El 5 de mayo de 1885. Nace en San Juan Bautista, Misiones, el guitarrista y compositor Agustín Pío Barrios.

El 5 de mayo de 1885 nace en San Juan Bautista de las Misiones Agustín Pío Barrios, conocido universalmente como Mangoré, uno de los más grandes guitarristas y compositores de América.
Desde niño mostró una profunda inclinación por la música. Comenzó tocando la guitarra en su pueblo natal y, más tarde, fue orientado por el maestro Gustavo Sosa Escalada, quien lo impulsó a trasladarse a Asunción para continuar su formación. También recibió enseñanzas de Nicolino Pellegrini y muy joven ya se presentaba en escenarios importantes, como el Teatro Municipal de Asunción.
En 1910 inició una extensa vida artística internacional, recorriendo Argentina, Uruguay, Brasil, Chile, países de Centroamérica, el Caribe y Europa. Fue uno de los primeros grandes concertistas de guitarra del mundo en realizar grabaciones fonográficas, dejando un testimonio invaluable de su arte.
Hacia la década de 1930 adoptó el nombre artístico de Nitsuga Mangoré —“Nitsuga” por Agustín escrito al revés, y “Mangoré” en alusión a un cacique indígena—, nombre con el que alcanzó gran fama en América. Su figura fue presentada muchas veces como la de “el Paganini de la guitarra”, por su virtuosismo, originalidad y dominio del instrumento.
Entre sus obras más conocidas se encuentran “La Catedral”, “Danza Paraguaya”, “Una limosna por el amor de Dios”, “Julia Florida”, “Choro de Saudade”, “Las abejas”, “Caazapá”, “Invocación a mi madre” y “Un sueño en la floresta”, piezas que hoy forman parte del repertorio universal de la guitarra clásica.
Agustín Barrios logró unir la técnica académica europea con la sensibilidad americana y paraguaya, incorporando a su música ritmos, melodías y paisajes sonoros de nuestra tierra. Por eso, estudiosos e intérpretes de todo el mundo lo consideran uno de los compositores más importantes de la historia de la guitarra.
Falleció en San Salvador, El Salvador, el 7 de agosto de 1944, lejos del Paraguay, pero dejando una obra inmortal. Su legado continúa vivo en guitarristas de todo el mundo y en la memoria cultural paraguaya, donde Mangoré permanece como símbolo de genialidad, sensibilidad y grandeza artística.