa el arte de Fernández en su momento más trágico. Incongrua parece esta actitud en el mozo jovial y feliz, "poeta recién casado" -el poema es contemporáneo de sus bodas-, sin ahogos económicos, hijo de familia acomodada, que escribe: 

Bosteza Dios y sueña

que no hay mundo,

que tanta guerra inútil,

tanto afán de nada,

tanta vida,

sólo es sueño,

Nada,

cosas que en su delirio creara

y deshiciera en su vigilia

de un solo manotazo displicente,

Señor que todo puede,

Dios de todo,

Todo.

Mas sólo es un bostezo,

un sueño,

y nada

detiene al mundo en su girar airado,

en su vivir sin sueño,

que Dios en vano mira morir,

atado,

como una bestia

que no puede ya detener la noria

del pozo seco,

abandonado,

en que se afana. 

(A destiempo)

La poesía paraguaya, no muchos años antes tan rezagada, ahora con la generación de Fernández marcha al compás de los tiempos y con ellos vibra de angustia metafísica prohibiéndose "la seducción de las palabras hermosas, de las palabras vacías", sin duda porque en estos tiempos de zozobra existencial, no hay ojos para la hermosura y hay, sí, la azorante intuición del vacío. Fiel a su tiempo, la Palabra única que puede pronunciar Fernández es la desolada y trágica de su "Sueño de Dios".

LECTURAS: Oscuros días, Asunción, 1960; A destiempo, asunción, 1966.

BIBLIOGRAFIA: Josefina Plá, "A literatura paraguia", Associaçao Brasileira do Congresso pela Libertade da Cultura, Río de Janeiro, 1962 (Separata de Cuadernos brasileiros); de la misma autora, "Aspectos de la cultura paraguaya. Literatura paraguaya en el siglo XX", Cuadernos Americanos, Año XXI, Vol. CXX, enero-febrero, 1962; Carlos Mastronardi, "A destiempo", Ser. N° 5, Año V (Entre Ríos), 1966, reproducido en Comunidad, Asunción, 4°semana de junio de 1966; Carlos R. Centurión, Historia de la cultura paraguaya, Asunción, 1961, tomo II, pp. 650.

Fuente: HISTORIA DE LA LITERATURA PARAGUAYA. Por HUGO RODRÍGUEZ – ALCALÁ. Universidad de California, RIVERSIDE - Colección Studium-63 - México 1970 © HUGO RODRÍGUEZ – ALCALÁ / DIRMA PARDO CARUGATTI. Editorial El Lector, Diseño de tapa: Ca´avo-Goiriz. Asunción – Paraguay. 1999 (434 páginas)

 

 

«NO ESCRIBO POESÍA COMO DIVERTIMENTO O EJERCICIO RETÓRICO, SINO POR IMPERIOSA NECESIDAD DE EXPRESIÓN»

ENTREVISTA A MIGUEL ÁNGEL FERNÁNDEZ

Por SEBASTIÁN OCAMPOS

Entrevista al escritor, editor y crítico Miguel Ángel Fernández, quien presentará en breve LITTERAE III, libro en el que reúne casi la totalidad de su producción poética.

Un mes atrás solicité a Miguel Ángel Fernández que hiciera el favor de visitar un taller de escritura –dirigido por vuestro servidor literario– para que hablara a los jóvenes participantes del mismo de la vida y obra de Rafael Barrett. Accedió de buena gana y en su charla de experto en el tema, disfrutada el sábado 14 de septiembre, también hablamos de su vida y obra. Así los jóvenes del taller conocimos a un trabajador de la literatura, en particular, y del arte, en general, que si bien aún no ha sido reconocido por su labor intelectual y su poesía en nuestro medio, es un autor paraguayo citado en historias y diccionarios de la literatura hispanoamericana y en estudios y tesis académicas de universidades extranjeras. Y como esa importante charla mantenida con él no podía quedar en ese encuentro, extendimos la conversación en una entrevista para E’a.

Vez pasada, en tu visita al Taller de Escritura Semiomnisciente, nos contaste que en tu niñez y adolescencia tuviste la suerte de ser vecino de Josefina Plá, que ella fue tu guía literaria e intelectual. ¿Cómo inició y se formó esa relación de maestra-discípulo y amistad?

