El 20 de julio de 1956. Se crea la Conferencia Episcopal Paraguaya.
El 20 de julio de 1956, la Santa Sede aprobó oficialmente los primeros estatutos de la Conferencia Episcopal en el Paraguay.
La decisión consolidó la organización conjunta de los obispos católicos del país.
Los antecedentes se remontaban a 1932, cuando el episcopado paraguayo publicó su primera carta pastoral colectiva.
En 1955, la Nunciatura Apostólica comunicó la necesidad de constituir formalmente una conferencia episcopal.
La aprobación pontificia de 1956 permitió estructurar de manera estable la acción común de los obispos.
En 1960, tras una reforma de sus estatutos, la institución adoptó definitivamente el nombre de Conferencia Episcopal Paraguaya.
La organización reúne a las distintas jurisdicciones eclesiásticas del país.
Su labor se desarrolla principalmente mediante la Asamblea Plenaria, el Comité Episcopal y el Secretariado Permanente.
A lo largo de su historia, la Conferencia Episcopal Paraguaya tuvo una importante presencia en la vida religiosa y social del país.
También actuó como espacio de diálogo y mediación en distintos momentos de la historia nacional.