HUGO RODRÍGUEZ ALCALÁ (+)

Foto de HUGO RODRÍGUEZ ALCALÁ (+)
Nacimiento:
25 de Noviembre de 1917

Fallecimiento:
16 de Noviembre de 2007

ROMANCES DE LA CONQUISTA - Autor: HUGO RODRÍGUEZ ALCALÁ

ROMANCES DE LA CONQUISTA - Autor: HUGO RODRÍGUEZ ALCALÁ

ROMANCES DE LA CONQUISTA


Autor: HUGO RODRÍGUEZ ALCALÁ


Publicación: Alicante, Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2001

Notas de reproducción original: Edición digital basada en la de Asunción (Paraguay); Ingrapar: Industria Gráfica Paraguaya, 2000.



Índice

  • Prólogo
  • Alejo García, el descubridor (1524)
  • La expedición marcha hacia el Norte, hacia los xarayes (Febrero, 1558)
  • La segunda fundación de Buenos Aires, y la única mujer (1590)
  • De cómo se hacía la paz entre hispanos e indígenas
  • El grito del Obispo y la deposición de Felipe de Cáceres (1572)
  • Sobre el Paraíso de Mahoma
  • El escudo de Asunción Conferido por Carlos V
  • El Padre Ruy de Montoya y el cuadro de Siete Apóstoles
  • Isabel de Guevara escribe su famosa carta: Junio, 1556
  • Mahoma y sólo siete...
  • Gobernador del Paraguay Luis de Céspedes Xeria, amigo de bandeirantes
  • Doña Victoria de Saa llega a Asunción: 1630
  • Regreso de la escolta de Victoria de Saa al Brasil y maloca de Raposo Tavares
  • Ruy Díaz Melgarejo fundador de Villa Rica
  • Fundación de la Asunción, sus fundadores y dos caciques (1537)
  • Don Juan de Salazar y su amante india (I)
  • Romance de Juan de Salazar y su salvadora (II)
  • Mito Guaraní (Faces de la luna)
  • Sobre Asunción, la fundadora de ciudades
  • Doña Mencia y las cincuenta mujeres blancas
  • El Adelantado y la hija de la princesa
  • Epílogo
  • Liropeia y Ñanduballo
  • El nombre de Villa Rica


Prólogo

En su Tesoro de la Lengua Castellana o Española publicado en 1611, el licenciado Sebastián de Cobarruvias Orozco, afirma: «Romance: Este nombre es genérico de la lengua toscana, a la francesa y a la española latina y la cual los romanos, como vencedores, introdujeron en estas provincias. Y al principio la gente noble habló la lengua latina y la escribió, y todos los autos judiciales se hacían en latín, lo cual se conserva hasta hoy día en algunos tribunales de la Corona de Aragón. Después el vulgo lo corrompió todo, y quedamos con el lenguaje que hoy se usa, y así los más de los vocablos nuestros son latinos, aunque corrompidos. Con estos se mezclaron los antiguos que había en España, antes que los romanos la señoreasen y después se le juntaron los nombres septentrionales de los godos y, después de la destrucción de España lo turbaron todo los árabes».

En nuestros días, la Academia sobre los romances, dice: «Novela o libro de caballería, en prosa o en verso. Combinación métrica de origen español, que consiste en repetir al fin de todos los versos pares una misma asonancia, y en no dar a las impares, rima ninguna especie»...

Menéndez Pidal en un trabajo publicado en 1939: «Los romances de América», menciona que Félix de Azara en sus obras comenta no haber escuchado ningún romance o «compuesto» como se le conoce en tierras paraguayas. Sólo en la segunda mitad del siglo XIX los estudiosos de la literatura hispanoamericana, iniciaron publicaciones a medida que fueron conociéndose. Sin embargo el musicólogo, Guillermo Sequera Netto, tiene grabado varios cantos o «compuestos», nos comentó uno sobre la batalla de Guayaibi «entre» comuneros y «contrabandos» donde dieron muerte al gobernador Manuel Ruilova Calderón, el 14 de octubre de 1733. Desgraciadamente permanece inédito.

Hoy celebramos que el poeta e historiador de la literatura hispanoamericana y española Hugo Rodríguez-Alcalá presente un libro con romances históricos referentes a personajes nuestros. La poesía paraguaya se enriquece con este valioso aporte ya que son contados los poetas que lo hacen. Una excepción es nuestro amigo Oscar Ferreiro, buen poeta y sociólogo.

De los romances de nuestro autor citaremos dos. Acertadamente recuerda al olvidado Alejo García. García es nuestro argonauta epónimo, que corrió en esta tierra americana en busca del «Vellocino de oro», sin necesidad de la nave Argos, solamente caminando y atravesando desde el puerto de Patos frente a la isla de Santa Catalina en el Atlántico meridional. Un historiador brasileño afirmó que partió en el verano de 1524 para realizar una extraordinaria jornada que resultó de 1000 leguas, o unos 4500 kilómetros.

Familiarizado con las historias de la Sierra de la Plata y su «Rey Blanco» contadas por los indios guaraníes partió con tres europeos y dos mil indios caminando por el «Peabirú», atraviesan las sierras de la costa por los Campos de Araucarias, cruzaron el gran río Paraná sobre los Saltos del Guairá, hoy desaparecidos por la represa de Itaipú, llegando a la serranía del Mbaracayú del Paraguay, navegaron por el río Jejuí hasta el río Paraguay al norte y cruzan el terrible Chaco. Consiguiendo llegar a cordillera de los Charcas, atacando los fuertes fronterizos del Imperio de los Incas. Llegando 25 años antes que Domingo de Irala, el gran perdedor pues ya estaba ocupado por otros españoles llegados con el marqués don Francisco Pizarro. Vueltos de Paraguay cargando muestras de ropa, plata y oro, sobre el río Paraguay y la boca del río Jejuí, Alejo García fue muerto por los traicioneros payaguás. Se salvó un mestizo mancebo. Nuestro Ruy Diaz de Guzmán nos cuenta: «por ser de poca edad no le quisieron matar, al cual yo conocí y comuniqué llamado como su padre Alejo García». Habrá quedado en el pueblo de Tabaré.

