PURAHÉI JAHÉ’O
Cuando recibí la triste noticia del fallecimiento del gran Quemil Yambay, quise realmente llorar cantando, como el mismo Quemil solicitó en su despedida: que se llore, pero principalmente se cante.
Con la visión perdida a la mitad de su vida, imitaba con maestría el cantar de diferentes aves. En sus labios revoloteaba la canción de miles de aves, tenía una habilidad muy especial para el efecto…
Una frase estoy recordando en este mismo momento, y es la que dice:
“Genio y figura hasta la sepultura”
Su enfermedad lo llevó a sufrir tremendamente a él y a su familia toda durante sus 3 últimos años y, aun así pidió que al final de sus días, además de lágrimas, se desparramen canciones, sonidos de arpas y guitarras. ¡Qué grande!
Estoy seguro que cuando pase a pertenecer a la tierra, miles de pajaritos imitarán, en este caso, sus canciones.
Todo el pueblo paraguayo debe estar de luto; un gran artista nos dejó, pero sus huellas seguirán recordándonos que el que canta nunca muere.
¡ADIÓS, QUEMIL! SIEMPRE, SIEMPRE TE RECORDAREMOS. ENTRE LAS NUBES Y EL CIELO, HABRÁ CIENTOS DE TUS CANCIONES QUE VAYAN AL MÁS ALLÁ
Fuente: medium.com