RENÉE FERRER

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Nacimiento:
19 de Mayo de 1944

ITINERARIO DEL DESEO, 1995 - Poemario de RENÉE FERRER

situación
ITINERARIO DEL DESEO, 1995 - Poemario de RENÉE FERRER

ITINERARIO DEL DESEO, 1995

Poemario de RENÉE FERRER

Edición digital: Alicante:

Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2001

N. sobre edición original:

Edición digital basada en la 2ª ed.

de Asunción (Paraguay),

Arandurã Editorial, 1995.

 


ÍNDICE del poemario ITINERARIO DEL DESEO en la BIBLIOTECA VIRTUAL MIGUEL DE CERVANTES


Temblor / Tenerte dormido / Sueño / Hoguera / Nadie vendrá a buscarme / Intento / El perfume / Abatimiento / Piensa / Condena / Calma / Porfía / Autoconocimiento / Compañía / Resurrección / La máscara / Partida / Verbo / Insulto / No me interesa / Banquete / El puñal / Itinerario del deseo / Avaricia / Ahora me olvidas / Abandono / El silencio / Aire / Naufragio / Tierra / Distanciamiento / Pedido / Respiración / Bucólica / Andinismo / Mi sombra / Bajel de viento / Música dentro de tu cuerpo / Momento / Brindis / Peregrinaje / Agua / Cometa / Qué te sucede / La silla / Desilusión / Pájaro en vuelo / Marina / Serpiente dormida / Sonido / Tú / Puertas / Hilos / Cifra / Festín / Negación / Caminata / Espejo / Desalojo / Tregua / Edad / Cópula / Champagne / El ojal / Los ojos / Paisaje / Sabor / Las cajas / Insomnio / Requisitos / Las miradas / Viaje / Nido de luz / Sitio / Hacia el país de la alegría.

 

Al compañero

de incontables lunas

 

TEMBLOR

                                      

   Temblando quedó el labio

          

de roce imperceptible trastornado;

un sabor de tomillo le ha quedado

temblando en el aliento.

   Temblando quedó el fuego contenido

por la intensa fragancia;

nada más que de especias sobrevive

este temblor incierto.

                                              1982

TENERTE DORMIDO

   Quisiera tenerte dormido en mi corazón,

en la caracola de mi corazón, acurrucado;

tus cabellos conversando con mis dedos

y resplandeciente tu cuerpo

frente a mis ojos rendidos.

   Quédate dormido en la penumbra de mi corazón

para que mis manos se conviertan

en la posada de tus sueños;

vuélvete latido de mi sangre

y escucha las confidencias de mi cuerpo.

   Que una lágrima tuya se suelte

desde esa orilla remota donde estás

y se refugie al costado de mi boca;

perdona mi despego

y deja que plante sobre tu herida una flor.

   Quisiera oír tu perfume desprendido

en el campo claro de mi piel

para que no recuerdes

cuánto horada el olvido.

                                        13-VII-90

SUEÑO

   He soñado que alguien ponía la lengua

en el hueco de tu boca,

corredor por donde transita el deseo.

El deseo es una flor que canta.

Desde su pedestal alabastrino

hasta su sonrosado capitel

                                          crece el deseo.

El mundo,

                 el universo,

son demasiado pequeños para contenerlo.

Nada es tan luminoso como él,

nada tan nítido

                        y vacilante,

nada tan contenido

                              y desbordado.

De pronto ese alguien

                                   tiene mi rostro.

                                                             1991

HOGUERA

   Ni las aguas más frías del océano

lograron sosegar

mis impúdicos deseos:

hoguera sobre mis pies

me consumo en la espuma.

                                             1990

NADIE VENDRÁ A BUSCARME

   Acuclillada dentro de mi corazón,

la noche comienza a amontonarse

sobre una mordedura que no coagula.

Me voy sacando los aros,

el collar,

los complementos.

¿Para qué necesita nombres

una inquilina vitalicia del universo?

Me hasta el saxo

detrás de tu silencio que anochece,

la garganta atascada de Louis Armstrong

deshaciéndose en mí,

y saber

que siendo nadie

no necesito esperar,

porque nadie vendrá a buscarme.

                                                      XII - 1991

INTENTO

   Hoy comienzo el retorno hacia mi centro;

quiero verme partir a contradistancia;

arduo viaje hacia mi antes,

y sin cuaderno de bitácora.

   Qué leguas de vigilia

hasta alcanzar

-más huida que encontrada-

las imágenes donde anclan mis párpados.

Desprovista de renombre

o artificio

y escueta hasta los huesos la palabra.

   ¿Qué se hizo de la luz

que moraba en mis labios?

¿Adónde refugiarme para escardar

el trigoabril de la cizaña?

Loca de amor y entrega

-lo recuerdo-

y terca hasta el absurdo en la esperanza.

   No sé si he de llegar a repensarme,

sin moldes

con el formulario en blanco,

pero tengo que volver,

en el intento,

tan siquiera a soñarme.

                                        XII - 1991

EL PERFUME

   El perfume de una rosa

habita mi casa,

el perfume de esa rosa

se hospeda en mi corazón,

cuando me sienta sola

lo sacaré de mi recuerdo

y lo sentaré a mi lado

                                       1991

ABATIMIENTO

   Apura la copa de la indiferencia,

la herrumbre del distanciamiento,

y recluida en tu cuerpo

déjate ir hacia tu primitivo ser;

sorbe de a poco la orfandad

que te trajina.

   Qué banquete de aterido corazón.

   Con la propia impotencia

límpiate las babas

de la araña pertinaz que te acorrala,

y suéltate:

ya no trates,

                    no eres nadie.

                                             XII - 1991

PIENSA

   Piensa la inmensidad,

dimensión sin orillas,

transparencia.

   Piensa la quietud,

la fuga de sonidos,

el vacío,

y aquí cerca

la cabellera amotinada del viento.

   Piénsate pensando el pensamiento,

anegada de soledad,

libre,

y bien arriba

de cuando en cuando

las estrellas.

   Piensa en el caminante del silencio,

ajeno a todo signo,

artesano tenaz del desencuentro.