«El adelantado y la hija de la Princesa»

El poeta logró la radiografía del cuarto Adelantado de nuestras tierras. Quien acertadamente designó sucesora a su hija doña Juana que a través de su valiente y competente marido el licenciado y oidor Juan de Vera y Aragón, pudieron cumplir la mayoría y más importante obligación contraída en las capitulaciones firmadas con el rey Felipe II. Esta es verdad histórica, a pesar que antiguos y modernos historiadores afirman lo contrario.

El poemario de Hugo Rodríguez-Alcalá, llena un hueco, con sus romances de prominentes figuras de nuestra historia, siguiendo los pasos de ilustres poetas consagrados mundialmente, como Lope de Vega Carpio y Federico García Lorca que tienen romances de primera calidad.

Asunción, 29 de marzo de 2000.

Roberto Quevedo.

Presidente de la Academia de la Historia.



Alejo García, el descubridor (1524)


Alejo García sueña

con tesoros del Rey Blanco,

él, que en ínsula minúscula

del Brasil es pobre náufrago.


Él, que lo ha perdido todo, 5

menos su heroico entusiasmo,

sueña con un reino mítico

de refulgentes palacios,


en que doquiera chispean

oro y plata, cual ornato 10

y más que ornato, materia

de muros y artesonados.


El brillo de esos metales

deslumbra al náufrago incauto,

para quien no hay imposibles, 15

utopista empecinado.


El Rey Blanco impera allende

selvas, esteros, pantanos,

ríos, montañas, desiertos,

grandes torrentes y saltos. 20


Alejo mira muy lejos;

él está determinado

a conquistar las riquezas

del fabuloso Rey Blanco.


Leguas y leguas y leguas 25

de un inmenso mundo bárbaro

habitado por indígenas

peores que tigres cebados.


Aunque algunas tribus sean

de natural más humano, 30

la antropofagia es un rito

sin aprensión practicado:


¡qué valor da a los guerreros

la carne de los contrarios!

Indios tupí-guaraníes 35

le hablaban de la existencia


muy tierra adentro, a Occidente

de prodigiosas riquezas.

García, a otros tres náufragos

-uno es Alejo Ledesma- 40


urge ir al Continente

hasta llegar a la Sierra

de la plata, del Rey Blanco

y con ardiente elocuencia


persuade a los guaraníes 45

que se unan a la empresa.

Alejo García avanza

cruzando selvas inmensas.


Llega al Paraguay futuro,

descubridor de esta tierra. 50

Sigue, sigue hacia Occidente.

Con indios de varias lenguas


combate en luchas a muerte

hasta ver la Cordillera

de los Andes, el Imperio 55

de los Incas. Es la Sierra


de la Plata, así llamada

por el mito, la leyenda.

Matan, roban y conquistan

valiosísimas preseas: 60


coronas de plata y oro,

vasos, vajillas y telas

de un arte muy refinado

de las comarcas aquellas.


El Inca, Rey poderoso 65

moviliza grandes fuerzas.

Y García retrocede

sin sufrir mayores pérdidas:


su decisión es volver

al mando de tropas frescas 70

y conquistar ese reino

que ahora no se le entrega.



La expedición marcha hacia el Norte, hacia los xarayes (Febrero, 1558)


Partieron de la Asunción

con destino a los xarayes

en veintitrés bergantines,

canoas innumerables,

unos mil quinientos indios 5

y casi dos centenares

de hispanos conquistadores

guiados por Nufluo de

Chaves.


Fuertes caballos de guerra 10

iban por tierra incansables.

Una ciudad fundarían

y de ello hacían alarde


porque llevaban consigo,

armas, plantas, animales, 15

semillas e indios amigos.

Mas Chaves no cuenta a nadie

que adonde él quiere llegar

es a un reino insuperable,

un país de maravillas 20

de fabuloso paisaje,


el de laguna afamada,

montes de fúlgido oro

y de rutilante plata.

Por un bosque de laureles 25


hermosas mujeres vagan:

son de dulzura hechicera

cuando suavemente cantan.

Si se las mira en el bosque


se las creería unas hadas 30

cuyos senos voluptuosos

insinuantes recatan.

Borbotea en el paisaje


una fuente de gran fama

que da inmortal juventud 35

a quien bebe de sus aguas.


Mujeres bellas acuden

cuando este milagro pasa,

y lo besan en la boca

y acarician extasiadas. 40


Nunca los conquistadores

pisaron la tierra mágica,

la del oro inacabable

y abundantísima plata.


Tocante a inmortalidad 45

ganáronla sin fontana

y se hicieron inmortables

por sus ilustres hazañas.



La segunda fundación de Buenos Aires, y la única mujer (1590)


Don Juan de Garay en junio

de Mil Quinientos Ochenta,

fundó por segunda vez,

la ciudad que iba a ser Reina,


Reina del Plata en un siglo 5

aún futuro, que hoy celebra

en famosísimo tango

su soberana grandeza.


Partió Garay de Asunción

con mancebos de la tierra, 10

y solo diez europeos.

Mancebos lleva cincuenta.


Entre ellos una mujer

tal vez de no gran belleza,

¿pero que siendo una sola 15

quién iba a encontrarla fea?


La flotilla fundadora

de condición bien velera

tiene naves paraguayas

que airosamente navegan. 20


Los mancebos generosos

se alistan para la empresa,

y a su costa ponen armas

y avíos, que a sus expensas,


eran gastos dadivosos 25

de su juvenil pobreza.

