JOSEFINA PLÁ (+)

Foto de JOSEFINA PLÁ (+)
Nacimiento:
9 de Noviembre de 1903

Fallecimiento:
11 de Enero de 1999

LA LLAMA Y LA ARENA - Poesías de JOSEFINA PLÁ

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LA LLAMA Y LA ARENA - Poesías de JOSEFINA PLÁ

LA LLAMA Y LA ARENA

Poesías de JOSEFINA PLA


LA LLAMA Y LA ARENA



Soy...

...Soy un deseo de todo con la nada en el centro


preñez vasta de incendios que no llega a tizón


Un sueño vertical atado a un giro eterno


Estrella a la que un negro agujero absorbió



Este deseo de todo que nunca llega a nada


restallar de infinitas alas en mi interior


Un río en las entrañas y arenal en la lengua



Un sol bajo la frente y enfrente sombra sólo


Un ansia de ascensión crujiendo en cada vena


y el puño del planeta apresando mis pies

1975


Para subir

Para subir la llama devora su camino


Para llegar el río debe llenar honduras


Para llegar el viento debe saltar las torres


Para rodar la roca debe amar el suicidio



Yo criatura amasada con la tierra y el agua


llevo en el pecho el viento y en la frente la llama


Quemo bosques de sombras para abrir un camino


que no sé dónde lleva ni en qué cielo amanece



El río que en mis venas tiene su miniatura


buscando el fin también se rebalsa impotente


y en cada remanso con él detiene al cielo



Pero quedar no es su suerte o su destino


Debe seguir recuperando su camino


a costa de colmar despeñándose abismos

1968



La flor no ve

La flor no ve la luz Tan sólo la presiente


y en su sueño ella tiene la forma de los frutos


El pez no mira el agua Tan sólo la respira


Pero ella en uno solo le abre casa y camino


enseguida cerrados



El ave pez del aire qué es el aire no sabe


mas su ala en él modela escalinatas cúpulas


Y construyen caminos -ave y pez- de ellos sólo


tras su paso sellados sin memoria



Los caminos que yo hice fueron todos usados


Caminos sicofantes ya pisados por otros


preñados cada instante de ajenas aventuras



Pero aquellos caminos que hice con propias llagas


en la memoria crueles grabaron jeroglíficos


que yo tan sólo descifrar podría


. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .


...Su clave la he perdido

1968


Creación

Antes de que supiera qué era tiempo el latido


de la sangre contaba mis noches y mis días


Antes de que supiera qué era dolor el golpe


de la sangre materna su campana teñía



Antes de que supiera del aire que me encierra


el llanto abría la puerta para el primer suspiro


Fue el llanto antes que el canto Supe lo que era lágrima


mucho antes que en mis labios fuese aurora la risa



. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .



Y fue la luz partida y la sombra en pedazos


Y para ver la tierra me taparon los astros


y para ver los astros se me escondió la tierra

1982



Quiso el tiempo

Quiso el tiempo mirarse en un espejo


y se puso mis ojos


Quiso tener reloj para sus sueños


y se vistió


mi cuerpo


Quiso dar un nombre a su cosecha


y me dio voz y acento



Y fui tiempo vestido de mujer:


hipotecado tiempo


que termina


mirando al tiempo que no tiene término.



...Me dio el amor


para seguir mirándome


sin mí


en otros espejos

1951



Mi beso es muchedumbre

Mi beso es muchedumbre.


Con él te sellan siglos y estaciones,


te condecoran légamos y nubes.


Se reencuentran en él


los valles con la cumbre:


el ojo del pavón con la amapola.


Mi beso es una escala por donde un mundo sube.


En él se juntan


rugidos y laúdes.


Cigarras y serpientes,


abejas y escorpiones se confunden.


En él están Lázaro y Judas,


mártires y asesinos su médula resumen.


Arden en él los que vivir esperan;


los que esperan matar, en él se encubren.


Mi beso es horca, es látigo, es cadena.


Mi beso es muchedumbre.


El puñal del rufián, la espada del valiente,


en él juntan relámpagos y herrumbres.


Cuando digo besar, digo legiones.


Y el nombre de mi beso es muchedumbre.


1935


La más larga mirada

La más larga mirada no detendrá la nube


Ni la sed más intensa brotar hará el arroyo


Me lo dijo tu voz volviendo hacia sus fuentes


dejando en piedra el cauce del latido


Una pequeña herida puede agotar la sangre


ausencia irremediable puede


tragar todas tus lágrimas


Me lo dijo tu beso descolgándose


de tus labios cayendo en el silencio


...Como la última fruta cayendo de la rama


1938



Un camino de música

Un camino de música me llevó hasta tu alma.