                                                     1992

CONDENA

   Húmeda y germinada en el deseo,

extraña ante un perfil que desconozco,

cierro puertas,

clausuro el país de la fiebre.

   Las personas que amo me ven partir;

se quedan con mi cáscara baldía.

   Soy un navío

con el timón varado frente al risco

desde donde despeño la palabra,

prisionera de muros caducos

que asedia un vendaval estéril.

   Detrás del empellón del pensamiento

se yerma mi surco de ternura.

Soy un mármol que niega

el beso elemental,

el dulce instante,

prodigando alabanzas

al verbo:

 

           mi verdugo.

                                     1992

CALMA

   La cólera es una luna menguante

la calma se instala

sobre mi cuerpo baldío

y

desde esa oscuridad

resplandece.

                                IV - 1992

PORFÍA

   Esta torpeza de jugarle a la vida

esa mala pasada de no poder vencerme;

esta terca manera de quererte,

a punto de ingresar

o ya saliendo del último intento;

este modo obstinado

de reavivar la llama

donde encontrarme un día,

mendiga de tu cuerpo.

                                           1992

AUTOCONOCIMIENTO

   Despojada ya de reticencias,

vestida incautamente con la luz que otorgan las estrellas;

bajo los párpados la sal de mis carencias,

tus carencias;

por algún lado la túnica baldía de mi cuerpo,

y mi sombra

con los senos prendidos a los dedos del viento.

Así de sola y nueva,

con mi gastada sed a cuestas,

me internaré en tus ondas,

sabia y lenta.

   En el velamen de mi corazón un tembladeral resuelto,

y el paso demorado en tu recuerdo.

Me adentraré en la fría transparencia

de libertad y canto coronada.

Me iré dejando ir,

suelta de entrega,

absuelta de abandono y maniatada, por fin,

la incongruencia.

La trenza del agobio desatada,

y los brazos creciéndome

hasta el designio absurdo de quererte.

Envolveré la luz,

el mar,

la tierra,

tal vez una galaxia donde quede

un avaro retal de tu silencio.

   Desmenuzada ingresaré

en la luminosidad de conocerme.

                                                      1992

COMPAÑÍA

   Las voces queridas

participan del silencio

tras las puertas.

Un pájaro tritura

por un instante la oscuridad

con

el martillo de su garganta.

En el interior de mí misma

converso con la que soy:

esa soledad me acompaña.

                                           1992

RESURRECCIÓN

   Dejarlo todo sí

mientras bate el oleaje mi cintura.

   Deshecha espuma

baba marrón

semen de los días

arrumbados como trastos de olvido

en un altillo viejo.

   Albergue de enmascaradas tentaciones.

   Dejarlo todo fuera

del espacio que soy y me contiene:

las horas que atosigué de espera

la vigilia alucinada en silogismos

la obstinada ilusión

el timón batallando contra un viento

portador de estandartes mortuorios.

   A mi alma le crecen cicatrices

y un lento olor a tiempo desvivido.

   Dejarlo todo sí

a orillas de este cuerpo

de esta ínsula ardiente

arsenal de ternura.

   Ah las flores robadas para el duelo.

   Quemarme en soledad

asolar el desván arrojando bien lejos

los instantes que duran para siempre

retener en los labios los momentos

como astillas de hielo

sobre la lengua ávida.

   Abandonar mi cáscara

de rostros funestos

sentarme a contemplar

convaleciente

la llama de una frágil bujía.

   Desabordar mi corazón

y recobrarme

despojo y oración de algún ser sin memoria.

                                              16 - III - 1993.

 

LA MÁSCARA

   La nodriza de plata de la tierra

se conduele. Su luz solloza y vela

y atónita de cielo, fiel, fluyente,

su laca lejanísima mantiene.

   Desde su singladura blanca observa

una mujer de sueño y tibia niebla;

¿qué rumbo tanteará por la pendiente

de ese su corazón clarividente?

   El pelo amotinado en tolvaneras

de un ansia que lustral sus ojos riela;

desatinada va, mágicamente,

envuelta en un mutismo confidente.

   Frígida máscara que el silencio ostenta,

lápida gris que mi temblor cancela.

                                                          VI - 1993

PARTIDA

   Verte

lejano

para siempre,

para siempre en el suspiro de los pastos

que la brisa arrodilla.

   Verte partir

por el zumbido del abejorro

ante un sol dilapidado,

tu sombra llena de luciérnagas

flotando en la temblorosa incandescencia.

   Mi cuerpo tendido sobre el aliento de la tierra,

ensombrecido por esa luz que se distancia

-mariposa de incontables lunas-,

mirándote decrecer

por el corredor de la ausencia.

   Hay flores claudicantes en el aire,

risa antigua esparcida:

residuos de una cremación compasiva;

hojas congregándose en un concilio de sombra,

el polen instituyendo la germinación

de primaveras futuras:

las primaveras que no te verán,

porque

oh para siempre

te estás yendo.

                                13 - VI - 93

VERBO

   Desde mis plantas ancladas

en un filón de la tierra,

claro el pulso que no yerra

la intuición de otras moradas,

en libertad desplegadas

las manos al firmamento,

dejaré que el verbo, exento

de máscara y amargura,

se aquerencie en la clausura

ancha y febril de mi acento.

                                               IX - 1993

INSULTO

   De mis pupilas surgieron desolados manantiales.

Tus palabras penetraron rotundas como puñales.

   La lámpara de mi cuarto, de la noche tenue abrazo,

con su luz convaleciente me cobija en su regazo.

   ¿Cómo puede la garganta transformarse en el acero

que embiste y quiebra el latido en el momento certero?

   Cuánto acento entre los labios, el desdén materializa

poniéndole empuñadura al filo de tu sonrisa.

   Se desliza de mis dedos la harina de las estrellas;

me están creciendo caricias y no sé qué hacer con ellas.