Van en largas caravanas,

vacas, yeguas y otras bestias


que inician en la Argentina

gran industria ganadera. 30

Ana Díaz se llamaba

la única mujer pionera


que viajaba en la flotilla.

Hoy mucho se la recuerda.

Y cinco siglos no olvidan 35

donde tuvo su vivienda:


fue entre Florida y Corrientes

o por lo menos bien cerca

de esa esquina bien famosa.

Y en Asunción, de donde era 40


Ana Díaz, una calle

su nombre célebre lleva.

Casose más de una vez

esta doña Ana asunceña,


con varones asuncenos 45

según crónicas nos cuentan.

Le inventó rostro y figura

un pintor en una tela


que evoca la fundación

de la gran urbe porteña. 50

En el cuadro mencionado

Ana lleva la cabeza

de cabellos invisibles,

cual si fuera cartujana

que nada monjil tuviera. 55

Nunca pudo este pintor2


siglos hacía que Ana

dormía bajo la tierra.


Ana Díaz se llamaba

y hoy mismo se la recuerda: 60

el honor de ser la única

cinco siglos lo celebran.



De cómo se hacía la paz entre hispanos e indígenas


Se ha dicho que la conquista

no fue en campos de batalla,

sino en lechos del amor

o balanceos de hamaca.


Y los tratados de paz 5

con las tribus comarcanas,

fueron en lechos nupciales

con voluptuosas muchachas.


El cacique Abacoté

hizo paces con Irala: 10

este se echó carnalmente

con la hija de aquel, en cama.


Y los besos refrendaron

la paz que así fue acordada:

¡Indios tocando tambores 15

y gran tumulto de danzas

de hispanos y naturales

celebraban la alianza,

que en pacto carnal, acepto,

el amor solemnizaba. 20


En su mismo testamento

dejó escrito el gran Irala

que Dios le dio nueve hijos

de siete madres indianas.


Victoria Ocampo, orgullosa, 25

3 ser descendiente del padre

de la india doña Águeda.


La cual, mestiza, era hija4

En Asunción se asegura

que Úrsula, de Águeda 30

hermana,


de la familia Carísimo,

es remota antepasada.



El grito del Obispo y la deposición de Felipe de Cáceres (1572)



Era Fray Pedro Fernández

de la Torre, aquel obispo.

Y era Felipe de Cáceres

el Gobernador; y el siglo


era el siglo Diez y Seis; 5

y el escenario del grito,

aunque parezca mentira

en la historia de un obispo


fue la misma Catedral,

mientras el culto divino 10

solemnemente aludía

a misterios con sus ritos.


El mandamás oye misa,

en devociones estricto,

cuando súbito resuena 15

el poderoso alarido,

porque este ha sido el volumen

del alboroto político

Don Felipe se levanta

ante el altar, amarillo 20


de indignación y sorpresa,

rodeado de enemigos.

Pataleando furioso,

de los cabellos cogido,


se lo llevan en volandas 25

hasta un convento, y con

grillos

a una cadena lo amarran.

Tiene la llave el obispo


del cepo a que a esta se aferra. 30

El aposento es contiguo

al del mitrado. El complot,

éxito bien concebido.


Los mancebos de la tierra,

mozos de intrépido brío, 35

de acuerdo están con el golpe,

y en la plaza se han reunido.


Sus potentes arcabuces

disparan cárdenos tiros:

odian al gobernador 40

y fueron apercibidos.


Entonces Martín Suárez

de Toledo, gran amigo

de Fray Pedro, por las calles

con triunfadores berridos 45


va gritando «¡Libertad!

¡Libertad, amigos míos!».

Y luego Martín Suárez

asume el mando. ¿No es lícito


que un nuevo Gobernador5 50

en caso de acefalía?

Así mandó Carlos Quinto.


¡Qué prelado Fray don Pedro!

¡Qué prelado vengativo!

¡Qué perfidia y qué sevicia 55

con don Felipe el caído!


Aquel que en la Catedral

oyó el sacrílego grito,

y encadenado y vejado

en la misa fue cautivo. 60


Fray don Pedro, carcelero

de su mísero enemigo

quiso él ser, para llevarlo

a España, duro de grillos,


y acusarlo de manera 65

que no escapara al castigo.

Y a España fueron los dos:

el preso humillado y triste

y exultante, el fiero obispo.



Sobre el Paraíso de Mahoma


La ciudad de la Asunción,

con su nombre tan cristiano,

por sus costumbres, ganose

mote a su fe muy extraño.


Llamose el Paraíso 5

de Mahoma, y nada en vano

pues Mahoma y su Alcorán

permiten al mahometano


siete mujeres, no más,

y en Asunción era el caso 10

que hasta setenta mujeres

tuvieran los castellanos


extremeños o andaluces

sin olvidar a un gran vasco.

El cual, en su testamento 15

confesó con desenfado,

ser padre de nueve hijos

de enlaces amancebados6

«Digo, declaro y confieso


que yo tengo y Dios me ha 20

dado

en esta Provincia...» y nombra

a sus queridos bastardos.

¡Que hermosos nombres tenían


los hijos del vascongado! 25

Águeda, Úrsula, Ginebra,

a quienes él ha casado

con ilustres capitanes,


columnas de su yernado.

«La conquista de esta tierra 30

no fue en campos de batalla,

sino en lechos del amor


allá en los tiempos de Irala.

Denunciaba un sacerdote

-un González Paniagua- 35


lo que ya dijimos antes:

en esta prosa rimada:

Mahoma a cada creyente

siete hembras otorgaba;


pero los conquistadores 40

de aquella indígena raza

hasta setenta mujeres

tenían para su hamaca.