Hasta la orilla tuya de mi muerte que es tu alma.


¡Oh camino sin surco como vuelo del ala!


¡Oh camino sin rastro como de estrella en agua!


Un camino de música. Un camino que canta.


Como el mar. La más mía e imposible jornada.


Como el hilo de luz de mis ojos a Alfa.


Un camino de música me llevó hasta la playa


secreta de tu alma que es mi alma, es el alma


tuya que yo conozco; en que yo te miraba.


¡Orilla en que los astros se cuajan en el agua


hechizada del beso, para surgir de entraña


hechos mirada de hijo!


.................... Yo llegué hasta tu alma,


hasta la orilla misma de mi muerte.


.............................. Y no estabas.

1938



Poema de la primera lluvia

...Una lluvia delgada se iba al brazo del viento


a ras de las colinas arrecidas.


El pálido viaducto se inauguraba puente


sobre un hilo de agua turbia y fría.



Y el camino que hiciste ya quieto, se alargaba


atando a tu pisada mi irrestañable herida.



(Ya hermano de la lluvia buceando despacio


en pos de la raicilla;


hermano de la niebla otoñal que el paisaje,


gárrula, opaliniza;


hermano de la sombra reptante en cada hueco,


allá, sobre el repecho, mi soledad dormías...)



El sendero a mi herida atado como


húmeda venda, cruel, se retorcía.


Más que camino, arroyo de imposible mañana


que hasta mi corazón, largo, fluía.



Negro, un ciprés cabeceaba.


La lluvia asperjeábale la frente pensativa.


De los cuatro costados de la tarde mojada


la noche ya colgaba sus lívidas cortinas.



¡...Gotas que mojarían tus párpados cerrados!


Sobre mi corazón, lentas, caían.


. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . .


La llovizna delgada se iba en brazos del viento


a ras de las colinas arrecidas.

1937



La ausente presencia

La tierra es una joven pantera aletargada.


Es el cielo terrible como una boca amada.



Y no puedo olvidarte,


y no puedes besarme.


La luna se desnuda detrás de la arboleda.


Y tus labios me sueñan un calofrío de seda.



Y no puedo esperarte,


y no puedes llamarme.



Cómplice flor constela la densa enredadera.


Tus manos, flores que perfuman mis caderas.



Y no puedo gritarte


ni puedes desnudarme.



La noche densa como tu carne deseada.


Boca tibia con dientes de luna fatigada.



¡Y no puedes besarme,


y no puedo olvidarte!

1938


La roca amiga

...Desde el otro costado de mi sueño,


llamabas. Yo sentí mis pies como una


flor queriendo crecer entre tus grietas.


Con tus ojos, cemento de la noche,


ciega de trueno y sal, me releías.


Con tus garras inertes y desnudas


mi ignota música tañías.


Con tus labios de frío, musgo y luna,


la piedad de mi sombra relamías...



Por las tardes, morada de silencio,


trágicamente larga


de soledad, igual que un brazo


tu sombra se estiraba para tomar, inerte,


un espejo de sal, un pliegue yerto


del paño nazareno de las aguas.



Inútilmente me llamaste; inútilmente,


desde la costa opuesta de mi infancia.


Nos separaba, caudaloso,


un río de temor hecho distancia.



Pero yo llevo tu nostalgia


como un perfume a musgo,


como un gusto de sombra en la garganta.


Tu recuerdo, lunada y ciega amiga,


en mi crepúsculo se alarga


para prender, inútilmente,


en mi pecho el espejo perdido de mi infancia.

1949


Contradicción

Negro, sordo cantil,


me vi ser playa,


hamaca y cabezal de la mar viva.


Y a cada instante sobre la almohada


de esta playa a morir vinieron naves


de equivocado rumbo, errada carga,


y de cambiados nombres.



Ciega playa,


ciega de luna y de desvelo,


crujió mi corazón bajo su sombra,


huérfana sin cesar de su llegada,


ausente eterna,


inalcanzada patria de su mágica,


de su soñada estiba.



...Yo era playa


Junada en que cantar pudiera el sueño.


Y me veo alta,


prendiendo las banderas más rápidas del viento,


cantil de piedra amarga.


Playa amor de la mar, me miro sola,


alto cantil, torre cerrada


para el más esperado de todos los mensajes.


