EL PAÍS EN LAS MALAS
Por ALCIBÍADES GONZÁLEZ DELVALLE
alcibiades@abc.com.py
Solo desde la codicia desmedida se entiende que una persona, medianamente inteligente, se exponga a perder la honra y la libertad, a más de llevar a su familia al descrédito público. Esa persona, mientras se mueve en el mundo delictivo, intenta guardar la apariencia de la más sólida honorabilidad hasta que salta la liebre. Me refiero a la exdiputada Cynthia Tarragó y al diputado Ulises Quintana. La mujer está presa en los Estados Unidos. El varón estuvo 10 meses con prisión preventiva en el penal militar de Viñas Cue, recuperó provisoriamente su libertad y ahora la justicia resolvió que vuelva nuevamente al mismo lugar.
Ambos políticos colorados están unidos por los mismos delitos y las mismas aspiraciones. Ella ambiciona la comuna de Asunción; él, la de Ciudad del Este.
No hay delito más condenable que el narcotráfico. Permite –¡es horroroso!– que niños se inicien en las escuelas en un vicio que pronto los hará inservibles, que pronto los va a sepultar en la marginalidad; que los tendrá tirados a la vera del camino donde fluye la vida y cuyos encantos nunca conocerán. Y todo porque unos desalmados, para hacerse de dinero, se dedican a la distribución y venta de un veneno infalible para destruir el cerebro, y con esta destrucción, todo el resto del ser humano.
Se sabe de Pablo Escobar, quizás el mayor narcotraficante de la historia, que no consumía las drogas que vendía ni permitió que lo hicieran sus colaboradores. Sabía que tales negocios requieren un dominio de la razón, la voluntad, de una mente despejada.
En muchos países se castiga el tráfico de drogas con la muerte. En el mejor de los casos, con pena carcelaria prolongada o para siempre. Esta severidad expresa la preocupación de que lo mejor del futuro de la sociedad –niños y adolescentes– se echen a perder por culpa de los delincuentes que buscan ganar dinero rápido y en abundancia.
El FBI investigó a Cynthia Tarragó durante 18 meses. Es de suponer que siendo parlamentaria ya había despertado la sospecha de los investigadores norteamericanos. Estos acumularon, me imagino que pacientemente, tantos documentos probatorios de los delitos de la mujer, junto con su marido, que relataron detalladamente el comportamiento delictivo de la pareja. En nuestro país a estos trabajos investigativos, y la consiguiente acusación fiscal, se los llama “persecución política”.
De acuerdo con el informe del FBI, la Tarragó promocionó al Paraguay como un país vendedor de drogas baratas. O sea, el mismo artículo, a menor precio que en otros países. Y dijo tener los contactos para hacer llegar a los Estados Unidos suponemos que la cantidad de cocaína que se le pida. Es posible que la policía estadounidense logre saber quiénes y cuántos son estos contactos mencionados por la hoy detenida.
En cuanto al diputado “abdista”, Ulises Quintana, presentó su candidatura para la intendencia de Ciudad del Este. Con toda seguridad ganará las elecciones por un amplio margen.
Tiene unos antecedentes que favorecen sus pretensiones. En base a una rigurosa investigación fiscal, Quintana está imputado por tráfico de drogas en carácter de cómplice, tráfico de influencias, asociación criminal, enriquecimiento ilícito y lavado de dinero. O sea, todas las “virtudes” para imponerse en unos comicios.
Las citadas “cualidades” del diputado oficialista, y de otros como él, ejercen una extraña fascinación. Tienen una sangre dulce para la ciudadanía y las autoridades. En el acto de lanzamiento, Quintana estuvo acompañado por algunos diputados que fueron a darle su apoyo, a expresarle el famoso “estamos contigo en las buenas y en las malas”.
En las malas está el país con el apoyo entusiasta a los delincuentes.
Fuente: ABC Color (Online)
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Sección: OPINIÓN
Domingo, 01 de Diciembre de 2019
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