Y agrega el Padre Paniagua

bien sabréis lo que decía: 45

el cristiano que no está

contento con cuatro indias


es porque no puede haber,

el doble como él querría...



El escudo de Asunción Conferido por Carlos V



El amo del mundo, Carlos

primero en España y Quinto

en la revuelta Alemania,

honrar a Asunción nos quiso.


Aunque apenas una aldea 5

le otorgó un escudo él mismo:

en un cuartel Nuestra Virgen,

San Blas en otro; un castillo


llenaba el otro cuartel.

Y en este escudo honrosísimo 10

no iba a faltar un león,

un muy elocuente símbolo


que en el escudo exaltaba

el asunceno heroísmo.

Aunque sin maravedíes 15

de la metrópoli avara,


tuvo Asunción el grandísimo

honor de ser declarada

ilustre, justo homenaje

a aquella ciudad indiana, 20


madre de ocho ciudades,

de sus hijas olvidada.



El Padre Ruy de Montoya y el cuadro de Siete Apóstoles


El Padre Ruy de Montoya,

predicador -gran caudillo-

a quien los indios seguían

por selváticos caminos,


como a Moisés los hebreos 5

guiados fuera de Egipto,

fue un gran fundador de

pueblos

en el Guairá de anchos ríos.


Dominaba el guaraní 10

con hondo saber lingüístico,

y en este idioma su alma

ardía en fervor divino.


¡Que elocuencia la del Padre

inspirado por Dios mismo, 15

al predicar a esos seres

de recio perfil cobrizo!

Cuenta el Padre que él tenía

pintados en cuadro santo,

efigies de Siete Apóstoles 20

a que él mismo puso marco.


Llévalas en procesión

durante tres días largos

acompañado de treinta

nativos ya cristianados. 25


Fue hasta el sitio en que una cruz

hizo izar hacia lo alto,

así como una iglesita

de sólidos, toscos bancos.


Rezó misa varios días 30

hasta que ansiosos llegaron

en tropel indios e indias

con sus familias, dejando


sus estancias y sus chacras,

queriendo ser bautizados 35

para cantar en la iglesia

en coro los himnos sacros.


(Era el siglo diecisiete

y apenas en cuatro años

en el inmenso Guairá 40

trece pueblos se fundaron.)



Isabel de Guevara escribe su famosa carta: Junio, 1556


Aquel año Mil Quinientos

Cincuenta y Seis, una carta

hará famosa a su autora

doña Isabel de Guevara.


Escrita fue en una aldea 5

indócil, en la que Irala

ejerció su dictadura

sobre el Río de la Plata.


Juana de Austria, la princesa

hija de Carlos de España, 10

el Carlos que ya era el Quinto

Emperador de Alemania,


era a quien se dirigía7

Y a esta princesa cuenta

las estupendas hazañas 15


de las mujeres venidas

en la Armada malhadada

de Don Pedro de Mendoza,

el mismo que en Guanabara


asesinó a Juan de Osorio, 20

el noble de mala fama,

que en el saqueo de Roma,

de la Roma de los Papas,


«hinchó la mano» ladrona

al pillar la ciudad santa. 25

Doña Isabel en la epístola

a Doña Juana relata

el heroísmo sin par

y la caridad cristiana

de las mujeres, en días 30

de la conquista del Plata.


(En Buenos Aires, infierno

en que el hambre, no las llamas,

fuera la horrible tortura

de los héroes de una raza 35


de gigantes). Las mujeres,

solícitas les curaban

en los cuerpos macilentos

las heridas y las llagas.


Hacían de centinelas, 40

daban por el campo alarma,

repelían los asaltos

de la belígera indiada,


y hasta las bocas de fuego

cargaban y disparaban. 45

A gritos, sargenteando,

eran fuertes en batalla


tal como fueran los hombres,

a que ahora, enfermos,

sanaban. 50

¡Muy justo fue encarecer

las hazañas silenciadas

de valerosas mujeres

que tanto a su sexo honraban!

¡Muy justo el hacer constar 55

el que estas hijas de España


tuvieran en la Conquista

la grandeza de gigantas!



Julio

1999


Mahoma y sólo siete...



La conquista de esta tierra

no fue en campos de batalla

sino en lechos del amor,

allá en los tiempos de Irala.8


-un González Paniagua- 5

«Mahoma a cada creyente

siete hembras otorgaba.


Pero los conquistadores

de aquella indígena raza

muchas más hembras tenían: 10

algunos enamoraban


hasta setenta cobrizas9

Del nombrado sacerdote

estas no son sus palabras;

pero este romance cuenta 15

lo mismo, con otra fabla.


Agregaba el sacerdote:

bien sabréis lo que decía:

«El cristiano que no está

contento con cuatro indias 20

es porque no puede haber

el doble como él querría.»



Gobernador del Paraguay Luis de Céspedes Xeria, amigo de bandeirantes


Allá van los prisioneros

brutalmente acollarados,

para en haciendas e ingenios

ser vendidos como esclavos.


Aquel de Céspedes Xeria 5

Cómplice de los malvados

bandeirantes, y como ellos,

o más que ellos, desalmado,


desposó10 con una dama

portuguesa, de alto rango, 10

cuya dote fue una hacienda

y cuarenta mil ducados.


Aquel de Céspedes Xeria,

cómplice de los corsarios,

gobernaba el Paraguay 15

con designios lusitanos.


¡Gobernaba el Paraguay

provincia del reino hispánico

pero en él, los portugueses

tenían un aliado. 20


No permitió que los indios

estuviesen bien armados.

Arcabuces requerían

contra el atroz adversario:


A indios, a frailes y a clérigos 25

el arcabuz fue vedado.

Entonces los bandeirantes

cazaron miles de esclavos.


¿Qué acontecía en Europa

en tiempos de las bandeiras? 30

Exactamente en el año

de mil quinientos ochenta,


los dos potentes imperios

de la Península Ibérica

tuvieron ambas coronas 35

sobre una sola cabeza.