                                                                       XI - 1993

NO ME INTERESA

   No me interesa que ahora

por casualidad me quieras

y que sembrando mis eras

con el tañir de tus horas

prestidigites auroras

en mi pasión pordiosera;

que cuando el redoble muera

en tu garganta vencida

de mi mano verdecida

brotará la dicha entera.

                                  IX - 1993

BANQUETE

   En el lecho de plata del aljibe

una luna total vibra en la sombra,

hostia ondulante que al dulzor inhibe

el blanquísimo azúcar que lo nombra.

   El ojo quieto del brocal, proclive

a la vigilia, cándido se asombra

de una piedra certera que recibe

en el brillo indefenso que lo alfombra.

   Sobre el mantel esquivo, desgranadas

migajas se distancian y se aúnan

en la líquida espalda de las dunas.

   El disco se deshace en mil tajadas;

desde el cielo me mira la otra luna

saborear su delicia, una por una.

                                                 IX - 1993

EL PUÑAL

   Tengo en el pecho un puñal

-empuñadura de besos-

y cada noche tropiezo

con su constancia brutal.

Ya me suena natural

en el arcón de mi cuerpo

el trajín de mi silencio

cuando la aurora consiente

al sueño convaleciente

el tajo de tu recuerdo.

                                  X - 1993

ITINERARIO DEL DESEO

   Anoche tuve audiencia con mi cuerpo,

tu fantasma, mis señas personales:

indagué en el desánimo, en el cerco

de mis fiebres. Obsesos arenales

   me circundan y crecen hacia adentro.

Me someten sus dunas, a las cuales

rehúyo, añoro, niego, miento, encuentro,

ofrendando el temblor de mis portales.

   Sin que medie la luna te poseo

siguiendo de la sangre los puntales.

Dichoso itinerario del deseo

cuando abrevo mi sed en tus panales.

   Cuando el alba se apresta a desvestirse

se despiden tus sombras, antes de irse.

                                                            XI - 1993

AVARICIA

   Me gusta verte reír

me manifestaste un día;

de mis labios parecía

que manaba un elixir

sazonando mi sentir.

Cuánta luminosa espiga

desgrana, enturbia y obliga

a recluirse en la boca,

el avaro que convoca

la distancia como amiga.

                                    XI - 1993

AHORA ME OLVIDAS

   Y ahora me olvidas.

   Fui anónimo guijarro

tramontando tu arena

pétalo

que se fue desprendiendo de tu cerco

un canto sin acordes resonando

en sordas caracolas.

   Sí

ahora me olvidas.

   Pero cuando entregue

esta envoltura descartable

y

mi identidad se duerma

desbrumaré mis ojos

te miraré con olvido

ahogaré tus palabras

en el silencio.

                                  1994

ABANDONO

   ¿De qué remota lengua desasida

proviene este resabio de abandono?

En cavilosa soledad corono

una imagen de niña estremecida.

   ¿De qué lejano olvido, que se anida

en las letales naves del encono,

desembarca esta queja con su tono

de brisa a la intemperie amanecida?

   ¿De qué brazos amantes del despego

zarpó el velamen de mi tierna mano,

la brújula extraviada en el abrazo

   confinado a la orilla? ¿Qué hay del riego

de besos en que, cándida, me ufano,

si hurté la dirección de su regazo?

                                                 17 - XI - 1993

EL SILENCIO

   Tórrido latido,

quiste de silencio,

maduró tu fiebre

con el gusto denso

de nuestra palabra

confinada al sueño.

                             X - 1993

AIRE

   Mantillo sumiso y blando, almohada de mis espaldas;

tendida sobre el sonido seco de pequeñas ramas

sacio el ardor de mi sed con nervaduras lozanas,

indagando entre el follaje el paradero de mi alma.

   ¿Qué distancia en el reloj fructificará esta calma

de extraviarme en el aroma luciente de la mañana?

   El aire que se escabulle entre la sombra y la savia,

de las viejas mordeduras me ha dejado desterrada.

   Dichosa estoy de ser viento, sin memoria ni jornada,

mis anclas se convirtieron en dos exultantes alas.

                                                                    19 -XI - 1993

NAUFRAGIO

«desprecio del naufragio de mis ojos»

F de Q.

   No sé si es pesadilla o desvarío:

me naufraga tu imagen en los ojos.

En el oleaje frío,

mansamente, zozobran tus despojos,

y tu pupila esquiva

se pierde en mi pasión, a la deriva.

                                              18 - XI - 1993

TIERRA

   Pongo el estetoscopio de mi oído

sobre este corazón de tu corteza.

   Me sitian sus latidos,

de soterradas voces, la agudeza,

y percibo los pasos

de las lentas hormigas.

                                                 El ocaso

hace albergue en mi pelo,

alquilando el placer de mi desvelo.

   De mis ojos las sales

se citan con remotos manantiales.

La amplitud de mis brazos no me alcanza

para asir de tus islas la cintura,

y tirita mi piel en la añoranza

del surco que penetra tu hermosura.

   Quedo rendida al pulso de la tierra,

con su germinación mi sed destierra.

                                                    19 - XI - 1993

 

DISTANCIAMIENTO

   Hielo en el candente

cruce de mejillas

y en el hermetismo

de nuestras pupilas

una moribunda

sombra que titila.

                           21 - XI - 1993

PEDIDO

   Nada,

que me pases con tus dientes las estrellas;

que me las pases

labio contra labio,

lengua sobre lengua,

mantecados celestes,

lechoso paladeo de los astros.

   No te demores,

que quiero verte.

Que relumbre mi sangre de tanto lucero,

que proliferen cometas en mi mente

y en mis articulaciones, asteroides,

y en la frente, la luna,

y en mi piel, polvo cósmico.

   Nada,

que soy dichosa

y en mis venas palpita el universo

y me pierdo en la luz

y en el deseo.

   Nada,

que no vienes

y el cielo se quedó vacío.

                                       21 - XI - 1993

RESPIRACIÓN

   Mínima,

de pie sobre mi sombra,

sujeta al cordón del universo,

recibo el venero de la vida

-útero de donde brota la luz.

   Suave y poderosa,

tapizo mi garganta

con partículas de alegría,

y mis pulmones,

y los bronquios,

y el cesto donde transporto los días.