Ariel, el hijo de doña Josefina, y yo éramos compañeros de juegos. Empecé a leer literatura seria cuando estaba en la escuela primaria, en el Colegio de Goethe, y un día se me ocurrió escribir un cuentecillo, que le hice llegar a la madre de mi amigo, a ver qué le parecía. Me lo devolvió unos días después con una nota: «Tienes madera, continúa escribiendo». Algún tiempo después le pedí que me diera clases de literatura y también de cerámica. Esa relación de amistad me permitió ser testigo del desarrollo del arte y la literatura de nuestro país desde 1952 o 53, para poner unas fechas. En 1954 el grupo Arte Nuevo realizó una muestra colectiva en vitrinas de la calle Palma y un año después, con Raúl Sapena Brugada, iniciamos en Radio Cháritas una audición semanal de cultura bajo la denominación de Diálogo. La lucidez crítica de Josefina Plá orientó a muchos jóvenes en los años oscuros que sobrevinieron bajo la dictadura stronista.

En tu etapa universitaria tuviste problemas y no pudiste culminar la carrera. Cuéntanos qué sucedió. ¿Y cuándo y cómo retomaste la carrera?

Mis problemas comenzaron ya en la secundaria, porque era dirigente estudiantil. En 1959 participé activamente en el movimiento que culminó en enfrentamientos con la policía de la dictadura. Muchos estudiantes caímos presos y en mi colegio ya no me dejaron concluir el bachillerato. Cuando pude terminar la secundaria mediante exámenes libres, no pude ingresar a la Facultad de Filosofía de la Universidad Nacional, cuya decana decía que yo no podía pisar esa institución por mis posiciones de izquierda. Recién en 1970 pude comenzar los estudios de humanidades en la Universidad Católica. Eran tiempos de represión dura y mi tema de tesina era un escritor revolucionario, Rafael Barrett. Cuando investigaba sobre su obra, al volver de un viaje a Montevideo y Buenos Aires, donde había recogido materiales sobre mi tema, al pasar por el puerto de Itá Enramanda la policía me secuestró todo lo que traía. Era una señal de los riesgos que corría y desistí de seguir adelante. Así pasaron más de quince años, hasta que, caída la dictadura, me llamaron de la Facultad de Filosofía de la UNA para impartir clases de semiología. En 1992 presenté la postergada tesina sobre la Vida y obra de Rafael Barrett y un par de años después accedí por concurso a la cátedra de Literatura hispanoamericana. Gané después otras dos: Cultura paraguaya y Lingüística y semiótica.

Entre tus muchas labores, eres un editor filológico. ¿Qué es un editor filológico?

Efectivamente, he dedicado buena parte de mi labor a preparar ediciones de los clásicos de la literatura paraguaya: Barrett, Campos Cervera, Josefina Plá, Roa Bastos y otros. El editor filológico prepara el texto, lo anota y le pone un estudio preliminar. Esto supone, por lo general, trabajos de investigación textual y de campo, además del estudio del contexto histórico, social y cultural de la obra estudiada.

Si bien editaste a muchos autores, se te reconoce sobre todo como el editor filológico de Rafael Barrett, a quien hasta ahora lees, analizando sus obras que describen e incluso se adelantan a su tiempo, como en los casos de Gallinas, El propietarioy El pozo. ¿Cuáles son las características especiales en las obras literarias de Barrett que describan su tiempo e incluso se adelante al mismo?

Barrett ha sido para mí una verdadera pasión intelectual y moral. Es una figura fundamental de nuestras letras y del pensamiento social. Hoy se lo reconoce como un autor capital de su tiempo y un escritor que ha anticipado líneas que la literatura y el pensamiento político y social han desarrollado posteriormente. La cultura oficial del Paraguay lo ocultó por cerca de cien años, pero en ocasión del centenario de su muerte, en 2010, tuvo por primera vez un reconocimiento en ese ámbito. De todas maneras, lo que importa es que, a pesar del ninguneo, sucesivas generaciones de lectores, sobre todo jóvenes, lo leían casi a escondidas, sin duda por su extraordinaria potencia expresiva y la vigencia de sus asuntos. Nuestros grandes escritores (Campos Cervera, Roa, Josefina Plá, Casaccia) siempre reconocieron su magisterio. Textos como los que mencionás y otros, como La cuestión social, Lo que he visto, Bajo el terror, Lo que son los yerbales, siguen hoy sustentando nuestra visión crítica de la realidad y nuestros afanes intelectuales. Su obra está viva.

¿A quiénes más editaste? ¿Y por qué los editabas?