Y fue Felipe Segundo

Rey de España y las Américas,

el único soberano

de estas comarcas inmensas. 40


Vio en la unión de ambas coronas

aquel de Céspedes Xeria

ocasión de obrar según

personales apetencias.


Denunció al traidor de Xeria 45

el honesto licenciado

don Mateo de Espinosa:

«Cuando llevan a San Pablo


indios viejos e indias viejas

los matan si su cansancio 50

la marcha les dificulta

y obligan a andar despacio».


Estas palabras no son

las mismas de aquellos cargos,

pero dicen la verdad 55

sobre crímenes infandos.11


comprobó que de San Pablo

fueron vendidos en Río

setenta miles de esclavos.


Traídos desde el Guairá 60

en este perverso tráfico,

doce mil indios murieron

en menos de un par de años.


Murieron en el trayecto

bajo la urgencia del látigo, 65

por inmensas soledades

que fueron atroz calvario.


Doña Victoria de Saa llega a Asunción: 1630



Doña Victoria de Saa

y su escolta portuguesa,

llegan por fin con la pompa12


Comanda la escolta un primo

de Victoria, un primo que era 5

capitán, cuyo apellido

de Saa, con orgullo ostenta.


Con el real estandarte

don Luis de Céspedes Xeria

la recibe, y bajo palio 10

solemnemente la lleva


hasta la entrada florida

de la mansión que la espera.

Curiosa, toda Asunción

la ceremonia contempla. 15


Mas esta curiosidad

de indignación no está exenta:

al capitán y la escolta

el Gobernador los premia


otorgándoles derecho 20

de cazar en nuestras tierras

indios e indias, para esclavos

en ingenios y facendas.


Seiscientos de aquellos siervos

deberían ser de Xenia, 25

pues la dote lo hizo dueño

de una heredad brasileña...



Regreso de la escolta de Victoria de Saa al Brasil y maloca de Raposo Tavares


Al regresar al Brasil

la escolta de esta princesa;

(digo esto porque a Victoria

el título bien le sienta),


topa con una partida 5

de bandeirantes, hambrienta

de carne esclava, que en pueblos

y reducciones encuentra.


Aquel Raposo Tavares

¡No Rapaso, tigre, hiena, 10

asesino sin escrúpulos

en nuestros valles y selvas:


rapaz de núbiles indias,

rapaz de bienes de iglesia,

manda esta horrible maloca 15

que ya iba a ser la postrera!


Villa Rica, en mil seiscientos

treinta y dos, queda desierta:

huyen sus habitantes

tras una heroica defensa. 20


En vano el Obispo Aresti

lucha contra la bandeira,

a cuyo paso el incendio

es siempre siniestra huella:


¡De reducciones y pueblos 25

tan solo cenizas deja!


Ruy Díaz Melgarejo fundador de Villa Rica


¡Ay Ruy Díaz Melgarejo

qué terrible tu destino

en la Conquista en que hubo

héroes, santos y bandidos!


¡Tú fuiste el más desalmado 5

con el ser casi divino,

Elvira, tu esposa, víctima

de tu furor asesino!


Elvira, mujer bellísima,

¿con el último suspiro 10

maldijiste al héroe bárbaro,

tu brutal, feroz marido,

padre de cuatro infelices

que fueron tus cuatro hijos?

Tenía un collar el bárbaro 15

(difícil es concebirlo)


un collar del que pendían

en ominoso surtido,

lóbulos de los difuntos

por su propia mano occisos. 20


Al confesor de su esposa,

el sacerdote Carrillo,

por sospechas le dio muerte

en sanguinario homicidio.


Cuando fundó Villa Rica, 25

la del Espíritu. Santo,

levantó una fortaleza

que en lo largo y en lo ancho


era imponente y capaz

de causar su vista espanto; 30

con torreones y troneras

y arcabuceros armados


hasta los dientes. Osorio

el alcalde estaba al mando.

¿Por qué uniste a Villa Rica 35

lo del Espíritu Santo?


-Porque el Día de Sus Pascuas

la he fundado: mes de mayo

de Mil Quinientos setenta

que es fecha de este relato. 40



Diciembre

1999


Fundación de la Asunción, sus fundadores y dos caciques (1537)


Esta tarde de oro están

en la ribera del río

el gran Juan de Salazar

y otro blanco distinguido:


don Gonzalo de Mendoza. 5

También allí están dos indios

que gozan entre los carios

de merecido prestigio:


el uno es Caracará,

el otro, fiero y fornido, 10

Capiratí, admirador

de Salazar, y su amigo.


Salazar dice solemne

-Señores, nos es preciso

tras largos meses de espera, 15

cumplir con lo prometido:

fundaremos aquí el Fuerte

en este lugar bellísimo.

Admirable es la bahía,

es la mejor que hemos visto.- 20


Relumbra el yelmo del héroe

al resplandor vespertino...

Aprueban con ademanes

elocuentes los nativos


y sus preseas de plumas 25

ondean al viento tibio.

No muy lejos la bahía

va cambiando el amarillo


de sus celajes en franjas13

Y alzaron la Casa Fuerte 30

con gran trabajo y ahínco,


«trayendo palos a cuestas»

de umbrosos bosques vecinos.

La artillería y el parque

pusieron en el recinto. 35


Y la herrería y los víveres

cupieron en ese sitio.

Construyéronse viviendas

para amparo de vecinos,


hombres blancos y mujeres 40

de joven cuerpo cobrizo.

Pues la nueva población

iba a ser un Paraíso


de Mahoma, en que hubo

amor, 45

amor de verdad, genuino,

no sólo lubricidad

de arcabuceros lascivos.