   Te pienso dentro de mí,

amoldado tu cuerpo a mi deseo,

cubriéndome con tu voz.

   Retengo un poco más

ese pedazo de luna recién parida

y te siento tributario de mi sueño.

   Permaneces.

   Llena de ti,

expiro lentamente los desperdicios,

el resentimiento,

las arañas

que destejen la tela de una historia inventada.

   Aspiro otra vez

la vida,

el sol.

Los residuos de algún astro solitario

proliferan

en mis ojos cerrados.

   Estás de nuevo en mí,

tu palabra varada en el silencio.

   Te dejo ir,

te dejo ir,

porque

la respiración es inconsciente,

por lo general refleja,

ciertas veces dichosa:

un péndulo entre la vida y la muerte.

                                                      23 - XI - 1993

BUCÓLICA

     El aire florece en el entusiasmo de la mañana. La guirnalda solar ciñe las horas. Una larga gramilla se ha parado frente a mis ojos. Cuánta luz en las mejillas del mango rosa. La distancia se acerca y, dentro de ella, las vacas pacen como palomas blancas. En los perfiles del paisaje tiembla una estampida de mariposas: tu corazón se ha echado a latir sobre los campos.

                                                                               25 - XI - 1993

ANDINISMO

   Los labios suben;

laboriosos, escalan las uñas,

las rodillas

-andinistas de fuego-,

ávidos, se demoran en los pozos de sombra

que conceden la luz.

La exploración se adentra

entre el follaje hirsuto y la fuente pequeña.

Se someten al hueso de un codo guerrillero,

a la remota axila,

a la nuca en declive;

hacen alto en las manos,

manantial de arcanas vibraciones.

La lengua los retiene

en el desfiladero que aísla los pezones,

morados promontorios que erguidamente gimen.

Poderosos ascienden el risco del latido,

la inminencia de amar.

el tembloroso aliento de las cumbres sedientas.

Lentos, suben los labios

hacia el santuario del deseo,

hasta la sonrosada quemazón que los espera.

                                                                30 - XI - 1993

 

MI SOMBRA

   Desde siempre he cargado con mi sombra

como todos los hombres con la suya.

   Lleva dentro

tres globos en un puerto que se deforma,

la mañana

con su capa solar toreando el aire,

el frío,

el mar,

mi corazón partiendo;

la calva de mi tío Florencio esmaltada de luz,

la sonrisa desalentada de mi padre

retardando una despedida

que ya ha venido a tomarme de la mano;

un barco desplegando

la pasarela del distanciamiento,

el abrazo que se niega a claudicar,

-ya no me acuerdo.

   Adentro de mi sombra llevo

un inventario de ausencias,

también goce,

candor,

las páginas del Billiken

liberando una brisa peligrosa

para el asma incipiente,

y en el patio umbrío del doctor Fosatti

la hamaca de dos asientos

quejándose de su dolor de herrumbre;

tortas fritas,

bizcochos empapados en lluvia,

el ascenso hacia el piso de Helena

subvirtiendo las erres

y, una tarde,

la alegría de encontrarme

sin piedritas sueltas en la lengua;

y los Pedrines,

¿dónde están los Pedrines gigantes como pulgares,

perdiéndose bajo la cama durante el sueño?

Ah, las expediciones de mi abuelo

emergiendo, exultante con su trofeo de nácar

-el pelo irregular, destartalando

la armonía de su cara buena.

Más adelante

la vida,

el sabor de un exilio

que se resiste a parecer recuerdo,

las laboriosas telas en las paredes blancas,

los olvidos,

los raptos,

las galaxias,

la batalla tenaz con las palabras

mientras sangra el poema

y nos esperan,

las cosas que se dejaron de hacer,

las que se hicieron,

un desorden culpable de roperos,

y, a veces,

el incendio de tus ojos

como un sol en el cenit

sustrayendo mi sombra.

                                         25 - XI - 1993

BAJEL DE VIENTO

   La complicidad de mi cama

se ha vuelto un campo ingrávido y lejano;

ya no tiene largueros ni pies ni cabecera.

Es una interminable llanura incandescente

donde mi ser se calma.

Desprendida del mundo brujulo entre los astros;

deshabito el incógnito territorio del cuerpo,

destrabando mis jarcias,

y parto

desplegando los brazos,

desamarrada y leve:

bajel de viento.

                                                 3 - XII - 1993

MÚSICA DENTRO DE TU CUERPO

   Escucho dentro de tu cuerpo una nota que se obstina;

una calandria trepa al andamio del tiempo, del tiempo

        que vive en ti y crece en tu latido. ¿No la sientes?

   Con su garganta de cristal despeja la niebla que anochece

        en tu frente;

su timbre asciende hacia tu pensamiento, prolifera en

        tus brazos, se multiplica, arrimándote al

        archipiélago de mis besos.

   Oigo tus arterias demorándose en un solo de ternura;

perdida tras mi melancolía reincide la misma nota desde

        el firmamento de tus ojos,

   como si me dijera aquí estoy, una melodía equilibrista

        atraviesa tus párpados enalteciendo mi alegría,

        y desde tu corazón, amor, sus arpegios desgraman

        mis enigmas.

   La nota es una llave diminuta que tintinea en tus manos,

        escoltando el banderín de mi impaciencia;

tendida al costado de la llama me anegan coros

        grandiosos, tus labios sobre la llama, acordes

        sobre mi boca.

   Busca la nota en tu cuerpo, búscala: es de luz;

dentro de tu fragua presiento un tumulto de golondrinas

        dichosas;

en tus músculos resuena la música del universo y acepto

        los mandatos del deseo.

                                                           I - XII - 1993

MOMENTO

   Ebria en almohadón de nata,

cómo quiero reposar,

junto al penacho la luna

con su intimidad de lámpara.

   En equilibrio y menguante

sobre cocoteros ancla

su perfil enaltecido

por dos copas desveladas.

   Oscuro mástil de savia

con el capitel de plata,

se prenden a tu contorno,

confidentes, las miradas.