Sus barcos más amados la hallan falsa.


Sus más ansiadas velas


sin rozarle las sienes le naufragan.


1949



Estoy siempre volviendo

Estoy siempre volviendo.


Volviendo siempre y cada vez más lejos.


De regreso imposible al lar ignoto


En donde esperan


un corazón que es mío, y que no duele;


una herencia sin nombre que es mi nombre.


Estoy volviendo siempre.


Volviendo a aquella que quedó muy lejos;


no sé cuándo, ni dónde:


al volver de un camino, una mañana


al despertar, no sé...


Volviendo a aquella


que prestó su ansiedad a estos poemas,


que sus palabras son, mas no su acento.


La que prestó el costado a estas heridas


que son su sangre, y sin embargo,


no son su dolor último,


su secreto dolor, el verdadero.


Que prestó su pupila a este paisaje,



que no es, no obstante, su jornada.


Siempre estoy de regreso, y siempre lejos,


¡oh canto, oh sangre, oh tierra de mi viaje!


El barco que creí barco, era una isla.


La vela que creí vela, se hizo pájaro.

1951


Quiero tus ojos

...Quiero tus ojos, atalayas ciegas


denunciando recónditos navíos;


puentes por donde hasta mis pulsos llegas


a depurar inéditos rocíos.



Quiero tu mano, tu asombrada rosa


que de su tallo en sueños fugitiva


hace su anillo de la nebulosa


y del ala remota su cautiva.



Quiero tu boca, cercenada aurora


en donde el hierro del dolor se oxida


y el culmen del clavel fija su hora.



Quiero tu voz, campana de mis venas,


alta en la torre de mi atardecida,


durmiendo espinas, floreciendo arenas.

1953



Siénteme

Soy tierra abierta en cauce y en ribera


para abrazar tu desatado río.


Secreto de tu forma en tu carrera.


Siénteme florecida en tu albedrío.



Soy vaso en que tu sal y tu pavesa


transmutadas en miel te da mi herida.


Soy la aurora que a tu isla vuelve ilesa.


Siénteme en tu esperanza renacida.



Soy tu dolor de ayer, que suavemente


cambia su faz para crecer futuro.


Siénteme flor y fruta que te nombra.



Soy tu arena dormida hecha simiente.


Siénteme, corazón, remanso oscuro,


sobre la mansedumbre de tu sombra.

1953



Cuesta dejar la casa

«...Le dirás que he salido...»


Alfonsina Storni


...Cuesta dejar la casa.


La casa a que acercaron


sus labios los rosales y se inclinó una estrella.


La casa que tenía la dimensión del alba,


y, casi, casi, el mismo tamaño del anhelo.



La casa por la fiesta total transfigurada


hasta irradiar en ascua, reverberar en nardo.


La casa en que los sueños hallaron su sentido


y exacto espejo el sueño de la integral caricia,



Cuesta dejar la casa donde el dolor cantaba


y donde hasta las lágrimas eran sorbo propicio.


(Hasta el rincón postrero hubo una suave lámpara,


y perfumó la ofrenda de una caliente rosa...)



Cuesta dejar la casa para ir por los caminos


desnudamente grises


donde la piedra crece su ciega profecía


y el agua nunca canta. Y sin embargo,



Y sin embargo, oh fibra oh sangre, oh carne,


tú lo sabes: el tiempo está ya cerca


en que al llamar a la rajada aldaba,


una voz, desde el otro costado de la vida


responderá por ti:


¿No lo ves?... Ha salido.

1953


Perspectiva

...Ya te has visto al doblar de tu jornada,


inútil paz sobre tendal de sueños.


Alto planea el halcón del desencanto


sobre el trigal segado de la tarde.



Ya te has mirado, rosa sin mañana,


crucificada de albas imposibles.


Desangradas saetas del recuerdo


te florecen la sien. Alba nonata,



tu muerte muere de soñar consigo.


(Ramo de luz desflorecido en agua)...


Todo tu corazón, sellado cáliz.



Y, para un sorbo estéril, fermentado.


Mientras, a rastras de tu voz cansada


la niña sin crecer en ti solloza.

1954


.
Fuente: POESÍAS COMPLETAS


Autora: JOSEFINA PLA


Edición digital: Alicante:


Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2001


N. sobre edición original:


Edición digital a partir de la edición de


Miguel Ángel Fernández, en Poesías Completas,


Asunción (Paraguay), El Lector, [1996].

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