El mismo gran Salazar

gozó de frutos prohibidos, 50

y gracias a una manceba

conjuró mortal peligro.


Sobre quién fue el fundador

de Asunción, se ha discutido.

Unos dicen que fue Ayolas, 55

otros dicen que Domingo


Martínez de Irala; pero

Su Majestad Carlos Quinto

«-Vos poblasteis la ciudad

de la Asunción,» dejó escrito 60


a don Juan de Salazar.

Y poblar, es bien sabido,

fundar quería decir

en la jerga de aquel siglo.


«Amparo y reparo de14 65

de la bahía fue el Fuerte

en alianza construido


por indígenas e hispanos

aunados por el destino:

el sitio aquel de colinas 70

que descienden hacia el río;


colinas desde las cuales

era posible el atisbo

de maniobras en el Chaco

de salvajes enemigos. 75


Al sur, los acantilados

defendían el perímetro

de asaltos de hostiles tribus,

asaltos acaso anfibios...



Don Juan de Salazar y su amante india (I)


«-¡Señor! Mi padre el cacique

conspira contra vosotros:

ha resuelto con su tribu

asesinaros a todos.


Apenas en procesión 5

mañana marchéis devotos

golpeando con disciplinas

vuestras espaldas y hombros,


los indios atacarán

en escuadrones furiosos, 10

y, a vosotros, desarmados,

os harán morder el polvo».


La india que así prevenía,

a su amante que era su amo,

no tiene nombre en la historia 15

que ahora estamos contando.


A la mañana siguiente

a aquel aviso aterrado,

Salazar estaba en guardia

con sus valientes hispanos: 20


Sin disciplinas ni rezos,

el arcabuz preparado,

y colgando de sus tiros

el acero toledano.


Cuando llegan los indígenas 25

a ejecutar la matanza,

arcabuces y ballestas

a un mismo tiempo disparan.


La mujer de Salazar

llorando estaba en la plaza, 30

pero sonríe llorosa

cuando Don Juan con la espada

aún chorreando sangre fresca,

llega a su lado y la abraza.



Romance de Juan de Salazar y su salvadora (II)

(...fue Dios Nuestro Señor servido de que se descubriese la tramoya por medio de una india que tenía en su servicio el capitán Salazar, hija de

un cacique principal la que habiendo entendido lo que los indios determinaban, dio de ello aviso a Salazar... Ruy Díaz de Guzman, cap. XVIII)


Indios acechan la aldea,

la aldea, futura madre;

madre con nombre de Virgen.

Virgen que engendra ciudades.


Los indios, en los hispanos, 5

de agravios quieren vengarse.

Nada importan a su saña

pactos o lazos de sangre.


Sueños tuvo Salazar,

flor de nobles capitanes, 10

fundador del nuevo fuerte

con nombre de Virgen Madre.


Salazar dice a la indígena

que es su esclava y es su

amante: 15

-Anoche soñaba sueños

de traiciones y crueldades.


Soñé con bosques de flechas

mojadas en roja sangre...

-Era sangre de cristianos 20

la sangre que tú soñaste.


-Volaba un bosque de flechas

haciendo noche en el aire.-

-Flechas que tú viste en sueños

eran flechas de mi padre. 25


-En mis sueños las serpientes

pululaban a millares.

-Las serpientes de tus sueños

eran indios desleales.


-Murciélagos en mi sueño 30

presagiaban negros males.

-Guerrero de piel de luna,

ciñe tu yelmo brillante,

arma tu brazo de hierro

antes que sea muy tarde 35

y antes que vuelen las flechas

pártelas en dos mitades.



Asunción, 18 de Agosto de 1947

Mito Guaraní

(Faces de la luna)



Tras dentellearle el perfil

hoyó la jauría parda:

los siete perros tenían

cocuyos en la garganta.


Unos indios comentaron 5

el largo aullar que escuchaban.

Otros miraban al cielo

sin decir una palabra.


Las indias, yendo hacia el río

cantaron, quedo, en la playa: 10

-¡Oh luna, cuando te muerden

los siete perros la cara,


el río quiere llevarse

los peces grandes del agua

y en remolinos oscuros 15

zozobran nuestras piraguas!


Oh luna, cuando te muerden

los siete perros la cara,

de las frutas de las víboras

las pesadillas se escapan 20


y se posan en las telas

que urden las malas arañas.

¿Por qué no espantas los perros

con siete piedras de plata


o levantas una tienda 25

con siete nubes en llamas?

La luna, que estaba tan

exangüe, en concha de nácar,


ni aun pudo mover los labios

en una sonrisa blanca: 30

después que fulgió la aurora

y bostezó la mañana,


fue absorbida por la luz

como un gajo de naranja.



Sobre Asunción, la fundadora de ciudades


Ocho ciudades, algunas

superiores a ella misma,

fundó Asunción, generosa,

de sus pechos dando vida.15


y la noble Villa Rica; 5

y Santiago de Jerez

en fragosas lejanías.


Al Sur fundó Santa Fe,16

Buenos Aires, en el Plata

sin rival, reina elegida.17 10

Fundó al Oeste Concepción

del Bermejo, y todavía

tuvo fuerzas y fundó

otra memorable villa


la Santa Cruz de la Sierra18 15

Generosa madre, fue

tan desprendida y nutricia


que sus liberalidades

lo eran siempre de sí misma.

Ni un solo maravedí 20

la Corona le destina


para aquellas fundaciones

en la remota provincia.

Exhausta quedó Asunción

frente a su hermosa bahía, 25


mientras sus hijas-ciudades

prosperando, florecían.


Doña Mencia y las cincuenta mujeres blancas


Doña Mencia Calderón

viuda fue de aquel Sanabria

designado Adelantado

para el Río de la Plata;


pero ya antes que el bajel 5

hacia las indias zarpara

falleció él. Doña Mencia

dolida, mas no adredada


decide cruzar los mares

y mandar en tierra brava. 10

Únense a la expedición

cuatro hijos de esta dama.