   Seducida en prora de ámbar

cómo quiero deambular,

por torrenteras de noche

los aparejos de mi alma.

                                        27 - VI - 1994

BRINDIS

   Toma la copa de mi corazón

y bebe.

   De su cuenco de sombra

paladea

las centellas airosas que me cruzan,

desde el rojo voltaje de sus nervios,

el sabor de mi centro.

   Toma mi corazón,

y sorbe

su resentimiento en las rocas,

la espumosa alegría de la mañana,

el dulzor sentencioso de las despedidas,

al atardecer.

   Entre tus labios

toma el borde de mi corazón

y saborea

el astringente bouquet de mi secreto.

   Si tan siquiera hubiese algo que beber

yo te diría:

toma la copa de mi corazón,

y bebe.

                                         3 - XII - 1993

PEREGRINAJE

     La humanidad en una hilera.

El cordón de latidos no se suelta.

Un ambiente festivo sobrepasa la fe.

¿Qué secretos propósitos ha cumplido la Virgen?

¿Y qué noches espolvoreadas de alegría?

¿Y qué días ayudó a concluir?

Todos portan algún medallón

de sentimiento para colgarle al cuello.

¿Y si mi amor se pusiera también a caminar

con un bolsón de besos como ofrenda?

                                                                              11 - XII - 1993

AGUA

   Nubes, helechos rumorosos, piedras,

mi cuerpo anticipándose a los goces

en la colcha mullida de la hiedra;

la siesta me sazona con sus roces

   y un tumulto de pájaros rehúye

el vasto territorio del desvelo;

extrañamente de mis dedos fluye

un manantial que sorbe el desconsuelo.

   Mis piernas, los anhelos, mis caderas

en torrentes se fueron escurriendo;

era absurdo que tú los detuvieras

apenas desatados y muriendo.

   Yo bien sé que me pierdo en lechos de agua

sin vislumbrar la lumbre de tu fragua.

                                                           12 - XII - 1993

COMETA

   Un breve cometa

con su tenue velo

mientras te extrañaba

transcurrió en el cielo.

   Yo quise tomarlo

con fe entre los dedos

sabiendo que en cuanto

se hallara en el hueco

tibio de mi mano

vería el estruendo

de tu cercanía

en mi propio centro

como la sinfónica

luz del universo.

   ¿De qué altar lejano

cayó hasta mi beso

con su tinte de agua

salpicando fuego?

   Se esfumó al instante

su perfil sereno

tragado por sorbos

de noche. Me elevo

persigo su trazo

su huella no encuentro.

Se llevó en su sino

de sepulturero

mi voz anhelante

urgiendo un deseo.

                             8 - XII - 1993

QUÉ TE SUCEDE

   Qué te sucede corazón:

no te oigo

dar portazos contra sus mejillas;

qué te acontece,

en alcanfor parece

que conservas sanísimo el latido;

qué aséptica desazón saquea

tus cotos candadeados.

Por qué finges que cantas cuando lloras

y te empeñas

en maquillar las cicatrices.

Qué te pasa, embustero:

aún no despunta

el buen llanto auroral que te acongoja.

                                                  13 - XII - 1993

LA SILLA

   Cuando salí al jardín entré en un sueño;

imán sin voz, vacío luminoso;

desde tu cuerpo ausente y de mi gozo

la silla me habla cuanto más me empeño

   en acallar tu imagen en mis ojos.

Me cercan sus espaldas rigurosas.

ofrendándome el sitio donde posas

tus manos, tus caricias en manojos.

   En las declinaciones del cordaje

busqué ansiosa el perfil de tu figura

y trenzando mi sed a tu cintura

soñé ser un navío en abordaje.

   Mi sonrisa detrás de un jazminero

vio sollozando un ángel agorero.

                                              14 - XII - 1993

DESILUSIÓN

   Llevo la desilusión

como un vestido gastado.

¿Por qué te asombras?

   Me sustrajiste de a poco

la floración de las palmas,

el collar de la pasión,

los zarcillos de esperanza,

los festones que tu risa

fue orillando en mi palabra.

   Sandalias del desencuentro:

las abandoné en la playa

donde salé mi perfil

y me retiré la máscara.

   ¿Qué tanto tiene de extraño

una mendiga descalza?

                                    3 - II - 1994

PÁJARO EN VUELO

   En los sinlímites del cielo,

y el diapasón de las cigarras,

transgresora de innumerables

soles, va errante la mirada.

   Un súbito temblor de plumas

engarza la pupila en calma,

y los mojones de la altura

convergen cercando su estampa.

   Gotas de trino inalcanzables

se despeñan de esa garganta;

es vértice su corazón

de mis tangentes libertadas.

   En ese puño palpitante

ceden los portones del alba,

volcando sobre el universo

las confesiones de mi ánima.

                                         25 - XII - 1993

MARINA

   Caminar

por las arenas de tu pensamiento,

viajar de polizón en las bodegas de la espera,

y ceder

-a esa espera de ti,

de tu deseo-

sobreviviente de un cataclismo de espumas.

   El horizonte se aposenta en mí

recostándose

del otro lado de mi frente.

El mar se atiene a los ritos del tiempo

reiterando un llamado secreto.

   No me digas que he soñado otra vez,

que ya es de día.

                                           27 - XII - 1993

SERPIENTE DORMIDA

   Llevo una serpiente dormida

en los canales de la espalda;

lentísimos, tus labios suben

mis meridianos con su lámpara.

   Porque me imantan todo el cuerpo,

porque me alumbran la mirada,

inauguro en mi corazón

una secretísima entrada.

   Que recorran de mi bitácora,

las pesadumbres clausuradas:

fuego de itinerantes labios

asediándome con su magia.

   Que destierren de mis volcanes

las cenizas de la nostalgia,

y convoquen a la serpiente

y zozobren sobre mis brasas.

                                  15 - XII - 1993

SONIDO

   Un susurro salobre

asciende desde las playas desiertas de mi corazón,

mi corazón es un susurro sin orillas;

los sonidos del universo

semejan las sílabas de tu nombre;

los labios del océano secretean,

y escucho sus mensajes de espuma.