Me he interesado especialmente en los grandes autores de la literatura paraguaya: además de Barrett, compilé y edité las poesías de Roa Bastos, Hérib Campos Cervera, Josefina Plá, Julio Correa, José Concepción Ortiz, Nelson Roura, Carmen Soler. También publiqué los Cuentos completos de Josefina Plá y prologué varias obras de Roa Bastos. Todo eso hace parte de estudios críticos de más largo alcance relativos a la literatura de nuestro país, que espero sacar a luz próximamente.

En la década del sesenta publicaste la revista cultural Diálogo. ¿Cómo hiciste para publicarla? ¿Quiénes colaboraban en la revista? ¿Cuánto tiempo duro esa experiencia?

Las décadas del 50 y 60 fueron particularmente baldías en materia de publicaciones. Las revistas intentaron cubrir parte de las necesidades de difusión. Así nacieron publicaciones como Alcor y Diálogo, y un poco después Péndulo y Criterio. Diálogo y sus colecciones poéticas (Cuadernos de la piririta y Cuadernos del colibrí) se propusieron canalizar expresiones literarias de las nuevas generaciones y también rescatar obras de los maestros, como Barrett, Campos Cervera y Josefina Plá. Servían también de nexo con escritores y poetas de otros países, algunos de los cuales colaboraron en nuestras publicaciones, como Carlos Mastronardi, Ernesto Sábato, Saúl Ibargoyen Islas… Diálogo tuvo vida entre 1960 y 1964 y los cuadernos siguieron saliendo durante varios años más. Todo se financiaba a pulmón, sin ningún apoyo institucional o estatal.

También en el sesenta publicaste tres libros de poemas que llegaron a ser leídos por Octavio Paz y otros escritores internacionales. ¿Cómo hacía un poeta paraguayo en esos años, sin exiliarse, para ser leído fuera del país, recibiendo la crítica de escritores reconocidos en el mundo?

Mi primer cuaderno de poemas, Oscuros días, se imprimió en febrero de 1960. Casi al mismo tiempo, importantes revistas de nuestra América, como Estaciones y Cuadernos Americanos, habían acogido varios poemas míos. Le envié mis escritos a Octavio Paz e increíblemente me respondió con palabras alentadoras. El diario El Mundo, de Buenos Aires, publicó también una reseña elogiosa y más tarde sucedió lo mismo con A destiempo en el diario La Nación. Sobre el mismo librito escribieron palabras de elogio dos grandes poetas argentinos, Carlos Mastronardi y Alejandra Pizarnik. Algunos de esos poemas se pueden leer en más de diez antologías hispanoamericanas.

Según nos contaste, en el mes próximo publicarás un nuevo libro de poemas. ¿Son poemas nuevos o son poemas publicados anteriormente vueltos a reunir en una edición? 

Bajo el título de Litterae III, que saldrá en breve, reúno casi la totalidad de mi producción poética, que no es precisamente abundante. No escribo poesía como divertimento o ejercicio retórico, sino por imperiosa necesidad de expresión, en el marco de situaciones históricas particularmente cruentas.

Además de tus labores de editor filológico y poeta, ¿a qué más te dedicas en este tiempo? 

También vengo haciendo crítica de arte desde los tiempos heroicos de la década del 50, acompañando la obra de los artistas contemporáneos. Durante un par de años tuve en el Correo semanal de Última Hora una página de crítica e historia del arte. Por otra parte, no he sido ajeno a una cierta militancia social y política, lo cual me ha costado la hostilidad de sectores conservadores. Otro campo de batalla es la Universidad, donde todavía dominan los herederos del oscurantismo dictatorial.

Y para terminar, Miguel Ángel, desde tu perspectiva de crítico literario, ¿cuál es tu lectura de la literatura actual en el Paraguay?

Creo que hoy se encuentra de todo en la literatura paraguaya: valores y disvalores. No voy a disimular lo que pienso de la cultura propiciada por la clase dominante y las políticas oficiales, donde la banalidad y la cobardía intelectual se han generalizado. Afortunadamente, hay enclaves de gente que se resiste a los manejos sucios de las sociedades literarias y las academias, promotoras de divertimentos mediocres en el orden estético y reaccionarios en sus posiciones políticas y sociales. En esos enclaves hay gente joven que nos da la esperanza de una conjunción radical de sentido creador auténtico y juicio crítico insobornable, a la altura de las necesidades de nuestra circunstancia.

Fuente: Eʼa PERIÓDICO DE INTERPRETACIÓN Y ANÁLISIS. Publicado en fecha: 5 de Octubre 2013. Fuente en Internet: http://ea.com.py






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