Diego, el mayor, aún muy joven

a su madre secundaba.

Dieciocho años tenía 15

y apenas naciente barba.


Vino también en la nao

un conquistador de fama,

fundador de la ciudad

a quien dio prestigio Irala: 20


Nuestra Señora de la,

la Asunción, ciudad indiana,

en que ya se hacía historia

si no feliz, bien dramática.


Aludo yo a Salazar, 25

señor de capa y espada.

Y no olvidar el aporte

mayor de Mencia Sanabria:


trajo cincuenta mujeres

todas de buena prosapia, 30

no sabemos si bonitas

mas de condición hidalga.


Solamente cuatro de éstas

eran mujeres casadas.

Las demás, tocante a esposos 35

tendrían sus esperanzas.


Hidalgos hay en las Indias

carentes de esposas blancas,

aunque abundantes cobrizas

su ardiente lujuria calman. 40


El bajel en que cruzaron

la inmensa llanura atlántica

llamábase San Miguel,

el de la Angélica Guardia.


Pero demonios, no ángeles 45

al San Miguel acompañan,

dándole guerra continua

de tronadas y borrascas.


Furiosa, el agua del mar,

en altas, rugientes masas, 50

atropellando las bordas

atormentaba a los nautas.


Y ahora el agua potable

hacíase más escasa,

y el hambre ya corroía 55

las torturantes entrañas.


Meses y meses de lucha

con crueles elementos,

la expedición llega a tierra

como una legión de espectros. 60


Rasgadas las velas, rota

la verga, rotas las jarcias

el bajel de las Cincuenta,

es nave muy averiada.


Con sus restos vanamente 65

los hispanos argonautas

construirán otro bajel

para en él llegar al Plata...


Mas la nueva carabela

como embarcación, fracasa, 70

y Doña Mencia y los suyos

no viajarán ya por agua.


Isla es Santa Catalina

del entonces vasto imperio

lusitano. Allí descansan 75

tras un buen recibimiento.


Allí reponen sus fuerzas

mujeres y marineros.

¡Agua potable allí había

y abundantes alimentos! 80


Thomé de Sousa resulta

ser, no obstante, un hombre

artero,

en la isla es el que manda

y, conforme a su deseo, 85


piensa hacer de los hispanos

rehenes o prisioneros.

No olvidar por otra parte

que blancas del bello sexo,


eran cincuenta, en la isla, 90

y esto acaso un argumento

para retener a Mencia

y un posible gineceo.


Salazar, hombre de muchas

agallas y agudo ingenio 95

organiza una evasión

con muchos que ya eran presos.


Además de los humanos

Salazar trajo a Asunción

con siete vacas, un toro, 100

porque nuestro fundador


con visión de hombre de estado

en los cuadrúpedos vio

para el Paraguay y el Plata

un ganadero esplendor. 105


Doña Mencia finalmente

el permiso consiguió

de venirse, tierra adentro,

su tierra de promisión.


Y aunque muy desmejoradas 110

-sin galas- que es lo peor,

llegan aquellas mujeres

a la remota Asunción.


La acogida que tuvieron

de contento las colmó. 115

Los asuncenos mostraron

fervorosa admiración.


Y hubo bodas muy felices

que exaltó un genuino amor.

(Muy probable que el promiscuo 120

conquistador español

no renunciase a sus indias

tan pródigas en el amor).


El Adelantado y la hija de la princesa


Opulento, Ortiz de Zárate

el poder ambicionaba,

pues la riqueza para él

ya era ambición bien lograda.


Obtuvo el adelantazgo 5

para el Río de la Plata

gracias al Virrey en Lima

y luego del Rey de España.19

Juan es su nombre de pila,

y a su hija llamó Juana, 10

nacida de una princesa

de rancia nobleza incaica.


A esta núbil, tierna ñusta

don Juan tiernamente amaba.

¡Que hermosos vestidos luce 15

donairosa, toda gracia!


¡Nadie puede competir

con su garbo y su elegancia:

qué sedas y qué brocados,

qué pedrerías, qué galas! 20


Ansiando el poder Ortiz,

hizo largo viaje a España

anheloso de que el Rey

a su Virrey confirmara.


El Rey Felipe Segundo 25

afablemente lo trata

y confirma el nombramiento,

con su firma soberana.


Corre el siglo Diez y Seis,

el de Lepanto y la Armada 30

que armó Felipe el Prudente

sin sospechar la desgracia.


Mas vencida la Invencible,

España sigue bien alta.

Viven Cervantes y Lope, 35

y el duro Duque de Alba;


vive el postrer Paladín

el llamado don Juan de Austria,

y en Toledo pinta el Greco

rostros de mística magia. 40


Don Juan Ortiz gobernó

breve tiempo la Provincia.

El año Setenta y Cinco

nombra heredera a su hija


y sucesor en el mando 45

a quien su esposo sería.

No aprueba este testamento

el señor Virrey en Lima.


Él tiene su candidato

para la huérfana niña. 50

Al paso que el Presidente

de la Audiencia, en Charcas

sita,

para casar a la núbil

princesa otro nombre indica: 55

su propio hijo, Francisco

de Matienzo, «en que cabían

todas las partes» mejores

para regir la Provincia.

El Virrey ordena entonces 60

que la ñusta venga a Lima20

y aquí teniéndola cerca

las bodas controlaría.

Cuando van los alguaciles

a requerir a la niña 65


se case con el hidalgo

que eligió su Señoría,

la ñusta les dice: «Es tarde:

seré la esposa legítima


de don Juan Torres de Vera 70

y Aragón, en este día...»