   Siento

la suntuosa sobriedad de tu semblante

como una sombra luciente sobre el sol;

esa instancia se instaura en mi clepsidra,

centinela de mi desasosiego,

nodriza de los acentos que convocan al amor,

sembradora y simiente

de mi estación de espera.

   Un susurro salobre

zozobra en el silencio que resuena en mi corazón,

hechicero de ausencias,

sereno de insumisos deseos,

me anuncias

que el tiempo de la vacilación ha terminado.

                                                                  4 - I - 1994

   Tú

diminuto

desde tu estatura solar

peregrinas debajo de mi piel;

subes, desciendes

navegas por mis venas;

vas hundiendo tu huella

en un itinerario sin fronteras.

   Te sientas en mis bosques pulmonares,

intercambias silencios con mis nervios

aspirando mi sed a sorbos bien pequeños.

Mi pasión oxigena el deletreo

de la palabra incierta.

Todo es luz allá adentro;

mi corazón ardiendo.

   El viento de tu espalda me golpea.

Ya no estás frente a mí

ya te estás yendo.

Una lluvia se larga a murmurar

por parajes desiertos

y en mi almohada se queda

tiritando el deseo.

                           5 - II - 1994

PUERTAS

   Encima de mí

grises

tapias de silencio

rectángulos de ceniza

lápidas verticales congregadas en círculo

en el medio

una silla donde tiembla mi cuerpo.

   Sin picaportes

sin agujas de luz

enhebrando sus ojos de acero

perímetro sin aroma

portales neutros.

   Golpeo

nadie responde

ni siquiera tu silencio.

   Un frío ingresa

encarnándose en el aire indefenso

pasa su lengua

por la entretela de mis nervios.

   Los matices se escurren de las cosas

el espacio entretanto va perdiendo la voz

ni siquiera los dioses dialogan con mis rezos

mi propio ser me desconoce

el desamparo se adueña de mi centro.

   Ciudadela en desánimo

me dilato hacia una bóveda sombría

los dinteles me asedian encorvándose

sobre mi sombra

soy nuevamente un temblor en la silla.

   La soledad es un presente sin regreso

varada en el llamado que cancelan las puertas

me acerco

y la contemplo.

                                                    13 -II - 1994

HILOS

   Se crían bajo las uñas

parten desde mis yemas

irisados de polvo cósmico

hasta el telar de las estrellas;

devanados en el vértice de las constelaciones

van ovillando la luz

hasta volverla brasa

en la trémula palma de mi mano.

                                                   13 - VII - 1994

CIFRA

   Cómo el dolor me abre el deseo.

   Tenderme a la vera de tu cuerpo

sospechando las ansias,

los temblores,

ornar con flores robadas

el puente de nuestro aliento

intercambiando besos,

trozos de tiempo.

   El sol se nos metió en los dedos

haciendo borbotar

el caldo del encuentro.

   Al instante le crece permanencia.

   Tu latido dialoga con mi pena

que sin nosotros notarlo

se ha disuelto.

   Todo sucumbe al punto, sin embargo,

y vuelvo a ser

una cifra cualquiera en un cuaderno.

                                                   21 - II - 1994

FESTÍN

   Confinada en mi cama, dividida

por las astillas del insomnio

huelo un plato humeando el caldo triste

sobre un mantel de niebla

saboreo el instante

en que algo se quiebra y permanece

la certeza de ser una hoja en blanco

donde la vida reinventa su biografía

una mano se sale del larguero

vacilando ante el pequeño abismo

con miedo

de que la oscuridad muerda

me refugio en el abrazo de las sábanas

a la noche le crecen tentáculos gigantes

un mastín lame la agonía

de mis cáscaras sueltas:

en mi rostro amanece.

                                          26 - X - 1994

NEGACIÓN

   El ruedo de los pantalones

te ciñe y te sofoca,

dos botones te sellan los ojos

y una aguja hacendosa

(que ni siquiera usas)

te ha cosido la boca en punto cruz.

   ¿Con qué fibra cobarde

habrán hilado el lienzo de tus venas?

¿Quién te crees

para cegar la incandescencia

de los momentos

que ni el tiempo se atreve a repetir?

   Los labios del impulso sobrellevan

zurcidos invisibles

y una cierta nostalgia de hebra suelta;

los senos temblorosos, en un telar, sujetos

-no puedo más-.

   ¿Porqué te niegas,

solícita apagadora de locos incendios?

                                                     5 - IV - 1994

CAMINATA

   Palpita en una vitrina

una colección de piedras

que mi mano peregrina

mientras mi pena camina

y el sol su fulgor arredra

   hurta sigilosamente

a un cementerio de espuma.

Llevo prendida en la frente

la imagen convaleciente

de un albatros que se esfuma.

   En la longitud de arena

voy hilvanando una huella,

de mis pensamientos vena,

y en los hoyos que el mar llena

tiembla una valva doncella.

   Ese rumor que aprisiona

y se deshace en veleros

rapta mi sed, la sazona,

donde el horizonte entona

el secreto canto de Eros.

   Las trenzas del desencuentro

quiero soltarme en las olas

y persiguiendo mi centro

hurgar hasta muy adentro

esta pasión que me asola.

                                    15 - IV - 1994

ESPEJO

   Cuando me encuentro conmigo

en la quietud de mi cuarto,

ceñida por el satén,

libres de rubor los labios,

tembladeral de abandono

sin sombra, afeites ni engaño,

entre que peino mis dudas

abre el espejo sus párpados.

Mirada lunar de plata

que se queda contemplando

la inquisición de mis ojos,

mi temblor al descampado,

la punta de los enigmas

protegidos por candados

que no pudo abrir la ráfaga

pertinaz del desengaño.

Qué quieres saber, contesta,

luz de cristal esmaltado,

yo no me acerco hasta ti

para hurgar en mi retrato

las señas de una pasión

de la cual ya perdí el rastro.

Mírame sin preguntar

desde tu distancia de astro

que no podré responderte

aunque me enjugues el llanto.