¿Qué pasaba en Asunción

durante aquellas intrigas


del Virrey y de la Audiencia

y la princesa archirrica, 75

doña Juana, ya no virgen,

nieta del último Inca?


Pues un sobrino del ex

ya difunto Adelantado,

mozo joven, inexperto 80

de menos de veinte años,


quedó a cargo del gobierno.

El pueblo, soliviantado

por su impericia, le exige

que renuncie ante escribano. 85


Y preso lo envía a España

como a aquel infortunado

Núñez Cabeza de Vaca,

el del pleito legendario.


Mas el mozo Diego Ortiz, 90

mozo de aciago destino,

nunca llego a la metrópoli:

veréis lo que le ha pasado:

en costas del Uruguay,

charrúas lo carnearon 95

y murió sin el consuelo

de confesar sus pecados.


¿Y qué fue de Doña Juana

princesa del Reino incaico?

Quede para otra ocasión 100

en otros versos contarlo,


que este romance de hoy

se esta poniendo bien largo...



Epílogo

Tocante a qué sucedió

a don Juan Torres de Vera

y Aragón, el desposado

con la opulenta princesa,

pues seamos suficiente 5

informar que la pareja

tuvo después buena suerte

y disfrutó de su herencia.


Él al poder accedió

y en Asunción con la bella 10

nieta del último Inca,

fue feliz y lo fue ella.



Liropeia y Ñanduballo


La historia de Liropeia

y sus dos enamorados,

supone que aquella indígena

con su nombre tan extraño,


debió de ser más que hermosa 5

un selvático milagro.

Ella tiene un pretendiente

con quien solemniza un pacto.


El nombre de este varón

increíble, es Ñanduballo. 10

El escritor español

que nos refiere este caso,


o se ha inventado dos nombres

o se los ha falseado:

se trata de Centenera 15

que también firmaba Barco,

cuyas octavas reales

son las de un plúmbeo poetastro,21

tiene renombre afianzado.


Liropeia, ninfa agreste 20

exige a su enamorado

siete insignias de caciques,

siete insignias de alto rango


en las tribus emplumadas

no siempre amigas de blancos. 25

¿Cómo sería esta india

aún virgen, de cuántos años?


¿Sería una adolescente

flor pagana del Deseo,

de grandes ojos rasgados 30

y profundamente negros?


¿Sería su cuerpo joven

escultórico y tan tierno,

que los genios de los bosques

espiaran con embeleso? 35


¿Pájaros multicolores

de musicales gorjeos

la seguirían trinando

en séquito de revuelos?


¿Y en la floresta sonora 40

los papagayos de fuego

al verla pasar veloz

quedarían en suspenso?


Liropeia en un arroyo

tan limpio como secreto, 45

bañábase y retorcía

sus abundantes cabellos.


Y éstos, sobre sus hombros

y las curvas de sus pechos,

aire de diosa le daban 50

con centelleos de ébano.


-Ñanduballo, Ñanduballo,

me fastidian tus protestas:

¿no te he dicho varias veces

que no te vengas muy cerca, 55


y ni siquiera me mires,

sin siete hermosas preseas

sin siete bravos caciques

que reinan en nuestras selvas?-


-Liropeia, no seas cruel 60

con quien te quiere de veras.

Si alguna vez serás mía

hoy debieras ser más buena.


Sé testigo de mis siete

combates de oculta guerra, 65

con siete duros caciques

más feroces que las fieras.


Verás que para ganarte

cómo yo con siete flechas

o siete golpes de maza 70

te conquisto esas preseas.


Mientras así dialogaba

aquella extraña pareja,

vio a la ninfa un hombre blanco

y loco quedó por ella. 75


Llámase el blanco Carballo,

andaluz de pura cepa.

Al saber la condición

que imponía la doncella


a Ñanduballo, sin miedo 80

lo reta a mortal pelea.

La ninfa promete darse

al que triunfe en la prueba.


Vence el Blanco y Ñanduballo

fallece ante Liropeia. 85

Esta lo ve agonizar

con una expresión hermética.


Carballo quiere abrazarla

ya haciendo de ella su presa.

-¡No! -ordena ella- «Primero 90

a Ñanduballo lo entierra.-


Obedece el español

y comienza la tarea.

Ha dejado bajo un árbol

su larga espada aún sangrienta. 95


Y apenas él se descuida

ella la empuña resuelta

y feroz, en el cristiano

la clava con muerte cierta.


Junio

1999

El nombre de Villa Rica



En el Guairá descubrieron

unas piedras cristalinas

criadas dentro de cocos

de padernal. Amarillas


como topacios lucientes, 5

violetas como amatistas,

y otras verdes y otras rojas,

de variedad infinita;


amén de azules zafiros,

todas, todas, maravillas. 10

Estas piedras, gran riqueza,

Melgarejo lo sabía,


y bien sabía el lugar

donde se hallaban las minas.

Decidió fundar un pueblo 15

en discreta cercanía,

de esos topacios, rubíes,

esmeraldas y amatistas.

Partió de Ciudad Real

hacia unas comarcas indias, 20


entre nacientes de ríos

donde el gran tesoro había.22

para fundar Villa Rica


tras una marcha difícil

por fragosas lejanías.23 25

que un tiempo sería víctima


de feroces bandeirantes

y sus malocas malditas.

Por las riquezas en piedras

tan preciosas como míticas, 30


Melgarejo le dio un nombre...

el nombre de Villa Rica.


Diciembre

1999



(Esperar unos segundos para descarga total en el espacio - Libro digital / PDF)


Biblioteca Virtual del PORTALGUARANI.COM

Portal Guarani © 2026
Todos los derechos reservados
Desde el Paraguay para el Mundo!
Acerca de PortalGuarani.com | Centro de Contacto
Facebook - PortalGuaraniInstagram - PortalGuaraniTiktok - PortalGuarani