                                    19 - IV - 1994

DESALOJO

   Estabas dentro de mí todos los días;

cuando se fugaba el sueño tú acudías

a esculpir sentimientos con tus dedos

desde esta cerrazón hasta mis senos.

   Estabas alojado en mí, yo lo sabía,

por el sabor de tu voz, por mi alegría;

quise sentir tu mástil candelero,

obstinarme en su luz, en mi desvelo.

   Ahora, desasido de mis huesos

con un gusto de adiós entre los besos

te distancias, te desanclas, te aneblinas

como si mi corazón fuera una esquina.

   Acurrucado te irás en una lágrima,

dulcemente anegado en desconsuelo,

a perderte de olvido en mi pañuelo.

                                                21 - IV - 1994

TREGUA

   Este cuerpo que alberga

las astillas de un dios,

esta sangre que porta las alforjas

donde oculto la llama,

esta piel que se obstina

y me defiende

del puño de la tierra,

serán acaso hoy

pasto de olvido

donde un ángel

horade alguna tregua.

                                  12 - VII - 94

EDAD

   Tanto fuego me consume,

tanta es la palpitación de tu presencia,

que no había pensado

que mi carne

pudiera parecer convaleciente.

   Llevo fogatas voraces en las sienes,

soles desorbitados en las manos,

una lluvia de brasas obcecadas,

un incendio que no conoce ocasos,

una hoguera que alimenta itinerarios

con gajos de mi desvelario.

   Dime entonces,

¿cómo puedo darme cuenta

si mi rostro adolece

de multiplicados calendarios?

                                         21 - IV - 1994

CÓPULA

   El círculo de la luna, clara rodaja de fuego,

brota desde el horizonte buscando un puerto.

   En sus colchones de harina se entrelazan nuestros

        cuerpos

tensos como arcos que gimen, de amor sedientos.

   Del ropaje de los árboles, lenta, se va desprendiendo,

y nos cubren las cobijas del universo.

   Una surgente de espuma -contienda que me arrebata-

en sus pálidas mejillas se te derrama.

   El zumo de tu deseo le coloca un halo de ámbar

que nimba la inmensidad como una lámpara.

   Cuando el tumulto y la sangre ceden volviendo a la

        calma

duerme nuestro pulso exhausto sobre su nácar.

                                                                      7 - IV - 1994

CHAMPAGNE

   Sin gravedad,

desbrujulada,

el cabello amotinándose hacia lugares inciertos,

bella la imagen,

la lengua suntuosa demorándose

¿en qué dónde inexistente,

en qué mejilla,

en qué alcobacorazón,

en qué carne de sueño?

   Y sabiendo

que más allá de las jarcias que me oprimen

se desmoronan los andamios del comportamiento.

No más cuadrículas,

ni péndulos

o cerrojos superpuestos,

sólo un tren que, en la tarde, se va yendo

hacia un tal vez,

quizá hacia otro tiempo.

   Tengo noticias de ti,

molido sol,

topacio líquido,

seco reclamo,

por las burbujas que estallan alumbrando mis ojos

o tu helada delicia descendiendo a mi centro,

cómplice néctar que cierra

el banquete de los cuerpos.

                                                         2 - V - 1994

EL OJAL

   El ojal de mi blusa,

tímidamente,

separando sus labios

de un botón se desprende.

   Permite que tus ansias

tórridas entren

al hondón semioculto

de los senos turgentes.

   Sorbos de mi temblor

corren por entre

el aire que palpita

bajo el voile transparente.

   Alforzas que mi sueño

alforza y prende,

anhelantes de amar,

de olvidanza, carentes.

   El pudor desabrocha

un velo ardiente,

invitando a tu mano

que baje los breteles.

   Antorchas de tu boca

sobre las mieles,

erectas como torres

de carne entre tus dientes.

                                      6 - V - 1994

LOS OJOS

   Quiero ingresar al campo de tus ojos;

de sus portones desflorar el cerrojo.

   Dichosa, límpida, sin velos ni alboroto,

sorber la luz del iris anheloso.

   Encontrarme por tu visión, de pronto,

peregrinando sin temores ni escollos.

   Mi corazón, como un cántaro roto,

regando el surco de tu sentir, supongo.

   Y si tus párpados se cierran como un soplo,

de tu mirada desmigajarme,

                                             al dorso.

                                                       12 - V - 1994

PAISAJE

   Una casa blanca

de rejas azules

y un piélago de islas:

se diluye un buque.

   Dentro de mi cuerpo

un temblor que me urge,

volcánico espejo

de cuanto sucumbe

   a tu voz dorándose

delante la lumbre;

el perfume, cómplice;

dudosas, las nubes.

   La tarde, soltando

su pelo de herrumbre,

y por nuestros ojos

palabras que fluyen.

   De lejos, tocamos

las primeras luces

que orillan la noche;

la calma seduce

   la distancia ilímite

y el sol en derrumbe

y el halo que ciñe

los pies de la cumbre.

                              9 - V - 1994

SABOR

   Sobre la lengua

la memoria salada de tus ojos

y los zumos del beso.

   Sobre los pliegues de la lengua

el desolado gusto de la ausencia,

la candente sazón de nuestro aliento.

   Sobre la penumbra de la lengua

no tanto la dulzura entrelazada

sino el ácido febril del mordisqueo.

   Sobre mi lengua alfarera

la posta de tus ojos insomnes,

el largo itinerario de tu cuerpo.

   Sobre la lengua

el metálico sabor de tu deseo.

                                        22 - V - 1994

LAS CAJAS

   Bajo la lámpara

tengo

un rebaño de cajas,

pequeños cubos,

cierre

y bisagras;

pastorean la luz

sobre el vidrio

y yo,

sin saber qué hacer,

lustro sus tapas.

La mudéjar

la compré

en una subasta;

era en París

y llovía;

Vallejo se aproximó

y por poco lo seguí,

encandilada,

del brazo;

me retuvo aquella caja

que hubiera querido darte

para esconder algo,

no sé,

algún deseo

en su diminuto espacio;

en el pastillero esmaltado

acomodé tu sonrisa,

la misma

que aquella tarde

se resbaló

de tus labios;

en la de Limoges,

los reproches,

en la de cristal,

mis ansias,

en la de nácar

-cuidado-

que la atoré de palabras,

las que callé en la vigilia,

las que entresueños

me hablabas;

las que no eran para mí,

en el monedero de plata,

-aguijones de tu voz-,

ésas

no quiero escucharlas;

qué raudales de silencio

retuvieron

esas cajas.

Ahora,

ya están vacías;

que no se le ocurra

a nadie

abrirlas:

no tienen nada.

                       25 - V - 1994

INSOMNIO

   Del vasto territorio del insomnio,

de su ilímite páramo de sombra,

traigo hilachas de ausencia entre los labios,

una huella que me hurta y que te nombra.

¿Qué distancias de fiebre y desvarío

por las estribaciones de la aurora

recorro suplicante, pierdo, ansío

destejiendo la trama de las horas?

Cuando estoy por tocarte es ya un vacío

la llama de tu voz. Como las hojas

de un vendaval atónito y tardío

tu fantasma mi sueño desaloja.

Me sorprende el lucero soberano

creando tu caricia con mis manos.

                                                   25 - V - 94

REQUISITOS

   Morder

la seda rosa de tu piel

hasta el carozo del deseo

y quedarme con el zumo

entre los labios.

   En las llamaradas del leño

seguir

la biografía de un poema

la trémula complicidad

de los acordes.

   Y oír

en la posada del encuentro

las exigencias del alma

como un sol descorazado

y compañero.

                             6 - VI - 1994

LAS MIRADAS

                                                             Después de haberle escuchado contar un cuento,

                                                                                      a Francisco Garzón Céspedes.

   Recuerdo aquellos días

en que

aunque lloviera

no llovía

porque las hojas de los árboles

se empapaban

y mi corazón no.

   El raudal se escurría

lavándole la cara a las veredas,

apenas lluvia

proyecto de aguacero

confidencia

desmenuzándose

como un polen de sol

allá dentro.

   Sí

aquellos días

en que nunca llovía

cuando mis ojos

y los tuyos

se buscaban entre la multitud;

desde lejos

de cerca

casi juntos o en sueños

se encontraban entre la multitud.

   Silenciosos intensos

caminaban por una cuerda de anhelo

hasta reunirse

en el medio

o al cabo

como volatineros

gloriosamente encendidos.

                                       12 - VI - 1994

VIAJE

   Laxo sobre la huella de mis pies

mi cuerpo se proyecta al infinito.

Agobia tanto cielo. Desvarío.

Una daga de hielo sin revés

   indaga en el cansancio de mi piel;

tu voz, en este corazón baldío,

desanda un viaje ignoto hacia el olvido

poblando el campanario de mi sien.

   Zarpo de ese minúsculo ropaje

que ciñe avaricioso mis amarras;

de pronto, en el confín de los celajes

   se desviste mi nombre. La bitácora

que cela los secretos del viraje

con su estrella velera me acompaña.

                                                10 - IV - 1994

NIDO DE LUZ

   Mi nuca alberga un nido

de hebras urgentes,

irguiéndose en la carne

su luz desprenden.

   Desabismada fluye,

rauda, ciñéndome

una cinta de lumbre

sobre la frente.

   En mis dedos tremulan

candiles breves:

las rodillas son faros,

la piel se enciende.

   Se confiesan mis poros

fosforescentes;

nadie sabe cómo arde

de sol mi vientre.

   En la pradera cósmica

soy soplo y fiebre,

en corredor de estrellas,

antorcha siempre.

   Y en la quietud del cuarto

donde te mueves

velador de tu insomnio

y confidente.

                           22 - VII - 94

SITIO

   La falda me sitia en los muslos

la ciudadela del deseo.

Argumentan bajo la blusa

las ventajas de la cordura.

   Qué bien te sienta el aire digno

y los botones sometidos

ni qué decir esos baluartes

imbatibles de la ternura.

   Las calles de mi biografía

van enhebrando la vía láctea

hay un resabio de temblor

contaminando nuestra albura.

   Cuando mitigues esa sed

-pozo de canto entre mis piernas-

la gota negará el desierto

y tus aldabas la clausura.

                                    18 - VI - 1994

HACIA EL PAÍS DE LA ALEGRÍA

   Surca el itinerario de la espuma

mi terco corazón desbrujulado;

un esquivo temblor sus velas suma

   al luminoso aroma congregado.

Mi acento entre que calla y que te nombra

va alertando al follaje sobre el vado.

   Timonel confidente de la sombra,

la luna pensativa me acompaña:

su rojiza preñez mi pulso asombra.

   Cambia una nube su perfil, empaña

la túnica radiante de la aurora

y tu caricia con mi sed se ensaña.

   En el eco de la musitadora

respiración del monte que nos mira

celebro tu llamada portadora

   de un cierto olor en celo que me inspira

a descorrer mis velos, jubilosa.

La garganta de un pájaro delira

   despertando el deseo que me acosa;

un jaguar señorea en su guarida,

y late entre sus dientes una rosa.

   Cumple la selva el rito de la vida,

acuchillan el agua los reflejos,

y oriunda de la brasa, estremecida,

   comparece mi voz ante su espejo.

Recibe arrebatada mi panera

la miga de tus besos. Hay un dejo

   de diosa primeriza, de altanera

urgencia de morir en tu debajo,

libertada y, al punto, prisionera.

   Abdiqué del silencio y del atajo:

una fosforescencia victoriosa

empieza a germinarme desde abajo.

   Fallece en la ribera la gloriosa

marejada fugaz entre burbujas:

yo te aguardo en su sábana arenosa.

   El rumor de la fronda desdibuja

leves palabras de confesionario

que el mástil de tu ardor vence y estruja.

   Hay un doble gemido solitario,

la llamarada que el temblor atiza,

el empuje genésico, lunario,

del instante que clama y se eterniza.

                                              24 - IX - 1994

 

 

 
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